Muy bienvenidos al comentario del Evangelio de Juan de Gracia y Vida. En esta publicación continuaremos con nuestro estudio de la historia de Jesús y la mujer samaritana.
Hoy vamos a realizar un análisis, estudio y aplicación de los textos de Juan 4.21-24.
Al presentarte este comentario, nuestras metas principales son: ayudarte a comprender el texto bíblico y, aplicar su enseñanza a tu vida. Para esto te presentamos un análisis del texto y de todos los datos necesarios para comprender el mismo en su contexto.
Antes de comenzar con tu lectura te invitamos a orar. Esperamos que El Espíritu Santo se manifieste a través de tu estudio de la palabra de Dios, y que esta lectura sea de bendición para tu vida.
Índice
- Texto Bíblico
- Introducción
- Resumen del pasaje
- Estudio y explicación de Juan 4:21-24
- Análisis gramatical del texto bíblico en el idioma original y su traducción
- Reflexiones y aplicaciones prácticas
- Nuestra adoración cotidiana. ¿Hay algún lugar más apropiado que otro para adorar?
- Reflexión sobre Juan 4:22: De dónde viene la salvación… y quién debe anunciarla hoy
- Diferencia entre una adoración verdadera y una aparente
- Cómo adorar en espíritu y en verdad
- El ministerio de adoración y la verdadera adoración en espíritu y en verdad
- Jesús dirige la adoración hacia el Padre
- Ayudas para maestros y predicadores
- Preguntas frecuentes
- Conclusión
- Para finalizar
- Links a otros estudios
Texto Bíblico: Juan 4.21-24
21 Jesús le dijo: «Mujer, cree lo que te digo: la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. 22 Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. 23 Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que lo adoren. 24 Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorar en espíritu y en verdad».
Introducción al texto
En los estudios anteriores hemos visto distintos detalles del contexto de esta historia. Y también hemos analizado cómo Jesús aborda a la mujer pidiéndole agua, algo que a ella le asombró mucho.
Hablamos sobre los temas que llevaron a Jesús y a la mujer samaritana a este punto de la conversación, a saber, el agua de vida y la situación espiritual (conyugal) de la misma.
Explicamos la razón y el contexto histórico de la pregunta de la mujer: “Nuestros padres adoraron en este monte, y ustedes dicen que en Jerusalén está el lugar donde se debe adorar”.
Y ahora nos encontramos en el momento exacto en donde Jesucristo ha de responder a la mujer dicha pregunta, pero de una manera que ella no esperaba.
Él ha de mostrarle algo mucho más importante para Dios que un lugar físico desde el cual se lo adore. Y esto es lo que vamos a ver en esta parte del comentario sobre el evangelio de Juan.
Te invitamos a ver con nosotros la respuesta de Jesús, su significado, su implicancia y su aplicación para nuestras vidas. Si estás de acuerdo, ¡Comencemos!
Resumen de Juan 4:21-24
En Juan 4:21–24, Jesús responde a la pregunta sobre el lugar correcto de adoración y presenta un cambio fundamental: la verdadera adoración ya no está ligada a un sitio físico, sino a la forma en que se adora.
A través de su enseñanza, introduce una nueva etapa en la relación con Dios, donde lo central no es el “dónde”, sino el “cómo” y el “quién”. La adoración que Dios busca es aquella que nace desde el interior del ser humano y está alineada con la verdad revelada.
Este pasaje marca un punto clave en el Evangelio de Juan, al mostrar que la adoración verdadera trasciende lo externo y se basa en una relación genuina con Dios.
Estudio y explicación de Juan 4:21-24
Análisis y explicación de Juan 4:21
El texto dice:
Jesús le dijo: «Mujer, cree lo que te digo: la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre.
Jesús llama a creer en su palabra
(Jesús le dijo: Mujer, cree lo que te digo)
Al utilizar la palabra pisteuo (πιστεύω – confiar/encomendar), de ninguna manera Jesús estaba afirmando un estado de incredulidad de la mujer, antes que ello, lo que en verdad le dice es: “ten confianza en que lo que te digo es cierto”.
Esta es una buena introducción, de parte de Jesús, para poder afirmar algo que ella no esperaba. Ya hemos hablado, en el estudio de los versículos previos, sobre la importancia de los lugares para adorar y sobre la controversia entre judíos y samaritanos al respecto.
Es precisamente por eso que Jesús va a decirle algo que cambiará su paradigma por completo, y para eso, ella necesita tener confianza en las palabras de Jesús. Una vez pedido esto, ahora sí Jesús continúa con su respuesta. Él le dice:
Un nuevo tiempo de adoración
(la hora viene)
Al utilizar las palabras “la hora viene”, Jesús actúa como un profeta. Él sabe bien lo que ha de acontecer y lo anuncia. Esto es lo que está haciendo aquí.
Por las dudas decimos que la diferencia entre Él y los profetas del Antiguo Testamento es que los últimos necesitaban una revelación especial de Dios, pero Jesús, dado que es un ser con todos los atributos de la deidad, incluida la omnisciencia, sabía muy bien qué había de acontecer sin necesidad de revelación alguna.
En este punto es bueno detenernos un segundo en la omnisciencia de Jesús. En este pasaje la hemos visto dos veces. En primer lugar, al declararle a la mujer cuál había sido su historia matrimonial, y en segundo lugar en estos versículos, en donde Él va a contarle a la mujer cómo serán las cosas en un futuro no muy lejano.
Nota:
Son muchos los detalles que nos permiten ver la deidad de Jesús en este evangelio. No siempre habrá una declaración evidente de la misma por parte de su autor, pero si nos detenemos en nuestro estudio del texto, entonces iremos viendo diferentes evidencias que complementarán las distintas declaraciones explícitas que encontremos, como ser la de Juan 1.1-5 y la de Juan 1.10-14; o también, los testimonios del mismo Jesús en Juan 5.21-27, Juan 10.30, y varios otros textos. Algunos de los estudios en donde hemos visto la deidad de Jesús son los siguientes:
- Jesús es el Verbo de Dios – Juan 1.1
- Jesucristo es el creador de todas las cosas – Juan 1.2-3
- Jesús es la vida y la Luz de los hombres – Juan 1.4
- Testimonio de Juan sobre quién es el Hijo de Dios – Juan 1.34
Pero es obvio que aún no hemos hablado todo lo que deberíamos al respecto. Mientras vayamos abordando esos textos, los iremos desarrollando y explicando hasta donde nos sea posible (hasta donde nos llegue la comprensión).
Volviendo ahora a nuestro texto, Jesús le sigue diciendo a la mujer:
La adoración no depende del lugar
(Ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre)
Por nuestra parte, ya hemos hablado sobre las diferencias entre judíos y samaritanos sobre el lugar de adoración a Jehová-Yahvé (aunque ni los judíos ni los samaritanos llamaban a Dios por ese nombre).
Aquí Jesús le dice explícitamente que no adorarán específicamente en ninguno de esos dos lugares (Templo de Jerusalén – Monte de Gerizín), y que por lo tanto, la controversia entre ambos no tenía ninguna importancia.
Volviendo al texto:
Análisis y explicación de Juan 4:22
El texto dice:
Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
Adorar sin conocer a Dios vs adorar con conocimiento
(Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos)
Aquí Jesús está haciendo una distinción, la cual ya ha comenzado desde el versículo anterior, solo que ahora es más que notoria. Ahora está hablando específicamente de dos culturas, la judía y la samaritana.
Para entender por qué Jesús hace esta distinción, probablemente necesitemos saber que habían varias diferencias entre ambos grupos. Los judíos aceptaban la Torá (los cinco libros de Moisés, llamados «el Pentateuco», es decir: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio) y también los libros proféticos; mientras que los samaritanos solo el Pentateuco.
Los judíos, quienes habían sido deportados, habían mantenido su fe más firme que nunca en los últimos tiempos. En cambio los samaritanos tenían una mezcla de creencias y religiones. No olvidemos que ellos eran, en su gran mayoría, una mezcla de razas, la mayoría de origen politeísta, los cuales habían querido “adorar al Dios de la tierra” a la cual ellos mismos habían sido deportados.
Para explicar esto un poco mejor diremos que no solo los judíos habían sido deportados. Esa fue una política utilizada por los imperios para incomodar y debilitar a los pueblos. Mientras que se llevaban a los más cultos y ricos, dejaban a los más pobres y desprotegidos en su propia tierra, y entonces traían gente de otras razas y culturas a las mismas.
Hasta que ambos grupos lograban entenderse pasaba un considerable período de tiempo, en el cual los nativos se creían con derechos y los recién llegados debían adaptarse, no solo a la cultura del lugar, sino también al suelo y al clima nuevos. Al final ambos grupos se adaptaban, algo que normalmente terminaba en una fusión de razas, culturas y creencias.
Es natural que muchos adoraran a un Dios a quien no conocían, ya que ni ellos ni sus padres habían tenido la experiencia del desierto, ni de los profetas anunciando las verdades de Dios. Ninguno de ellos habían podido ver, ni menos aún, experimentar Sus prodigios y milagros.
Por ende, solo lo adoraban a nuestro Dios porque la creencia de aquel tiempo era que cada tierra tenía sus propios dioses, y que si una persona llegaba a un lugar, el dios de aquel lugar debía ser adoptado y adorado para que la persona fuera prosperada.
Ahora, esto no implicaba conocimiento, ni verdadera devoción y entrega, sino simplemente cumplir con una formalidad para con el Dios del lugar (según la concepción pagana politeísta). Por lo tanto, es natural que Jesús le haya dicho a la mujer que:
El origen de la salvación en el plan de Dios
(La salvación viene de los judíos)
La salvación provista por Dios no podía venir de aquella mezcla de religiones, ni de ninguno de los dioses falsos adorados por aquellas personas, sino únicamente del Dios que había llamado a los judíos a ser una nación santa.
Ese Dios era el que les (nos) proveería la salvación (si no entiendes qué significa el término, te invitamos a seguir el enlace).
Según los planes de Dios, Jesús debía nacer de aquel pueblo, el escogido por Él para darse a conocer, y por ende, la salvación provendría de los judíos.
Ahora, el motivo de provenir de esta etnia, no era en sí por algún tipo de superioridad del pueblo o de la raza, sino porque Dios se les había revelado a sus ascendientes y les había encomendado anunciar al mundo Su existencia.
Entonces, que el Salvador naciera del pueblo judío no era más que el cumplimiento del plan divino.
Sepamos además que ésta era una tarea que ellos habían comprendido muy bien (Mateo 23.15). Sabían lo que Dios pretendía de ellos, pero lamentablemente, no lograron cumplir las con Sus expectativas (¿Podremos nosotros?). Más abajo incluimos una aplicación en este sentido, esperamos te sea de utilidad.
Volvamos ahora a nuestro texto.
Análisis y explicación de Juan 4:23
El texto dice:
Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que lo adoren.
Un tiempo nuevo que ya ha comenzado
(Pero la hora viene, y ahora es)
Ya habíamos visto que Jesús utilizó la frase “la hora viene” en Juan 4,21. Pero aquí le agrega: “y ahora es”, como diciendo: No solo que ha de venir un tiempo distinto, sino que el mismo ya ha llegado. En este tiempo los verdaderos adoradores podrán adorar al Padre de una manera muy distinta a la que hasta ahora acostumbran.
Aquel nuevo tiempo había llegado, pero por sobre todo porque quien había de venir para instruirnos sobre cómo adorar verdaderamente al Padre ya había llegado y estaba allí presente. Ya sus discípulos estaban siendo instruidos, y pronto muchos más lo serían. La frase “Y ahora es” (kai nun estin) tiene este precioso sentido:
No había que esperar mucho para que esto comience a suceder. En aquel mismo momento se podía comenzar a vislumbrar la nueva manera de adorar en espíritu y en verdad al Padre.
Aunque todavía el derramamiento del Espíritu Santo estaba por llegar, y por lo tanto, adorar en espíritu no era todavía posible al cien por ciento, en breve sí lo sería (explicaremos mejor nuestro punto unos párrafos más adelante).
Volviendo nuevamente a la frase “la hora viene”, podemos ver que la misma es utilizada en Juan 5.25, 12.23, y en 16,32; y a su vez, podríamos contrastar el sentido de la misma con lo enseñado en Juan 5.28 y 16,25.

¿La hora de qué? Bueno, una hora, un tiempo muy especial,
La verdadera adoración dirigida al Padre
(los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad)
Es interesante notar que la palabra utilizada por Jesús para definir a los futuros adoradores es alēthinos, la cual se utiliza para indicar que algo es genuino y verdadero.
De esta manera, los verdaderos adoradores serán aquellos cuya adoración es auténtica, en contraste con muchos que afirmaban adorar a Dios, pero cuya adoración no correspondía a lo que Él realmente espera.
¿Qué significa adorar?
La palabra traducida por “adorar” (proskuneō – προσκυνέω – pros, hacia – Kuneo, besar) tiene el sentido de, o implica hacer reverencia (normalmente en un acto de adoración; algo así como: “doblar la rodilla” al entrar a la presencia de alguien muy importante).
Podemos ver su uso en otros muchos pasajes, por ejemplo en Mateo 4:10; 1 Corintios 14:25 ; Apocalipsis 4:10 ; Apocalipsis 5:14; Apocalipsis 7:11; Apocalipsis 11:16 y en Apocalipsis 19:10.
Esta palabra nos habla del respeto que cada uno debemos tener para con Dios.
Esto nos lleva a pensar que esa familiaridad que muchas veces solemos tener con Él por ser nuestro Padre no debe confundirnos. En muchos casos algunas personas parecen perder un poco el equilibrio entre respeto y confianza para con Dios.
Son muchos los creyentes que con gran naturalidad tratan a Dios como un par, o hasta a veces como un subordinado: “Haz esto ahora». «Lo quiero ya”. “Ahora mismo lo decreto» «Tienes que hacerlo por cuanto lo prometiste, cúmplelo ahora”.
Muchos le dan órdenes y le indican qué hacer y cuándo hacerlo. Algo con lo que no concordamos de ninguna manera. Para nosotros Dios es soberano y nosotros somos sus hijos, claro, pero también sus subordinados. Nosotros dependemos de Él y no al revés.
¿No es cierto que muchas veces perdemos de vista cuál es nuestro lugar y/o posición? No nos vendría mal tomarnos unos instantes para pensar en este tema. Por favor, considera lo siguiente:
Él es nuestro Señor y no nuestro par; mucho más que eso, Él es nuestro Dios. ¿Estás de acuerdo? Entonces, ¿Te acercas a Él con humildad y en sumisión, o con espíritu altanero y demandante?
Por las dudas y nuevamente: Sí que es nuestro Padre amoroso, y también es cierto que Jesús dijo que nos iba a llamar amigos y no siervos, pero eso no implica que Él esté a nuestra disposición y aguardando a recibir nuestras instrucciones y/o demandas. ¿Cierto? ¿En qué punto está el equilibrio? ¿Tú qué opinas? Habla sobre esto con tu Señor.
Volviendo a nuestro texto, aquí llegamos al corazón de la enseñanza de Jesús sobre la verdadera adoración, Él dice que debemos hacerlo
En espíritu y en verdad (en pneumati kai alētheiāi)
Aclaremos desde un principio que al hablar de “espíritu” se está haciendo referencia al espíritu humano, y que a su vez, Aletheia, la palabra traducida por verdad, es lo opuesto a lo que es ficticio, fingido o falso, y por lo tanto se refiere a lo que es verdadero y real.
Al hablar de esta forma de adoración Jesús nos está indicando cual es el tipo de adoración que Dios pretende, la cual se contrasta con la que venían dando las personas hasta aquel momento.
En este punto es necesario aclarar que si bien hubieron muchos que habían amado y adorado a Dios como Él lo merecía (por ejemplo: Abraham, Moisés, David, etc., etc.), había un nuevo nivel al cual se podía llegar y esto era posible gracias a la obra tanto de Jesús, como del Espíritu Santo.
Una nueva dispensación había llegado y estaba a punto de ser establecida, con un grado o nivel de comunión, de comunicación y de adoración diferentes.
Éste era, por cierto, otro de los motivos asociados con la venida de Jesucristo, la cual obviamente tenía múltiples propósitos.
La humanidad debía aprender a adorar como Dios lo requería, y es aquí, en este versículo, en donde Jesús nos habla de cómo hacerlo de la manera adecuada.
Jesús dice que debemos adorar:
Adorar en espíritu
Porque a partir de la obra de Jesucristo podemos tener comunión con el Espíritu Santo a través de nuestro propio espíritu.
Recordemos aquí que en el momento en que ponemos nuestra fe en Dios, nos arrepentimos de nuestros pecados y le entregamos nuestras vidas, se produce en nosotros un nuevo nacimiento (Juan 3.3-7), gracias al cual obtenemos la vida en el espíritu.
Este nuevo nacimiento es el que nos permite la nueva relación de la cual estamos hablando y por lo tanto, la posibilidad de adorar en espíritu.
Esto es algo que no había sido posible hasta aquel momento. Y por eso mismo Jesucristo había dicho la hora viene y ahora es.
A partir de Jesús no solamente se adoraría en (o con ayuda de) la mente o la razón; y por otro lado, la adoración ya no sería tan solo una mera experiencia emocional.
Jesús nos trajo la posibilidad de una relación de espíritu a Espíritu con Dios, algo que solo podemos tener una vez que somos sus hijos.
En otras palabras, no era posible, ni lo es aún hoy, adorar a Dios en espíritu si no hemos nacido a una nueva vida espiritual.
Por ende, nos gustaría preguntarte: ¿Lo has hecho tú, has nacido de nuevo? Si no lo has hecho es muy importante que lo hagas. Te invitamos a seguir el enlace, a leer más sobre este tema y a considerar en que hay una decisión muy importante que podrías tomar al respecto.
Ahora, habiendo dicho todo esto, lo cual es algo absolutamente maravilloso, hay algo más a tener en cuenta a la hora de adorar. Intentemos ver qué significa adorar en verdad.
Adorar en Verdad
Nuestra adoración debe estar basada en la verdad. Pensemos por un momento en cuantas formas de culto hay, cuántas religiones, cuántos ritualismos. Y por cierto, cuántos de ellos dicen adorar al mismo Dios.
Ahora… ¿Pueden todos ser verdaderos? ¿Pueden todos agradar realmente a Dios? ¿Logran todos el propósito para el cual se realizan?
Y por otro lado: ¿Sabremos todos qué es adorar en verdad? Y… En todo caso, ¿Cómo saber o cómo distinguir cuál es la verdad? (Muchas preguntas, ¿Cierto? Intentemos aclararlas).
Al venir el Esípiritu Santo a nuestras vidas, Él es quien nos conduce a toda verdad (Juan 16.13). Es Él quien nos habla, quien nos revela el significado de los textos bíblicos, es quien nos instruye y quien nos muestra cuál es la voluntad del Padre (esto, si estamos en comunión con Él).
Por ende, ¿No es lógico pensar que para lograr adorar en verdad, primeramente debemos tener comunión con el Espíritu Santo de Dios?
Ahora, tal vez te puedas preguntar: Pero… ¿Qué es la Verdad?
Este evangelio (el de Juan) nos lleva a entender que la verdad no es solamente un mero conocimiento, sino que hay alguien que la contiene, la manifiesta y la revela: Jesucristo.
Él dijo: “yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14.6). Él se presentó como la luz que ilumina a todo hombre (Juan 19-11), y por lo tanto, quien alumbra nuestro camino hacia Dios, quien nos muestra cómo acercarnos a Dios el Padre.
La verdad está contenida en la persona de Jesús, y podemos verla gracias a sus enseñanzas y a sus ejemplos. En Él se nos ha revelado la verdad, y asimismo, Él es la verdad encarnada.
Al conocer a Cristo podemos entender quienes somos y cuál es nuestro propósito en la vida; y además, para qué existimos, qué debemos hacer y cuál es nuestro futuro. ¿Lo ves? Jesús no solo nos muestra cómo acercarnos al Padre sino también cómo vivir en esta vida, y cuál es nuestra esperanza en la Gloria.
Sólo al conocer a Jesús, y al entregarnos a Él, tenemos esta certeza. Él ha iluminado nuestro entendimiento, y entonces, gracias a la obra de Jesús, y del Espíritu Santo, podemos adorar tanto en espíritu como en verdad.
Pensemos en lo siguiente: No se puede hacer algo bien si no se sabe lo que se hace, o si no se sabe cómo hacerlo; y menos aún si uno está haciendo algo para alguien más. ¿Cierto?
¿Cómo querrá Dios ser adorado? ¿Qué le gustará y/o, qué pretenderá de un adorador?
El Espíritu es quien nos lo revela a lo largo de todo el Texto Sagrado, la Biblia; pero también al hablarnos a cada uno de sus hijos en forma personal.
Como ves, al decirnos Jesús: “la hora viene y ahora es” estaba dando a entender que el proceso ya había comenzado y que por ende, el nuevo tiempo había llegado.
Es así que, con la próxima – inminente llegada del Parácletos (Consolador, Ayudador – El Espíritu Santo – Juan 14.26, 15.26), la humanidad tuvo la oportunidad de adorar como Dios quería ser adorado.
Entonces, si aún no tienes comunión con Él, este es un gran momento para buscarla. ¿Qué tal si detienes aquí, y por un momento, tu lectura y hablas con tu Padre Celestial que te está oyendo?
Ahora que sabemos de qué y de quienes depende adorar en espíritu y en verdad, y que nosotros debemos ser verdaderos adoradores, también deberíamos entender que:
El Padre busca verdaderos adoradores
(Ciertamente a los tales el Padre busca que lo adoren)
Jesús ha definido cómo debería ser nuestra adoración y ahora nos dice que esto es lo que Dios espera de nosotros.
No que Dios anda recorriendo el mundo en busca de estos adoradores, sino que este tipo de adoración es la que Él acepta, la que Él pretende y por lo tanto, la que nosotros deberíamos ofrecerle.
Por ende, ¿Será apropiado preguntarnos de qué manera le adoramos? En vista de todo lo que dijimos, ¿Podremos decir que adoramos a Dios como a Él le agrada? ¿Tendrás que realizar algún ajuste, algún cambio en tu forma de adorar, en tu manera de acercarte a Dios? ¿Aceptará Dios tu adoración? ¿Qué opinas tú?
Análisis y explicación de Juan 4:24
El texto dice:
Dios es espíritu, y los que lo adoran deben adorar en espíritu y en verdad».
Dios es espíritu
Esto tal vez ha de parecernos obvio. Podríamos decir: Pero claro que Dios es espíritu. Sin embargo es más que necesaria la aclaración en este punto, porque no hay nada que podamos ofrecerle, materialmente hablando, que Él pueda necesitar de nosotros.
No hay ninguna cosa que pudiéramos hacer que Él aprecie más que otra, en un sentido ritual. No pretende ritualismo de nuestra parte. Tal vez sea bueno recordar lo que le dijo a su pueblo a través del profeta: “estoy cansado de sus sacrificios” (Isaías 1.10-20). Esto lo dijo porque adoraban tan solo para cumplir, y no por amor.
Por tanto, ni rituales, ni lugares, ni formas, ni vestimentas, ni ofrendas, ni ninguna otra cosa. Dios no pretende nada exterior, sino solo adoración de corazón, adoración sincera, no para que otros nos vean. Es Dios quien nos ve y lo único que le importa es lo que haya en nuestro corazón. ¿Lo ves, lo entiendes?
Entonces, Él no quiere una adoración espectacular a la vista, no la necesita. Ni una adoración por obligación, como por temor (como diciendo: si no lo hago, tal vez se enoje…). Tampoco una adoración como canje o por algo que uno espere, (si no lo adoro tal vez no me prospere…).
Dios no nos recompensará si no somos sinceros. Y obviamente, no recibirá nuestra adoración si no lo somos.
Dios es espíritu y conoce lo que hay en nosotros, por ende nuestra adoración debe surgir del amor, del agradecimiento, de la entrega; desde el conocimiento y del entendimiento de quién es aquel a quien adoramos y de por qué lo hacemos. Desde la comunión con el Espíritu, desde la obediencia y desde la santidad en la cual debemos vivir cada día.
Otra vez nos preguntamos aquí: ¿De qué manera adoramos a Dios? ¿Cómo lo hacemos?
No olvidemos nunca que:
La adoración en espíritu y en verdad
Los que lo adoran deben adorar en espíritu y en verdad.
No recibirá ningún otro tipo de adoración que no sea sincera ni conforme a su verdad
Análisis gramatical del texto bíblico en el idioma original y su traducción
Versículo 21
Versículo 22
Versículo 23
Versículo 24
Observaciones gramaticales clave (Juan 4:21-24)
Juan 4:21
λέγει αὐτῇ ὁ Ἰησοῦς· πίστευέ μοι, γύναι, ὅτι ἔρχεται ὥρα ὅτε οὔτε ἐν τῷ ὄρει τούτῳ οὔτε ἐν Ἱεροσολύμοις προσκυνήσετε τῷ πατρί
«Mujer, créeme; viene la hora cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre»
El verbo λέγει (“le dice”) está en presente histórico, un rasgo característico del relato joánico que introduce vivacidad narrativa sin alterar la referencia temporal pasada.
El imperativo πίστευέ (“cree”) es un presente imperativo, lo que sugiere una exhortación continua o sostenida: no solo creer en un momento puntual, sino adoptar una disposición de confianza.
El vocativo γύναι (“mujer”) funciona como forma de tratamiento respetuosa, sin connotación peyorativa en este contexto.
La conjunción ὅτι introduce el contenido de la declaración que fundamenta el llamado a creer.
El verbo ἔρχεται (“viene”) está en presente con valor prospectivo, indicando un evento futuro concebido como cercano o seguro.
La expresión ἔρχεται ὥρα (“viene la hora”) constituye una construcción típica en Juan para señalar un momento determinado dentro del desarrollo del plan revelador.
La conjunción temporal ὅτε (“cuando”) introduce la cláusula que especifica el contenido de esa “hora”.
La estructura correlativa οὔτε… οὔτε (“ni… ni”) niega de manera enfática ambas localizaciones como determinantes exclusivas de la adoración.
El verbo προσκυνήσετε (“adorarán”) está en futuro indicativo, señalando una práctica que será característica en ese tiempo venidero.
El complemento τῷ πατρί (“al Padre”) introduce el objeto de la adoración, destacando una relación personal más que un sistema localizado.
Juan 4:22
ὑμεῖς προσκυνεῖτε ὃ οὐκ οἴδατε· ἡμεῖς προσκυνοῦμεν ὃ οἴδαμεν, ὅτι ἡ σωτηρία ἐκ τῶν Ἰουδαίων ἐστίν
«Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos»
El contraste enfático entre ὑμεῖς (“ustedes”) y ἡμεῖς (“nosotros”) establece una distinción directa entre samaritanos y judíos.
Los verbos προσκυνεῖτε / προσκυνοῦμεν están en presente indicativo, describiendo prácticas actuales y habituales.
Las construcciones relativas ὃ οὐκ οἴδατε y ὃ οἴδαμεν funcionan como objetos directos de los verbos, estableciendo un paralelismo antitético entre desconocimiento y conocimiento.
El verbo οἶδα, en sus formas οἴδατε / οἴδαμεν, expresa conocimiento en sentido pleno o comprendido, más que simple información.
La conjunción ὅτι introduce la base o fundamento del contraste.
La expresión ἡ σωτηρία ἐκ τῶν Ἰουδαίων emplea la preposición ἐκ para indicar origen o procedencia, situando históricamente el desarrollo de la salvación.
El verbo ἐστίν (“es”) en presente afirmativo presenta esta realidad como vigente.
Juan 4:23
ἀλλὰ ἔρχεται ὥρα καὶ νῦν ἐστίν, ὅτε οἱ ἀληθινοὶ προσκυνηταὶ προσκυνήσουσιν τῷ πατρὶ ἐν πνεύματι καὶ ἀληθείᾳ· καὶ γὰρ ὁ πατὴρ τοιούτους ζητεῖ τοὺς προσκυνοῦντας αὐτόν
«Pero viene la hora, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que lo adoren»
La conjunción ἀλλὰ introduce un contraste respecto de la afirmación anterior.
La expresión ἔρχεται ὥρα mantiene el presente con valor prospectivo, mientras que νῦν ἐστίν introduce un presente actual. La combinación de ambos no es redundante, sino que articula la tensión entre lo inminente y lo ya presente: la “hora” futura ha comenzado a manifestarse.
La cláusula temporal ὅτε especifica el contenido de esa “hora”.
El adjetivo ἀληθινοὶ (“verdaderos”) califica a los adoradores en términos de autenticidad o correspondencia con la realidad, no meramente en oposición a lo falso, sino a lo incompleto.
El verbo προσκυνήσουσιν (“adorarán”) en futuro indica la expresión plena de esta adoración en el marco de la “hora”.
La expresión ἐν πνεύματι καὶ ἀληθείᾳ utiliza la preposición ἐν para señalar la esfera o modo en que ocurre la adoración.
El término πνεύματι (“espíritu”) se refiere a la dimensión interior del ser humano, en contraste con lo meramente externo o ritual, indicando una adoración que procede desde lo profundo.
El término ἀληθείᾳ (“verdad”) alude a aquello que es conforme a la realidad revelada por Dios, en oposición a lo incompleto o erróneo, señalando una adoración alineada con esa revelación.
La combinación de ambos términos sugiere una unidad conceptual: no se trata de dos formas separadas de adorar, sino de una misma adoración que es a la vez interior y conforme a la verdad.
La secuencia καὶ γὰρ introduce una explicación con matiz enfático.
El verbo ζητεῖ (“busca”) está en presente indicativo, describiendo una acción continua: el Padre se presenta como sujeto activo en la búsqueda de tales adoradores.
El pronombre τοιούτους (“tales”) delimita cualitativamente a estos adoradores conforme a la descripción previa.
El participio τοὺς προσκυνοῦντας (“los que adoran”) está en presente, describiendo una acción característica o habitual de estos sujetos.
Juan 4:24
πνεῦμα ὁ θεός, καὶ τοὺς προσκυνοῦντας αὐτὸν ἐν πνεύματι καὶ ἀληθείᾳ δεῖ προσκυνεῖν
«Dios es espíritu; y los que lo adoran deben adorar en espíritu y en verdad»
La construcción πνεῦμα ὁ θεός presenta un predicado nominal donde πνεῦμα aparece sin artículo y en posición enfática, destacando la cualidad o naturaleza de Dios más que su identificación.
La ausencia de artículo en πνεῦμα subraya carácter o esencia.
La conjunción καὶ conecta esta afirmación con su consecuencia lógica.
El participio τοὺς προσκυνοῦντας (“los que adoran”) describe a los adoradores como aquellos cuya práctica es continua o característica.
La expresión ἐν πνεύματι καὶ ἀληθείᾳ se repite, reforzando el marco definido previamente.
El verbo δεῖ (“es necesario”) expresa necesidad o obligación de carácter inherente, no meramente circunstancial.
El infinitivo προσκυνεῖν (“adorar”) depende de δεῖ y señala la acción requerida como respuesta adecuada a la naturaleza de Dios.
Palabras clave de Juan 4.21-24 y su significado
| Palabra griega | Transliteración | Strong | Significado y explicación |
|---|---|---|---|
| πίστευέ μοι | pisteue moi | G4100 / G3427 | “Créeme”. Imperativo presente del verbo πιστεύω (“creer”), que sugiere una acción continua o sostenida. No se trata solo de aceptar un dato puntual, sino de confiar de manera activa en la revelación que Jesús está por dar. |
| ἔρχεται ὥρα | erchetai hōra | G2064 / G5610 | “Viene la hora”. El verbo está en presente con valor prospectivo, indicando un evento futuro considerado cercano o seguro. En el Evangelio de Juan señala momentos clave en el desarrollo del plan de Dios. |
| οὔτε… οὔτε | oute… oute | G3777 | “Ni… ni”. Construcción correlativa que niega de manera enfática ambas opciones. En el contexto, excluye tanto el monte samaritano como Jerusalén como centros exclusivos de adoración. |
| προσκυνήσετε | proskynēsete | G4352 | “Adorarán”. Verbo en futuro indicativo que señala una práctica que caracterizará el tiempo que Jesús anuncia, marcando una transformación en la adoración. |
| ὑμεῖς / ἡμεῖς | hymeis / hēmeis | G5210 / G2249 | “Ustedes / nosotros”. Pronombres personales enfáticos que establecen un contraste directo entre samaritanos y judíos, resaltando la diferencia en su práctica y comprensión de la adoración. |
| οἴδατε / οἴδαμεν | oidate / oidamen | G1492 | “Conocen / conocemos”. Formas del verbo οἶδα, que expresa conocimiento pleno o comprendido. Indica que la adoración está relacionada con la revelación recibida. |
| ἡ σωτηρία ἐκ τῶν Ἰουδαίων | hē sōtēria ek tōn Ioudaiōn | G4991 / G1537 / G2453 | “La salvación viene de los judíos”. La preposición ἐκ indica origen o procedencia. La expresión sitúa históricamente la salvación dentro del pueblo judío como marco de la revelación divina. |
| νῦν ἐστίν | nyn estin | G3568 / G1510 | “Ahora es”. Expresión en presente que indica una realidad ya iniciada. En combinación con “viene la hora”, señala que el tiempo anunciado no es solo futuro, sino que ya ha comenzado a manifestarse. |
| ἀληθινοί προσκυνηταί | alēthinoi proskynētai | G228 / G4352 | “Verdaderos adoradores”. ἀληθινός describe lo auténtico y pleno, conforme a la realidad. Se refiere a quienes adoran de manera genuina según la revelación de Dios. |
| ἐν πνεύματι | en pneumati | G1722 / G4151 | “En espíritu”. Indica la esfera interna de la adoración. πνεῦμα se refiere a la dimensión interior del ser humano, en contraste con lo meramente externo o ritual. |
| ἐν ἀληθείᾳ | en alētheia | G1722 / G225 | “En verdad”. ἀλήθεια se refiere a lo que es conforme a la realidad revelada por Dios. Señala una adoración alineada con esa verdad, en contraste con lo incompleto o erróneo. |
| ζητεῖ | zētei | G2212 | “Busca”. Verbo en presente indicativo que describe una acción continua. Presenta a Dios como quien activamente busca a estos adoradores. |
| πνεῦμα ὁ θεός | pneuma ho Theos | G4151 / G2316 | “Dios es espíritu”. Construcción que enfatiza la naturaleza de Dios. La ausencia de artículo en πνεῦμα resalta su cualidad o esencia. |
| δεῖ | dei | G1163 | “Es necesario”. Verbo que expresa necesidad inherente. Indica que esta forma de adoración no es opcional, sino la respuesta adecuada a la naturaleza de Dios. |
Reflexiones y aplicaciones prácticas sobre la verdadera adoración
# Nuestra adoración cotidiana. ¿Hay algún lugar más apropiado que otro para adorar?
El mensaje de Jesús para aquella mujer es más que vigente y aplicable para nosotros los cristianos, quienes sabemos que el Espíritu Santo vive en nosotros (1 Corintios 3.16; Efesios 2.22, 3.17; 2 Timoteo 1.14), pero que no siempre adoramos a Dios fuera del lugar en donde nos reunimos con la Iglesia. ¿Te sucede?
La verdad es que no hace falta estar en ningún lugar específico para adorarle. Bien podemos levantar una alabanza, reconocerlo, cantarle y servirle en cada lugar en donde nos encontremos. Eso es lo que debemos hacer cada uno de nosotros. ¿No lo crees?
Ahora:
Adorarle no solo pasa por levantar una oración o por cantarle alguna canción, himno o corito que nos guste. Adorar es vivir como Él lo espera. Adorar es llevar el testimonio de Cristo grabado en nuestras acciones, palabras y actitudes. Adorar a Dios es vivir en la santidad a la cual Él nos ha llamado (1 Pedro 1.15-16).
Vivir una vida de adoración es un desafío que todos debemos abrazar. Vivir de esta manera no es sencillo, pero para lograrlo no estamos solos. La fortaleza y la sabiduría del Espíritu Santo nos asiste cada día (si es que lo buscamos), y al mismo tiempo, también es cierto que tenemos el apoyo de nuestros hermanos, quienes son un regalo de Dios para ayudarnos a caminar por esta vida (Lo has considerado?).
Tal vez este momento sea propicio para hacernos algunas preguntas. Te invitamos a considerarlas:
¿Entendemos que estamos llamados a vivir una vida de adoración? ¿Estamos dispuestos a vivir de esta manera? ¿Nos ha costado vivir así? ¿Lo estamos logrando? ¿Qué necesitamos para llevar este precioso desafío adelante? ¿Has pedido la asistencia del Espíritu Santo en esta área de tu vida?
Anhelamos que Dios te hable al respecto, te lleve a Su verdad y te ayude en ésta y en cada área de tu vida. Amén.
# Reflexión sobre Juan 4:22: De dónde viene la salvación… y quién debe anunciarla hoy
Al hablarle a aquella mujer Jesús le dejó clara la procedencia de la salvación, fue importante comprender qué quiso decir al respecto y por qué dijo lo que dijo, pero ahora que lo sabemos ¿cómo podemos aplicar ese texto a nuestras vidas?
La salvación viene de los judíos… ¿y ahora qué nos toca a nosotros?
¿Has considerado que hoy somos nosotros los escogidos de Dios en ese mismo sentido, que nosotros somos los encargados de anunciar la salvación, de extender el Reino de los Cielos y de llevar el nombre de Cristo a todas las naciones?
Son innumerables los versículos que nos hablan al respecto, pero hay uno en especial que nos gustaría pedirte que leas:
Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable. 1 Pedro 2.9
Habiendo leído el texto, ¿Entiendes lo que implica para tu vida? Dios está esperando que todos lo comprendamos y que pongamos este conocimiento – entendimiento en acción.
Por ende,
¿Qué hacemos para cumplir con esto que Dios espera de nosotros? ¿Habremos de cumplir con Sus expectativas, o será necesario que llame a otros para realizar la tarea?
Recordemos que antes que nosotros, el pueblo judío era el encargado, y que luego Dios les quitó esta responsabilidad y nos encomendó la tarea a nosotros (la Iglesia).
Seamos entonces responsables, cumplamos con nuestro propósito y llamado. ¿Estarás de acuerdo? Y si es así, ¿Qué estás haciendo y qué harás al respecto?
Anhelamos con todo nuestro ser que Dios te guíe en este sentido. Si necesitas que Dios te hable más sobre este tema, tal vez puedas tomar un momentito para hablar con Él. ¿Podrías hacerlo?
Por si te es de utilidad queremos dejarte una base (guía/estudio) sobre cómo Jesús llevó adelante el evangelismo personal, el mismo está basado en este capítulo.
# La diferencia entre una adoración verdadera y una aparente en Juan 4:23
Lo que Jesús marca en este texto: «los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad» nos lleva a una reflexión sumamente importante. A lo largo de la historia, han existido muchas personas que afirmaban adorar a Dios, pero cuya vida no reflejaba una verdadera relación con Él.
Esto se aplica, en especial, a muchos dirigentes espirituales del pueblo judío de aquella época, tanto de samaritanos como de judíos, quienes en su mayoría no adoraban a Dios como Él lo hubiese querido.
En lugar de hacerlo con el corazón, basaban su adoración en rituales, observancias, ceremonias y ofrendas. Sin embargo, todo esto no los conducía a una verdadera comunión con Dios, ni a ofrecerle algo que Él estuviera dispuesto a recibir.
Recordemos los múltiples pasajes en los que Jesús confronta a los líderes religiosos, señalando que no llevaban a las personas a Dios, sino que, por el contrario, las alejaban con su ejemplo. Se esforzaban por cumplir con lo externo, pero no podían adorar a Dios como debían.
Algunos ejemplos de esto los encontramos en Mateo 23:13–15, Marcos 12:38–40, Mateo 15:3–9 y Juan 5:39–40.
Ellos eran reconocidos por el pueblo y, externamente, parecían hacer todo correctamente. Sin embargo, delante de Dios la realidad era muy distinta.
Por eso, la pregunta es inevitable: ¿de qué manera nos ve Dios? ¿Le estamos adorando como Él lo espera?
# ¿Cómo adorar en espíritu y en verdad según Juan 4:23-24?
En estos versículos de Juan vemos que, en aquel tiempo, el lugar y las formas eran considerados fundamentales para la adoración según el pensamiento religioso de la época. Sin embargo, Jesús introduce un cambio profundo: los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, algo que no depende de un lugar ni de una forma externa.
Lo importante de esta enseñanza es que este tipo de adoración es posible para cada creyente. No está limitado a unos pocos, sino que es lo que Dios espera de todos. Por eso, la pregunta es inevitable: ¿estamos adorando de esta manera?
Es necesario tener en cuenta algo fundamental: adorar a Dios como Él lo espera no depende de circunstancias externas, sino de la relación personal con Él. Depende de la entrega, de la comunión diaria y del conocimiento que cada uno tenga de Dios. Cuanto más lo conocemos, más entendemos cómo adorarle y qué espera de nuestra vida.
Dios ya ha provisto todo lo necesario para este tipo de adoración. Por eso, no podemos depender de otros ni excusarnos en factores externos. La responsabilidad es personal.
En este sentido, tampoco se puede atribuir la falta de adoración al grupo de alabanza o a los líderes. Aunque el ministerio de música puede ayudar y guiar en la adoración congregacional, no puede producir en el corazón lo que no está presente.
La adoración de la que habla Jesús no se limita a momentos específicos, sino que es una realidad constante. No ocurre solo en la congregación, sino que se desarrolla cada día, en la vida diaria, como expresión de una relación viva con Dios.
# El ministerio de adoración y la verdadera adoración en espíritu y en verdad
Si tienes la bendición de servir en el ministerio de adoración en tu congregación, tienes una tarea hermosa, pero también una gran responsabilidad.
Por la gracia de Dios, muchos utilizan bien sus dones y procuran vivir en comunión con Él. Esto les permite guiar a la congregación de una manera diferente a quienes solo ejecutan correctamente sus instrumentos o planifican un orden de culto. Ambas cosas no son lo mismo.
La razón es sencilla: no se puede transmitir lo que no se tiene. La vida de adoración y la comunión con Dios no comienzan en el momento del culto, sino mucho antes, en la vida diaria.
Cuando esa comunión es real, se evidencia naturalmente en la adoración congregacional. Pero cuando no está presente, difícilmente pueda producirse de manera genuina en medio de la reunión.
Por eso, quien guía la adoración no solo necesita capacidad, preparación o experiencia, sino también una vida espiritual coherente. Un culto puede ser ordenado y agradable en lo externo, pero lo esencial es que sea aceptable delante de Dios, quien mira el corazón.
Esta es la enseñanza que Jesús introduce en este pasaje: la verdadera adoración no depende de lo visible, sino de la realidad interior. Por eso, no es coherente vivir de cualquier manera durante la semana y luego pretender guiar a otros en una adoración que uno mismo no vive.
Tal vez estas palabras puedan parecer exigentes, pero su intención es invitar a una reflexión sincera. Si este es tu caso, puede ser un buen momento para revisar tus prioridades y recordar que Dios te ha confiado un servicio.
Los dones que has recibido son un regalo, y también una responsabilidad. Han sido puestos en tus manos por un tiempo, con un propósito.
Por eso, vale la pena preguntarse: ¿estoy usando lo que Dios me dio de una manera que le honra?
Toma un tiempo para hablar con Dios sobre esto. Que sea Él quien te guíe, quien te forme y quien produzca en tu vida una adoración genuina, en espíritu y en verdad.
# Jesús dirige la adoración hacia el Padre
Otro aspecto importante que podemos observar en estos textos es que Jesús constantemente dirige la atención hacia el Padre.
En varias ocasiones enseña que la autoridad que tiene proviene del Padre, que sus palabras vienen de Él y que quienes creen le han sido dados por el Padre.
Un ejemplo claro lo vemos en el modelo de oración que Él mismo enseñó, donde dirige nuestra oración al Padre.
Esto nos deja una enseñanza importante: el centro de la adoración es Dios. Nosotros no somos el centro, sino que estamos llamados a reflejarle a Él.
Deberíamos aspirar a que, al vernos, las personas puedan percibir a Cristo en nosotros.
Esto también nos recuerda el llamado a la humildad. La Escritura enseña que debemos considerarnos unos a otros como superiores a nosotros mismos (Filipenses 2:3) y que el mayor en el reino es el que se humilla como un niño (Mateo 18:1–5).
Finalmente, este pasaje nos muestra que la adoración, según Jesús, está dirigida al Padre. Aunque no es incorrecto adorar al Hijo o al Espíritu Santo, es importante notar que Jesús orienta la adoración hacia el Padre.
Ayudas para maestros y predicadores
Bosquejo sugerido para enseñanza o predicación
1. Un cambio en la comprensión de la adoración (Juan 4:21)
Jesús le dice: “Mujer, créeme; viene la hora cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre”.
Jesús responde directamente a la pregunta sobre el lugar de adoración, pero la trasciende.
Introduce un cambio fundamental: la adoración ya no estará determinada por un lugar específico.
Aquí comienza una redefinición profunda de lo que significa adorar a Dios.
2. Un contraste entre desconocimiento y conocimiento (Juan 4:22)
“Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos…”
Jesús establece una diferencia clara entre samaritanos y judíos en relación con el conocimiento de Dios.
La adoración no es solo una práctica externa, sino que está vinculada a la revelación recibida.
Esto muestra que no toda forma de adoración es equivalente en su fundamento.
3. El marco histórico de la salvación (Juan 4:22)
“…porque la salvación viene de los judíos”.
Jesús sitúa la salvación dentro de un contexto histórico concreto.
Dios ha obrado a través de un pueblo específico para revelar su plan.
Este punto afirma la continuidad de la revelación y prepara la comprensión del cambio que se está anunciando.
4. Una nueva etapa ya iniciada (Juan 4:23)
“Pero viene la hora, y ahora es…”
Jesús declara que el tiempo anunciado no es solo futuro, sino que ya ha comenzado.
Se introduce una tensión entre lo que está por manifestarse plenamente y lo que ya está en acción.
Esto marca el inicio de una nueva realidad en la relación con Dios.
5. Los verdaderos adoradores (Juan 4:23)
“…los verdaderos adoradores adorarán al Padre…”
Jesús define a los adoradores en términos de autenticidad.
No se trata simplemente de pertenecer a un lugar o tradición, sino de una adoración que corresponde a la realidad que Dios establece.
Aquí el énfasis pasa del “dónde” al “quiénes” y “cómo”.
6. La adoración en espíritu y en verdad (Juan 4:23–24)
“…en espíritu y en verdad…”
Jesús describe la naturaleza de la verdadera adoración.
Se trata de una adoración que procede desde lo interior y que está alineada con la verdad revelada por Dios.
Esto implica una transformación en la forma de relacionarse con Él.
7. La iniciativa de Dios en la adoración (Juan 4:23)
“…el Padre busca a tales que lo adoren”.
La adoración no comienza únicamente en el ser humano, sino en la iniciativa de Dios.
Dios es presentado como quien busca activamente a los verdaderos adoradores.
Esto añade una dimensión relacional y dinámica al concepto de adoración.
8. La naturaleza de Dios y su implicación (Juan 4:24)
“Dios es espíritu…”
Jesús fundamenta la adoración en la naturaleza misma de Dios.
La forma de adorar no es arbitraria, sino que responde a quién es Dios.
Esto conecta directamente la teología con la práctica.
9. Una adoración necesaria, no opcional (Juan 4:24)
“…deben adorar en espíritu y en verdad”.
Jesús establece que esta forma de adoración no es una opción entre varias.
Es la única respuesta adecuada a la naturaleza de Dios.
Aquí se cierra el argumento con un llamado implícito a una adoración verdadera.
Claves para enseñar este pasaje
1. La adoración no depende de un lugar físico
Jesús desplaza el enfoque desde el espacio hacia la relación con Dios.
2. La adoración está vinculada al conocimiento de Dios
No es solo una práctica, sino una respuesta a la revelación recibida.
3. Dios ha obrado en la historia para revelar la salvación
La frase “la salvación viene de los judíos” sitúa la fe en un contexto real.
4. Vivimos en el tiempo en que la “hora” ya ha comenzado
La enseñanza de Jesús no es solo futura, sino presente.
5. Dios busca activamente a los verdaderos adoradores
La relación con Dios tiene su origen en su iniciativa.
6. La verdadera adoración es interior y conforme a la verdad
No se limita a lo externo ni a lo ritual.
7. La naturaleza de Dios determina cómo debe ser la adoración
La teología define la práctica.
Posibles títulos de sermones o enseñanzas
La adoración que Dios busca
Más allá del lugar: la verdadera adoración
En espíritu y en verdad
Cuando la adoración cambia para siempre
El Padre busca adoradores
De lo externo a lo verdadero
La hora que ya ha comenzado
Adorar según la naturaleza de Dios
Una nueva manera de acercarse a Dios
Preguntas frecuentes (FAQ) sobre Juan 4:21-24
¿Qué significa adorar en espíritu y en verdad?
Adorar en espíritu y en verdad significa adorar a Dios desde lo interior del ser humano (no solo con actos externos) y de acuerdo con la verdad revelada por Él. No se trata de una forma ritual ni de un lugar específico, sino de una relación auténtica con Dios conforme a su naturaleza y a su revelación.
¿Qué quiso decir Jesús con “Dios es espíritu”?
Cuando Jesús dice que Dios es espíritu, está afirmando su naturaleza. Dios no está limitado a un lugar físico ni a una forma material, por lo tanto, la adoración que Él busca no depende de espacios geográficos, sino de una relación espiritual y verdadera con Él.
¿Dónde se debe adorar a Dios según Juan 4:21–24?
Jesús enseña que la adoración a Dios no está limitada a un lugar específico, como el monte Gerizim o Jerusalén. La verdadera adoración no depende de un sitio físico, sino de la forma en que se adora: en espíritu y en verdad.
¿Por qué Jesús dice que la salvación viene de los judíos?
Jesús afirma que la salvación viene de los judíos porque Dios eligió a este pueblo como el medio histórico para revelar su plan redentor. A través de ellos vinieron las Escrituras y el Mesías, situando la salvación dentro de un contexto real de la historia.
¿Qué significa “viene la hora, y ahora es”?
Esta expresión indica que el tiempo anunciado por Dios no es solo futuro, sino que ya ha comenzado con la presencia de Jesús. Señala una transición entre lo que estaba por venir y lo que ya está ocurriendo en ese momento.
¿Quiénes son los verdaderos adoradores?
Los verdaderos adoradores son aquellos que adoran a Dios de manera auténtica, no solo externa, sino desde lo interior y conforme a la verdad revelada. No se definen por un lugar o tradición, sino por su relación genuina con Dios.
¿Qué significa que el Padre busca adoradores?
Significa que Dios toma la iniciativa en la relación con el ser humano. No es el hombre quien comienza buscando a Dios, sino que Dios busca activamente a quienes le adoren de la manera correcta, mostrando su interés en una relación real.
¿Es obligatorio adorar en espíritu y en verdad?
Sí, Jesús enseña que esta forma de adoración no es opcional. Al decir que “es necesario”, establece que es la única manera adecuada de adorar a Dios, ya que corresponde a su naturaleza.
¿Cuál es la diferencia entre la adoración verdadera y la falsa?
La adoración verdadera es la que se realiza en espíritu y en verdad, es decir, desde el interior y conforme a la revelación de Dios. La adoración falsa o incompleta puede ser externa o basada en un conocimiento incorrecto de Dios.
¿Cómo aplicar hoy la enseñanza de Juan 4:21–24?
Este pasaje enseña que la adoración no depende de un lugar ni de rituales externos, sino de una relación sincera con Dios. Invita a examinar si la adoración es genuina, interior y alineada con la verdad revelada en su Palabra.
Conclusión del pasaje
La enseñanza de Jesús en este pasaje redefine completamente la adoración. Ya no se trata de cumplir con un lugar o una forma externa, sino de responder a la naturaleza misma de Dios.
Al declarar que Dios es Espíritu y que busca adoradores, Jesús muestra que la adoración verdadera es una respuesta a la iniciativa divina y debe ser coherente con quién es Dios.
Así, Juan 4:21–24 no solo corrige una discusión sobre lugares, sino que revela una verdad más profunda: la adoración auténtica es interior, verdadera y nace de una relación viva con Dios.
Para finalizar
Es posible que hayan más cosas que deberíamos haber escrito sobre este tema tan importante, pero entendemos también que ya hemos escrito mucho y que no queremos que la lectura te resulte tan larga. En verdad esperamos que lo escrito hasta aquí sea de ayuda para tu comprensión del tema y para que puedas meditar en él.
Ten en cuenta que para adorar como Dios quiere que lo adoremos es muy importante que puedas comprender las siguientes dos cosas: Primero, que Dios espera relacionarse contigo personalmente; y segundo, que al hacerlo, es importante que busques alcanzar la comunión que Él espera tener cotidianamente contigo.
Por favor también ten en cuenta que al buscar a Dios, y al lograr tal comunión, todo lo que hagas de corazón, con amor y en agradecimiento será bien recibido por tu Padre. Él no está esperando algo espectacular de tu parte, solo sinceridad y verdadero amor.
¿Le has entregado tu vida? ¿Le amas realmente? ¿Te comunicas con Él habitualmente? ¿Te alimentas con Su palabra? Si todo esto es parte de tu vida, ten por seguro que Él te llevará a toda verdad a través de su Santo Espíritu, y en consecuencia, Él mismo te hablará mucho más al respecto.
De todo corazón deseamos que así sea en tu vida y que Dios te bendiga mucho.
Te esperamos en los demás estudios (publicaciones/comentarios bíblicos). Recuerda que puedes comunicarte con nosotros a través de la caja de comentarios.
En la próxima publicación continuaremos con el análisis de este precioso evangelio. Hasta entonces.
Links hacia otros comentarios
Antes de concluir con esta publicación te queremos dejar algunos otros links que pudieran servirte para continuar estudiando este precioso Evangelio:
- Índice general y presentación del Evangelio de Juan.
- Estudio introductorio sobre el cuarto evangelio (Evangelio de Juan). Te brinda un panorama general del Evangelio.
- Índice de los comentarios del Capítulo 4.
- Estudio anterior: Juan 4.16-20 – Señor, me parece que tú eres profeta
- Siguiente Estudio: Juan 4.25-26 – Jesús es el Mesías
Nota
Todas las citas bíblicas fueron tomadas con permiso de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © 2005 by The Lockman Foundation.

