Juan 1.1 El Verbo de Dios

Comentario Bíblico Devocional

Aquí comienza nuestro estudio sobre el evangelio que escribió el apóstol Juan. Esperamos que sea de bendición para tí. Al terminar esta porción del mismo te dejamos varios links para que puedas abanzar más en tu estudio y también para que puedas navegar por los distintos estudios que ponemos a tu disposición.

Iremos comentando y extrayendo reflexiones de los distintos versículos en distintas publicaciones, de acuerdo a la importancia y cantidad de temas y contenido. Tú bien puedes buscar según tu interés o necesidad.

Te dejamos aquí abajo un pequeño indice de la primer sección del capítulo 1 y, al final de este estudio, tendrás acceso al índice general de los estudios del capítulo 1 y también al del libro entero (al día de hoy no finalizado por completo, pero en proceso).

Indice de la primer sección del capítulo 1

En esta primer parte Juan nos trae luz sobre la persona de Jesús, poniéndo énfasis en su naturaleza espiritual. Nos mostrará por tanto su deidad, eternidad, poder, función en la creación y posición respecto de Dios el Padre.

Antes de comenzar con el estudio, permítenos presentarte este comentario de Gracia y Vida:

La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre el Evangelio de Juan, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas, teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto y con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

El Texto

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, te invitamos a leer atentamente el texto y a orar para que el Señor te llene de su sabiduría; sin lugar a dudas Él es la gran fuente de toda verdad y de todo entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los versículos que nos convocan, leamos:

1En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

Juan 1.1 – LBLA

Los versículos siguientes

2 El estaba en el principio con Dios.3 Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.

Juan 1.2-5 – LBLA

Evangelio del apóstol Juan

1

En el principio

Cuando Juan habla del principio, se refiere al inicio de la creación mencionada en Génesis 1.1. Un gran estudioso bíblico y comentarista, William Barclay, traduce este texto de la siguiente manera:

“Cuando el mundo empezó a existir, la Palabra ya existía”.

William Barclay , Comentario al Nuevo Testamento, tomo 5, pág. 17, Ed. Clie.

Juan nos habla de la preexistencia de Jesús. Él estaba antes de que el Padre creara todas las cosas (más adelante, en este mismo comentario, veremos que nuestro Señor no solo estaba, sino que fue el agente por medio del cual fueron creadas las cosas). El apóstol nos llama la atención fundamentalmente a dos cuestiones sobre Jesús:

  1. No fue creado. No fue parte de la creación.
  2. Estaba con Dios, en comunión plena con el Padre y más que eso: Él mismo era Dios. (Veremos todo esto al proseguir el estudio).

Existía el Verbo

Juan dice que: desde la eternidad existía el Verbo. Pero, ¿Qué es el Verbo? (La palabra griega “Logos” – ὁ λόγος – se traduce como Verbo o Palabra, aunque al parecer, la traducción más correcta es «Palabra»).

Tanto griegos como judíos tenían sus propias ideas respecto del significado de la palabra Logos, claro que sus conceptos no coincidían del todo. Veamos qué significaba para cada uno.

Concepto griego

Para la cultura griega el concepto del Logos era una cuestión que nacía de la filosofía. Como tal, algunos creían que el mismo se refería tanto a la mente como al poder de Dios actuando en cada persona al momento de proceder con sabiduría y de razonar entre el bien y el mal. Asimismo el Logos sostenía cada elemento de la naturaleza.

Esta última fue la enseñanza de un tal Heráclito (560 a.C.). Su concepto sobre el Logos permaneció durante siglos, y aunque es claro que ésta no fue la única concepción filosófica sobre el mismo, fue una de las más representativas de su cultura.

Para otros pensadores muy destacados del primer siglo como Filón, el Verbo es tanto un atributo divino como también un puente entre lo divino y lo creado. (Muchos creían en un Dios creador de todas las cosas que había hecho posible la creación de sucesivas “emanaciones”, las cuales se fueron distanciando de Él a medida que la una creaba a la otra. La última de ellas fue la que creó la materia y la humanidad. Lo que unía a Dios con los hombres era el Logos).

Si bien hay muchísimo más para hablar sobre el pensamiento griego, lo que vemos es que existía ya un concepto en esta cultura sobre el Logos, lo cual facilitó la tarea de Juan a la hora presentar el evangelio. La griega era una sociedad muy distinta a la judía, no se les podía hablar en términos judíos sobre Jesús, pero Juan supo muy bien qué hacer.

¿Tendremos nosotros la suficiente sabiduría como para saber presentar su mensaje a quienes nos rodean? Oremos cada día por esta importante tarea.

Concepto judío

Según los judíos el Logos era más que una simple palabra que sale de la boca de Dios, es el Poder de Dios manifestado, es la Voluntad y la Sabiduría de Dios que obraba. El Verbo no era el mismo Jehová, había algo más allí, lo cual no terminaba de definirse por completo (en cuanto a su concepto), pero que estaba presente en el Texto Revelado.

Claro que la manifestación de Jesucristo aclaró muchas cosas que en el Antiguo Testamento no estaban del todo claras. Y luego, es el Espíritu Santo quien nos va llevando a “toda verdad” (Juan 16.13). Veamos ahora dos ejemplos de textos donde aparece el Logos en el AT. En ellos veremos:

La preexistencia y la función del Logos

Por la Palabra del Señor fueron creados los cielos,y por el soplo de su boca, las estrellas.

(Salmos 33.6)

Vemos tanto en este texto como en muchos otros que la Palabra tenía la función creadora, y por lo tanto, era el medio a través del cual Dios el Padre creó todas las cosas. En el siguiente texto veremos que ya no es de la Palabra sino la Sabiduría de quien se habla, es más, es la misma sabiduría quien habla.

Véase que la palabra Logos se tradujo como Sabiduría en este caso y en varios más. La misma dice:

“Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo; Y cuando ponía al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra; Con él estaba yo ordenándolo todo; Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo”.

(Proverbios 8:27–30 – No estaría mal leer todo el capítulo).

Este último texto pone en evidencia un concepto judío: La personificación de Dios por medio de la Sabiduría. (En un tiempo en el que el énfasis judío sobre Dios se ponía sobre su trascendencia, Jehová/YHWH/Yahvéh no era nombrado como tal, sino que se lo nombraba a través de su Sabiduría o de su Palabra). Prestemos atención a esto: «para ellos el Logos era Dios».

Viéndolo desde la perspectiva del Nuevo Testamento, entendemos que esta sabiduría no es Dios el Padre, sino la Segunda Persona de la Trinidad, es decir, Jesucristo.

Veamos ahora cómo se nos presenta al Logos en el Nuevo Testamento:

El verbo de Dios en el NT

Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

(Juan 1.14 – LBLA)

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca del Verbo de vida.

(1 Juan 1.1 – LBLA)

Y está vestido de un manto empapado en sangre, y su nombre es: El Verbo de Dios.

(Apocalipsis 19:13 – LBLA)

El Nuevo Testamento nos presenta a Jesús presente en todo tiempo, en el principio de los tiempos, en la creación, al encarnarse, al venir a buscarnos, y al venir en poder y gran gloria. No hubo momento en que Jesús no haya estado y participado. ¡Éste es el Jesús a quien Juan nos presenta!

Hasta aquí estuvimos prestando atención al concepto del Logos como tal. En su evangelio, Juan presentaba a Dios a través del mismo (Logos), haciéndose presente en el mundo y manifestando su voluntad de tener contacto con la creación. Esto era sumamente importante en aquel momento, ya que muchos pensaban que Dios no podía acercarse a la materia por ser corrupta.

El propósito de Juan

Juan nos presenta a un Dios que estuvo siempre presente y pendiente de la creación, que hizo lo necesario para presentar un camino en el que el hombre pudiera transitar hacia Él.

Él nos presenta a Jesús como el Camino, la Verdad y la Vida, como el Pan de Vida, cómo el Agua se Vida, y de otras muchas maneras más, las cuales nos conducen a la verdadera vida que Dios quiere que tengamos y que está dispuesto a concedernos.

Juan también se referirá a Jesús a través de siete Yo Soy, algo que estudiaremos más adelante, pero qué significativo que Jesús sea presentado como Yo Soy (Recordemos a Moisés frente a la zarza ardiendo en el capítulo tres del Éxodo) y que haya siete referencias sobre Él con este nombre (Siete era el número de la perfección para los judíos).

Veremos todo esto com más detalle después, pero por ahora, es interesante notar que Juan presenta y deja bien en claro desde el principio la deidad de Jesús, por ende, ya desde este primer versículo entendemos claramente que Jesús es el verdadero Emanuel (Dios con nosotros). Esto es algo que veremos a lo largo de todo su evangelio.

Este evangelio se diferenciará de los otros por varios motivos: los destinatarios, en este caso la iglesia de conformación mayoritaria griega; el tiempo de su escritura (100 d. C., el más tardío de los cuatro); el momento del ministerio, mayoritariamente antes de su ministerio en Galilea (desde donde arrancan los otros, por eso Juan contiene tantos detalles que los otros no y viceversa); etc., etc.

Pero uno de las diferencias más significativas es cómo Juan presenta a Jesús, como uno que era Dios y que estaba en plena comunión con Dios el Padre. Sigamos con nuestra lectura:

Juan 1.1 El Verbo de Dios

Y el Verbo estaba con Dios

Juan nos dice que Jesús pre existía con Dios el Padre y que estaba junto a Él desde el principio de los tiempos, que estaba presente en el momento en que la Tierra era creada. (Aquí notemos cómo armonizan los textos de Antiguo Testamento que hemos presentado más arriba, con los del Nuevo).

De esto se desprende la lógica conclusión de que Jesús es el único que nos puede revelar a Dios con verdadero conocimiento, y por ende, con total autoridad (algo de lo que se daba cuenta la gente al escuchar sus mensajes. Tanto es así que «se sorprendían por su autoridad» (Marcos 1.22)). Jesús bien podía decir:

Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer.

(Juan 1.18 – LBLA)

Y además:

Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

(Mateo. 11:27 – LBLA)

Por lo tanto, sabemos que Jesús tiene como objetivo revelarnos a Dios y que también nosotros estemos en su presencia. Ese fue el motivo para dejar su gloria y venir a encarnarse, por eso Él padeció en la cruz. Jesús desea que todos podamos conocer a Dios y ser sus hijos. ¿Conoces tu a Dios? Si no lo conoces escríbenos e intentaremos guiarte hacia Él.

Y el Verbo era Dios

Juan nos habla aquí de la deidad de Jesús. No será la única vez que lo haga, ya iremos viendo al avanzar con la lectura de su evangelio, que Juan evidencia este concepto en cuanto lugar puede (ver por ejemplo Juan 1.2-3; Juan 1.18; Juan 1.30-31, etc) . Es más, éste es uno de los objetivos principales para escribir su evangelio.

Juan quiere que veamos a Dios hacerse carne para venir a rescatarnos de las consecuencias de nuestros pecados (ver por ejemplo Juan 1.9-11; Juan 1.14 y Juan 1.29). Pero Juan no es el único autor neotestamentario que nos afirma que Jesús es Dios. Veamos lo que nos dice el autor de Hebreos sobre Jesucristo:

Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

(Hebreos 1:3 – LBLA)

Al mismo tiempo veamos que si Jesús no hubiese pre existido en Gloria junto al Padre, nunca podría haber dicho:

Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera.

(Juan 17.5 – LBLA)

Hay muchísimos otros textos del Nuevo Testamento en el que se nos habla de la misma manera sobre Jesús, y aunque no los nombraremos o transcribiremos a todos, queremos colocar aquí solo algunos más:

Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él,

(Colosenses 2.9 – LBLA)

de quienes son los patriarcas, y de quienes, según la carne, procede el Cristo, el cual está sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén.

(Romanos 9.5 – LBLA)
Y el mismo Juan, en otros textos, nos cuenta lo que dijera Jesús:

Yo y el Padre somos uno

(Juan 10.30 – LBLA)

Y el que me ve, ve al que me ha enviado.

(Juan 12.45 – LBLA)

Como hemos visto, Jesús era verdaderamente Dios. Eso es lo que Juan se propuso mostrarnos, y eso es entonces, lo que debemos aprender de este texto. Dios mismo se ha manifestado en carne por amor para traernos salvación. ¿Cómo ves tu a Jesús? ¿Quién es para tí?

Para finalizar, leamos las palabras del apóstol:

Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio de Dios: que Él ha dado testimonio acerca de su Hijo.

(1 Juan 5.9 – LBLA)

Y también:

Sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos al que es verdadero; y nosotros estamos en aquel que es verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.

(1 Juan 5.20 – LBLA)

¿Has aceptado el señorío de Jesús en tu vida, le has reconocido como tu salvador? Este es un excelente momento para hacerlo. Solo háblale y entrégale tu vida. Él sabrá conducirte por su camino, iluminará tu vida y te llenará de amor, esperanza y bendición. Si quieres saber más al respecto, te invitamos a seguir este link: ¿Como comenzar una vida con Dios?.

Dejaremos este estudio aquí por ahora, esperamos haya sido de bendición. Dios se siga revelando a tu vida y te llene de su Presencia y amor.

Links

Haz clic aquí para ir al índice del estudio y presentación del Evangelio de Juan.

Si no has leído la introducción al evangelio del apóstol Juan, te invito a hacer clic en el link.

Ir al índice de todos los estudios del capítulo 1.

Si deseas continuar con el estudio de este precioso evangelio, te invito a hacerlo a través del siguiente link. En él veremos que:

Juan 1.2-3 – El Logos es el creador de todas las cosas

Nota:

Todas las Citas Bíblicas identificadas con LBLA fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

Las identificadas como RVR1960, fueron tomadas de:

la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Juan 1.1 El Verbo de Dios

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