Juan 1.40-42 – Simón-Cefas-Pedro, Andrés, Juan y Santiago conocen a Jesús

Comentario Bíblico Devocional – Evangelio del apóstol Juan

Introducción

Para comprender mejor estos textos se hace necesario leer primeramente los versículos anteriores (Juan 1.35-39). Si lo necesitas también puedes acceder a su comentario en: Juan 1.35-39 – Andrés y Juan fueron los primeros discípulos de Jesús.

En estos versículos vemos cómo ambos discípulos de Juan el bautista, Andrés y Juan apóstol, oyeron al primero para seguir a Jesús. En un contexto más amplio, Juan, el escritor de este evangelio, nos está contando los primeros pasos de Jesús como Mesías.

Hoy veremos que el apóstol Juan no se nombra a sí mismo, que Andrés no se guardó su conocimiento de Jesús, sino que lo compartió con su hermano y que Juan hizo lo mismo. También hablaremos de la omnisciencia de Jesús, del nuevo nombre de Simón y su significado.

Intentaremos además ver estos versículos con una mirada devocional para lograr aplicarlos a nuestras vidas. Comencemos entonces con el análisis del mismo, pero antes,

Unas palabras sobre este comentario

La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre el Evangelio de Juan, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto y también con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, te invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor te llene de su sabiduría; sin lugar a dudas Él será la gran fuente de toda verdad y de todo entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los versículos que nos convocan, leamos:

El texto

40 Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús era Andrés, hermano de Simón Pedro. 41 El encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido quiere decir, Cristo). 42 Entonces lo trajo a Jesús. Jesús mirándolo, dijo: Tú eres Simón, hijo de Juan; tú serás llamado Cefas (que quiere decir: Pedro).

Juan 1.40-42 – LBLA

Comentario

Juan 1.40-42 – Simón-Cefas-Pedro, Andrés, Juan y Santiago conocen a Jesús

40

Uno de los dos que oyeron a Juan

El anonimato de Juan

Tanto en estos versículos como en otros varios veremos que Juan no se menciona a sí mismo. Él parece querer estar siempre a la sombra, no sobresalir o no nombrarse a sí mismo en forma directa, pero cuando lo hace, él se menciona a sí mismo como «el otro discípulo«, como «el discípulo a quien Jesús amaba» o como “el testigo”, pero nunca por su nombre.

Aquí podemos ver los textos:

  • El otro discípulo: Juan 20.8.
  • El discípulo a quien Jesús amaba: Juan 13:23-25; 19:26-27; 20.2; 21.20.
  • Aquel que da testimonio de la verdad: Juan 19:35; 21.24; contrastar este versículo con 1 Juan 1:1-4.

En un pequeño paréntesis diremos que hay quienes ven en este hecho la posibilidad de que el verdadero autor del evangelio no sea realmente Juan, quien no se pondría a sí mismo en una condición de superioridad frente al resto de los discípulos, al llamarse el “amado por Jesús” lo que implícitamente querría decir que él fue el “discípulo preferido por el Maesto”.

Pero las evidencias de su autoría son tan grandes que no podemos avalar esta suposición. Otros mencionan la posible existencia de un amanuense (algo así como un escriba), que haya agregado estas referencias para los destinatarios del evangelio, quienes no solo conocían la historia sino también de quién se les estaba hablando.  

En este punto solo diremos que sus motivaciones para tal curso de acción no nos son explicadas por el mismo, por lo cual, solo nos queda la posibilidad de la suposición si queremos entender por qué no se nombraba o identificaba por su nombre. Creo que lo mejor que podemos suponer es que su humildad lo lleva a hacer este tipo de cosas.

Al mismo tiempo también observamos que quien no se nombra a sí mismo tampoco menciona a su hermano.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús.

En el estudio anterior vimos que los primeros hombres en seguir a Jesús fueron Andrés y Juan (el apóstol y escritor de este evangelio). Ambos fueron primeramente discípulos de Juan el Bautista, pero al impulsarlos este último a seguir a Jesús, ellos le obedecieron según leemos en Juan 1.35-39.

Al estudiar sus vidas podemos ver que la decisión que ambos tomaron en aquel momento los marcaría hasta el final de sus días. Cuánta gratitud deberíamos tener también nosotros, quienes tenemos la misma oportunidad de conocer a Jesús, el mismo llamado y también el mismo desafío de seguirle y servirle.

Quiera Dios guiarnos y fortalecernos en la fe, de tal manera de seguir el ejemplo de estos hombres y más importante, los pasos del Maestro. ¿Estaremos dispuestos a seguir este camino? ¿Tomaremos la determinación correcta en el tiempo adecuado? Ahora es el momento. Puedes tomar hoy mismo tu decisión. ¡Él aguarda que lo hagas!

Juan 1.40-42 – Simón-Cefas-Pedro, Andrés, Juan y Santiago conocen a Jesús

El ejemplo de Andrés

Volviendo a Andrés, nótese la referencia al mismo: “El hermano de Simón Pedro”. A través de todo el Nuevo Testamento vemos que Andrés siempre estuvo como a la sombra de su hermano. Pedro, por su carácter, siempre tomó el liderazgo. Pero no hubiese podido hacer nada si su hermano lo lo hubiera conducido en el rumbo adecuado.

No intentemos tomar por nuestra cuenta los lugares de preponderancia. Si en algún momento nos tocara ocuparlos, ya el Señor se encargará de ordenar todas las cosas. Pero en vez de sumarnos esa preocupación, ocupémonos de hacer lo correcto, lo que se nos pide, lo que se necesite.

Nunca nuestra labor será tenida en poco por nuestro Padre, ya que Él mismo nos preparó de antemano para que las hagamos. Que nuestro objetivo sea siempre servirle en humildad. Y cumplamos así con lo que Él nos asigne, llevando con nuestra vida y testimonio la gloria solo a Él.

41

Aquel encontró primero a su hermano Simón

Luego de estar un corto tiempo con Jesús, ambos apóstoles salieron a buscar, cada uno a su hermano. Ese es el significado implícito de: «encontró primero«. (Aunque la palabra primero -protón- también pueda traducirse como “temprano en la mañana”, sabemos por el contexto que los cuatro discípulos tuvieron su encuentro con Jesús en aquel momento, por lo tanto, ésta traducción es la que nos parece la más acertada).

Los primeros cuatro discípulos

Si leemos solamente los relatos de Mateo y de Marcos (Mateo 4.18-20, Marcos 1.16-18), parecería que estos apóstoles conocieron a Jesús mientras realizaban sus labores de pescadores en Galilea. Sin embargo, al leer el capítulo 4 de Lucas, podemos ver que ellos lo acompañaron incluso desde antes de ser llamados en aquel otro acontecimiento de sus vidas (ver Lucas 4.38-39 y contexto).

Podríamos entonces preguntarnos: ¿Cuándo conocieron estos hombres a Jesús?

Uno de los objetivos del apóstol Juan al escribir su evangelio, era contar lo que los demás no contenían, es decir en nuestro caso, los comienzos del ministerio de Jesús. (De querer conocer más al respecto, puedes leer la introducción al evangelio de Juan). Juan, en estos textos que estuvimos viendo, nos muestra una parte de la historia que no conocíamos.

Nos dice que los cuatro estuvieron con Jesús incluso antes de ser llamados pescadores de hombres, algo de lo que ya nos dábamos cuenta al leer a Lucas, pero que no quedaba del todo claro. Aquí Juan se encarga de darnos esos detalles iniciales para que tengamos un conocimiento más detallado de la historia temprana del ministerio de nuestro Maestro.

Entonces, teniendo en cuenta esto último, pudiéramos suponer que hubo un tiempo en el que, si bien estos cuatro hombres seguían a Jesús, todavía no habían sido llamados a ser sus discípulos a tiempo completo; y que por ende en ese breve tiempo, todavía seguían con sus labores de pescadores en el mar de Galilea.

De ser este el caso, podemos pensar en un avance progresivo en cuanto al desarrollo de la fe de estos hombres. Primero discípulos de Juan, después conocen a Jesús y lo incorporan como su Maestro (Rabí – Juan 1.38), más tarde Jesús pasa a ser su Señor (Kýrios – Hechos 2.36), y un tiempo más tarde, para el final de su vida, vemos que Pedro se reconoce a sí mismo como un Esclavo (Doulos) de Jesús (2 Pedro 2.1).

Juan 1.40-42 – Simón-Cefas-Pedro, Andrés, Juan y Santiago conocen a Jesús

Meditación

Lo normal dentro de la vida cristiana es que podamos ir evolucionando en la fe así como lo hicieran estos hombres. En este caso solo vimos un detalle de la historia de cuatro de sus seguidores, pero a lo largo de los años, el evangelio se ha mantenido vivo gracias a que muchos comenzaron viendo a Jesús como maestro para terminar viéndolo como su Señor y hasta como su dueño.

Alguien podría escandalizarse de éste último término, pero lo bueno de esta relación que podemos lograr con Jesús, es que la misma depende de nuestra decisión y de nuestra entrega, es más, Él ni siquiera quiere llamarnos siervos, o esclavos, sino amigos (ver Juan 15.15). La decisión de crecer es solo nuestra y por lo tanto deberíamos de ser capaces de tomar “el toro por las astas” para hacer lo que de nosotros se espera.

¿Queremos realmente crecer espiritualmente? ¿Estamos dispuestos a entregar nuestras vidas a Dios? Él nos ayude para tomar la decisión adecuada, de hacerlo lo más presurosamente posible. Pensemos en que otros muchos necesitan de nuestro servicio en extender el evangelio para poder oír las buenas nuevas. Pero esta es una elección completamente nuestra. ¿Qué decides tu?

Hemos hallado al Mesías

Vemos en estas palabras una alegría particular, la cual pudiera salir de la expectativa de aquel que espera algo por mucho tiempo, hasta que por fin lo tiene a la vista. El Mesías había sido largamente esperado. Andrés lo había buscado y se había esperanzado con el mensaje de Juan el Bautista, y ahora, al fin Él estaba presente.

Es evidente que en aquel momento ellos no conocían el ministerio que Jesús desarrollaría como Mesías. Con toda certeza sabemos que esperaban otra cosa de Él, un Mesías político y militar que los librara de la opresión que los romanos ejercían sobre su pueblo. Más adelante se darían cuenta que la verdadera naturaleza del reino que establecería su maestro, estaría en el corazón de las personas.

Mirando ahora a Pedro, de su respuesta inmediata para acompañar a su hermano Andrés hasta donde Jesús estaba, entendemos que ambos se encontraban en la búsqueda de lo mismo, a saber, el Mesías prometido. La buena noticia para nosotros es que: ¡El mismo que hoy está disponible para tí! Solo debes tener la voluntad de acercarte a Él con humildad, arrepentimiento y entrega de corazón.

(Si quieres conocer a Dios y no sabes cómo, sólo escríbenos y te ayudaremos a comenzar tu relación con Él).

Pero en este relato podemos ver algo más, algo muy significativo, lo cual es un gran ejemplo para nosotros:

Andrés no se quedó con la bendición de conocer a Jesús sino que la compartió. Al conocer verdaderamente a Jesús no nos debería ser posible quedarnos callados. Ambos hombres, tanto Andrés como Juan hicieron lo propio, les alcanzó solo un rato de estar con Jesús para saber delante de quién estaban y no podían quedarse callados. ¡Qué gran ejemplo para nosotros!

Juan 1.40-42 – Simón-Cefas-Pedro, Andrés, Juan y Santiago conocen a Jesús

Un llamado para nosotros

El mundo nos necesita para anunciar el evangelio. ¿Será la hora de hacer lo que Jesús nos pidió en Mateo 28.16-20? Creo que todos entendemos que sí, por lo tanto, te animo a ir y hacer tu parte.

Que traducido quiere decir Cristo

Otra vez debemos decir que los receptores del evangelio eran creyentes griegos, por lo que la traducción del arameo o del hebreo les resultaba necesaria (ver más sobre este tema en la introducción al evangelio de Juan). Una sencilla explicación sobre el significado de Mesías podría ser la siguiente:

Mesías (hebreo) y Cristo (griego) ambos términos son la misma palabra y su significado es “Ungido”. En el Antiguo Testamento encontramos muchos ejemplos de cómo se ungía a las personas para que ocuparan distintas posiciones ya sean sacerdotales o monárquicas, algunos ejemplos pudieran ser:

  • Unción sacerdotal: Éxodo 29.7; Levítico 8.12; 1 Samuel 16.13.
  • Unción para asumir el rol de Rey: 1 Samuel 9.16; 2 Samuel 2.4, 12.7; 1 Reyes 1.39.
  • Unción profetizada para Jesucristo y su cumplimiento en el Nuevo Testamento: Isaías 61.1; Salmos 45.7; Lucas 4.18; Hechos 10.38.

Obviamente existe una multitud de otros versículos, solo he seleccionado unos cuantos. Por otro lado la unción tenía otros muchos significados y aplicaciones, que no nombraremos aquí. Pero por lo que vemos, Jesús fue el Ungido de Dios para realizar un ministerio muy especial, la salvación de toda la humanidad.

42

Jesús mirándolo dijo

Si perdemos de vista la deidad de Jesús, nos llamará mucho la atención lo que le dice a Simón. Pero dado que Él no sólo es hombre sino que también es Dios, los atributos de la deidad están presentes en Él. Ésto hace que al mirar a una persona, Jesús no solo sea capaz de decir qué estuvo haciendo como en el caso de Natanael en Juan 1.48, sino que también conoce su futuro.

Hemos visto muy escuetamente este aspecto de la omnisciencia de Jesús en un estudio anterior, en él decíamos que la misma consiste en el conocimiento de todas las cosas, algo que Jesús tiene y que no comparte con ningún otro ser humano. Algunos otros versículos en donde Juan destaca este mismo atributo de Jesús son: Juan 2.24-25; 13.11; 21.17.

Tú eres Simón, hijo de Juan

Siguiendo con el tema de su omnisciencia pudiéramos decir que Jesús sabía incluso el árbol genealógico de Pedro (aunque alguno también pudiera pretender decir que es posible de Andrés se lo contara previamente en su charla anterior…).

El nombre Simón era la forma helenizada de Simeón (que ha sido oído). Jesús le cambió su nombre por otro (o le asignó un apodo) poco después de haberlo visto:

Juan 1.40-42 – Simón-Cefas-Pedro, Andrés, Juan y Santiago conocen a Jesús

Tú serás llamado Cefas (que quiere decir: Pedro)

Vemos aquí otra explicación sobre la traducción de los nombres, algo necesario para los receptores de su epístola. Cefas (en arameo) o Pedro (Petros en griego), significa piedra o un pedazo de roca.

En su omnisciencia Jesús veía algo más en Él. Sabía cómo iba a cambiar su persona al ser expuesta a la verdad de Dios, al experimentar vivir con Jesús por cerca de tres años y al tener una relación personal con el Espíritu Santo.

Meditación

Así como con Natanael y con Pedro, Jesús también conoce tu pasado y tu futuro, sabe quién eras y quién serás, conoce tus debilidades y tus errores, pero aún así Él quiere darte la oportunidad de ser su seguidor, su amigo y su coheredero (Romanos 8.17). Él sabe lo que eres capaz de hacer si te decides a hacer su voluntad.

Jesús no te mira ni te juzga por lo que has sido ni por lo que eres; Él solo ve tu potencial y te mira a través del lente de su amor, el mismo amor que lo motivó a entregar su vida por ti. Es en ese amor que te invita a ser parte de la familia de Dios y a que comiences a vivir la vida que solo Él puede darte. Si te decides, Él te estará esperando.

Al finalizar este estudio

Gracia y Vida te agradece por haber llegado hasta este punto en la lectura y espera que haya sido de Bendición para tu vida. Si necesitas consultar sobre lo que hemos visto, con gusto nos dispondremos a responderte. Así también, cualquier comentario y/o sugerencia serán bien recibidos.

Al despedirnos, deseamos que la paz, el gozo y la sabiduría de Dios llenen tu vida. Amén.

Links

Te dejamos también algunos otros links que pudieran servirte:

Nota

La Cita Bíblica fue tomada con permiso de LBLA –http://www.lbla.com

Juan 1.40-42 – Simón-Cefas-Pedro, Andrés, Juan y Santiago conocen a Jesús

¡Haz click si te gusta! (Si no estás viendo los íconos para compartir o para indicar que te ha gustado la publicación es porque tu detector de publicidades los está filtrando. Si deseas compartir el contenido en tus redes solo debes pausar el filtro de publicidades y recargar la página. Luego de compartir ya lo puedes habilitar nuevamente.)
Comparte con quien lo desees

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *