Juan 1.6-8 – Juan el Bautista, testigo de la Luz de Cristo

Comentario Bíblico Devocional sobre el Evangelio de Juan

Introducción

En el presente estudio veremos el propósito de Juan planificado por Dios, la aclaración del apóstol Juan para los seguidores de Juan el bautista del tiempo en que se escribió este evangelio, y cuál fue el ministerio del bautista. También encontraremos links específicos que nos mostrarán vida y obra de Juan el bautista según el relato del apóstol Juan.

Pero antes de comenzar con el estudio, te invito a leer una muy corta presentación del comentario de Juan de Gracia y Vida:

Unas palabras sobre este comentario

La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre el Evangelio de Juan, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto y con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, te invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor te llene de su sabiduría; sin lugar a dudas Él es la gran fuente de toda verdad y de todo entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los versículos que nos convocan, leamos:

El texto

6 Vino al mundo un hombre enviado por Dios, cuyo nombre era Juan. 7 Este vino como testigo, para testificar de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él. 8 No era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.

Juan 1.6-8 – LBLA

Juan 1.6-8 – Juan el Bautista, testigo de la Luz de Cristo

Comentario

6

Vino al mundo un hombre enviado por Dios cuyo nombre era Juan

Juan el Bautista era un simple hombre con una misión extraordinaria. En las palabras de Jesús: «de los nacidos de mujer no hay nadie mayor que Juan» (Lucas 7.28), vemos la gran importancia no sólo de su ministerio, sino de su persona.

Juan dice: «vino al mundo«, dando a entender que su nacimiento, su vida y su tarea habían sido bien planificadas, y que el tiempo de su ministerio había llegado. No era una casualidad que alguien se levantara de entre el pueblo para ejercer tal tarea, Juan había sido enviado por Dios.

Y así como él, también nosotros somos llamados por Dios, nuestra tarea también es esencial para otros, Dios ha puesto su confianza en ti y en mí y espera que, así como Juan, también le sirvamos y hagamos todo nuestro esfuerzo en cumplir con su voluntad. La pregunta siempre vigente es si estamos dispuestos. ¿Qué responderás tú?

Volviendo a Juan, tanto en su caso como en el de otros muchos, su nombre no fue elegido al azar, es más ni siquiera fue consensuado entre sus progenitores. El mismo Ángel que anunció su nacimiento fue el que le dijo a su padre cómo habrían de llamarlo. En Lucas 1.13 leemos: «su nombre será Juan«. Juan (del hebreo Yohanán) significa «Jehová ha hecho gracia”.

¡Cuán hermosa verdad revelada en un nombre! Dios ha hecho gracia no sólo en Juan, sino también en nuestras vidas. Nos dio la salvación, la posibilidad de ser sus hijos, la de servirle cada día, y cuántas cosas más. ¡Cuán bueno es nuestro Dios y cuán bendito su regalo! Su gracia, es decir, su favor inmerecido, ha sido aplicada a nuestras vidas. ¡Cómo no glorificar su nombre!

7

Este vino como testigo, para testificar de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él

Juan fue un testigo de la Luz

Juan vino como testigo del cumplimiento del plan de Dios, del ministerio del Mesías tan esperado y de las mismas palabras de Dios, que habían sido profetizadas por tantos hombres y que por lo tanto, figuran en muchos pasajes bíblicos. Pero más allá de todas estas cosas, él dio testimonio de la luz.

Juan, el apóstol y escritor de este evangelio, identificó a Jesús como la luz del mundo, lo llamó así en Juan 1.4 y 1.9. Según él, esta luz era la manifestación visible de la vida, la cual vino salvar a todo el mundo de la condenación por el pecado, pero para que dicha salvación sea efectiva, las personas debían, y todavía deben, poner en funcionamiento la fe (Ver Juan 3.16).

Juan 1.6-8 – Juan el Bautista, testigo de la Luz de Cristo

Propósito de su ministerio

El ministerio de Juan el bautista entonces, era preparar los corazones de las personas, para que al recibir el mensaje de Jesús y al estar frente a la oportunidad de comenzar una verdadera relación filial con Dios, pudieran creer en el mensaje de salvación y en el portador celestial del mismo, Jesucristo.

Ésto es lo que quiere decir el último párrafo del presente versículo: “a fin de que todos creyeran por medio de él”. En cierto sentido Juan estuvo entre ambos pactos, el de la ley y el de la gracia. Estuvo entre ambos, como profeta del antiguo, pero como ya en las puertas del presente.

A Dios le plació que hubiera alguien que entre pacto y pacto, entre dispensación y dispensación, preparara el camino para el Mesías anunciado, aquel que cambiaría para siempre la forma de toda la humanidad de relacionarse con Dios. Esa persona que estuvo entre ambos pactos, y cumpliendo con dicha labor, fue Juan el bautista.

Una aclaración pertinente es que lo que decimos aquí sobre Juan, para nada tiene relación con la obra de Jesús en el sentido de lo que dicen, por ejemplo, versículos como Hebreos 9.15 o 12.24. Jesús hizo posible el nuevo pacto, Juan únicamente (como si fuera poco), preparó el camino de la fe para todos los judíos que habrían de escuchar el mensaje de Jesús.

El ejemplo de Juan

Hablando sobre Juan, podemos decir que, la comprensión de su ministerio y de su realidad, sumadas a su humildad y entrega, constituyen en este hombre un verdadero ejemplo para nosotros. Es por eso que no sólo en este, sino también en varios de los comentarios que le siguen, destacaremos tanto su persona como su ejemplo.

En este caso, una verdad a asimilar es que, así como Juan preparó el camino para aquellos hombres, también nosotros estamos llamados a hacer lo mismo. Debemos, con nuestro testimonio y nuestro mensaje, preparar el camino para que la semilla sea sembrada y produzca frutos en quienes nos rodean. Eso es lo que Dios espera de nosotros (Mateo 28.19-20; 1 Pedro 2.9) y es a lo que deberían abocarse nuestros esfuerzos.

Juan 1.6-8 – Juan el Bautista, testigo de la Luz de Cristo

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No era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz

En esta parte del texto debemos volver a recordar uno de los propósitos del apóstol Juan al escribir su evangelio: Poner a Juan el Bautista en el lugar que le correspondía. Debemos recordar que para el año en que se escribió en mismo, 100 d.C., todavía había quienes sólo seguían a Juan (Ver la Introducción al evangelio de Juan).

Es por esta razón que el apóstol hace esta aclaración: La luz no era Juan sino Jesús. Su ministerio era solamente anunciar, preparar el camino y dar testimonio de la luz verdadera que alumbra a todo hombre. Ya veremos en comentarios siguientes cómo su tarea fue cumplida a la perfección.

Más allá de la aclaración necesaria por parte del apóstol: ¡Cuán digno de destacar es Juan el Bautista! ¿Será que otros al vernos podrán decir lo mismo de nosotros? Si lo vemos desde otro punto de vista podemos pensar en que habían quienes pensaban que el bautista era la luz, y por eso la aclaración del apóstol.

Nosotros ahora tenemos oportunidad de llevar la luz de Cristo a todos los hombres. Por favor leer Mateo 5:14-16 donde se nos dice que nosotros somos la luz, pero en el sentido de ser portadores de la misma. Si Jesús vive en ti, tú eres portador de su luz. Ilumina a todos quienes te rodean con su luz para iluminar su camino hacia la salvación.

Aclaración sobre el presente comentario

Para finalizar con este comentario queremos hacer la siguiente aclaración:

Al proyectar el mismo nos hemos propuesto ir analizando y presentando diferentes detalles sobre la vida y ministerio de Juan el bautista, según vayamos teniendo oportunidad y en función a lo que el texto del discípulo amado (el apóstol Juan) exprese sobre él.

Claro está que al ir avanzando tomaremos más versículos de referencia de otros evangelios, y del resto de la Palabra de Dios, para ir logrando una visión mayor sobre quién fue este gran siervo de Dios.

Por ahora, y prosiguiendo con el plan del estudio, dejamos los siguientes links para que puedas acceder a ellos según consideres conveniente.

Links hacia otros estudios que contienen más información sobre Juan

Habrán más links en este lugar según Gracia y Vida logre avanzar en la generación de más estudios. Deberemos llegar hasta Juan 3.22-36 para ver los últimos detalles sobre el ministerio de Juan. Al leer estos últimos versículos veremos cómo él tuvo claridad en su ministerio y cómo fue su testimonio hasta el fin de su vida. ¡Cuán digno ejemplo a seguir! Ya lo iremos viendo.

Links hacia otros estudios del comentario de Juan

Nota sobre el texto citado

Todas las Citas Bíblicas fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

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