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Bienvenidos Reflexiones sobre la vida Cristiana

Nuestra fe en medio de la pandemia por el Coronavirus

A pesar de la pandemia: ¡Podemos seguir confiando! Dios sigue estando al control. Reflexionemos juntos sobre distintos textos, mantengamos la calma, obedezcamos a las autoridades y brindemos testimonio.

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Nuestra fe en medio de la pandemia por el Coronavirus

Este es un tiempo de gran prueba para el pueblo de Cristo. En un mundo tan afectado, en medio de tanto dolor, debemos saber cómo mantener intacta nuestra fe, cómo brindar el mejor testimonio y cómo actuar con sabiduría frente a esta situación tan compleja.

En esta publicación intentaremos abordar estas cuestiones y al mismo tiempo brindaremos tips y consejos prácticos, como también información útil para cada uno de nosotros. 

Oramos a nuestro Señor y gran Dios que te guarde y sostenga, te llene de sabiduría y bendiga grandemente tu vida.

En esta publicación veremos:

Índice

Nuestra fe en medio de la pandemia

Este es un momento muy doloroso para nuestra sociedad, todo el mundo hoy está en riesgo y lamentablemente los cristianos no estamos exentos. Probablemente muchos de nosotros tengamos gente conocida o hayamos escuchado de casos muy cercanos, y entonces, ¿Cómo hacer para mantenemos firmes en la fe?

Lo primero que deberíamos tener en cuenta es que, aunque el riesgo es grande, nadie tiene la certeza de que va a contagiarse. No podemos, ni debemos entrar en un pánico irracional. Si hemos tomado todas las medidas de precaución disponibles, entonces habremos hecho todo a nuestro alcance, quedando todo lo demás en las manos de nuestro Dios.

En esta situación hay algo que no podemos dejar de hacer: ¡Confiar y esperar en Él!

Hoy más que nunca tenemos la oportunidad de pararnos firmes en la fe de Cristo, de demostrarnos a nosotros mismos, y a todo aquel que nos rodea, que con Cristo es posible tener paz, más allá de la circunstancia que estemos atravesando. Que Él es quien controla nuestra vidas y todo lo que sucede, porque solo Él es Dios.

¿Estás de acuerdo con nosotros? ¿Es así en tu vida? ¿Está Dios al control de tu corazón?

Nuestra fe en medio de la pandemia por el Coronavirus

Índice

Nos gustaría presentarte algunos para que los atesores en estos tiempos:

Versículos para atesorar y algunas consideraciones sobre los mismos

Todo aquel que conozca a Dios, y se haya relacionado con Él, sabe que podemos confiar en Él en medio de nuestras angustias y temores. Algunos versículos de los cuales veremos le pertenecen a David, quien, aunque luchaba una batalla muy distinta a la nuestra, sabía en quien podía confiar y estaba seguro de ello. Él pudo decir lo siguiente con total certeza:

Salmo 56.3-4

3 El día en que temo,

yo en ti confío.

4 En Dios, cuya palabra alabo,

en Dios he confiado, no temeré.

¿Qué puede hacerme el hombre?

LBLA

Obviamente sus enemigos no eran los mismos ni su situación igual a la nuestra, pero sin embargo él podía estar confido. ¿Podremos nosotros tener esta misma confianza? ¡Por supuesto que sí! Es cuestión de orientar bien tu fe y solidificarla en estos tiempos. 

Ésta es una gran oportunidad para hacerlo y más si estás en cuarentena o aislación. Tienes todo el tiempo del que puedas disponer, ahora solo es cuestión de voluntad, entrega y determinación. ¿Qué harás al respecto? Dios te guie querida/o hermana/o a tomar la decisión más sabia.

Ahora, aunque en muchos casos podamos mantener esta confianza, ¿Qué pasa si el temor nos gana, si la angustia se apodera de nosotros? ¿Puede eso sucedernos? Claro que sí. No dejamos de ser seres humanos, con temores y debilidades. Si eso te está sucediendo, por favor no te sientas mal también al respecto. 

Simplemente orienta tu fe a quien ya conoces, recuerda cómo obró en tu vida en situaciones anteriores, recuerda que su poder es el mismo hoy que que ayer y que lo será por siempre, y ten por seguro que su amor por ti no ha disminuido. Él solo permite todo esto, pero no ha de dejarte sola/o.

Solo recuerda que aún, en medio de todo esto, tenemos en quien confiar, a quién clamar. David así lo hizo y su oración todavía nos sirve como ejemplo de fe y como modelo de oración. Creemos que todavía es apropiada para nosotros, dado que Dios es el mismo hoy y por los siglos. ¿Lo crees? ¿Has experimentado antes su poder?

Ora como David:

Salmo 143.4-12

4 … en mí languidece mi espíritu;

mi corazón está consternado dentro de mí.

5 Me acuerdo de los días antiguos,

en todas tus obras medito,

reflexiono en la obra de tus manos.

6 A ti extiendo mis manos;

mi alma te anhela como la tierra sedienta. (Selah)

7 Respóndeme pronto, oh Señor, porque mi espíritu desfallece;

no escondas de mí tu rostro,

para que no llegue yo a ser como los que descienden a la sepultura.

8 Por la mañana hazme oír tu misericordia,

porque en ti confío;

enséñame el camino por el que debo andar,

pues a ti elevo mi alma.

9 Líbrame de mis enemigos, oh Señor;

en ti me refugio.

10 Enséñame a hacer tu voluntad,

porque tú eres mi Dios;

tu buen Espíritu me guíe a tierra firme.

11 Por amor a tu nombre, Señor, vivifícame;

por tu justicia, saca mi alma de la angustia.

12 Y por tu misericordia, extirpa a mis enemigos,

y destruye a todos los que afligen mi alma;

pues yo soy tu siervo.

LBLA

¿Podrás decir con nosotros un gran: ¡Amén! Muy lleno de fe?

Todos aquellos que confiamos en Él, sabemos que seremos sostenidos, guardados y ayudados. Y que nada de lo que pueda sucedernos, se escapará nunca de sus manos. Por eso, sólo hay un lugar hacia donde elevar nuestra mirada:

Salmos 121.1-2 

1 Levantaré mis ojos a los montes;

¿de dónde vendrá mi socorro?

2 Mi socorro viene del Señor,

que hizo los cielos y la tierra.

LBLA
Información pertinente según la OPS

Él será nuestro socorro y nuestra ayuda. Lo será siempre. Y a pesar de que el Sol sale y la lluvia cae tanto para los que le siguen como para los que no (Mateo 5.45), en Dios confiaremos. En eso no tendremos reparo porque:

Jeremías 17.7-8

7 Bendito es el hombre que confía en el Señor,

cuya confianza es el Señor.

8 Será como árbol plantado junto al agua,

que extiende sus raíces junto a la corriente;

no temerá cuando venga el calor,

y sus hojas estarán verdes;

en año de sequía no se angustiará

ni cesará de dar fruto.

LBLA

¡Vuelve tu confianza a Él! Dios puede ahora llenar tu alma de paz y consuelo. Eleva tu mirada y derrama tu corazón. Solo él es nuestra esperanza.

Salmo 27.14 

Pon tu esperanza en el Señor;

ten valor, cobra ánimo;

¡pon tu esperanza en el Señor!

NVI

¿Lo has hecho? ¡Hazlo ya! Experimenta por ti mismo su presencia y su consuelo.

El apóstol Juan nos da este testimonio:

1 Juan 5.11-12

11 Y el testimonio es este: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. 12 El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.

LBLA

Por eso, sin importar qué pueda sucedernos en esta vida, nuestra esperanza es firme. Dios nos prometió la vida eterna y eso es lo que tenemos. No temamos pues lo que pueda sucedernos. Juan continúa diciéndonos:

1 Juan 5.13-15

13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna. 14 Y esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. 15 Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.

LBLA

¿Tienes tú confianza en Él? 

Si no lo has hecho, toma un momento para derramar tu corazón en su presencia. 

Si ya lo has hecho, sigamos con lo siguiente:

Juan nos dice que sabemos que Él nos oye. Creemos que es más que importante aclarar este concepto, pedimos permiso para intentar clarificar el mismo: El texto da por sentado que Dios es tu Padre, y por eso te oye y te oirá siempre. Sin embargo este texto debe entenderse a la luz de su contexto y de otros muchos textos. Consideremos lo siguiente:

Tenemos por seguro que tendremos cualquier cosa que le pidamos, siempre y cuando, lo que le pidamos se encuentre dentro de su voluntad.

Lee nuevamente el versículo 14.

En esto debemos ser sabios y entendidos, sin dejar que la desesperación nos domine. No podemos pretender que haga Dios cualquier cosa que le pidamos. Recordemos que Él se maneja en base a planes eternos, eso es lo que hemos leído en su Palabra por años, y así seguirá siendo, a pesar de esta situación tan grave que a muchos nos atormenta.

Hermana, hermano nuestro, sabemos que hay muchos que creen torcer el brazo de Dios por medio de su oración, y que hablan con alegría sobre cómo arrebatan bendiciones de los cielos, suponiendo que tienen la autoridad o el poder de hacer tales cosas, sin embargo:

Dios no es como aquel genio de la lámpara, que cumple cualquier pedido que le hagamos sin importar cuál sea. Esa es una fantasía, no es el Dios a quien decimos conocer. Dios es un ser racional con voluntad y planes propios. Un ser poderoso que no puede ser convencido u obligado a nada que no quiera.

Más adelante en esta publicación hablaremos más sobre la voluntad de Dios, pero si Él considera que es apropiado para nosotros y/o para quienes nos rodean, que pasemos por determinada situación o enfermedad, entonces, deberemos pasar por todo esto. Por ende, aunque no lo entendamos, aunque no sepamos su propósito, deberemos pasar por todo lo que Él permita.

Y sí que podemos, y que debemos orar para que Él nos guarde, que nos sane, que cuide a nuestros familiares, nuestra Iglesia, nuestro país y nuestro mundo. Claro que sí. ¡Te animamos a hacerlo! Pero sabiendo, asimilando y teniendo en cuenta que Él está al control y que sus designios son soberanos.

Entonces, ¿Por qué oramos? 

Porque Él espera que depositemos completamente en Él toda nuestra fe. Que entendamos que nuestra vida solo depende de Él y que nuestra fe, puesta en Él, es un herramienta más que poderosa que trabaja a nuestro favor. Él ya sabe qué ha de sucedernos, qué nos dará, de qué nos guardará y qué permitirá; pero más que nada, espera tener una relación estrecha con cada uno de nosotros.

Si enfermamos, si nos vamos con Dios o si no nos sucede nada y pasamos por todo esto sin consecuencias, todo es de gran importancia para Él, recuerda que tiene hasta los cabellos de tu cabeza contabilizados (Mateo 10.30), pero es todavía de mayor importancia la relación que logres tener con Él. Eso es más que vital porque con esto te juegas tu destino eterno, lo cual es mucho más que unos 70 o 100 años en la tierra. ¿Lo entiendes?

En este punto también vale la aclaración de que: 

Lo que nos sucede y cómo nos afecta a nosotros, y luego al resto por medio de nuestro testimonio, es visto como un conjunto para Él. Podemos dar un grandísimo testimonio sobre su obrar en nuestras vidas o sobre cuánta confianza tenemos, o también podemos demostrar que no somos lo que decimos ser y que nuestra fe, o bien no tiene ningún valor, o que no nos ha servido para nada.

Todo lo que nos sucede infiere en la manera en que otros ven a Dios y en cómo se acercarán a ellos a Él, dado nuestro testimonio. ¿Has considerado que ésta es también una grandísima oportunidad para demostrar quién es Él? Jamás olvidemos que somos sus embajadores. Esta es la gran oportunidad que Dios nos da, de demostrar quién es Él y qué es capaz de hacer en nuestras vidas.

Oportunidad en medio del dolor

Por eso, a pesar de que el mundo lo viva como un gran pesar, como algo angustiante y temible (y sí que lo es), nosotros debemos ver algo más en esta situación: “La oportunidad de mostrar el camino, la verdad y la Vida en Cristo Jesús”. ¿Estás dispuesta/o?

Cuándo limpiarse las manos según la OPS

Volviendo ahora a la oración con fe que sí es respondida por Dios, te pedimos lo siguiente:

Considera por favor especialmente Santiago 4.3-5, pero también Santiago 1.5-8 que, aunque habla de pedir por sabiduría, su enseñanza se aplica a toda petición que podamos hacer, te dejamos un link al comentario sobre la oración con Fe y sin dudar basado en Santiago 1.5-8, para que puedas meditar más en ese texto.

Por último, queremos dejarte el siguiente Salmo:

Salmo 46

1 Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza,

    nuestra ayuda segura en momentos de angustia.

2 Por eso, no temeremos

    aunque se desmorone la tierra

    y las montañas se hundan en el fondo del mar;

3 aunque rujan y se encrespen sus aguas,

    y ante su furia retiemblen los montes. Selah

4 Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios,

    la santa habitación del Altísimo.

5 Dios está en ella, la ciudad no caerá;

    al rayar el alba Dios le brindará su ayuda.

6 Se agitan las naciones, se tambalean los reinos;

    Dios deja oír su voz, y la tierra se derrumba.

7 El Señor Todopoderoso está con nosotros;

    nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

8 Vengan y vean los portentos del Señor;

    él ha traído desolación sobre la tierra.

9 Ha puesto fin a las guerras

    en todos los confines de la tierra;

    ha quebrado los arcos, ha destrozado las lanzas,

    ha arrojado los carros al fuego.

10 «Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios.

    ¡Yo seré exaltado entre las naciones!

    ¡Yo seré enaltecido en la tierra!»

11 El Señor Todopoderoso está con nosotros;

    nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

NVI

Dios tiene un propósito con todo esto que hoy está sucediendo. Por tanto confiemos, oremos y demos testimonio.

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Nuestra fe en medio de la pandemia por el Coronavirus

Nuestro testimonio a pesar de la desesperación que nos rodea

Es sumamente importante para todos nosotros, entender que el testimonio es algo fundamental para el desarrollo del evangelio. Dios quiere que brindemos el testimonio adecuado, uno que haga que muchos puedan verle a través nuestro. Hoy más que nunca tenemos la oportunidad de demostrar cuán sólida es nuestra fe.

Debemos saber que el mismo es una herramienta más que poderosa que hace que otros consideren acercarse a Dios, o no hacerlo nunca. No sólo con palabras hablamos acerca de Cristo, sino que demostramos su existencia, su amor y su poder a través de nuestras actitudes y acciones, e incluso por el modo en que manifestamos nuestras emociones.

Quienes te rodean, ¿Pueden ver a Dios en ti? ¿Has encontrado Su paz? ¿La estás manifestando al resto? 

Ahora, ¿Qué pasa si no la has hallado? 

Éste es buen momento para tener un encuentro con Dios, para pedir su paz, dominio propio, paciencia y sabiduría. Él puede y quiere darte todo esto ahora mismo. 

Eso sí, por favor, no te juzgues a ti mismo si no puedes sentir todas estas cosas en tu interior, todos somos humanos y falibles, mejor que eso, acércate con fe al Trono de la gracia y pide ayuda para el oportuno socorro. Él está dispuesto y te lo quiere conceder. ¡Pon tu fe en movimiento! ¿Lo harás? Hazlo ahora, no estés desanimada/o. Él te está esperando.

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Ahora, como cristianos, 

Qué debemos hacer frente a esta situación

Lo más importante es cuidarse tomando todos los recaudos pertinentes

Todos los medios de comunicación serios, hoy día, emiten la información adecuada y necesaria. Busca la información apropiada que brinda el ministerio de salud de tu nación, ciudad y localidad, sigue al pie de la letra lo que se aconseja desde tales sitios (más abajo te dejamos muchos links, esperando te sirvan de ayuda).

Eso sí, por favor: ¡Cuídate de consumir falsas noticias! Solo medios oficiales, serios y competentes.

Otra cosa que debemos hacer, ya con la información pertinente, es identificar en qué momento salir de casa para ir al médico. 

La mayoría de las ciudades tiene un número al cual llamar, a través del cual te informan si es apropiado que asistas a una consulta médica; por otro lado, en la mayoría de las páginas web de los ministerios de salud, se brinda algún tipo de cuestionario que te indica si es o no apropiado ir. 

Incluso hay muchos países en donde debes quedarte en tu domicilio, y esperar que el ministerio de salud se encargue de ir a buscarte, de acuerdo con sus criterios y capacidades. No conviene movilizarse sin la certeza de que es lo indicado, ya que eso puede traer más trastornos que beneficios para tu salud.

Te decimos de todo esto dado que es algo fundamental en este momento, en el que todas las guardias de hospitales y centros de salud están colapsados. Ir sin tener la certeza de que te recibirán, puede implicar mayores posibilidades de propagación del virus, y ningún beneficio para tu salud.

Entonces: Asegurémonos bien antes de realizar cualquier movimiento. Esto no sólo es prudente, sino que también es sabio y redunda para nuestro bien. Más información implica mayor certeza y más seguridad a la hora de actuar. No nos desesperemos, actuemos con sabiduría y dominio propio.

Más allá de estas recomendaciones, es más que obvio que, como cristianos, debemos demostrar que nosotros somos capaces de ser buenos ciudadanos. Aquí, otra vez, estamos en presencia de la necesidad de dar un buen testimonio, asegurémonos de dar el adecuado.

Nuestra fe en medio de la pandemia por el Coronavirus

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Preguntas y respuestas respecto de la fe cristiana frente a esta epidemia

Muchas personas se encuentran atormentadas, con miedo y haciéndose muchas preguntas. La fe de muchos se tambalea en estos acontecimientos, pero nosotros, los hijos de Dios, no podemos dejar las certezas de nuestra fe y abandonar la seguridad de la comunión con Dios. Con Él este trago amargo puede ser superado o transitado con virtud.

Las siguientes son algunas de las preguntas y respuestas que muchos se están haciendo en medio de esta situación tan delicada. Esperamos ser de ayuda hasta donde nos sea posible, pero necesitamos decir explícitamente que de ninguna manera creemos tener todas las respuestas, ni mucho menos, ser los únicos capaces de llevar el mensaje de Dios para tu vida.

Por eso, lee las respuestas, háblale a tu Padre, y sea Él quien te responda, sustente tu corazón y llene de su sabiduría. Con todo nuestro ser, te deseamos el más cálido abrazo de nuestro Padre; sea Él quien te llene de su Santo Ser y conforte tu alma. En el nombre de Jesús, amén.

Cómo limpiarse las manos según la OPS

Aquí van algunas preguntas y respuestas:

¿Es este virus un castigo de parte de Dios?

Nosotros entendemos que no, que el mismo es un simple virus contra el cual debemos luchar. Desde el diluvio que Dios no hace uso de la naturaleza para exterminar masivamente a su creación. Por ende, esto no debe verse como un castigo, sino sólo como una consecuencia de la separación entre la humanidad y Él, y algo que nos llega gracias a nuestro propio pecado. 

Así como el hambre y las guerras, las enfermedades nos han hecho mucho daño a lo largo de toda la historia, pero no son enviadas como un castigo, sino que son permitidas para otorgar una oportunidad, a toda la raza humana, para que muchos se acerquen a Él. Tú y yo debemos estar al tanto de esta verdad y actuar en consecuencia, ayudando a otros para que le conozcan. ¿Estás dispuesta/o?

¿Nos protege Dios a los cristianos? ¿Sí o no?

Dios siempre nos cuida, pero eso no significa que los cristianos no podamos enfermarnos. ¿Has visto hermanos con cáncer, diabetes, artritis o anginas? Sí verdad, entonces, Dios no nos priva de tener enfermedades y así tampoco, por mucho que nos duela, nos libra de esta pandemia.

Eso no significa que nuestro Dios sea malo o que no nos ame, sino que, elige no librarnos y en lugar de eso utiliza cada elemento a su disposición para trabajar con nuestras vidas. Entendamos aquí lo siguiente: si todo nos fuera bien, si siempre tuviéramos más de lo necesario, si nunca tuviéramos problemas, entonces difícilmente nos acercaríamos a Dios lo suficiente. 

¿No crees que esto es verdad? Nosotros entendemos que sí, y lamentamos vernos identificados de esta manera, pero no podemos negar la realidad (por lo menos en nosotros).

Ahora, si Dios permite que vivamos estas cosas, es porque tiene metas más altas para nosotros de las que podamos alcanzar por nosotros mismos. ¿Nunca te has preguntado la razón o motivo para el sufrimiento del cristiano? La respuesta es simple, aunque dolorosa, necesitamos madurar para llevar mucho más fruto, y por lo tanto, nuestra fe es probada en medio de todas estas situaciones.

Otra mirada sobre el objetivo de Dios es posible

¿Entiendes tú, al igual que nosotros, que nuestro destino final está asegurado?

Teniendo en cuenta este hecho, ¿No crees que, el que nos vayamos antes o después, es solo una anécdota? 

Sabemos que es una pregunta dura, pero por favor, no entiendas que no amamos la vida, la amamos y mucho; pero el hecho es que si bien, Dios puede rescatarnos a todos sus hijos de este virus, no lo hace; y el no hacerlo también nos demuestra que Él sigue siendo soberano sobre nuestras vidas.

Por tanto, si decide que pasemos por todo esto saliendo ilesos y recuperados, gloria a Dios; y si decide llevarnos, aún así seguimos estando en sus manos. ¿O no? 

Ya sabemos a dónde vamos y eso debe dejarnos más que tranquilos, ¿Estás de acuerdo? ¿Y qué si tuvieras que irte en estos tiempos? ¿Dejaría Él de ser tu Dios? Si te sucediera, ¿Serías capaz de darle Gloria a su Nombre? Aunque sea una muy dura situación, esperamos que sí.

¿Está Dios al control del virus?

Dios tiene el control de cada cosa, y nada se escapa de su poder. Que no lo detenga no implica que no pueda hacerlo, sino que, como con tantas otras cosas que nos suceden (terremotos, tsunamis, inundaciones, etc.), Él las permite como parte de las consecuencias de nuestro obrar en la naturaleza (pero también en la vida).

Pedir que nos libre de todo eso es como pretender, por ejemplo, comer todo lo que se nos ocurra, sin tener ningún reparo, y luego, culpar a Dios por permitir que tengamos problemas con nuestro hígado o con el sobrepeso. Eso no sería muy serio de nuestra parte ¿Cierto? Esas son obviamente consecuencias de nuestras propias decisiones y/o malos hábitos.

En todos los casos, Dios sí tiene el poder, y podría librarnos de muchas consecuencias, pero eso no implica que esté obligado. Sabemos que Él nos ama, pero también es cierto que los únicos responsables somos nosotros. Y además, si Él no permitiera que algunas cosas malas nos sucedan, la mayoría de la personas en el mundo, muy posiblemente viviríamos como si Él no existiese. ¿No lo crees?

¿Por qué supones que las personas se acercan a Él en la mayoría de los casos? Es porque después de hacer todo lo posible para resolver sus situaciones, por sus propias cuentas  (sin lograrlo), luego buscan a alguien que los pueda ayudar y que resuelva lo que ellos no pudieron. Pero otra vez, Dios no es ni el empleado ni el esclavo de nadie.

Él es el creador de todo, un ser omnipotente que tiene todos los derechos pero que no tiene obligaciones para con nosotros.

¿Por qué no tiene obligaciones? Porque lo hemos dejado y abandonado, nos hemos olvidado de Él y hemos vivido como si no existiera, y luego, cuando no podemos solucionar las cosas por nuestra propia cuenta, nos acordamos de Él y creemos que podemos exigir su intervención y ayuda a nuestro favor. Eso no es para nada coherente de nuestra parte.

Entonces, para ti: ¿Existe o no existe, crees o no crees, es tu Señor o no lo es, lo amas o no lo amas, confías o no? Es tiempo de tomar tu decisión.

¿Por qué Dios no para el virus?

No lo sabemos. Pero estamos seguros de que es una manera de brindarnos una oportunidad para que todos podamos acercarnos más a Él. Si no le conoces, ésta es tu oportunidad de conocer a Dios. Si lo consideras apropiado, haz clic en el link.

¿Por qué deja Dios que sus hijos mueran?

Esta es una pregunta muy difícil. Sabemos que ir con Él es muchísimo mejor (Filipenses 1.23), pero la verdad es que todos queremos seguir viviendo esta vida. Muchas veces nos quejamos y decimos a otros, muy livianamente, que queremos irnos ya con Él. Pero luego, al entrar en razón, nos damos cuenta de que no es lo que en realidad queremos.

Ahora, en realidad, nuestro tiempo aquí en la tierra solo depende de lo que Él disponga, de sus planes para con nosotros. Algunos morirán de ancianos y otros en otras etapas, pero al final, todos nos iremos y eso es irreversible. Entonces, si nos vamos antes o después, o, si nos vamos por una enfermedad o por otra causa: ¿Es “la causa” en verdad relevante?

A la hora de tener que irnos, todos preferiremos irnos más tarde que temprano, sin embargo, ninguno de nosotros tenemos injerencia en los planes de Dios. En este punto más que en ningún otro, debemos saber que Dios es soberano, y debemos reconocer que no sabemos cuáles son sus planes ni cómo los lleva a cabo (Romanos 11.33).

¿Si me contagio, es porque no he sido un buen cristiano?

NO, de ninguna manera. Por favor, nunca te eches culpas de esa forma. Dios obra para con sus hijos de muchas formas, pero no podemos permitirnos pensar que todo lo que nos sucede, es porque no hemos sido buenos hijos con Él. Esto no es un castigo para ti. 

Sí que es nuestro Padre, sí que nos trata con amor y que también permite que algunas cosas nos sucedan, pero no para castigarnos sino para ayudarnos a crecer. Entonces, y otra vez: No nos echemos culpas, es ya suficiente con el mal con el que estamos lidiando.

Analicémonos, sí, para ver el avance de nuestra madurez y para ver por qué puntos (de nuestras vidas) orar con mayor énfasis para poder corregirlos y cambiar; y si por algo nos sentimos culpables delante de Dios, solo oremos, pongámonos a cuentas, e intentemos pasar a un nuevo estadío de madurez.

Por otro lado, si nos hemos equivocado y podemos remediar nuestro error, eso también es una muestra de madurez y Dios espera que lo hagamos.

¿Es ésta una señal de los últimos tiempos?

Claro que sí, pero nadie sabe si es la última. ¡No entremos en pánico!

¿Tienes tú más preguntas? 

Escríbenos para encontrar la respuesta entre todos. Nosotros no creemos tener toda la verdad, ni menos saberlo todo. Solo creemos ser dirigidos por Dios, y en base a esa certeza, hemos respondido estas preguntas. 

Son solo nuestra opinión, ni un dogma, ni la verdad de Dios absoluta, pero creemos habernos basado en la Biblia y en nuestra experiencia como cristianos. Esperamos que Dios te lleve a Su verdad para tu vida, más allá de lo que nosotros podamos publicar aquí.

¡Dios te bendiga mucho!

Nuestra fe en medio de la pandemia por el Coronavirus

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Lidiar con el Estrés según la OMS

Información y consejos prácticos

Nosotros no somos médicos por tanto no queremos hablar aquí por nuestra cuenta. 

En vez de ello, lo que haremos es colocar links a través de los cuales podrás obtener toda la información que necesites sobre este virus y todo lo relacionado a la prevención y asistencia médica. Además, hemos querido copiar la información que brinda oficialmente la Organización Mundial de la Salud en su sitio

Por ende aclaramos nuevamente que: la información que ponemos a continuación no nos pertenece, pero dado que hemos entendido que es más que pertinente, hemos querido replicarla aquí con la intención de ser de ayuda.

Medidas de protección básicas contra el nuevo coronavirus (OMS).

Manténgase al día de la información más reciente sobre el brote de COVID-19, a la que puede acceder en el sitio web de la OMS y a través de las autoridades de salud pública pertinentes a nivel nacional y local. 

La COVID-19 sigue afectando principalmente a la población de China, aunque se han producido brotes en otros países. La mayoría de las personas que se infectan padecen una enfermedad leve y se recuperan, pero en otros casos puede ser más grave. 

Cuide su salud y proteja a los demás a través de las siguientes medidas:

Lávese las manos frecuentemente

Lávese las manos con frecuencia con un desinfectante de manos a base de alcohol o con agua y jabón.

¿Por qué? Lavarse las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón mata el virus si este está en sus manos.

Adopte medidas de higiene respiratoria

Al toser o estornudar, cúbrase la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo; tire el pañuelo inmediatamente y lávese las manos con un desinfectante de manos a base de alcohol, o con agua y jabón.

¿Por qué? Al cubrir la boca y la nariz durante la tos o el estornudo se evita la propagación de gérmenes y virus. Si usted estornuda o tose cubriéndose con las manos puede contaminar los objetos o las personas a los que toque.

Mantenga el distanciamiento social

Mantenga al menos 1 metro (3 pies) de distancia entre usted y las demás personas, particularmente aquellas que tosan, estornuden y tengan fiebre.

¿Por qué? Cuando alguien con una enfermedad respiratoria, como la infección por el 2019-nCoV, tose o estornuda, proyecta pequeñas gotículas que contienen el virus. Si está demasiado cerca, puede inhalar el virus.

Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca

¿Por qué? Las manos tocan muchas superficies que pueden estar contaminadas con el virus. Si se toca los ojos, la nariz o la boca con las manos contaminadas, puedes transferir el virus de la superficie a si mismo.

Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, solicite atención médica a tiempo

Indique a su prestador de atención de salud si ha viajado a una zona de China en la que se haya notificado la presencia del 2019-nCoV, o si ha tenido un contacto cercano con alguien que haya viajado desde China y tenga síntomas respiratorios.

¿Por qué? Siempre que tenga fiebre, tos y dificultad para respirar, es importante que busque atención médica de inmediato, ya que dichos síntomas pueden deberse a una infección respiratoria o a otra afección grave. Los síntomas respiratorios con fiebre pueden tener diversas causas, y dependiendo de sus antecedentes de viajes y circunstancias personales, el 2019-nCoV podría ser una de ellas.

Manténgase informado y siga las recomendaciones de los profesionales sanitarios

Manténgase informado sobre las últimas novedades en relación con la COVID-19. Siga los consejos de su dispensador de atención de salud, de las autoridades sanitarias pertinentes a nivel nacional y local o de su empleador sobre la forma de protegerse a sí mismo y a los demás ante la COVID-19.

¿Por qué? Las autoridades nacionales y locales dispondrán de la información más actualizada acerca de si la COVID-19 se está propagando en su zona. Son los interlocutores más indicados para dar consejos sobre las medidas que la población de su zona debe adoptar para protegerse. 

Medidas de protección para las personas que se encuentran en zonas donde se está propagando la COVID-19 o que las han visitado recientemente (en los últimos 14 días)

Siga las orientaciones expuestas arriba.

Permanezca en casa si empieza a encontrarse mal, aunque se trate de síntomas leves como cefalea y rinorrea leve, hasta que se recupere.

¿Por qué? Evitar los contactos con otras personas y las visitas a centros médicos permitirá que estos últimos funcionen con mayor eficacia y ayudará a protegerle a usted y a otras personas de posibles infecciones por el virus de la COVID-19 u otros.

Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, busque rápidamente asesoramiento médico, ya que podría deberse a una infección respiratoria u otra afección grave. 

Llame con antelación e informe a su dispensador de atención de salud sobre cualquier viaje que haya realizado recientemente o cualquier contacto que haya mantenido con viajeros.

¿Por qué? Llamar con antelación permitirá que su dispensador de atención de salud le dirija rápidamente hacia el centro de salud adecuado. Esto ayudará también a prevenir la propagación del virus de la COVID-19 y otros virus.

Pregunta a la OMS

P: ¿Debo evitar dar la mano a las personas por el nuevo coronavirus?‎

R: Sí. Los virus respiratorios pueden transmitirse al darse la mano y ‎tocarse los ojos, la nariz y la boca. Es mejor saludar con un gesto de la ‎mano, una inclinación de la cabeza o una reverencia.‎

P: ¿Cómo debo saludar a las personas para evitar contagiarme del ‎nuevo coronavirus?‎

R: Para prevenir la COVID-19, lo más seguro es evitar el contacto físico ‎al saludarse. Algunas formas seguras de saludo son un gesto de la ‎mano, una inclinación de la cabeza o una reverencia.‎

P: ¿Usar guantes de goma cuando se está en público es una forma ‎eficaz de prevenir la infección por el nuevo coronavirus?‎

R: No. Lavarse las manos con frecuencia proporciona más protección ‎frente al contagio de la COVID-19 que usar guantes de goma. El hecho ‎de llevarlos puestos no impide el contagio, ya que si uno se toca la cara ‎mientras los lleva, la contaminación pasa del guante a la cara y puede ‎causar la infección.‎

Información de la Organización Mundial de la Salud

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Información sobre coronavirus según la Organización Mundial de la Salud

Oficina regional para las Américas de la OMS

Información y prevención según los ministerios de salud de países de América y/o de habla hispana

Nuestra fe en medio de la pandemia por el Coronavirus

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Otros links

Aquí dejamos un link con información dependiente de la sociedad madrileña de farmacéuticos de hospital.

En el siguiente link podrás acceder a un reportaje a un médico cristiano infectado en España. Te estamos dirigiendo a una publicación de CBNNews.

En el siguiente link te dirigimos al twitter del Dr. Yale Tung Chen, el médico infectado, quien va publicando la información sobre su condición día tras día. Es interesante también ver el resto de la información compartida.

Aquí tienes una página que muestra la situación actual de la enfermedad a nivel global.

Si tienes más links de interés y que consideras que pueden ser de ayuda, puedes colocarlos en el cuadro de comentarios.

Te dejamos además otro estudio sobre algunos textos bíblicos muy utilizados, como el Salmo 91. En él veremos el siguiente tema mediante un análisis del mensaje bíblico: ¿Protege Dios a sus hijos de las enfermedades y sufrimientos? Salmo 91 – Amós 4.10-13 – Romanos 8.26-39

Nota sobre los textos bíblicos y recursos publicados

Todas las Citas Bíblicas identificadas con LBLA fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

Las identificadas como NVI, fueron tomadas de:

Escritura de la Santa Biblia, NEW INTERNATIONAL VERSION®, NIV® Copyright © 1973, 1978, 1984, 2011 por Biblica, Inc.® Usado con permiso. Todos los derechos reservados en todo el mundo.

Las identificadas como RVR1960, fueron tomadas de:

la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

La Imagen fue formada a partir del trabajo de Pete Linforth y de K. Kliche ambas publicadas previamente en Pixabay.

Nuestra fe en medio de la pandemia por el Coronavirus

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