Juan 1.9-11 – Cristo es la luz verdadera que alumbra a todo hombre

Comentario Bíblico Devocional sobre el Evangelio de Juan

Introducción

En este estudio veremos quién es la luz Verdadera, qué debemos entender por «mundo», es decir, cuál es el alcance de la luz de Cristo, y también la implicancia de no reconocerle ni recibirle. Más allá de esto, analizaremos circunstancias históricas, veremos algunas interpretaciones sobre el texto y también, en la medida de lo posible, aplicaremos el texto a nuestras vidas.

Indice

Antes de comenzar con el estudio, nos gustaría presentarte nuestro Comentario Bíblico Devocional sobre el evangelio de Juan:

Unas palabras sobre este comentario

La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre el Evangelio de Juan, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto y con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, te invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor te llene de su sabiduría; sin lugar a dudas Él es la gran fuente de toda verdad y de todo entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los versículos que nos convocan, leamos:

El Texto

9 Existía la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre.10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de Él, y el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

Juan 1.9-11 – LBLA

Comentario

9

Existía la luz verdadera

En estos textos apóstol Juan vuelve a tocar el tema de la luz de Jesús. Ya había hablado sobre la luz en otros versículos (V4 y 5); pero esta vez nos dice que Jesús es la luz verdadera (o genuina) y tiene la capacidad de iluminar a todo hombre que se encuentre en oscuridad espiritual.

Por otro lado, Juan, el escritor de este evangelio, continúa aquí con su propósito de demostrar la diferencia entre Jesús y Juan el bautista, ésto era necesario para aquellos que se pudieran confundir con lo enseñado por los seguidores de Juan el bautista, quienes seguían operando para el 100 d.C. (Ver más sobre esto en la introducción al comentario de Juan de Gracia y Vida).

Juan el apóstol dice entonces que, en contraste con quién no es la luz (Juan el bautista, versículos 7-8), Jesús sí es la luz y que su luz es verdadera. Por ende, lo que el apóstol pretende es cortar aquí con cualquier pretensión de los seguidores contemporáneos del bautista y decir claramente que Jesús es el único con capacidad de alumbrarnos para encontrar el camino hacia el Padre.

Sería bueno en este punto que también puedas leer nuevamente los versículos 4 y 5 del presente capítulo, y si lo consideras apropiado, incluso puedes leer el estudio sobre dichos versículos. En ellos Juan nos dice que Jesús es la vida, que la vida es alcanzada gracias a la luz de Jesús, y que la misma nos alumbra con el propósito de que salgamos del estado de oscuridad espiritual.

Juan 1.4 – Jesús es la vida y la Luz de los hombres

Juan 1.5 – La luz brilla en medio de las tinieblas, y las tinieblas no prevalecieron

Siguiendo con nuestro versículo, Juan ahora nos dice que esta luz vino al mundo:

Juan 1.9-11 – Cristo es la luz verdadera que alumbra a todo hombre

Al venir al mundo

Algo que debemos destacar sobre esta luz es que ha venido por sí sola, no la hemos tenido que buscar, ella misma ha descendido por amor para iluminar a todo el mundo. Esta porción del texto nos muestra por lo menos dos cosas más. La primera es muy obvia, pero digna de ser considerada:

Jesús se encarnó en un tiempo determinado

No sabemos en qué estado estaba antes o en qué condición morfológica se encontraba. ¿Sería espíritu al igual que el Padre (Juan 4.24) y el Espíritu Santo? Entendemos que sí. Pero, lo que sí sabemos con certeza, es que Jesús se encarnó en un momento determinado y que vino con un gran propósito: Permitir que todo aquel que en Él crea pueda hallar la vida eterna (Juan 3.16).

Al pensar en Jesús preencarnado podríamos hacer muchas hipótesis y hablar sobre muchos y muy variados temas, por ejemplo, sobre las teofanías, ¿Sabías que según muchos de nuestros teólogos, quien se presentaba delante de los hombres en el Antiguo Testamento era Jesucristo antes de su encarnación? (Tratamos muy brevemente este tema en el estudio de Juan 1.18)

Según ellos, muchas veces se presentó incluso en forma humana, recordemos por ejemplo los siguientes tres casos: Los tres hombres frente a Abraham (Génesis 18), aquel que peleó con Jacob (Génesis 32), o quién se presentó frente a los padres de Sansón (Jueces 13). Existen otros ejemplos más, pero… cómo sería su fisiología o si realmente sería Jesús, es algo que quizás Él mismo nos revele cuando estemos en su gloria.

Pero, por lo pronto, la especulación no nos dará mayores beneficios. Mejor es que nos concentremos en lo que sí nos ha sido revelado. Y sobre lo que no sabemos, tal vez no sea tan importante para nosotros hoy, de otra manera nos hubiera sido revelado, ¿No lo crees?

Entonces, ¿Qué es lo que sabemos en forma segura? Bueno, sabemos que Jesús se encarnó en un momento de la historia de la humanidad, hace poco más de dos mil años, y que lo hizo por amor.

Juan 1.9-11 – Cristo es la luz verdadera que alumbra a todo hombre

La segunda cosa de la que podemos hablar es que:

La luz no era para algunos pocos, sino para todo el mundo

Todo el mundo, tú y yo incluídos. Esta luz está disponible para todos aquellos que queramos aceptarla. Así que bueno sería que lo hagamos hoy mismo. ¿Estarás dispuesto a hacerlo?

(Si no sabes cómo hacerlo, si quieres comenzar una vida con Dios y necesitas que te guiemos, te invitamos a escribirnos; o también si lo deseas, puedes leer el siguiente estudio: ¿Cómo obtener una nueva vida con Dios y la salvación que Él quiere darnos? Esperamos que sea de ayuda).

Volviendo al texto, Juan dice que esta luz

Alumbra a todo hombre

Seguramente no es necesario, pero por las dudas aclaramos que cuando el texto dice que la luz alumbra a todo hombre, lo que se intenta decir es que alumbra a toda la raza humana. Sepamos que aunque en la cultura en la que Juan se encontraba, había una gran diferencia entre géneros, razas y culturas, Jesús enseña que la salvación es para todos. (Un buen ejemplo es la historia de Jesús y la mujer samaritana, ver el capítulo 4 de este evangelio).

Habíamos dicho anteriormente que:

La luz de Jesús es la que nos permite llegar a obtener la vida espiritual que Dios nos ofrece. Esa fue una de las razones de la encarnación. La humanidad no era capaz de retomar el camino que la llevara nuevamente a Dios, pero Jesús hizo esto posible, por eso el el versículo 5 leíamos que la vida era la luz de los hombres. Sin esta luz no llegaríamos a obtener la vida eterna ni tendríamos forma de saber de ella.

Es por eso que Dios nos dice a través de su palabra:

El pueblo que andaba en tinieblas
ha visto gran luz;
a los que habitaban en tierra de sombra de muerte,
la luz ha resplandecido sobre ellos.

Isaías 9:2 – LBLA

Y:

Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 8:12 – LBLA

¿Resplandece esta luz en tu vida? Esperamos que sí.

Juan 1.9-11 – Cristo es la luz verdadera que alumbra a todo hombre

10

En el mundo estaba

En este versículo Juan se propone demostrar la condición de aquellos que convivieron con Jesús y que fueron testigos de su ministerio, pero que aún así no fueron sensibles a su voz. Jesús, la luz del mundo, en el mundo estaba. Notar el tiempo del verbo (pasado) lo que indica que ya no está aquí físicamente (Juan 16.7).

Una vez que Jesús terminó con su ministerio en la tierra ascendió a los cielos (Hechos 1.9-11), donde permanece a la diestra del Padre (1 Pedro 3.22) abogando por nosotros (Romanos 8.34). Pero más tarde ha de regresar para juntar a sus hijos (Mateo 24.44; Hebreos 9.28) y para juzgar al mundo (Apocalipsis 20.12-13).

El versículo sigue diciendo:

Y el mundo fue hecho por medio de Él

Este versículo repite el concepto del versículo 3 del presente capítulo («Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho». Juan 1:3 – LBLA). Pero ahora enfatiza que Jesús hizo este mismo mundo que luego le rechazó. La creación lo rechazó y lo sigue rechazando y de esta manera niega a su creador cada día.

Ahora, para no repetir lo ya escrito en el comentario sobre aquel versículo, te sugerimos leer el mismo. Sin embargo, por si no pudieras, solo retiraremos que en verdad, la Trinidad toda tuvo su parte en la creación del mundo, al igual que en la salvación de la humanidad. Solo que aquí Juan está hablando sobre la parte que a Jesús le toca. Ver el comentario de Juan 1.2-3 – Jesús es el creador de todas las cosas.

Y el mundo no le conoció

Juan parecería manifestar aquí un poco de indignación o tal vez de tristeza. Si no nos equivocamos en esta hipótesis, si él realmente tuviera este sentimiento, tal vez todos nosotros pudiéramos entender por qué.

Es más, viendo toda la situación desde la perspectiva que Juan nos está mostrando, quizás hasta pudiéramos tener el mismo sentimiento. Examinemos por un segundo el mensaje completo de Juan y veamos lo siguiente:

Jesús, quien primero creó todas las cosas, vio como su creación se deslizó hacia la oscuridad del pecado, motivo por el cual trajo su luz para iluminar a todo hombre. Una vez que la luz estuvo en el mundo, el mismo terminó por preferir la oscuridad que la luz traída por su creador, eligió la lejanía de Dios en vez de su presencia, y al fin, el pecado y la condenación en lugar de la gracia y la vida eterna en su presencia.

Nada parecería tener sentido, ¿Cierto? Y lo que más pudiera llamarnos la atención en este punto, es que Dios ya sabía qué habría de suceder e incluso sabía del rechazo, pero aún así y de todas maneras, envió a su Hijo a morir para que algunos pocos tuviéramos el privilegio de poder llamarle Padre. ¿No te dan ganas de agradecerle? ¿De adorarle? ¿Y qué de servirle?

Esta bendición debería motivarnos a cumplir con nuestro llamamiento, a salir a evangelizar y a llevar el mensaje por cuanto lugar pisemos. Es obvio que muchos nos rechazarán, ya lo sabemos, pero otros aceptarán el mensaje, se humillanrán delante de Dios y entrarán a la vida eterna. Esa es nuestra meta y nuestro propósito en esta tierra (ver Mateo 28:19-20 y 1 Pedro 2.9). Entonces: ¡Manos a la obra! Hagamos lo que debemos hacer. ¿Estás dispuesto?

Juan 1.9-11 – Cristo es la luz verdadera que alumbra a todo hombre

11

A lo suyo vino

Hay quienes entienden que esta frase hace referencia al pueblo de Israel y a la tierra de Palestina. Bien pudiéramos pensar de la misma manera, pero cuando observamos quienes son los destinatarios del evangelio, nos damos cuenta de que Juan no le está hablando a los hebreos sino que dirige su carta a la Iglesia en Asia Menor, compuesta en su mayoría por griegos.

A su vez, cuando vemos otros versículos como por ejemplo 1.6; 1.9; 1.12-13; 1.29; 3.15-16; etc., etc. Vemos que Juan no se refiere solo a los judíos sino a toda la humanidad. El evangelio que Juan predica es abarcativo, amplio y dirigido a todo el mundo. Por lo tanto lo suyo es la humanidad toda.

Entonces: ¿Qué era lo suyo? Ni más ni menos que la corona de su creación, la humanidad (Ver Salmo 8.5-6, especialmente en la traducción NVI). Jesús vino a la humanidad con la intención de salvarla de la condenación por su rebelión y pecado en contra de Dios, pero sin embargo,

Los suyos no le recibieron

¿Hay algo más triste que esto? Nadie puede ayudar a quien no se deja ayudar, ni puede salvar a quien no quiere ser salvado, pero aún así las personas despotrican y dicen: No hay o no existe Dios. Los seres humanos rechazan a Dios cada día, pero al mismo tiempo le echan la culpa de todo. Verdaderamente no somos seres demasiado coherentes.

Quienes vivieron en el tiempo de Jesús, ni lo reconocieron como creador, ni lo recibieron. Juan se expresa de una manera más cruda en el siguiente texto, mostrando la situación de la humanidad que rechaza la luz de Cristo:

18 El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas. 20 Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas.

Juan 3.18-20 – LBLA

Es solo con la luz de Dios que podemos alcanzar la sabiduría que Él puede darnos y comenzar a vivir vidas con un propósito eterno. ¿Tienes tu la vida eterna? ¿Te consideras un hijo de Dios?

El siguiente versículo que analizaremos es:

Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre

Juan 1.12 – LBLA

Te invitamos a leer el comentario y a que comprendas que: ¡Tú puedes ser un hijo de Dios!

Dejamos aquí por ahora, pero te invitamos a seguir leyendo sobre este hermoso evangelio. ¡Dios te bendiga mucho!

Nota sobre el texto citado

Todas las Citas Bíblicas fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

Juan 1.9-11 – Cristo es la luz verdadera que alumbra a todo hombre

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