Juan 3.8-10 – Aquel que es nacido del Espíritu

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Juan 3.8-10 – Aquel que es nacido del Espíritu

Comentario Bíblico Devocional

Introducción

En distintos estudios anteriores vernos estado viendo varias aristas de la conversación entre Jesús y Nicodemo. La misma ha iniciado en el versículo 2 del capítulo 3 y se extenderá hasta el versículo 11 desde donde Jesús tomó la palabra y convirtió la charla en un monólogo, el cual culminará en el versículo 21. 

Ya hemos mencionado que el objetivo de Jesús en este encuentro fue que Nicodemo llegue a ser parte del Reino de los Cielos. Y por otro lado, que aquel miembro del Sanedrín y gobernador de Israel, Nicodemo, estaba intentando llegar a comprender quién era Jesús y qué palabra de parte de Dios podía hallar en Él para sí.

En los versículos precedentes, los cuales te pedimos que leas para comprender bien toda la charla, toda la conversación estuvo dirigida hacia la necesidad de nacer de nuevo. Jesús le ha estado explicando el concepto sin llegar a cumplir con su objetivo de momento, pero Él bien sabía que Nicodemo lograría dar el paso de fe necesario.

En aquellos estudios previos hemos tratado distintos conceptos además del significado de nacer de nuevo. Algunos de ellos:

Además de todo esto, y entre otras cosas, también intentamos entender Quién era Nicodemo. Pero todavía nos falta bastante análisis para llegar a comprender este texto tan rico en contenido y tan maravilloso. Así que, continuando con nuestro progreso en el mismo, hoy te proponemos pensar juntos en los siguientes temas:

Índice

Pero antes de comenzar con el análisis del texto, permítenos que te compartamos muy brevemente qué pretendemos con nuestro comentario Bíblico de Gracia y Vida sobre este hermoso evangelio:

Unas palabras sobre este comentario

La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre el Evangelio de Juan, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto y también con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, te invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor te llene de su sabiduría; sin lugar a dudas Él será la gran fuente de toda verdad y de todo entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los versículos que nos convocan, leamos:

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Juan 3.8-10 – Aquel que es nacido del Espíritu

El texto

8 El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede ser esto? 10 Jesús respondió y le dijo: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas?

Juan 3.8-10 – LBLA

Análisis del texto

Como ya dijimos ésta es la continuación del estudio sobre esta charla entre Jesús y Nicodemo, por lo cual, en este estudio sólo nos detendremos en estos versículos. Si estuvieras interesado en otros textos entonces tal vez te convenga ir al Índice del capítulo 3 y buscar allí los textos que necesites.

Veamos ahora cómo comienza este versículo y comencemos con su estudio:

8

El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu

Lo primero que deberíamos entender en este texto es a qué se refiere Jesús al hablar de “viento”.

El viento

Hay muchos comentaristas que nos dicen que aquí la palabra “viento” es una forma indirecta de llamar al Espíritu Santo. En concordancia con ellos afirmamos que, sin lugar a dudas, el Señor está haciendo un juego de palabras en este versíulo, Él está comparando la obra del Espíritu Santo con lo que sucede con el viento. 

Podemos entender por qué estos estudiosos de las escrituras hacen tal comparación, dado que en muchos lugares de la Biblia, la palabra que se utiliza para referirse al “viento” también es utilizada para referirse al “Espíritu“; y lo que determina que esa palabra se deba entender por viento o por Espíritu es el contexto en el cual está inserta la misma.

Encontramos un buen ejemplo de esta situación en Génesis 1.2. En el texto original, en hebreo, encontramos que el “Rúaj” de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. Obviamente aquí la traducción correcta es Espíritu, pero la palabra bien hubiese podido traducirse como viento en otro contexto.

Esto mismo sucede más adelante en otros muchos pasajes tanto en el texto hebreo (A.T.). como también en el idioma griego (N.T.), por tanto en este versículo la palabra “pneuma” que se ha traducido como viento, pudiera también traducirse como Espíritu, y por cierto que así se ha hecho para el final de la frase: “así es todo aquel que es nacido del Espíritu”.

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Entendido todo esto, y también que Jesús está haciendo un juego de palabras en el que compara al viento con el Espíritu, nos resulta más claro lo que Él está intentando hacer: “Clarificar un poco más lo que ha venido explicando a Nicodemo desde el comienzo de la charla”. Veamos qué más agrega Jesús en esta oportunidad:

Juan 3.8-10 – Aquel que es nacido del Espíritu

El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va;

Por lo que vemos hasta ahora, Nicodemo ha estado escuchando cosas que no entendía, por lo cual no es de extrañar que estas palabras tampoco sean claras para él. Sin embargo y a pesar de esto, él no se da por vencido. Aunque no entiende, él sigue preguntando. Nicodemo tenía sed por saber y por conocer qué había en Jesús de parte de Dios para él.

Ese es un muy buen ejemplo para imitar y esperamos, muy estimado lector, que también tú tengas esas ganas y ese hambre por entender y por proseguir en la cosas de Dios. Volviendo a Nicodemo, momentáneamente seguirá sin entender las palabras de Jesús. Ahora… 

¿Qué le quería decir nuestro Señor a aquel maestro de la ley? 

¿Lo entendemos nosotros? Veamos:

Él, le ha estado hablando sobre el nuevo nacimiento y con estas palabras pretende seguir hablando de lo mismo, solo que ahora le dará un ejemplo de cómo son las personas que han logrado nacer de nuevo. Solo que comienza por el principio, es decir, hablando de aquel que hace que ésto sea posible, el Espíritu Santo.

Aclaración: Cuando decimos que lo han logrado no pretendemos que se entienda que han tenido ni el mérito ni el poder en sí mismos para hacerlo. Si lo han conseguido es gracias al poder del Espíritu Santo al obrar en ellos y a la obra de Jesucristo aplicada a ellos.

Aquí Jesús está claramente hablando de lo que hace el Espíritu Santo, Él sopla, o se mueve, por dónde quiere y según sus planes. No nos es necesario ver al viento para percibir o para saber que sopla, pero aún así sabemos que lo hace. Así también, Nicodemo no tenía que entender todas las cosas explicadas por Jesús para darse cuenta de que eran reales.

Y además, el Santo Espíritu podía obrar en él, aunque él no lograra entender todo lo que Jesús le estaba explicando. Esto es porque el obrar del Espíritu no depende de las personas sino de la voluntad y del propósito de la Deidad Trina, el cual es que todos los hombres lleguen al conocimiento de Dios (1 Timoteo 2.4).

Por un momento pensemos en lo siguiente:

También nosotros debemos entender, al igual que Nicodemo, que aunque no veamos las cosas espirituales, éstas son reales. El Espíritu Santo obra en nuestras vidas y esto es algo perceptible para nosotros. ¿No ha sido así en tu vida? ¿Has sentido su presencia? ¿Has experimentado Su obrar en tu vida? 

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Si no te ha sucedido, y si lo deseas, estamos dispuestos a orientarte en cuanto a tu acercamiento a Él. Claro está que la relación que cada persona tiene con Él es personal y que depende de que cada uno ponga su fe en Jesús. 

Ahora, si tienes fe en Él y si no lo has hecho aún, solo habla con Él, pídele que se manifieste a tu vida, pide perdón a Dios por tus pecados y acércate a Él de todo corazón. Si quieres, te invitamos a hacer un paréntesis en esta lectura, ya que tal vez sea más importante para ti seguir con alguna de las siguientes:

Juan 3.8-10 – Aquel que es nacido del Espíritu

Volviendo ahora al texto, veamos lo siguiente:

Así es todo aquel que es nacido del Espíritu

Cuando Jesús dice: “Todo aquel que es nacido del Espíritu” se sigue refiriendo a lo mismo que cuando dijo: “todo aquel que nace de arriba” (Juan 3.3), ambas frases aplican o apuntan a la misma cosa: a toda persona que ha tenido un nuevo nacimiento, que ha nacido a una nueva vida espiritual y que es ahora dirigido por el Espíritu Santo. Por lo tanto, éste es el sentido de la frase: 

Sin importar si la gente que nos rodea entiende nuestra razón o no, o si comprende o no nuestra función, el que es “nacido del Espíritu” es dirigido por el Santo Espíritu, quien nos guía para hacer Su voluntad, para extender el Reino, para ayudar a nuestros hermanos a crecer, para dar testimonio de su presencia en nuestras vidas y mucho más. 

¡Ésa es nuestra función!

Sin embargo, ¡Qué pena que para tantos cristianos hoy, ésa manera de vivir no sea la forma cotidiana de llevar adelante sus propias vidas! ¿No crees que es cierto que deberíamos asimilar cabalmente que la “locura del evangelio” (Según Pablo en 1 Corintios 1.18)  y que la debemos diseminar en cada lugar en donde estemos? 

¡Nosotros somos los responsables de llevar adelante esta tarea! 

Y aún así, cuántos hermanos se mimetizan con su entorno, de manera que no brindan aquel testimonio vivo de que nuestro Señor Jesucristo vive en nosotros. Él espera que así mostremos en qué reino vivimos. ¿Has leído alguna vez 1 Pedro 2.9? Permítenos que lo coloquemos a continuación:

Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

1 Pedro 2.9 – LBLA

Permitimos ahora las siguientes preguntas: 

¿Eres tú una persona guiada por el Espíritu Santo? ¿Cómo te das cuenta de ello? O preguntado de otro modo: ¿Si estuvieras delante del Señor, podrías justificar tu respuesta? 

(Aclaración: de ninguna manera pretendemos que nos respondas estas preguntas, nuestra única meta es ayudarte a reflexionar sobre este tema. Dios te bendiga, te guíe, llene de sabiduría y te aliente a continuar creciendo en madurez espiritual, para que puedas cada día mostrar a Cristo en cuanto lugar estés).

Volviendo ahora a nuestro texto, vemos la nueva pregunta de Nicodemo:

9

Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede ser esto?

Cómo ya dijimos anteriormente, este hombre no podía entender todo esto que estaba escuchando. Nos imaginamos a Nicodemo luchando en su interior para llegar a interpretar las palabras de Jesús, pero eso sí, él no se daba por vencido, seguía adelante, algo se iba a llevar de esta charla, algo de Dios para Él. 

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Fue así que se quedó ahí con Jesús, no le importó quedar como quien no comprendía, él tenía algo más importante que ganar y eso superaba lo que Jesús pudiera pensar de él. Claro que nosotros ya sabemos que nuestro Señor, lejos de pensar mal, estaba intentando abrir las puertas de los cielos para que Nicodemo pudiera entrar. ¡Cuánto amor!

¿Sabes? Una de las cosas más lindas de esta historia es que él entró. Si, Gloria a Dios, Nicodemo entró! (Eso es evidente en el texto bíblico, lo vemos tanto en su forma de defender a Jesús (en Juan 7.50-51) como en el amor del que se valió para llevar a su Señor a su última “morada” antes de su resurrección (en Juan 19.39-42). 

(Si eres pastor o líder, te dejamos el siguiente bosquejo homilético sobre el ejemplo de Nicodemo).

Juan 3.8-10 – Aquel que es nacido del Espíritu

Obviamente Jesús cumple sus propósitos en nuestras vidas cuando buscamos a Dios, cuando somos dóciles a su palabra y cuando tenemos una entrega verdadera. 

Ahora, mirando todo el contexto y un poquito más, debemos decir que sin la ayuda del Espíritu Santo es imposible comprender el mensaje de Jesús. Entre otras muchas cosas, por eso era necesario que Él viniera en cuanto Jesús partiera (Juan 14.16 y 26). 

Ésto es lo que nos motivó a decir en otro estudio que no debíamos juzgar a Nicodemo. Él se estaba enfrentando a una “montaña” de conceptos sin la ayuda del Espíritu Santo por el momento. Aunque sabemos que luego la obtuvo y que fue un discípulo del Señor.

Mirando para adentro ahora, ¡Cuánto debemos agradecer nosotros que Él cumpla tan eficientemente su función al enseñarnos todas las cosas (Juan 14.26)! ¡Cómo no glorificar el Nombre de Dios quien preparó todas estas cosas para nosotros!

10 

Jesús respondió y le dijo: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas?

Jesús sabía que Nicodemo no entendía, lo sabía porque conocía su corazón, el cual, al igual que el de todos los maestros de aquel momento, estaba lejos de Dios, y también lo sabía porque era imposible entender todo lo expresado por Jesús sin la ayuda del Espíritu Santo.

A pesar de la búsqueda de Dios por parte de Nicodemo, esto era más que evidente, y no sólo en él, sino en la mayor parte del pueblo. Esto es algo que podemos ver incluso desde la mirada de las escrituras del Antiguo Testamento, en las cuales desde hacía mucho tiempo existía una profecía relacionada con el corazón de quienes habrían de creer, leamos la por un momento:

26 Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 27 Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas.

Ezequiel 36:26-27 – LBLA

Entendiendo esto, lo que pudiera pensarse como un regaño o un reto de parte de Jesús, ya no lo parece tanto. De igual manera, hay quienes entienden que Jesús sí le estaba llamando la atención a aquel maestro de la ley, quien de seguro no estaba lo suficientemente apto como para entender sus enseñanzas.

Sea como fuerte, Jesús no siguió diciendo nada sobre este tema. Nosotros entendemos que más que un reto, lo que hizo Jesús es colocar a Nicodemo en el lugar apropiado. Abrir sus ojos a la verdadera condición en la que estaba su nación. Ellos eran descendientes de personas que habían estado cara a cara con Dios, pero evidentemente no era así su situación en aquel momento.

Juan 3.8-10 – Aquel que es nacido del Espíritu

Para pensar

Esto nos indica claramente que sin importar cuánta fe o qué relación tuvieron nuestros padres, maestros u otras personas antes que nosotros, su fe, su comunión con Dios, o su relación con Él, era personal. Por tanto lo único que nos acerca verdaderamente a Dios, lo único que cuenta, es nuestra propia relación con Él.

¿Qué tipo de relación tienes tú con Él?

Acércate a Él cada día y experimentarás su presencia, su fortaleza, su dirección y entre otras muchas cosas, su paz. ¿No es lo que buscas? Si quieres puedes tenerlos solo de la mano de Jesús. ¿Por qué esperar, por qué desperdiciar el momento? Acércate ahora a Él y experimenta su presencia.

Al mirar ahora el relato del encuentro entre Jesús y Nicodemo como un conjunto, podemos decir que:

Hasta aquí se dio una conversación entre ellos, pero a partir de los próximos versículos veremos que Nicodemo ya no habla. Jesús comenzará un monólogo en el cual intentará expresarle a Nicodemo todo lo necesario como para que éste no solo entienda, sino que más que entender, logre ingresar al Reino de los Cielos. Ese fue el objetivo de Jesús desde el principio, pero también, en cierta forma, lo que vino a buscar Nicodemo.

Aquí terminamos el contrario de estos versículos. Esperamos que haya de bendición leer estas palabras. Por nuestra parte nos despedimos por el momento, pero te esperamos en el próximo comentario. Si puedes, comenta que te ha parecido el estudio y si te ha ayudado. No olvides que puedes ir navegando por distintos estudios por medio de los links.

¡Que Dios te bendiga mucho!

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Links

Te dejamos algunos otros links que pudieran servirte:

Nota

Todas las Citas Bíblicas identificadas con LBLA fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

Juan 3.8-10 – Aquel que es nacido del Espíritu

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6 respuestas a «Juan 3.8-10 – Aquel que es nacido del Espíritu»

Hermoso estudio gracias a Dios por la sabiduría que nos da por medio del Espíritu Santo el poder entender su palabra.esto de nacer de nuevo así como a Nicodemo a mi también me impresiona.pero al ver a los niños tan felices en cualquier entorno lo comparto con el versículo que tenemos que ser como un niño para entrar al reino de los cielos.gracias Dios les bendiga.

Hola María Teresa, en verdad debemos estar agradecidos al Espíritu Santo. Dios la bendiga mucho, y le ayude a seguir compartiendo.

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