Juan 1.18 – Jesús Hijo unigénito de Dios

Comentario Bíblico Devocional

Introducción

Con este versículo Juan finaliza su presentación sobre Jesús, hasta aquí podríamos decir que hemos visto el prólogo de su evangelio, el cual había comenzado en 1.1. 

Para este momento ya ha hablado, entre otras muchas cosas, sobre la deidad de Jesús y su preexistencia, ha dicho que Jesús es la luz y también la vida, habló de su papel en la creación y que además era lleno de gracia y verdad, y por último, leímos que se encarnó y que habitó entre nosotros, de tal manera que sus testigos pudieron ver su gloria.

A partir del siguiente versículo nos hablará sobre el ministerio de Jesús, de sus historias y enseñanzas, de cómo se sucedió su ministerio, y todo a través de la mirada de un hombre ya mayor, que ha pasado buena parte de su vida en comunión con el Espíritu Santo y que ha tenido mucho tiempo para reflexionar sobre los sucesos y eventos que tuvieron lugar unos setenta años atrás, cuando él caminaba al lado de su maestro.

Ahora, en este versículo, nos hablará nuevamente de la relación entre Jesús, el Unigénito Hijo de Dios, y el Padre. Nos dirá dónde se encuentra en este momento, en el seno del Padre; y nos recordará uno de los más importantes objetivos por Él cumplidos, dar a conocer al Padre. 

Comencemos entonces con el análisis del Texto, y veamos cómo aplicar sus enseñanzas a nuestras vidas; pero antes, permítenos presentarte brevemente este comentario:

Unas palabras sobre el comentario de Gracia y Vida

La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre el Evangelio de Juan, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto y con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, te invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor te llene de su sabiduría; sin lugar a dudas Él es la gran fuente de toda verdad y de todo entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los versículos que nos convocan, leamos:

El texto

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Juan 1:18 – RVR1960

Comentario

Juan 1.18 – Jesús Hijo unigénito de Dios

A Dios nadie le vio jamás

Esto es más que evidente dado que Él es espíritu y por lo tanto no pertenece al mundo material. Es por esto que el apóstol Pablo manifiesta claramente que nuestro Dios es invisible a nuestros ojos en 1 Timoteo 1.17 y más adelante nos dice que habita en luz inaccesible (1 Timoteo 6.16). Ver también los siguientes textos: Juan 5.37 y 6.37.

Este tema de la imposibilidad humana de ver a Dios no es nuevo. Ya en el Antiguo Testamento encontramos muchas referencias al mismo, véanse por ejemplo Job 9.11 y  23.8. Verdaderamente nadie había podido ver a Dios, sin embargo existen algunas excepciones, que no analizaremos aquí pero que sí nombraremos, veamos las siguientes:

En Éxodo 24.9-11 y en 33.18-23 encontramos relatos de personas que han visto a Dios. Y por otro lado, también hubieron eventos únicos, en los cuales ciertas personas vieron alguna manifestación de su presencia, llamadas Teofanías (Éxodo 3.1-17; 13.21, 20.18; Levítico 9.24, 16.2; Deuteronomio 4.12; Jueces 13.20-22; 1 Reyes 8.10-11; etc., etc.). 

Pero en definitiva, hasta la venida de Jesús, nadie vio jamás a Dios cara a cara. Lo cual, obviamente, no implicó ver físicamente a la persona del Padre, pero evidentemente, quienes lo vieron sí estaban en la presencia de Dios y veían al Padre en las acciones, en las manifestaciones de sus sentimientos y pensamientos, y en la autoridad manifestada por Jesús. Veamos ahora algunos:

Textos que nos muestran a Jesús como la manifestación de Dios el Padre

El primero y fundamental debería ser el siguiente:

Y el que me ve, ve al que me ha enviado.

Juan 12.45 – LBLA

Al mismo tiempo, en otro lado de este mismo evangelio, leemos que Jesús les dice a sus discípulos que quien le ha visto a Él, ha visto al Padre (Juan 14.9-11 – este texto lo transcribimos más adelante en este estudio). Sin embargo no todos acertaron a ver a Jesús de este modo. Los fariseos, por ejemplo, creían conocer a Dios, pero al mismo tiempo desconocían a Jesús, por lo cual Él les dijo:

37 También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, 38 ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis.

Juan 5:37‭-‬38 RVR1960

Evidentemente éstos no podían ver a Dios en Jesús por terquedad, obstinación y ceguera. Pero también, para ser justos, debemos decir que hasta incluso a sus discípulos les ha costado ver a Dios en Él en un primer momento, aunque eso no impidió que más tarde todos le reconocieran como tal. Ver por ejemplo Juan 1.1; 1 Juan 1.1; 2 Pedro 1.1 dónde ambos apóstoles hacen afirmaciones que sobrepasan incluso la declaración temprana de Pedro en Mateo 16.16.

Es gracias a la acción reveladora del Espíritu Santo que luego sus siervos pudieron escribir, entre otras cosas, que Jesús es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1.15) y la manifestación palpable de la deidad (1 Juan 1.1; Colosenses 2.9). Ver también los siguientes versículos: Romanos 9.5; Hebreos 1.8; 1 Timoteo 2.5-7 y Tito 2.13

Juan 1.18 – Jesús Hijo unigénito de Dios

Fue esta gran convicción, esta certeza tan grande en la mente y corazón de Juan, en conjunto con la obra reveladora del Santo Espíritu, que lo llevaron a escribir que Jesús es:

El unigénito Hijo de Dios

El apóstol ya ha hablado sobre la relación filial de Jesús para con el Padre en Juan 1.1 y en Juan 1.14 (ver los comentarios a través de los links), pero éste, en el presente versículo, no es el último lugar en el que lo hará (Ver por ejemplo Juan 4.13, 5.19-20 y 1 Juan 5.9-10). En los textos anteriores nos había dicho que Jesús estuvo eternamente con el Padre y que, en el tiempo designado por Él, Jesús se encarnó, mostrando su gloria a sus discípulos.

Ahora, al abordar este tema, lo primero que debemos entender es que el «título» de unigénito Hijo de Dios no puede aplicarse a ningún otro ser. Cristo Jesús es el único que comparte deidad, eternidad, gloria y poder con Dios. Juan ya ha nombrado a su maestro de este mismo modo: «unigénito del Padre» en un versículo anterior (Juan 1.14 – ver el comentario a través del link), y aquí le asigna nuevamente dicho título. 

Pero, ¿Qué nos quiere decir Juan al llamarlo de esta manera? Veamos:

Significado completo de unigénito

En primer lugar unigénito es la traducción de la palabra griega “monoguenés” que conlleva la idea de único y especial. Entonces, más allá del significado de nuestra palabra unigénito (de procedencia latina), la cual quiere decir único Hijo, necesitamos asociar el concepto de «especial, distinto, particular, privilegiado y/o peculiar».

Juan nos habla del Hijo unigénito de Dios como ese Hijo especial, diferente y cuya relación con Dios es única e irrepetible. Jesús tuvo una comunión, una obediencia y un amor tal para con el Padre, que llegar a lograr ese mismo nivel seguramente nos será imposible. Es por eso que Jesús ora por nuestra perfecta unidad entre creyentes y para con Dios de la siguiente manera:

21  para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos son uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me envidia. 22  La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que me envías, y que los ha amado a ellos como también a mí me ha amado. Juan 17.21-23 – RVR1960

Aplicación

Esa es la voluntad y el deseo no sólo de Jesús, sino también del Padre, es en esa dirección en la que debemos avanzar. Por lo tanto no estaría por demás preguntarnos qué tipo de relación tenemos con nuestros hermanos ¿Tenemos verdadera comunión con ellos? Esa debería ser nuestra distinción, es decir, una de las mejores maneras de demostrar quienes somos es el testimonio de cómo nos relacionamos con nuestros hermanos (Juan 13.35). 

Y al mismo tiempo, respecto de nuestra relación con Dios es más que obvio que la debemos profundizar más y más. ¿Estás de acuerdo? ¿Cómo te va con eso? Debes saber que es posible, es solo cuestión de voluntad y entrega. Él te ayudará en ese campo porque está más que interesado en ello. Lo lamentable es que generalmente somos nosotros los que no acertamos a tener la disposición necesaria… 

¡Oremos siempre por estos temas y no los descuidemos!

Juan 1.18 – Jesús Hijo unigénito de Dios

Jesús Hijo de Dios

Ahora, volviendo a lo dicho por Juan, hay tantas cosas de qué hablar sobre lo que implica este título, que será difícil detenernos en todos sus aspectos, así que por lo pronto veamos que Juan, al nombrarlo de este modo nos dice que su maestro amado es muy especial. Y para poder interpretar un poco mejor qué nos quiere decir veremos qué es lo que la Biblia nos dice al respecto. 

Entre paréntesis permítenos hacer la siguiente observación: ¿Sabías que no hay mejor comentario bíblico que la Biblia misma? Claro que los demás te ayudarán a entender y aportarán para tu conocimiento, pero tu herramienta fundamental para entender la palabra de Dios siempre será la Biblia. 

Por eso: ¡No dejes de buscar primeramente en ella, no dejes de estudiarla en forma periódica y metódica, y no dejes de orar antes de leer la misma! El Espíritu Santo te revelará todo lo que necesitas saber. Esa siempre es nuestra experiencia y anhelamos que también será la tuya.

Ahora sí, volviendo a nuestro tema, el Nuevo Testamento está lleno de referencias que nos ayudarán mucho a entender quién es esta persona tan especial. 

En los diferentes textos podremos apreciar muchas características y atributos de Su persona, los cuales Juan, al haberlos visto y después de meditar en ellos por años, nos los describe en este evangelio tan profundo. Tal vez por eso cada frase, cada título y cada párrafo del mismo contengan tanto contenido. 

Quizás no esté de más que veamos solo algunos textos del N.T. relacionados con este tema para conocer y entender mejor de qué estaba hablando Juan al llamarlo de ese modo. Te invitamos por ende a considerar: 

El conocimiento personal de Jesús acerca del Padre

Oh Padre justo, aunque el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.

Juan 17.25 – LBLA

Por otro lado, que aunque sus discípulos no pudieran ver su esencia en un principio, 

Sus obras les declararon claramente quién era Él

9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”?10 ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras.11 Creedme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed por las obras mismas.

Juan 14.9-11 – LBLA

Juan 1.18 – Jesús Hijo unigénito de Dios

Veamos además que, tanto en el versículo precedente como en el siguiente:

Jesús se identificó plenamente, no sólo con la esencia, sino también con la obra del Padre, es por eso que dice:

Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo.

Juan 5.17 – LBLA
Y hablando de su esencia,

El Padre y yo somos uno.

Juan 10:30 – NVI
Es por esto que también Jesús puede decir:

Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Mateo 18.20 – LBLA

¿De qué otra forma podría estar en tantos lugares sin ser Dios mismo, sin ser parte de la Trinidad? Evidentemente Él está en medio nuestro a través de la presencia del Espíritu Santo, quien reside en cada uno de sus hijos. 

Vemos también que:  

Jesús manifestó en muchas ocasiones su autoridad para perdonar pecados, algo que solo Dios puede hacer. Veamos sólo un ejemplo:

Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados.

Lucas 5.20 – LBLA
Y todavía más allá de esto, Jesús tiene vida en sí mismo, el poder de concederla a los que en Él creen, y a su debido tiempo, resucitará a todo el mundo para poder juzgarlo. Veamos el texto que sigue:

19 Por eso Jesús, respondiendo, les decía: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera. 20 Pues el Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que Él mismo hace; y obras mayores que éstas le mostrará, para que os admiréis.

21 Porque así como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que Él quiere. 22 Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo, 23 para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

24 En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.

25 En verdad, en verdad os digo que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oigan vivirán. 26 Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le dio al Hijo el tener vida en sí mismo; 27 y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque es el Hijo del Hombre.

28 No os admiréis de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, 29 y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio.

Juan 5.19-29 – LBLA
En el siguiente es de Mateo vemos que Él será el juez, como será el juicio y qué nos espera:

31 Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con Él, entonces se sentará en el trono de su gloria; 32 y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. (…) 41 Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles. (…) 46 Y éstos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna.

Mateo 25.31-46 – LBLA
Lo expresado en este último es nuestra más grande esperanza, algo que también es manifestado en los siguientes textos:

Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá.

Juan 11.25 – LBLA

39 Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que Él me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final.40 Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final.

Juan 6.39-40 – LBLA

Juan 1.18 – Jesús Hijo unigénito de Dios

Evidentemente habría mucho más que agregar a lo ya expuesto, pero no podemos transcribir toda la Biblia en este estudio, por lo tanto, para concluir este punto diremos que el unigénito Hijo de Dios es alguien muy especial y distinto a toda persona que conozcamos, que se ha relacionado con Dios de una manera perfecta, no sólo a partir de su encarnación sino desde la eternidad, y es por eso que nos pudo mostrar al Padre en Él, en su vida y en su ministerio. ¿Podremos nosotros?

Jesús entonces, sin dejar de ser un hombre, es la segunda persona de la Trinidad y ha venido para que tú y yo tengamos la posibilidad de relacionarnos con Dios como de hijos a Padre. Será interesante leer los estudios anteriores para poder entender cuántas cosas hizo Jesús por nosotros y qué representa para nuestras vidas, por mencionar sólo uno, te invitamos a leer el estudio en el que hemos visto que Jesús puso a nuestro alcance tanto la gracia como la verdad contenida en Dios.

Es en Él entonces en quien creemos y a quien esperamos, por Él y para Él vivimos, y es a quien decidimos glorificar con nuestra vida. Esa es la vida cristiana que en verdad vale la pena vivir. ¿Lo crees, estás de acuerdo con nosotros? ¿La estás viviendo de esa manera? Dios te bendiga, dirija, fortalezca y sostenga para que así sea. Amén.

Que está en el seno del Padre

Prosiguiendo con el análisis del texto, vemos aquí que Juan nos dice en qué lugar se encuentra el Hijo de Dios. El seno del Padre es la presencia misma de Dios. Jesús, está entonces en los cielos adonde subió después de culminar su ministerio terrenal. Leamos un instante lo que nos lo cuenta Lucas:

Después los llevó Jesús hasta Betania; allí alzó las manos y los bendijo. Sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos y fue llevado al cielo.

Lucas 24:50-51 – NVI

Unos capítulos más adelante, en su evangelio, el apóstol Juan escribe las palabras su maestro, quien dijo:

En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar.

Juan 14:2 – NVI

Y también:

Salí del Padre y he venido al mundo; de nuevo, dejo el mundo y voy al Padre.

Juan 16.28 – LBLA

Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.

Juan 17:11 – RVR1960

Juan 1.18 – Jesús Hijo unigénito de Dios

Por lo tanto, nos queda claro dónde está y qué está haciendo. Pero veamos ahora que:

Jesús fue al cielo pero vuelve

Si te es posible, lee también Hechos 1.9-11. Es allí, en los cielos y a la diestra del Padre (1 Timoteo 3.16; Apocalipsis 3.21), donde Él permanece hasta su regreso. De allí nosotros le esperamos como afirma el apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 4.16. (¿Sabías que al aceptar a Cristo como tú Señor y Salvador te conviertes en ciudadano de los cielos?) Veamos el siguiente texto:

En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo.

Filipenses 3:20 – NVI

¿Estás consciente de su regreso? ¿Le esperas? Saber que su regreso es inminente, es una buena razón para prestar atención a Mateo 6:19-20, ver también 1 Timoteo 6:7-8. (¿Cómo vivimos nuestras vidas, qué es importante para nosotros, en qué invertimos nuestro tiempo, energías y recursos? Sepamos y tengamos muy presente que Dios nos pedirá cuentas de todo – Mateo 25.14-30).

Hoy Jesús desde aquel lugar, el seno del Padre, intercede por nosotros delante de Él. Esto no sólo lo dice Pablo en 1 Timoteo 2.5, sino también Juan en su primer epístola, leamos:

Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

1 Juan  2:1 – LBLA

El ministerio y la persona de Jesucristo es más grande y más gloriosa de lo que cualquiera puede imaginar. ¿Cómo no reconocerle como Señor, cómo no darle gloria y honor y cómo no entregar nuestras vidas en servicio a Él? ¿No crees que Él se merece todo esto? ¡Qué buena oportunidad para alabarle!

Él le ha dado a conocer

Juan utiliza la palabra Exegemai, que en griego significa dar a conocer. Esto es algo que sólo Jesús podía hacer y algo que cualquier otro no podía lograr. ¿Por qué solo Él lo podía hacer? Porque provenía de Él, porque estuvo desde la eternidad a su lado, porque sabía cuáles eran sus sentimientos, su voluntad, su poder, sus planes y todo sobre Él.

Por lo tanto, Jesús era el único que lo conocía de verdad. Veamos algunas de sus declaraciones:

Yo le conozco, porque procedo de Él, y Él me envió.

Juan 7:29 – LBLA

De igual manera que el Padre me conoce y yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas.

Juan 10:15 – LBLA

Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo.

Mateo 11:27 – NVI – Ver también Lucas 10:22

Jesús nos mostró a Dios el Padre en sus acciones, en sus dichos y enseñanzas. Es gracias a Él que podemos ver al Padre como también así lo dijo en Juan 14.9-11 (Ver más arriba su transcripción). Ésta fue muy una de sus funciones y metas al venir a vivir entre nosotros, por eso es que Juan dice que Jesús es la Luz del mundo. Él nos ilumina el entendimiento para que podamos conocer al padre.

Aquí dejamos este estudio, esperamos que haya sido de bendición para tu vida. Si quieres puedes escribirnos por consultas o sugerencias. ¡Que Dios te bendiga mucho!

 Links hacia otros estudios del comentario de Juan

Nota sobre el texto citado

Todas las Citas Bíblicas identificadas con LBLA fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

Las identificadas como RVR1960, fueron tomadas de:

la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Y las identificadas como DHH, fueron tomadas de:

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.

Juan 1.18 – Jesús Hijo unigénito de Dios

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