Juan 4.7-10 – El Don de Dios, el agua de vida

Juan 4.7-10 – El Don de Dios, el agua de vida

Muy bienvenidos a este comentario del Evangelio de Juan. En esta publicación continuaremos con nuestro estudio de la historia de Jesús y la mujer samaritana. Hoy analizaremos y estudiaremos los textos de Juan 4.7-10. 

Nuestra meta principal será explicar el texto bíblico y aplicar sus enseñanzas a nuestras vidas. Pero más allá de esto, aquí encontrarás un análisis del significado de los textos y de todos los datos necesarios cómo para comprender el mismo en su contexto.

Esperamos que esta lectura sea de bendición para tu vida.

Introducción al comentario bíblico sobre Juan 4:7-10

Qué hemos visto en el comentario anterior

En el comentario anterior hemos visto algunos detalles generales del contexto de esta historia. Juan nos ha hablado sobre el lugar del encuentro de Jesús con la mujer samaritana, y sobre la situación de nuestro Señor en aquel momento (se quedó solo en el pozo, cansado del camino, mientras que sus discípulos fueron a comprar).

En nuestro comentario sobre los versículos de Juan 4.4-6 vimos aquellos datos sobre las ciudades nombradas en esos versículos, sobre el pozo de Jacob, y también te hemos dejado un mapa para que puedas ubicarte en el lugar (incluso un link para que veas el pozo de Jacob hoy en día).

También hemos visto y hablado de un “detalle” mencionado por Juan: el cansancio de Jesús. Juan nos permite ver esos detalles tan únicos de aquella persona que ha sido testigo presencial de lo que relata. El mismo nos ha permitido mencionar el tema (o doctrina) de su naturaleza humana.

Al hablar sobre este tema dijimos que Juan se propuso demostrar la deidad de Jesucristo en este Evangelio (algo que hizo apasionadamente desde el primer capítulo), pero que no por eso dejó de mencionar muchos detalles que nos permiten ver que Jesús también era un ser humano, tal cual cada uno de nosotros (en este sentido de su humanidad).

Qué veremos a partir de ahora

Ahora, al abordar estos versículos (7-10), comenzaremos a ver cómo Jesús manejó toda la situación de este encuentro. Su objetivo era poder presentarse delante de la mujer samaritana como el Mesías, con el propósito de que, tanto ella como su pueblo, pudieran abrazar la fe e ingresar al Reino de los Cielos.

Tanto es así que Él le habló en sentido figurado del agua de vida (Salvación o Espíritu Santo), le demostró su Omnisciencia al contarle cómo fue su vida hasta el momento (sin que ellos se conocieran previamente), y le dijo explícitamente que Él era el Mesías (algo que es casi una excepción, ya que este hecho no sucedió muy a menudo).

Hacia el final de la historia veremos como muchos de su pueblo testificaron claramente que creían en Jesús, y no solo por las palabras y testimonio de la mujer (utilizada por Dios como evangelista), sino por haber estado en la presencia de nuestro único y gran Señor (ver Juan 4.41-42).

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Pero avancemos paso a paso. Te invitamos a ver hoy la primera parte de este importante tema: “El Agua de Vida”. Leamos entonces nuestro texto:

Texto bíblico: Juan 4:7-10

7 Una mujer de Samaria vino a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber». 8 Pues Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. 9 Entonces la mujer samaritana le dijo: «¿Cómo es que Tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». (Porque los judíos no tienen tratos con los samaritanos).

10 Jesús le respondió: «Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva».

Juan 4.7-10 – NBLA

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Resumen del pasaje

En Juan 4:7-10 comienza el diálogo entre Jesús y la mujer samaritana junto al pozo de Jacob. A través de una simple petición de agua, Jesús rompe barreras culturales y utiliza una conversación cotidiana para revelar una verdad espiritual mucho más profunda. En estos versículos introduce el tema del “don de Dios” y del “agua viva”, un regalo gratuito que conduce a la vida eterna. Este encuentro muestra el deseo de Cristo de ofrecer salvación a todos y nos deja un ejemplo claro de cómo anunciar el evangelio a otros.

A continuación encontrarás el análisis detallado de estos versículos.

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Comentario exegético devocional, explicación y aplicación del texto

Analicemos cada versículo por partes:

El texto dice:

Una mujer de Samaria vino a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber»

Ya hemos hablado sobre la ubicación del pozo (llamado “Pozo de Jacob”), sobre la necesidad de agua en esas tierras y sobre la posible razón por la que esta mujer saldría al medio día (a pleno Sol) a buscar agua de ese pozo, cuando la costumbre era salir bien temprano en la mañana y a última hora en la tarde (ver comentario anterior).

También hemos hablado de la ciudad de la que venía la mujer (Sicar), y sobre la ubicación de la misma en la actualidad (también puedes verla en este mapa de Google maps. Si haces zoom sobre el mismo hallarás la ubicación del pozo de Jacob – Jacob´s Well). Todos estos datos son más que interesantes como para poder ubicarnos geográficamente.

Comentaremos sobre el pedido de Jesús: “dame de beber”, al abordar el versículo 9 (más abajo). 

Dato anecdótico – Una herramienta de viajero

Era usual que los viajantes de ese tiempo llevaran una especie de cubo hecho de cuero, atado a una larga soga para poder tomar agua de los pozos como el de Jacob, los cuales se encontraban en las distintas rutas del momento. 

Que Jesús o alguno de sus discípulos tuvieran este tipo de herramienta, es algo muy posible, pero que no sabemos. Lo que sí podemos saber, por estar explícito en el texto, es que Jesús fue el único que se quedó en aquel lugar, y que le pidió agua a la mujer samaritana. ¿Sería porque en verdad tenía sed? Posiblemente sí.

Pero también es muy posible que lo hiciera como excusa, para poder tener un tema de conversación con la mujer. En el comentario sobre los versículos anteriores, hemos analizado el verdadero propósito de Jesús al elegir ese camino y al quedarse en aquel pozo. Dijimos que el propósito de Jesús era específicamente de salvación.

Aplicando el texto

Pensando por un momento en el evangelismo personal y en la aplicación de este texto a nuestras vidas, vemos que Jesús abordó la conversación con la mujer por medio de un tema común y cotidiano: El agua que ella venía a buscar. No utilizó ningún tema de conversación complicado, ni se puso en una posición superior a la de ella

Solo le habló de algo que ella pudiera comprender, dado que lo único que le importaba era que ella pudiera asimilar el mensaje e incorporarlo a su vida. A la hora de hacer evangelismo, esta es una buena lección que todos debemos aplicar. ¿Estás de acuerdo? 

Por si gustas leer más sobre evangelismo personal, te dejamos un estudio evangelístico basado en esta historia.

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Mapa del viaje de Jesús a Sicar de Samaria

Trayecto de Jesús de Judea a Galilea
Juan 4.7-10 – El Don de Dios, el agua de vida

Veamos ahora la razón por la cual Jesús se encontraba solo en aquel lugar:

El texto dice:

Pues Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos

Análisis del contexto

Después de haber venido caminando desde Enón (en donde estaban bautizando en nombre de Jesús – Ver Juan 3.22-23 y Juan 4.1-2), llegaron hasta este lugar (el pozo de Jacob, cercano a Sicar). Los discípulos siguieron su camino hacia la ciudad, mientras que Jesús se quedó solo en el pozo. Ver mapa.

Ya era cerca del mediodía por lo que es seguro que estarían hambrientos y sedientos. La primera necesidad podría cubrirse comprando alimento en la ciudad, y la segunda sacando agua del pozo. Cuántos eran los discípulos que lo acompañaban y quienes eran, es algo que no podemos determinar.

No sabemos si ya lo seguían muchos de los que serían llamados apóstoles en la elección de los doce, o si sólo eran un número reducido de discípulos. Por tanto tampoco sabemos quien portaba el dinero del grupo en ese entonces. ¿Se habría incorporado ya Judas Iscariote al grupo?

Quienes eran sus discípulos hasta el momento

De quienes sí estamos más seguros es de Andrés, Juan, Pedro, Santiago, Felipe y Natanael, los cuales lo tomaron como su Rabí (maestro) un poco después de comenzar su ministerio, y antes de su primer manifestación como Mesías, en las bodas de Caná de Galilea. Te dejamos las referencias textuales junto con los comentarios:

Ahora, esto no nos asegura que hayan sido los únicos. En los primeros versículos de este capítulo vemos que habían muchos que se bautizaban y se hacían sus discípulos. Pero lo que no podemos saber es si todos ellos le seguían. Volviendo a Judas Iscariote o Judas de Kerioth, una ciudad de Judea (difícil de ubicar en el mapa); tal vez ya estuviera con ellos.

Luego, lo que sí podemos afirmar es que el llamamiento de los discípulos para ser sus apóstoles sucedería un tiempo después de que llegaran a Galilea, que hacia donde se estaban dirigiendo, ver Mateo 10.1-4; Marcos 3.13-19; Lucas 6.12-16 – Contrastar con el relato de Marcos 1.14-20, y notar que los llamó discípulos por primera vez en el evento de la elección: Lucas 6.13.

Por tanto cuántos eran y cómo se manejaban, es algo que no podemos confirmar. ¿No es increíble que teniendo cuatro relatos del evangelio todavía tengamos tantas cosas sin saber? Tal vez esto nos enseñe a no prestar tanta atención a los pequeños detalles, sino que mejor que esto, a centrarnos en lo importante. 

¿Qué es importante en tu vida? ¿Cuál es tu meta? Por favor lee Filipenses 2.12-14 y contexto. ¿Estarás de acuerdo con el apóstol? Esperamos que sí.

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Volvamos ahora a nuestro texto:

El texto dice:

Entonces la mujer samaritana le dijo: «¿Cómo es que Tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». (Porque los judíos no tienen tratos con los samaritanos)

Para entender la sorpresa de la mujer deberíamos conocer un poco sobre la cultura de esos tiempos. 

En la cultura Judía era imposible que un hombre le hablara a una mujer en público (a menos que la misma estuviera “ofreciendo sus servicios” en los caminos – Génesis 38.15-22; o que la persona no siguiera las reglas y preceptos de los fariseos, algo difícil de suponer, ya que ellos eran los que determinaban las reglas de la “fe” en esos tiempos).

La reacción de la mujer refleja la profunda división que existía entre judíos y samaritanos. Es por eso que los judíos no solían tomar ese camino hacia Galilea, sino el que iba por Perea (cruzando el Jordán).

Este conflicto se remonta a siglos atrás, después de la caída del reino del norte de Israel y la mezcla de poblaciones que se produjo en la región. Con el tiempo surgieron diferencias religiosas importantes, como el establecimiento de un templo samaritano en el monte Gerizim, lo que llevó a una fuerte desconfianza y rechazo mutuo entre ambos pueblos.

Para comprender mejor el contexto geográfico e histórico del encuentro —incluyendo el viaje de Jesús por Samaria, la ubicación de Sicar y el pozo de Jacob, y el mapa del lugar— puedes ver el estudio previo sobre Juan 4:4-6.

Más allá de estos temas, hay varias cosas de las que podríamos hablar en este punto de nuestro estudio, y que te invitamos a observar:

Un detalle de la cultura de esas tierras

Si bien es cierto que los judíos que vivían en Jerusalén no utilizaban esa ruta a través de Samaria, también lo es que los habitantes de Galilea sí la utilizaban constantemente (aunque también ellos eran considerados judíos por los samaritanos). 

Ese era el camino más corto, así que tanto los mercaderes como así también los Galileos que participaban de las fiestas principales en Jerusalén, hacían uso del mismo. Respecto de los últimos, sabemos que formaban largas caravanas todos los años (recordemos por ejemplo el relato de la historia de Jesús en el Templo a sus doce años – Lucas 2.41-44).

Otro dato anecdótico es que si bien había odio y recelo en común, eso no les impedía comerciar entre sí. Recordemos en este mismo texto (v8) que los discípulos de Jesús fueron a comprar comida y que, más tarde, vinieron a ofrecer a Jesús lo que habían comprado (v31).

Para pensar

Esta última observación nos ayuda a darnos cuenta que hasta el odio y el rencor pueden ser dejados de lado, si es que hay de por medio un objetivo mayor; en este caso era el amor al dinero o la necesidad del mismo. ¿No es llamativo? 

Por otro lado, ¿No es cierto que nuestra necesidad de comunión con el Padre es mucho mayor que cualquier ofensa que hayamos de recibir? Y al mismo tiempo, ¿No es cierto que sabemos que debemos evitar que las raíces de amargura crezcan en nuestros corazones (Hebreos 12.14-15)?

La rivalidad entre judíos y samaritanos muestra cómo los prejuicios humanos pueden levantar barreras profundas entre las personas. Sin embargo, el evangelio llama a los creyentes a vivir en amor y reconciliación (1 Juan 4:20-21).

Veamos ahora lo siguiente:

El empeño de Juan

En este punto nos gustaría destacar una vez más el empeño de Juan para que sus destinatarios (cristianos de cultura griega – ver la introducción a este Evangelio) pudieran comprender la situación que les estaba narrando. 

Los mismos no entenderían por sí solos las situaciones y cuestiones relacionadas con la cultura judía, así es que Juan les explicó todo cuanto pudo para que ellos pudieran comprender mejor las situaciones, las enseñanzas de Jesús y hasta la ubicación geográfica de los acontecimientos (ver Juan 4.4-6).

Al ver este gran esfuerzo de su parte tal vez tenga sentido que cada uno de nosotros se pregunte cuánto empeño está dispuesto a comprometer para que otros comprendan las Escrituras. ¿No crees que es nuestra tarea disponer de nuestro tiempo, energías y conocimientos para poder llevar la palabra de Dios a otros?

Es obvio que será luego el Espíritu Santo quien les hable a sus corazones, y que quedará en cada persona aceptar y obedecer, o rechazar el mensaje; pero si lo hacemos, nosotros habremos cumplido con lo que Dios nos pide (Mateo 28.19-20) y habremos demostrado nuestro amor, gratitud y obediencia hacia aquel a quien llamamos Señor. 

¿Qué opinas? ¿Estás de acuerdo? Y entonces: ¿Estarás dispuesta/o? ¡Dios te ayude y dé sabiduría para cumplir con tu parte en la gran comisión! 

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Juan 4.7-10 - El Don de Dios, el agua de vida
Juan 4.7-10 – El Don de Dios, el agua de vida

Volvamos nuevamente a nuestro texto:

El versículo 10 constituye el punto central del diálogo entre Jesús y la mujer samaritana. Hasta aquí la conversación parece tratar simplemente sobre agua física, pero en esta respuesta Jesús introduce una realidad espiritual mucho más profunda. En sus palabras aparecen tres ideas fundamentales: el don de Dios, el agua viva y la verdadera identidad de quien habla con la mujer.

El texto dice:

Jesús le respondió: «Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva»

Entramos ahora a un tema maravilloso, el cual comenzaremos aquí, pero que obviamente continuaremos en el próximo comentario: El agua viva que sólo Jesús puede ofrecernos

En primer lugar diremos que esta agua viva pudiera ser interpretada como la vida eterna o también como el Espíritu Santo. Hay comentaristas que opinan una u otra alternativa, pero en verdad, una cosa implica la otra.

Entonces, sea como fuere, esta agua viva es en primer lugar un regalo de Dios, algo que no podemos obtener por nuestros propios medios y, en segundo lugar, un regalo pensado para que lo disfrutemos para toda la eternidad: “agua de vida que brota para vida eterna” (v14 – te hemos dejado el link al comentario sobre ese versículo en donde hablamos más sobre este hermoso tema).

Veamos ahora a qué se refiere Jesús cuando habla del don de Dios:

El don de Dios

La palabra original utilizada para “don” es Δωρεαν – dórean. La cual significa un regalo absolutamente gratuito. Obviamente se entiende que Jesús estaba diciendo que Él le podría dar este presente a la mujer, si ella lo pedía.

Este regalo gratuito de Dios estaba listo para ser entregado, así como la salvación, y así también como la presencia del Espíritu Santo y el perdón de los pecados. Es más, Él se había quedado en ese pozo esperando poder brindar ese regalo, y no solo a aquella mujer, sino a todo su pueblo.

¿Entiendes como nosotros que Jesús está hablando de salvación por gracia, aún sin nombrarla? El agua viva era este maravilloso regalo que sólo Jesús podía ofrecer y que hoy en día sigue disponible para toda la humanidad.

Si no lo has recibido ya, y quieres hacerlo, te dejamos este link para que puedas leer más sobre cómo dar este paso tan importante para tu vida.

El dador del don

Queda claro que Jesús hablaba de sí mismo al decir: «Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva». Por ende, en este texto vemos que es Jesús quien nos concede este regalo.

Pero no debemos ponernos muy dogmáticos en este tema, dado que, como veremos más adelante, Jesús nos enseñó: 

Que el Padre que moraba en Él, era quien hacía las obras (Juan 14.10), y además, que Él sólo hacía lo que había aprendido y oído del Padre (ver Juan 15.15 y todo su contexto) y por otro lado, que el Hijo no hacía nada sin el Padre (Juan 5.19-20).

Estos textos sumados a muchísimos textos más del N T, nos llevan a ver que la salvación no es algo dado por solo una de las personas de la Trinidad, sino por todas ellas. Cada uno tiene sus tareas específicas pero todos tienen el mismo objetivo: la salvación de la humanidad.

Por nombrar solo algunos textos, podemos ver el amor del Padre, y quien es el que envía a Su Hijo en Juan 3.16 (ver también 1 Pedro 1.3-4). Por otro lado, vemos la obra del Espíritu Santo de convencer de pecado, de justicia y de juicio en Juan 16.8, y más allá de eso, la revelación de lo que Dios tiene preparado en 1 Corintios 2.9-11.

Lógicamente podríamos seguir mencionando textos y continuar desarrollando este tema, pero lo importante en este momento es que hayamos podido dejar el tema planteado. También es interesante destacar que ellos siempre hacen las cosas en conjunto y en comunión (algo que deberíamos aprender todos sus siervos, ¿Cierto?).

Abordemos ahora la siguiente frase:

Quién es el que te dice: “Dame de beber”

Evidentemente Jesús le estaba por revelar a esta mujer quien era. A simple vista ella solo podía observar a un hombre común y corriente, sin embargo frente a ella se encontraba el mesías de Dios, quien tomaría los pecados del mundo y moriría en nuestro lugar.

Veremos más sobre su revelación a la samaritana en el versículo 26, en donde se da a conocer como el Mesías en forma directa y abierta. Pero desde esta primer parte de su conversación con la mujer, Jesús ya deja en claro qué pretende hacer.

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Aplicación personal

Hasta aquí hemos analizado el diálogo inicial entre Jesús y la mujer samaritana (Juan 4:7-10) y el significado de las palabras que el Señor le dirige junto al pozo. Pero este pasaje no solo revela profundas verdades espirituales; también nos deja un ejemplo muy claro del modo en que Jesús se acercaba a las personas.

Un ejemplo de Jesús para nosotros – Evangelismo personal

Ya estamos a punto de concluir con esta publicación, pero antes queríamos detenernos en el siguiente detalle: 

El capítulo tres comenzó con el encuentro de Jesús con Nicodemo, un hombre muy valorado e influyente para con el pueblo, culto y de buena reputación, un gobernante de Israel. 

Sin embargo en este capítulo nos encontramos con la conversación entre Jesús y una mujer no muy valorada por su sociedad, la cual no gozaba de buena reputación ni de tanta estima como aquel hombre.

Ahora, lo que es verdaderamente digno de observar es que en ambos casos Jesús hizo lo necesario como para que estas personas pudieran alcanzar la salvación

A ambos les habló de manera diferente, y es obvio que ninguno entendió exactamente de qué les hablaba en un principio, pero al final, cuando lograron comprender, tanto uno como la otra alcanzaron la salvación de Dios.

Jesús no tuvo límites en cuanto al ofrecimiento de la salvación. Ya sea que la persona fuera de su puedo, etnia y/o nación; ya sea que la persona tuviera o no cultura, o buena reputación. Igualmente Jesús le brindó la oportunidad de salvación e hizo todo el esfuerzo necesario como para que dichas personas la alcanzaran.

¡Qué gran ejemplo para nosotros! ¿Será que podremos imitarlo? ¿Tendremos nosotros reparos en cuanto a quién le anunciamos la salvación? ¿Hacemos diferencias entre las personas? Dios nos ayude a mirar a todas las personas con el mismo amor con el que Él las miraba.

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Ahora, por si quieres estudiar con mayor profundidad, te ofrecemos la siguiente herramienta:

Análisis gramatical del texto bíblico en el idioma original y su traducción

Versículo 7

ἔρχεταιviene
γυνὴuna mujer
ἐκde
τῆςla
ΣαμαρείαςSamaria
ἀντλῆσαιsacar
ὕδωρ.agua.
λέγειdice
αὐτῇa ella
el
Ἰησοῦς·Jesús:
δόςdame
μοιa mí
πεῖν.de beber.

Versículo 8

οἱlos
γὰρporque
μαθηταὶdiscípulos
αὐτοῦsuyos
ἀπεληλύθεισανhabían ido
εἰςa
τὴνla
πόλινciudad
ἵναpara
τροφὰςalimentos
ἀγοράσωσιν.comprar.

Versículo 9

λέγειdice
οὖνentonces
αὐτῷa él
la
γυνὴmujer
la
Σαμαρῖτις·samaritana:
πῶς¿cómo
σὺ
Ἰουδαῖοςjudío
ὢνsiendo
παρ’de
ἐμοῦ
πεῖνbeber
αἰτεῖςpides
γυναικὸςmujer
Σαμαρίτιδοςsamaritana
οὔσης;siendo?
οὐno
γὰρporque
συγχρῶνταιse tratan
Ἰουδαῖοιlos judíos
Σαμαρίταις.con samaritanos.

Versículo 10

ἀπεκρίθηrespondió
ἸησοῦςJesús
καὶy
εἶπενdijo
αὐτῇ·a ella:
εἰsi
ᾔδειςconocieras
τὴνel
δωρεὰνdon
τοῦde
ΘεοῦDios
καὶy
τίςquién
ἐστινes
el
λέγωνque dice
σοι·a ti:
δόςdame
μοιa mí
πεῖν,de beber,
σὺ
ἂνhabrías
ᾔτησαςpedido
αὐτόνa él
καὶy
ἔδωκενél habría dado
ἄν
σοιa ti
ὕδωρagua
ζῶν.viva.

Observaciones gramaticales clave (Juan 4:7-10)

Juan 4:7

ἔρχεται γυνὴ ἐκ τῆς Σαμαρείας ἀντλῆσαι ὕδωρ

“Viene una mujer de Samaria a sacar agua.”

El verbo ἔρχεται está en presente histórico, un recurso frecuente en la narrativa del Nuevo Testamento. Aunque describe un acontecimiento pasado, el uso del presente introduce vivacidad en la escena y hace que el lector perciba el acontecimiento como si estuviera ocurriendo en ese mismo momento.

La expresión γυνὴ ἐκ τῆς Σαμαρείας identifica a la mujer por su procedencia. La preposición ἐκ (“de”, “desde”) señala origen o procedencia. En el contexto del relato, este detalle no es meramente geográfico, sino que prepara el contraste cultural entre judíos y samaritanos que se desarrollará en el versículo siguiente.

El infinitivo ἀντλῆσαι (aoristo de ἀντλέω, “sacar agua”) expresa el propósito de la acción: la mujer viene con la intención concreta de sacar agua del pozo. El aoristo del infinitivo presenta la acción como un acto puntual.

λέγει αὐτῇ ὁ Ἰησοῦς· δός μοι πεῖν

“Jesús le dice: Dame de beber.”

El verbo λέγει también está en presente histórico, lo que mantiene el dinamismo narrativo del relato.

El verbo δός es imperativo aoristo del verbo δίδωμι (“dar”). El imperativo aoristo suele expresar una petición o mandato puntual, dirigido a una acción específica. En este caso se trata de una solicitud directa.

La expresión μοι πεῖν combina el pronombre μοι (“a mí”) con el infinitivo πεῖν (aoristo de πίνω, “beber”). La construcción expresa el contenido de la petición: “dar de beber”.

El uso de una solicitud tan sencilla introduce el diálogo que dará lugar a una revelación espiritual más profunda en los versículos siguientes.

Juan 4:8

οἱ γὰρ μαθηταὶ αὐτοῦ ἀπεληλύθεισαν εἰς τὴν πόλιν ἵνα τροφὰς ἀγοράσωσιν

“Porque sus discípulos habían ido a la ciudad para comprar alimentos.”

La partícula γὰρ (“porque”) introduce una explicación narrativa. El evangelista añade este detalle para explicar por qué Jesús estaba solo cuando habló con la mujer.

El verbo ἀπεληλύθεισαν es pluscuamperfecto de ἀπέρχομαι (“irse”, “marcharse”). Este tiempo verbal describe una acción que ya había ocurrido antes del momento narrado. Indica que los discípulos ya se habían ido a la ciudad cuando se produce el encuentro.

La construcción ἵνα … ἀγοράσωσιν introduce una cláusula de propósito. El verbo ἀγοράσωσιν está en subjuntivo aoristo, lo cual es característico de las oraciones introducidas por ἵνα. Expresa el objetivo de su viaje: comprar alimentos.

La palabra τροφὰς significa “alimentos” o “provisiones”, lo que explica el motivo práctico de la ausencia de los discípulos.

Juan 4:9

λέγει οὖν αὐτῷ ἡ γυνὴ ἡ Σαμαρῖτις

“Entonces le dice la mujer samaritana.”

La partícula οὖν (“entonces”, “por lo tanto”) conecta la reacción de la mujer con la petición de Jesús en el versículo anterior.

El sustantivo Σαμαρῖτις (“samaritana”) identifica a la mujer de manera explícita. El evangelista refuerza así el contraste cultural que da sentido a la sorpresa de la mujer.

πῶς σὺ Ἰουδαῖος ὢν παρ’ ἐμοῦ πεῖν αἰτεῖς

“¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber?”

El participio ὢν (participio presente de εἰμί, “ser”) introduce una construcción circunstancial: “siendo judío”. Este participio explica la razón de la sorpresa de la mujer.

El verbo αἰτεῖς está en presente indicativo, lo que señala la acción que está ocurriendo en ese momento: Jesús está pidiendo.

La preposición παρ’ ἐμοῦ (“de mí”) indica la fuente de la cual se solicita algo.

γυναικὸς Σαμαρίτιδος οὔσης

La expresión utiliza nuevamente un participio (οὔσης, participio presente de εἰμί) para enfatizar la identidad de la mujer: “siendo yo mujer samaritana”.

Esta estructura gramatical refuerza el contraste social y religioso que domina la escena.

οὐ γὰρ συγχρῶνται Ἰουδαῖοι Σαμαρίταις

“Porque los judíos no tienen trato con los samaritanos.”

El verbo συγχρῶνται está en presente medio y significa “relacionarse con”, “tener trato con”, “usar en común”.

El tiempo presente describe una práctica habitual, es decir, una realidad social general entre ambos pueblos.

El evangelista añade esta explicación para ayudar a los lectores que no conocen las tensiones históricas entre judíos y samaritanos.

Juan 4:10

ἀπεκρίθη Ἰησοῦς καὶ εἶπεν αὐτῇ

“Respondió Jesús y le dijo.”

Los verbos ἀπεκρίθη y εἶπεν están en aoristo, el tiempo narrativo típico para describir acciones completas dentro de la historia.

El aoristo presenta la respuesta de Jesús como un acto puntual que introduce una enseñanza importante.

εἰ ᾔδεις τὴν δωρεὰν τοῦ Θεοῦ

“Si conocieras el don de Dios.”

La construcción εἰ + imperfecto (ᾔδεις) forma parte de una oración condicional de segunda clase, que describe una situación hipotética.

El verbo ᾔδεις (imperfecto de οἶδα, “saber” o “conocer”) sugiere conocimiento que la mujer aún no posee.

La expresión δωρεὰν τοῦ Θεοῦ (“el don de Dios”) introduce uno de los conceptos teológicos centrales del pasaje.

καὶ τίς ἐστιν ὁ λέγων σοι

“y quién es el que te dice”

El participio λέγων (presente de λέγω) funciona como una descripción del sujeto: “el que está diciendo”.

La construcción destaca la identidad de Jesús como parte esencial de la revelación que la mujer aún no comprende.

δός μοι πεῖν

“Dame de beber.”

Jesús repite la expresión del versículo 7, pero ahora la utiliza como parte de una enseñanza espiritual más profunda.

σὺ ἂν ᾔτησας αὐτόν

“tú le habrías pedido a él”

El verbo ᾔτησας (aoristo de αἰτέω) aparece junto con la partícula ἂν, formando una construcción potencial dentro de la oración condicional.

Esta estructura expresa lo que habría ocurrido bajo una condición diferente.

καὶ ἔδωκεν ἂν σοι ὕδωρ ζῶν

“y Él te habría dado agua viva.”

El verbo ἔδωκεν con ἂν continúa la idea condicional: describe el resultado que habría seguido si la mujer hubiera comprendido quién era Jesús.

La expresión ὕδωρ ζῶν (“agua viva”) es una combinación de sustantivo y participio presente (ζῶν, de ζάω, “vivir”). En el uso común podía referirse a agua corriente o de manantial, pero en el contexto del evangelio adquiere un significado espiritual que será desarrollado en los versículos siguientes.

Palabras clave de Juan 4.7-10 y su significado

Palabra griegaTransliteraciónStrongSignificado y explicación
ἀντλῆσαιantlēsaiG501“Sacar agua”. Infinitivo aoristo del verbo ἀντλέω. Describe la acción de extraer agua de un pozo o cisterna. En el relato señala el propósito de la llegada de la mujer al pozo, preparando el contraste entre el agua física que ella busca y el “agua viva” que Jesús ofrecerá.
δός μοι πεῖνdos moi peinG1325 / G3165 / G4095“Dame de beber”. Expresión formada por el imperativo aoristo de δίδωμι (“dar”), el pronombre “a mí” y el infinitivo de πίνω (“beber”). Introduce el diálogo entre Jesús y la mujer samaritana mediante una petición sencilla que abre el camino hacia una enseñanza espiritual más profunda.
συγχρῶνταιsynchrōntaiG4798“Tener trato con”, “relacionarse”. Verbo en presente medio que describe una práctica habitual. El evangelista lo utiliza para explicar la tensión cultural entre judíos y samaritanos, destacando lo inusual del diálogo entre Jesús y la mujer.
δωρεὰν τοῦ Θεοῦdōrean tou TheouG1431 / G2316“El don de Dios”. La palabra δωρεά se refiere a un regalo dado libremente, sin mérito del receptor. En el contexto del Evangelio de Juan introduce el tema de la salvación como un regalo divino, que Jesús ofrece gratuitamente.
ὕδωρ ζῶνhydōr zōnG5204 / G2198“Agua viva”. Literalmente significa “agua que vive” o “agua que fluye”. En el uso cotidiano podía referirse a agua corriente de manantial, pero en el contexto del evangelio adquiere un significado espiritual, simbolizando la vida que proviene de Dios y que Jesús ofrece a quienes creen en Él.

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Ayudas para maestros y predicadores

Bosquejo sugerido para enseñanza o predicación de Juan 4:7-10

1. Un encuentro inesperado (Juan 4:7)
Jesús inicia la conversación con una petición sencilla: “Dame de beber”.
Aunque parece una necesidad cotidiana, esta frase abre la puerta a un encuentro que transformará la vida de la mujer samaritana.

Aquí se observa cómo Jesús utiliza una situación común para iniciar una conversación espiritual.

2. La providencia de Dios en los detalles (Juan 4:8)
El evangelista explica que los discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.
Este detalle muestra que Jesús se encuentra solo en el momento exacto para hablar con la mujer.

Dios dirige incluso los detalles cotidianos para que ocurran encuentros que forman parte de su propósito.

3. Barreras humanas que Jesús rompe (Juan 4:9)
La reacción de la mujer revela tres barreras culturales importantes:

  • Judíos y samaritanos tenían profundas tensiones históricas.
  • Los hombres judíos raramente hablaban en público con mujeres desconocidas.
  • Los rabinos solían evitar conversaciones con mujeres en lugares públicos.

Jesús atraviesa estas barreras para acercarse a una persona necesitada.

4. El don de Dios y la verdadera necesidad del ser humano (Juan 4:10)
Jesús dirige la conversación hacia una verdad espiritual más profunda: el “don de Dios” y el “agua viva”.

La mujer estaba enfocada en el agua física, pero Jesús señala una necesidad mayor: la vida espiritual que solo Dios puede dar.

Claves para enseñar este pasaje

1. Jesús comienza desde la realidad cotidiana de las personas
La conversación comienza con algo tan común como el agua. Esto muestra un principio importante del ministerio de Jesús: partir de lo conocido para conducir hacia lo espiritual.

2. El evangelio supera barreras culturales y sociales
El encuentro entre Jesús y la mujer samaritana ilustra cómo el mensaje de salvación no está limitado por prejuicios humanos, diferencias culturales o divisiones históricas.

3. Muchas personas no reconocen su verdadera necesidad espiritual
La mujer llega al pozo buscando agua, pero Jesús revela que existe una necesidad más profunda: la vida espiritual que solo Dios puede dar.

4. Conocer quién es Jesús cambia la perspectiva del ser humano
Jesús dice: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice…”.
El conocimiento verdadero de Cristo transforma la manera en que una persona entiende su propia necesidad.

5. El evangelio se presenta como un regalo
La expresión “el don de Dios” recuerda que la salvación no se obtiene por méritos humanos, sino que es un regalo ofrecido por Dios.

Posibles títulos de sermones o enseñanzas

  • El don de Dios y el agua viva
  • Un encuentro que cambia la vida
  • Cuando Jesús rompe nuestras barreras
  • La sed del alma y el agua viva
  • Si conocieras el don de Dios
  • Una conversación junto al pozo
  • El regalo que Dios ofrece al ser humano
  • Jesús y la mujer samaritana: un encuentro transformador

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Preguntas frecuentes (FAQ) sobre Juan 4:7–10

¿Por qué Jesús le pidió agua a la mujer samaritana?

Jesús le pidió agua a la mujer samaritana para iniciar una conversación que luego conduciría a una enseñanza espiritual más profunda. Aunque la petición parece simplemente una necesidad física después del viaje, en realidad sirve como punto de partida para hablar sobre el “agua viva” que solo Dios puede dar. Jesús utiliza una situación cotidiana para revelar una verdad espiritual.

¿Por qué era extraño que Jesús hablara con una mujer samaritana?

En la época de Jesús existían fuertes tensiones entre judíos y samaritanos, y normalmente ambos pueblos evitaban relacionarse entre sí. Además, no era habitual que un maestro judío hablara en público con una mujer desconocida. Por estas razones, la mujer se sorprende cuando Jesús le pide agua. Este detalle resalta cómo Jesús rompe barreras culturales y sociales para acercarse a las personas.

¿Qué significa “el don de Dios” en Juan 4:10?

La expresión “el don de Dios” se refiere al regalo espiritual que Dios ofrece a los seres humanos. En el contexto del pasaje, Jesús está hablando de la vida espiritual que proviene de Dios y que más adelante se describe como “agua viva”. La palabra “don” indica que se trata de un regalo que no se obtiene por méritos humanos, sino que es ofrecido gratuitamente por Dios.

¿Qué es el “agua viva” de la que habla Jesús?

En el lenguaje cotidiano del mundo antiguo, “agua viva” podía referirse al agua corriente de un manantial o de una fuente. Sin embargo, en el contexto del evangelio, Jesús utiliza esta expresión con un sentido espiritual. El “agua viva” representa la vida que Dios da al ser humano, una vida espiritual que satisface la necesidad más profunda del corazón.

¿Por qué el Evangelio menciona que los discípulos habían ido a comprar alimentos?

El evangelista explica que los discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos para mostrar por qué Jesús estaba solo cuando habló con la mujer samaritana. Este detalle también ayuda a comprender mejor el desarrollo de la escena, ya que el diálogo ocurre sin la presencia de los discípulos.

¿Por qué la mujer samaritana se sorprende por la petición de Jesús?

La mujer se sorprende porque Jesús es judío y ella es samaritana. Entre ambos pueblos existían antiguas divisiones religiosas y culturales, por lo que normalmente no mantenían trato entre sí. La reacción de la mujer refleja esa realidad histórica y subraya lo inusual del encuentro.

¿Qué enseñanza principal deja el encuentro de Jesús con la mujer samaritana?

Una de las enseñanzas principales es que Jesús ofrece vida espiritual a todas las personas, sin importar su origen o su situación. El diálogo muestra que Dios busca al ser humano y le ofrece un regalo que satisface su necesidad más profunda. Además, el pasaje enseña que el conocimiento de quién es Jesús transforma la manera en que una persona entiende su propia vida y su relación con Dios.


Conclusión

En estos versículos vemos cómo un encuentro aparentemente sencillo junto a un pozo se convierte en el comienzo de una revelación espiritual profunda. Jesús inicia la conversación con una petición cotidiana —“Dame de beber”— pero rápidamente dirige el diálogo hacia una verdad mucho más importante: el ser humano necesita obtener el don de Dios.

La reacción de la mujer samaritana muestra las barreras culturales y religiosas que existían entre judíos y samaritanos. Sin embargo, Jesús atraviesa esas barreras y se acerca a ella para ofrecer algo mucho más valioso que el agua del pozo: el agua viva que procede de Dios.

Este pasaje también nos recuerda que muchas veces las personas buscan satisfacer necesidades inmediatas, mientras que Jesús señala una necesidad más profunda. Él invita a reconocer quién es realmente y a recibir el regalo que Dios ofrece.

Así, lo que comienza como una simple conversación se transforma en una oportunidad para revelar la gracia de Dios. El encuentro junto al pozo nos enseña que Jesús se acerca a las personas tal como están y utiliza incluso las circunstancias más comunes para conducirlas hacia la verdad y la vida que solo Él puede dar.

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Despedida y finalización de este comentario

Concluimos aquí la publicación, pero obviamente continuaremos con los versículos que siguen, y con las enseñanzas de los mismos, en las próximas publicaciones (comentarios).

Esperamos que hasta aquí tu lectura haya sido de provecho y que independientemente de lo leído, Dios le haya hablado a tu mente y corazón. Esto último es lo más importante al estudiar Su Palabra.

Por otro lado queremos que sepas que estamos a tu disposición para lo que nos sea posible ayudarte. Escríbenos a través de la caja de comentarios e intentaremos ser de ayuda para ti.


Aquí te dejamos algunos otros links que pudieran servirte para continuar estudiando este precioso Evangelio:

Nota

Todas las Citas Bíblicas fueron tomadas con permiso de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © 2005 by The Lockman Foundation.

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