Introducción al Evangelio del Apóstol San Juan

Setenta años después de la partida de Jesús, el apóstol Juan escribió un evangelio distinto. No siguió los parámetros de los evangelios anteriores sino que interpretó los acontecimientos con una visión más espiritual. Esto contribuyó a que tantas personas, desde la antigüedad y hasta el presente, pudieran encontrar en este evangelio al más espiritual de los cuatro.

En esta introducción veremos algunos parámetros un poco más técnicos, pero de seguro, desde la lectura y el análisis de los primeros versículos ya podremos ver cómo su autor, inspirado por el Espíritu Santo, nos lleva a encontrarnos con el Dios que nos amó desde la eternidad y estuvo dispuesto a darlo todo por ese gran amor (Ver Juan 3.16).

En el evangelio veremos cómo en Jesús nos proveyó la posibilidad de acercarnos a su luz (1.4, 9), a la vida eterna que nos ofrece (10.28-30), al agua de vida (4.14), y si creemos, a ver la gloria de Dios (11.40). ¿Quieres conocer más a Dios el Padre? Él es el camino, la verdad y la vida, el único que puede mostrarnos verdaderamente al Padre (1.18).

Por tanto te invitamos a conocer más a Jesús, la imagen misma de la sustancia de Dios (Hebreos 1.3), aquel que no estimó en ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse (Filipenses 2.6) y aquel que cuando Tomás le pidió que le muestre al Padre, respondió de la siguiente manera:

¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»?

Juan 14:9 – LBLA

Comencemos a estudiar este apasionante libro de la Biblia, Veamos en principio el lugar y la fecha de su escritura:

Lugar y fecha

El cuarto evangelio se escribió para el año 100 d.C. en Éfeso. En este tiempo la Iglesia ya no estaba compuesta en su mayoría por judíos sino todo lo contrario. Juan acondicionó el lenguaje (no el mensaje) del evangelio para que aquellos cristianos provenientes de la cultura helena lo pudieran comprender mejor y para que otros muchos llegaran a conocer a Dios por medio del mismo.

En la página de presentación de este comentario ya hemos brindado algunos testimonios de distintos padres eclesiásticos sobre la autoría del apóstol y de la fecha de publicación de este cuarto evangelio; por ende, lo que haremos ahora es ver algunos detalles sobre su persona. Posiblemente algunos de ellos nos sorprendan.

Introducción al Evangelio del Apóstol San Juan

Autor

El consenso general es que el autor de este evangelio es el apóstol Juan, por esta razón solo hablaremos de él en este comentario. Veamos ahora algunos:

Detalles generales de su vida y ministerio

Juan era el más joven de los hijos de Zebedeo, quien tenía una empresa de pesca, en la que no solo trabajaban sus hijos, sino que además, contrataba jornaleros (Marcos 1:19-20).

Santiago y Juan eran socios de Pedro en el negocio de la pesca (Lucas 5:7-10).

Su madre se llamaba Salomé, y fue una de las mujeres que seguía a Jesús para servirle (Mateo 27:56; Marcos 16:1).

Junto con su hermano Santiago obedeció al llamado de Jesús (Mateo 4.21-22; Marcos 1:19-20; Lucas 5 – Ver el capítulo completo), y ambos fueron sus discípulos.

Tanto Pedro, como Santiago y Juan, acompañaban a Jesús a todas partes al igual que el resto de los discípulos, y también, al igual que el resto, se les delegó poder y fueron comisionados para predicar y expulsar demonios, (Mateo 10.1-4; Marcos 3:13-19; Lucas 6.12-16).

Era uno de los que formaban el círculo más íntimo. Hubo ciertas ocasiones especiales en las que Jesús llevó consigo sólo a estos tres discípulos:

  • La resurrección de la hija de Jairo: Marcos 5:21-24, 35-43; ver especialmente el V37. Se puede ver también en los otros sinópticos en: Mateo. 9.18-26 y Lucas 8.40-56.
  • La transfiguración: Mateo 17.1-13; Marcos 9:2-8; Lucas 9.28-36.
  • La oración en Getsemaní: Mateo 26.36-46; Marcos 14.32-42; Lucas 22.39-46.

La personalidad de Juan

Jesús les dio a él y a su hermano el sobrenombre de Boanerges (Marcos 3.17), que quiere decir: Hijos del trueno. Por lo que nos es posible deducir que ninguno de los dos tenía un carácter demasiado apacible. Veamos dos ejemplos:

En algunos versículos, Marcos 9:38 y Lucas 9:49, podemos notar que tanto Juan como otros discípulos eran celosos en cuanto al ministerio que desarrollaban. Y por cierto, muy autoritarios. (No consultaron con su Maestro, sino que prohibieron, por motus propio, que cierto hombre continuara echando demonios en el nombre de Jesús).

Y más allá de aquel episodio, vemos que Jacobo y Juan no dudaron en solicitar permiso para matar a todo un pueblo samaritano (Lucas 9:54). (Parece que el apodo elegido por el Señor, hijos del trueno, les sentaba muy bien a estos dos discípulos, por lo menos en su primer etapa de discipulado).

Por otro lado vemos que, o ellos o su madre, tenían algún tipo de ambición de poder. (Marcos 10:35; Mateo 20:20). En contraste con este hecho, años más tarde, al escribir este evangelio, Juan ni siquiera se nombra, sino que se refiere a sí mismo como el discípulo amado (Por ej. en Juan 21.7); o ni siquiera se nombra (Ver Juan 1.35-42).

Algunos datos más

Los ya vistos serían los datos más destacados que tenemos antes de la ascensión de Jesús. Pero también estaremos de acuerdo en que hay muchísimas otras referencias sobre él en los evangelios: Por ejemplo, Pedro preguntando qué pasaría con Juan, en relación con su muerte, (fue muy debatida la respuesta de Jesús en Juan 21.20-23); otro ejemplo pudiera ser la reseña de Juan recostando su cabeza en el pecho de Jesucristo (Juan 13.23).

Y todavía toda más, su presencia en el momento de la crucifixión, el pedido de que cuide a su madre, su entrada en el sepulcro al escuchar de la resurrección de Jesús, etc, etc. Saltando otras apariciones, datos anecdóticos, de color, y otros muchos, también muy interesantes, del período del ministerio de Jesús, veamos qué más sabemos de él después de la ascención de nuestro Señor.

(Nota: Nos las estamos saltando para no cargar tanto este estudio, de seguro podremos encontrar más datos sobre él en distintos estudios biográficos del discípulo amado).

El papel de Juan en la era de la iglesia

Poco tiempo más tarde le encontramos, junto con Pedro, cuando ambos fueron llevados al sanedrín por predicar sobre Jesucristo. En dicha ocasión, ambos se comportaron con mucho valor ante quienes habían decidido la muerte de su Maestro (Hechos 4:1-13).

También sabemos que fueron a Samaria con Pedro a supervisar el trabajo de Felipe (Hechos 8:14).

Y además sabemos que era considerado como una de las columnas de la Iglesia en Jerusalén (junto con Jacobo y PedroGálatas 2.9).

Más tarde se lo encuentra en Éfeso, desde donde escribe este evangelio. Algunos creen que el apóstol estuvo primero en Patmos, escribiendo el libro de apocalipsis, y que eso sucedió antes de escribir este evangelio; no estudiaremos eso aquí, así que por lo pronto, si lo escribió antes o después, es un dato anecdótico para nosotros.

Lo último importante de destacar es la escritura de sus epístolas. Al parecer en sus últimos años, el apóstol se dedicó a la escritura. Al igual que su compañero de milicias, el apóstol Pedro (2 Pedro 1.13-14), Juan quiso dejar por escrito todo lo que ya había enseñado y predicado. Ambos tenían en mente el propósito de fortalecer a la Iglesia y dejar bases sólidas para cuando ellos ya no estuvieran. Éste es entonces uno de los propósitos fundamentales de este evangelio y también de sus epístolas.

Al terminar con nuestro estudio del autor de este evangelio, podemos notar que Juan no era en un principio aquel tierno apóstol que observamos al leer sus epístolas. Nos alegramos en ver que la obra del Espíritu Santo tenga efectos tan notorios en los hijos de Dios. (Esperamos, querido lector, que tú también permitas que Él trabaje en tu vida).

Introducción al Evangelio del Apóstol San Juan

El propósito del libro

Hay varios motivos que se mencionan para responder a la pregunta: ¿Por que Juan escribió el cuarto evangelio? Ya hablamos de uno de los principales más arriba, pero tal vez sea posible mencionar unos cuantos más, veamos algunos muy factibles:

Complementar a los sinópticos

El primero es que el apóstol, muy probablemente haya querido, o le hayan pedido que, complementara a los otros tres. Al leer este evangelio observamos que el apóstol Juan conocía bien lo que los otros evangelios narraban, es más, por cómo escribe algunos textos, se pueden ver indicios de que los lectores de este evangelio también los conocían, y que él estaba al tanto de este hecho.

Veamos algunos ejemplos:

3.24: “Porque Juan todavía no había sido metido en la cárcel”. Juan no escribe la historia del encarcelamiento de Juan el Bautista, pero sí la menciona. Nótese la naturalidad con la que habla de este hecho. Difícilmente podamos considerar en la posibilidad de que sus lectores no conocieran el hecho.

11:2: “María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos.” Juan cuenta la historia del perfume en el siguiente capítulo (12.1-8), pero hace esta mención todo un capítulo antes, como si sus lectores ya la conocieran. Muy posiblemente escribió dicha aclaración allí como para que sus lectores se sitúen en el contexto, entendiendo que ya conocían la historia.

18.13: “Y le llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote ese año.” Los otros relatos hablaron solo de Caifás (por ej. Mateo 26.57); pero Juan agrega este otro detalle a lo ya conocido. Véase la aclaración: “primero”. Como diciendo, más allá de lo ya sabido, que Jesús fue llevado con Caifás, les cuento que “primero” fue con su suegro Anás.

Qué hizo Juan

Entonces podemos decir que Juan cuenta la vida de Jesús y sus enseñanzas a personas que ya habían oído y muy posiblemente también habían leído los otros evangelios. Lo hace para aclarar más algunos temas; para contar qué sucedió en la etapa previa a su ministerio en Galilea; y para darle una interpretación más espiritual a los hechos sucedidos.

Observamos también que cuando menciona algo de aquella “segunda etapa” del ministerio de Jesús, lo hace como al pasar, como para dar a entender que algo aconteció en tal o cual ocasión, utilizando la mención de un cierto episodio como para que los lectores logren situarse en el contexto histórico. Veamos otro propósito:

Contener a la iglesia frente a las enseñanzas del gnosticismo

Habían en ese tiempo muchos maestros de distintas sectas. Algunos de ellos acosaban a la Iglesia con sus teorías y falsas doctrinas. Tenemos un ejemplo en Cerinto quien era uno que enseñaba que Jesús era solo un hombre común y corriente, quien recibió al Espíritu Santo en su bautismo, pero que se quedó sin Él unos instantes antes de su muerte (Lucas 23.46).

Vemos en este caso el peligro de entremezclar el cristianismo con cualquier otra filosofía, en este caso la gnóstica. Pero Cerinto no era en único. El gnosticismo estaba muy instalado en el pensamiento griego y es de notar que los seguidores de esta secta no creyeran posible que Dios se acercara al ser humano, ni menos que tuviera algún tipo de contacto con él.

Muchos argumentaban que dado que la materia tenía un carácter impuro, era imposible que haya cualquier tipo de unión entre la deidad suprema y la humanidad. Los gnósticos habían elaborado diversas explicaciones (de algunas de ellas ya hablaremos en el comentario en cuanto sea oportuno).

El objetivo de Juan

Lo importante es que notemos que el objetivo de Juan era sostener a la iglesia en medio del acoso de todas esas doctrinas; mostrarles la verdad de Dios al respecto; contrarrestar las enseñanzas de los falsos maestros, quienes se metían a las iglesias para intentar convertir y engañar a todos cuantos pudieran; y brindar una poderosa herramienta para que las iglesia pueda evangelizar al mundo.

Él contrastará las doctrinas del gnosticismo en todo su libro, aunque nos será más evidente en los primeros versículos del primer capítulo; en donde Juan nos dirá que Jesús era Dios mismo tomando carne para sí; a fin de traer vida y luz a la humanidad y para darles una vida eterna, algo imposible de aceptar por dicha filosofía.

(Ver los comentarios de estos primeros versículos y notar por ejemplo la concepción griega sobre el Logos y como Juan se las arregla para presentar a Jesús como el Logos de Dios: Juan lo presenta como a Dios mismo, quien existía desde la eternidad, quien creó todas las cosas y quien vino para darles a los hombres la posibilidad de llegar a ser hijos de Dios).

Esto refutaba todo el sistema de pensamiento griego, le daba a la Iglesia de Cristo las bases para poder afirmarse en las verdades de la revelación divina, y por último, la oportunidad de acercarse a Dios (cosa que hasta aquel momento les había resultado inverosímil a los de cultura griega, y totalmente imposible tanto para ellos como para el resto del mundo).

Establecer las diferencias entre Jesús y Juan el Bautista

Otra razón que mencionan muchos eruditos es que Juan quería enfatizar la deidad de Jesús en contraposición con la figura de Juan el Bautista, quien solo era un enviado, un testigo, un profeta que preparó el camino para el Mesías, pero no el Hijo de Dios. Se sabe que hubo una secta que seguía a éste último en el tiempo en que el apóstol Juan escribió su evangelio.

Encontramos distintas reseñas bíblicas sobre los discípulos de Juan el bautista, como por ejemplo,  aquella cuando vinieron preguntarle si era Él a quien esperaban o si esperarían a otro (Mateo 11.2-19 ; Lucas 7.18-23). Al parecer aún después de la muerte de Juan el bautista, sus discípulos todavía seguían sus doctrinas, y por lo que se puede observar, todavía había quienes las seguían muchos años más tarde.

Es difícil entender por qué no todos siguieron los pasos de los apóstoles Juan y de Andrés, ya que aunque también fueron discípulos de Juan el bautista, al ver a Jesús, dejaron a Juan y le siguieron a Él (Juan 1.35-42). En aquella situación, el mismo Juan el bautista los encaminó a Jesús.

Ahora, ¿Qué pasó después, por qué sus otros discípulos no hicieron lo mismo, cuándo comenzaron las dudas de Juan el bautista sobre Jesús y por qué no los dirigió a todos a Jesús? Eso tal vez no lo lleguemos a saber completamente aunque lo estudiaremos conforme avancemos en el estudio.

Un dato que llama la atención

Se ve en el libro de los hechos de los apóstoles, varios años más tarde, que había quienes habían sido bautizados solamente en el bautismo de Juan (Hechos 19.1-7). Es más, tales personas, nada habían escuchado sobre el Espíritu Santo. Notar que este hecho ocurrió en Éfeso, el mismo lugar en donde se escribió este evangelio.

Juan (el apóstol) aclara de diversas maneras que Juan (el bautista) no era, ni se consideraba a sí mismo, la luz (Juan 1.7-8), sino que él apuntaba hacia alguien más, a quien todos debían seguir: “He ahí el Cordero de Dios” (Juan 1.36). Vemos también que él tenía la certeza de que, quien venía detrás de él bautizaría con el Espíritu Santo (1.33). ¿Por qué entonces aquellos discípulos, en Hechos 19.1-7, no habían oído hablar del Santo Espíritu?

Por tanto, al ver todas estas cosas en su conjunto, se entiende que las aclaraciones del apóstol tenían su lugar y su razón de ser, ya que algunos continuaron como una especie de secta, que prosiguió su camino en el tiempo y todavía se mantenía vigente para el tiempo de la escritura de este evangelio.

Es por esa razón que el apóstol Juan vio oportuno poner al bautista en el lugar que le correspondía: Un gran siervo de Dios pero para nada igualable al cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1.29-34). Veamos ahora otra razón, esta vez no nos hará falta comentar nada más al respecto, ya que el mismo apóstol se encarga de dejarla bien clara:

Para acrecentar la fe de la iglesia

Uno de sus principales propósitos se encuentran en Juan 20.30-31, dónde nos dice:

“30 Y muchas otras señales hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro; 31 pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre.”

Juan 20.30-31 – LBLA

Brindar una herramienta eficaz para presentar el evangelio a la comunidad griega

El último motivo destacable es el de presentar el evangelio a una iglesia de conformación mayoritaria griega. Los griegos tenían otra manera de pensar, otra cultura y una visión diferente de Dios que la que tenían los judíos. Por ende, no se podía pretender hablarles con el mismo lenguaje y utilizando los mismos parámetros. En relación con esto, podemos nombrar dos ejemplos. Para ejemplificar este hecho:

El primero es que para los griegos las genealogías, que utilizaron los otros evangelistas, no tenían ningún tipo de importancia ni sentido. Ellos no le prestaban atención a tales cosas ni les importaba y, por otro lado la procedencia de Jesús y los padres de la fe judía no les resultaban relevantes.

El segundo ejemplo en que podemos pensar es en el hecho de la venida de un Mesías. La concepción judía del Cristo era un Salvador mesiánico nacionalista, es así que su promesa y advenimiento no tenía sentido para los griegos quienes no estaban familiarizados con las profecías judías. Presentar a Jesús como el Mesías profetizado, quien venía para libertar a los judíos, era mostrar a Jesús como alguien que vino para ayudar y para salvar a otro pueblo, pero no a ellos.

Vemos entonces otras necesidades en el pueblo griego, por lo que era pertinente otra manera de presentar las verdades del evangelio. Juan se encarga de hacer todo esto con muchísima sabiduría. Éste es un claro ejemplo de cómo Dios nos puede utilizar y cómo nos brinda su sabiduría cuando nos entregamos fielmente a Él.

Si pretendemos servirle, cuán necesario es una entrega total y absoluta de nuestra parte como la que vemos en el apóstol Juan. ¿Tenemos también nosotros ese nivel de entrega, esa sabiduría y la comunión con Dios necesaria para saber presentar el evangelio a otras personas? ¡Dios nos bendiga de tal manera que todo esto sea posible!

Introducción al Evangelio del Apóstol San Juan

Características fundamentales

Este es el último de los evangelios en ser escrito. Su propósito y destinatarios no son los mismos que en los anteriores, y por ende encontramos algunas muy marcadas diferencias:

  • Este evangelio narra casi exclusívamente los hechos de Jesús ocurridos en Judea. Esto contrasta con los otros, ya que narran lo sucedido principalmente en Galilea.
  • No encontramos las parábolas de Jesús, pero sí varios de sus discursos, los cuales finalizan con alguna afirmación sobre su deidad (ver especialmente 2.11; 9.3 y 11.4 entre otros).
  • La deidad de Jesús es de importancia fundamental para el autor (2.11; 4.25-26; 5.17-18; 6.40; 7.37-38; 10.30; etc. etc.). Sin embargo no dejará de narrar eventos en los cuales su humanidad se pone de manifiesto (Se enojó 2.15; se cansó 4.7; lloró 11.35; tuvo sed 19.28; etc.).
  • Explica las costumbres judías (2.6; 4.9; 7.2; 10.22-23; 18.28; 19.31, 41-42); y trata de ubicar geográficamente a los lectores (4.5; 5:2; 6:1; 11:1, 18; 12:1, 21). Esto constituye una prueba más de que el público a quien dirigía este evangelio no era judío.

Aquí terminamos con la introducción al evangelio. Esperamos que Dios te guíe en el estudio y en la aplicación de las enseñanzas de este importante evangelio a tu vida. Escríbenos y consulta lo que necesites y comenta qué te ha parecido el comentario, intentaremos ser de bendición.

Links

Si deseas, haz click aquí para ir al índice del estudio y presentación del Evangelio de Juan.

Para comenzar con el estudio puedes hacer click en el siguiente link, en el cual estudiaremos que Jesucristo es el Verbo de Dios – Juan 1.1

Y para ver el estudio siguiente: Jesús es el creador de todas las cosas – Juan 1.2-3

Para otros estudios, ve al índice. Dios te bendiga y llene de sabiduría para que la luz de Cristo resplandezca en tu corazón, y que el Santo Espíritu te lleve a toda verdad. Amén.

Nota

Todas las Citas Bíblicas fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

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