Método Evangelístico de Jesús – Evangelismo personal

¿Te has preguntado cómo hablar a otros sobre la salvación o la vida eterna? ¿Estás organizando un evento evangelístico? ¿Te gustaría conocer cómo lo hizo Jesús?

En la Biblia encontramos muchos ejemplos de cómo hacerlo, pero en este caso nos centraremos en las enseñanzas que Jesús nos deja en la historia conocida como: “Jesús y la mujer samaritana”. La misma es narrada por el apóstol Juan y se halla en capítulo cuatro de su evangelio (Juan 4).

Una aclaración pertinente es que no colocaremos aquí todo el texto, sino que mencionaremos los versículos según vayan siendo necesarios, por lo que será muy conveniente que leas el capítulo completo antes de comenzar con el estudio. De este modo podrás tenerlo bien presente a medida que avanzamos con el mismo.

Por otro lado, te invito, a que ores previamente para que, más allá de lo que leas aquí, sea el Señor quien te guíe por medio de su Santo Espíritu, para hallar toda verdad (Juan 16.13) y todo conocimiento espiritual (2 Pedro 1.5-11). Él podrá dirigirte y lo hará en cada momento que te pongas en sus manos para servir a nuestro Dios.

Antes de comenzar con el estudio veamos el

Alcance de este trabajo

El mismo tiene la intención de colaborar con todos aquellos que:

  • Estén planificando dar los primeros pasos dentro del ministerio de evangelismo.
  • Busquen hallar más herramientas para ejercer su don o llamado.
  • Deseen presentar un estudio acerca de métodos evangelísticos (Éste será uno de muchos para tal caso, por lo que deberías seguir buscando otros tantos en las escrituras y también en otros materiales relacionados con este tema; hay muchos y muy buenos).

Veamos ahora el

Bosquejo de este método

Hallado gracias al análisis de la historia bíblica ya mencionada. En ella podremos ver que, con su ejemplo, Jesús nos enseña a:

  • Tener un objetivo claro:
    • Saber a qué apuntamos.
    • Determinar a quién/es iremos a llevar el mensaje.
    • No desviarnos del objetivo.
  • Tomar la iniciativa:
    • No los encontramos de casualidad, los buscamos.
    • Iniciamos nosotros la conversación o diálogo.
  • Dar el mensaje correcto:
    • Explicar sobre el significado del agua de vida eterna/salvación.
    • Mostrar/hacer notar la condición pecaminosa de la persona.
    • Enseñar/hablar sobre la necesidad de arrepentimiento*.
  • Utilizar los medios necesarios/disponibles para llevar a cabo nuestro trabajo.
  • Tomar el tiempo que sea necesario.

*Si bien esta enseñanza no sale de la historia, ya veremos que Jesús proclama esta necesidad en muchísimas oportunidades, lo que nos indica que, si bien no se menciona, es muy posible que Jesús los haya confrontado con tal necesidad. Veamos esto más adelante.

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Análisis, explicación y tratamiento tanto del texto como del bosquejo

Tener un objetivo claro

En el texto en cuestión vemos que Jesús tenía la necesidad de pasar por aquel lugar en donde se encontraría con la mujer samaritana (v4 –Juan 4.4).

Notamos en algunas traducciones de la Biblia, por ej. en la NVI o DHH, que la idea de la necesidad, expresada por Jesús, se asocia con el camino escogido para ir desde Judea (Juan 3.22) hasta Galilea (v3); pero sabemos que Jesús hubiese podido elegir éste como uno de tres posibles caminos para llegar hasta su lugar de destino.

Entendemos al ver el texto completo, que Jesús tenía un objetivo mayor que el de llegar a su destino tomando el camino más corto o más habitual. La necesidad de Jesús pasaba por su objetivo de salvación y se explica maravillosamente en la frase: “Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo su obra” (v 34 – LBLA).

Jesús entonces tenía la necesidad de pasar por allí para cumplir con dichos planes de salvación para con aquel pueblo, planes que seguramente también tenemos nosotros para con quienes nos rodean, y por medio de los cuales buscamos cumplir con el objetivo que Dios nos dio (ver 1 Pedro 2.9).

Para ir dejando algunas cosas en claro, debemos decir entonces que:

Jesús tenía en mente la salvación de los samaritanos, por lo tanto, decidió por dónde ir, a quién hablar y qué hacer. Ésos serán entonces los primeros puntos de los cuales debemos tener certeza en el momento de iniciar nuestro ministerio o campaña Evangelística.

Por ende, debemos

Saber a qué apuntamos

El objetivo de Jesús nos ha quedado claro. Ahora por tanto deberíamos establecer el nuestro. Si has llegado a este lugar es más que obvio que conoces el encargo dado por jesús llamado: “la gran comisión” (Mateo 28.19-20). Seguramente lo que buscas es llevarlo a cabo, y por ende, lo primero que debes hacer es fijar el curso de acción.

Debemos entonces

Determinar a quién/es iremos a llevar el mensaje

Una de las primeras cosas que deberás tener en cuenta al momento de trabajar en evangelismo es:

  • A quienes irás,
  • Dónde irás a buscarlos y
  • Qué harás cuando estés allí

A quienes les hablaremos

No es una cuestión menor. La preparación es algo esencial. Si estuviera pensando en llevar el mensaje a un grupo de adolescentes, deberé ver el lenguaje que ellos utilizan, las problemáticas que viven, en qué se interesan, etc. etc. Utilizaré estos datos para hablarles en un lenguaje que ellos entiendan bien. Lo mismo se aplica a cualquier otro grupo social.

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Una preparación diferente se dará, por ejemplo, si voy a hablar con un grupo de empresarios, en tal caso deberé tener en cuenta las cuestiones que a ellos les preocupan, o las situaciones que viven. Hablaré por tanto con algún empresario de mi iglesia, me asesoraré antes de hacer cualquier esfuerzo. Debemos prepararnos bien para obtener los mejores resultados.

Tengamos siempre presente que no podemos malgastar tiempo, esfuerzos y/o recursos alegremente. Obviamente no olvidamos que el poder de Dios estará en la palabra a ser transmitida, es el Señor quien sustenta el mensaje, el cual obviamente estará basado en la Biblia; pero Él mismo nos instruye sobre la necesidad de planificación (ver Lucas 14.28-32* y Proverbios 16.3), por lo tanto haremos bien en seguir su propia instrucción.

(*Si bien el contexto no habla sobre el tema que estamos viendo, la idea de planificación está más que presente en el texto. Dios mismo también se mueve siguiendo un plan determinado (ver por ejemplo Jeremías 29.11). De esto es de lo que estamos hablando: la necesidad de planificar).

El siguiente tema a tener en cuenta será:

¿Iremos a buscarlos o los atraeremos por medio de algún evento especial?

Obviamente la preparación será distinta. Volviendo al ejemplo de los adolescentes, si vamos a las plazas por ejemplo, debemos ver los horarios de reunión, las cosas que hacen mientras están allí, cómo es su comportamiento, etc., etc. No es lo mismo si se juntan a jugar a la pelota que si lo hacen para drogarse.

Si los vamos a invitar a disfrutar de algún evento, deberemos ver a qué tipo de tribu urbana pertenecen, por ejemplo, no haremos especialmente pensando en ellos, un recital de música pank, si los mismos visten la ropa habitual de quienes escuchan música electrónica. Aunque el ejemplo suene ridículo, está orientado a mostrar la necesidad de conocer el público a quienes apuntamos, de observarlos, de hacernos una idea de quienes son.

Lo siguiente a tener en cuenta es qué haremos cuando estemos allí. Cómo les hablaremos, qué mensaje les daremos, qué les dejaremos (un folleto, una tarjeta de la iglesia, ¿Les dejamos nuestros teléfonos? La responsabilidad es distinta). Por tanto, todo debe ser cuidadosamente premeditado, charlado y acordado claramente con nuestros colaboradores antes de estar en el lugar.

Obviamente, para que todo lo que hagamos tenga el mejor resultado, debemos orar en cada paso que demos. Dios pondrá su sabiduría en nuestros corazones y nos guiará en cada uno de esos pasos. Otro tema fundamental es nunca ir solos. Jesús los enviaba de dos en dos. Busquemos el apoyo de otros en lo que sea que hagamos. Será una bendición compartida, aliviará la carga y traerá mejores resultados.

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La comunión con Él es nuestra herramienta más poderosa en este ministerio, y si en él involucramos a otros muchos, la comunión entre todos será una de las llaves más importantes para que las puertas sean abiertas. Si hay que reconciliarse con alguien y orar, que se haga antes de ir al evento.

Volvamos ahora al ejemplo de Jesús, en él vemos que nuestro Señor debió mantenerse firme en su meta, sólo así pudo llevar a cabo su objetivo, tengamos por ende muy presente el siguiente tema:

No debemos desviarnos del objetivo

Al leer la historia de Jesús y la mujer samaritana, seguramente podremos observar los intentos de la mujer para mantenerse en su condición de oscuridad espiritual. Esto no debe sorprendernos ya que es algo con lo que normalmente deberemos lidiar. Veamos qué hizo ella y cuáles fueron las respuestas de Jesús:

La mujer intentó desacreditar a Jesús (vs 11 y 12), burlarse de Él (v 15) y cambiar de tema (v 20). Pero aún así Jesús no atinó a mostrar superioridad, no se ofendió, ni dejó su propósito de lado, sino que a pesar de todos los intentos de ella, nuestro Señor la llevó vez tras vez al camino de salvación.

Eso mismo es lo que debemos hacer nosotros sin importar cuantas trabas tengamos en el camino. Debemos saber que si a Jesús le sucedió, también nos pasará a nosotros. Es por esto que debemos proponernos, y buscar ayuda en Dios para, que aún habiendo escollos en el camino, no nos desanimemos, ni le demos lugar al enojo, y menos al enemigo.

Sea lo que fuere que vivamos dentro del ministerio, debemos mantener nuestro rumbo fijo, teniendo paciencia, sabiduría y determinación. Ésto es algo que no podemos ni debemos abordar solos. La ayuda que tanto necesitamos está a una oración de distancia, el Espíritu Santo está más cerca y más dispuesto de lo que imaginamos, y su poder está esperando a ser manifestado, solo necesita las herramientas apropiadas. ¿Seremos nosotros esas herramientas?

Lo siguiente a tener en cuenta en el ejemplo de Jesús, es que debemos

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Tomar la iniciativa

Tal vez te estés preguntando por qué damos tantas vueltas, por qué hablamos de tantos preparativos. Quizás estés pensando en que si alguien nos pide que le demos razón de nuestra fe, debemos estar preparados para brindarla como se nos aconseja en 1 Pedro 3.15, y que eso es todo lo necesario.

Entendemos que sí es cierto que tantos preparativos, a veces, no nos son necesarios si es que, de casualidad, nos topamos con alguien en el mercado o dentro de algún transporte público; pero estamos intentando de hablar en forma más abarcativa y no solo de estos posibles casos particulares.

De todas maneras, y aún así, tanto en la evangelización realizada en un encuentro no planificado cómo en el que se lleva a cabo con mucho esfuerzo, preparación y oración previos, en ambos casos seremos nosotros los que carguemos con el peso de la responsabilidad de extender el mensaje, y por lo tanto de hablar a otros sobre la salvación.

Es eso mismo lo que nos muestra Jesús en este ejemplo. Él no solo fue al lugar del encuentro sino que inició la conversación con un objetivo bien definido, el comienzo de una vida de fe tanto para la mujer samaritana como para los muchos habitantes de aquel pueblo, los cuales también creerían un poco más tarde que ella.

Por ende, no podemos darnos el lujo de esperar a ver si la conversación se da de manera casual. Debemos seguir la enseñanza de Pablo a Timoteo de predicar la palabra e insistir a tiempo y fuera de tiempo (2 Timoteo 4.2). ¿No es ese nuestro objetivo? Si lo es, entonces hagamos lo que fuimos llamados a hacer. Sin vergüenza, sin temor: ¡Da el primer paso!

Otra cuestión a tener en cuenta es que debemos

Dar el mensaje correcto

No podemos pensar que como el Espíritu Santo ha de ayudarnos en la tarea, nosotros no tenemos responsabilidad en la preparación del mensaje. Es obvio que Él lleva a las personas a la convicción de pecado, justicia y juicio, pero no podemos descansar únicamente en su asistencia. Debemos estar preparados como nos insta el apóstol Pedro en 1 Pedro 3.15, y cumplir con nuestro propósito (Ver Marcos 16.15; Hechos 13.47; 1 Pedro 2.9).

El estudio de la palabra es algo vital para nosotros y no solo para alimentarnos espiritualmente, sino para tener qué dar cuando estemos frente a otros. Por otro lado, saber algunos pasajes claves nos será de gran utilidad y nos servirán de base para realizar nuestra tarea de evangelismo. Algunos de ellos son (hay muchísimos otros):

Proverbios 14.12; Isaías 53.6; Ezequiel 18.4; Lucas 19.10; Juan 1.12, 5.24, 6.40, 47, 10.28; Hechos 3.19, 16.31; Romanos 3.23, 5.8, 8.1, 10, 6.23, 10.9-13, 2 Corintios 6.2; Efesios 2.8-9; Santiago 2.10-11; 1 Juan 5.13; etc.

Te dejo también algunos links de estudios cortos y sencillos publicados por Gracia y Vida que pudieran ayudarte a presentar las buenas nuevas de la salvación (Recuerda que no debes presentar un tratado teológico, sino algo sencillo y comprensible, ya habrá tiempo para profundizar con aquellos que comiencen y se afirmen en el camino de la fe, esto se hará en algún curso de discipulado que la Iglesia brinde):

Método Evangelístico de Jesús – Evangelismo personal

Qué debo hacer para ser un hijo de Dios

Qué significa aceptar a Jesús como nuestro Señor

Cómo comenzar a vivir con Dios

De qué debemos ser salvados

El significado del pecado

Las consecuencias del pecado

Puedes buscar más en la carpeta ABC de la FE. Reforcemos ahora la idea, veamos un poco más sobre el mensaje que debemos dar, en este caso, viendo qué dijo Jesús:

De qué debemos hablar

En el caso del texto que estamos viendo, encontramos que lo primero que Jesús le dijo a la mujer fue que Él podía darle el agua de vida eterna, y seguidamente, le mostró su condición de pecado. Éste orden en la temática de la predicación del evangelio también puede ser utilizado por nosotros.

Algo que no encontramos en este texto de Juan, pero que se encuentra en toda la Biblia, es la necesidad de la persona de reconocer su pecado y arrepentirse. Consideramos esto como algo primordial a la hora de llevar el mensaje de salvación. En los pasajes sugeridos que hemos dado hay varios textos que hacen referencia a este tema.

Sinembargo, cómo hemos titulado este estudio: Método Evangelístico de Jesús, nos vemos en la necesidad de mencionar algunas referencias bíblicas en las cuales el mismo Cristo hable de la necesidad de arrepentimiento. Damos por sentado que esa es una enseñanza fundamental proporcionada por Él mismo. Algunas de ellas son:

Mateo 3.8, 4.17; Marcos 1.15, 6.12, Lucas 5.31-32, 13.3, 15.7, 15.10, Etc.

Despedida momentánea

Hasta aquí hemos visto varios puntos muy importantes, pero hemos decidido dividir el estudio en dos partes para que no resulte pesado para una primera lectura. En la segunda parte veremos:

  • Los medios necesarios y cómo ponerlos en práctica
  • Qué implica tomar el tiempo necesario, cuando hacerlo y en qué caso.
  • La necesidad de armar un bosquejo para la charla.
  • Qué hago una vez que estoy frente a frente. Cómo abordo a la persona.

Esperamos que haya sido útil lo que has leído hasta aquí y que leas la segunda parte para seguir viendo a Jesús actuar y de paso, obteniendo más consejos que pueden ayudarte en tu ministerio.

Que Dios te bendiga, dirija, llene de valor y denuedo para llevar el mensaje de salvación a tantos que también lo necesitan.

Link a la segunda parte:

Evangelismo al estilo de Jesús

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Publicado por Gracia y Vida

Muchas gracias por habernos visitado¡Que Dios te bendiga mucho!

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