Juan 3.5-7 – Nacer de agua y del Espíritu para entrar en el reino de Dios

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Juan 3.5-7 – Nacer de agua y del Espíritu para entrar en el reino de Dios

Comentario Bíblico Devocional del Evangelio de Juan

Introducción

En los versículos anteriores hemos visto el contexto histórico de esta conversación entre Nicodemo y Jesús, también analizamos el significado y la necesidad de nacer de nuevo, y las posibles razones culturales y personales de Nicodemo para no comprender el significado de las palabras de Jesús.

En el estudio que nos convoca buscaremos los posibles significados de “Nacer de agua y del Espíritu”. Recordaremos qué es y qué implica para nosotros “el Reino de Dios” y también intentaremos entender las dos naturalezas de las cuales nos habla Jesús. Además,  como en cada estudio, analizaremos e intentaremos aplicar los conceptos abarcados por estos versículos.

En los siguientes estudios continuaremos analizando esta tan interesante charla entre ambos maestros de la ley, viendo cómo a partir de cierto punto, la misma se transforma en un monólogo por parte de nuestro Señor, con el objetivo de lograr que Nicodemo abrace la fe y obtenga la vida eterna.

Por lo pronto te dejamos un índice para poder navegar entre las distintas partes de la conversación entre ambos, pero si te fuera posible, te recomendamos que leas en orden cada uno de los puntos, para una mejor comprensión de los mismos:

Índice

Permítenos, antes de comenzar con el análisis, una breve presentación del comentario Bíblico de Gracia y Vida sobre este hermoso evangelio:

Unas palabras sobre este comentario

La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre el Evangelio de Juan, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto y también con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, te invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor te llene de su sabiduría; sin lugar a dudas Él será la gran fuente de toda verdad y de todo entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los versículos que nos convocan, leamos:

El Texto Bíblico

5 Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te asombres de que te haya dicho: «Os es necesario nacer de nuevo».

Juan 3.5-7 – LBLA

Juan 3.5-7 – Nacer de agua y del Espíritu para entrar en el reino de Dios

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Comentario del texto Bíblico

En los versículos anteriores Jesús le planteaba a Nicodemo la necesidad de nacer de nuevo, y éste a su vez se asombraba y preguntaba cómo podía ser esto posible. 

En el estudio que corresponde a aquellos versículos vimos que el “nuevo nacimiento”, o también llamado, el “nacimiento de arriba”, es fundamental para poder ver y participar del Reino de Dios.

Ante la pregunta de este maestro de la ley, principal entre los sacerdotes y miembro del Sanedrín (grupo o concejo gobernante en Israel, supeditado al imperio Romano), Jesús no respondió precisamente a la misma, sino que, en vez de eso recalcó la verdadera importancia de este nuevo nacimiento.

Esto nos demuestra que Jesús tenía un propósito verdaderamente importante y que no estuvo dispuesto a apartarse de él. Su objetivo fundamental fue la salvación de Nicodemo

Cumplir con el mismo era más valioso para nuestro Señor que satisfacer la curiosidad de Nicodemo y por lo tanto, Jesús avanzó en ampliar su concepto sobre el nuevo nacimiento diciendo:

5

El que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios

Hemos dejado atrás las definiciones y usos de la frase “de cierto, de cierto”, pero si gustas puedes leerlas en el estudio anterior a este (Juan 3.3-4 – a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios). En él decíamos que después de esta introducción siempre debemos esperar alguna verdad fundamental, y por cierto que aquí nos encontramos con una.

Para comprender mejor el concepto de nacer de agua y del Espíritu debemos analizar una serie de posibilidades. Esto es así porque la interpretación de su significado no es una tarea muy sencilla. Muchos estudiosos muy importantes han respondido de diferente manera a la siguientes preguntas: 

¿Qué significan el agua y el Espíritu en esta frase de Jesús, y cómo lo debemos entender y aplicar nosotros?

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Para ello te proponemos ver algunas de las explicaciones de mayor peso, tras las cuales te diremos qué pensamos nosotros, y cómo lo aplicamos. Pero queremos dejarte dichas posiciones  y explicaciones para que puedas, orando y buscando la guía del Espíritu, llegar a tu propia conclusión, según lo que el Señor te muestre.

Nacer de Agua

Entre las distintas explicaciones que hemos hallado, nacer de agua bien pudiera implicar el acto mismo del arrepentimiento de los pecados, el cual tenía una representación física a través del bautismo en agua. Tengamos en cuenta las siguientes dos cosas:

En primer lugar, que el mensaje principal que tanto Jesús como Juan el bautista predicaban era: “arrepiéntase, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Juan en Mateo 3.2 y Jesús en Mateo 4.17). Entendemos que la condición fundamental para acercarnos al reino de los cielos, más allá de la fe, es el reconocimiento de nuestra condición como pecadores y el arrepentimiento. 

Más allá de estos dos componentes, seguramente podremos señalar otros como ser el reconocimiento de la persona del Salvador y la condición bajo la cual quedamos al aceptarlo como Señor y Salvador de nuestras vidas. Pero en principio, para poder entender esta explicación, solo tomaremos el arrepentimiento como parte fundamental para ingresar al Reino.

En segundo lugar debemos tener en cuenta que para la cultura judía, bautizarse era la señal externa de arrepentimiento ante Dios. Todos los prosélitos, para poder ingresar a la religión judía, debían bautizarse en agua, en señal de arrepentimiento y verdadera entrega a Dios. 

Por tanto cuando Jesús habla de nacer de agua, muchos estudiosos entienden que este  “agua” implica arrepentimiento de parte del creyente. Esta sería una explicación acorde con lo que se hacía ya como costumbre dentro del pueblo judío. Algo que Nicodemo pudiera interpretar muy bien.

En un momento trataremos la otra parte en relación con el arrepentimiento, la que tiene que ver con el Espíritu, pero por lo pronto, esto es lo que entienden muchos sobre lo que quiso decir Jesús al hablar sobre nacer de agua.

Juan 3.5-7 – Nacer de agua y del Espíritu para entrar en el reino de Dios

Veamos otras alternativas a esta explicación

Otros dicen que el agua es un elemento que figura una señal purificadora; la purificación y la limpieza del alma son necesarias para poder nacer a esta nueva vida que Jesús le ofrecía tanto a Nicodemo, como a cada uno de nosotros. Por ende está “agua” implica la necesaria purificación de nuestras almas.

En relación con esta explicación podemos decir que, es gracias al sacrificio de Jesús en la cruz que podemos ser limpios de todo pecado y que tenemos entrada al reino de los cielos, claro que también está el elemento proporcionado por el Espíritu Santo, quien nos bautiza en el momento de la conversión, para aplicar a nuestras vidas este precioso sacrificio.

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Otras explicaciones también pueden ser mencionadas, aunque nosotros entendemos que no son tan posibles como estas dos primeras, por lo cual no quisiéramos dedicarles mucho espacio. 

Pero solo a modo de ejemplo, hay quienes creen que el nuevo nacimiento ocurre por la acción del Espíritu Santo en el momento en que la persona se bautiza en el agua. Por otro lado, otros hablan del agua que salió del costado de Jesús, junto con su sangre, e intentan elaborar un argumento en ese sentido.

Lejos de entender como correctas estas últimas posturas, creemos que cualquiera de las dos primeras, e incluso una combinación de las mismas serían muy buenas explicaciones sobre el significado del agua. Es obvio que necesitamos arrepentirnos y que debemos ser limpios para ser justificados y ser luego adoptados como hijos de Dios.

Sutil diferencia entre ambas

Para la primera postura el énfasis está en la necesidad de arrepentimiento por parte del creyente. En tanto que para la segunda, este acto de arrepentimiento ni se menciona pero por supuesto se da por hecho, ya que el énfasis del agua es la purificación de la persona con el fin de lograr ser acepta por Dios. Esto implica claramente que la persona se ha arrepentido y que el sacrificio del Señor le debe ser aplicado para lograr la purificación.

Pero vayamos ahora la parte del Espíritu en el nuevo nacimiento:

Nacer del Espíritu

Veamos primero que nada el testimonio de Juan el Bautista al hablar sobre Jesús:

33 Y yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: «Aquel sobre quien veas al Espíritu descender y posarse sobre Él, este es el que bautiza en el Espíritu Santo»

Juan 1.33 – LBLA

El Cordero de Dios quitaría los pecados del mundo y además nos bautizaría en el Espíritu Santo (Por si quieres ahondar en esos temas, hemos tratado el tema del bautismo del Espíritu Santo en el estudio de Juan 1.33 y además, qué significa tanto la expresión “Cordero de Dios” como “quitar los pecados del mundo” en el estudio de Juan 1.29).

Por otro lado, el siguiente mensaje de Juan el bautista también nos llama la atención:

Yo a la verdad os bautizo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; Él os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.

Mateo 3.11 – LBLA

Entre paréntesis te pedimos que fijes tu vista por un momento en el motivo del bautismo de Juan: “Arrepentimiento”. 

Ésta era la idea general del pueblo sobre el bautismo, y por eso más arriba vimos una explicación que relacionaba el arrepentimiento con el agua. La idea era que Jesús le hablaba a Nicodemo en términos que éste pudiera entender, aunque evidentemente no lo lograba.

Pero volviendo ahora al tema del Bautismo del Espíritu, intentemos llegar a una explicación racional y al mismo tiempo espiritual del mensaje de Jesús a Nicodemo:

Juan 3.5-7 – Nacer de agua y del Espíritu para entrar en el reino de Dios

Qué entiende Gracia y Vida sobre este texto

Nos gustaría invitarte a prestar atención al texto de Mateo, en él nos encontramos con otra figura que nos llama a pensar en la purificación: “el fuego”. Y además, es más que evidente que “Nacer del Espíritu” tiene relación muy estrecha con la actividad del Espíritu Santo, la cual inicia con el llamado: “Bautismo del Espíritu”.

Por ende, a nuestro humilde criterio, nacer del Agua y el Espíritu significa nacer a una nueva vida en Cristo Jesús (Nueva vida: 2 Corintios 4.16, 5.17; 2 Pedro 1.4; Romanos 6.4-6; Colosenses 3.1; Efesios 2.10, 4.24, etc., etc.), a la cual se llega a través del arrepentimiento de nuestros pecados y del bautismo purificador del Espíritu Santo. 

Creemos que a eso se refería Jesús al hablar de nader de agua y el Espíritu. Pero también veremos que Jesús seguirá ampliando su explicación y le irá mostrando qué más hace falta para ingresar al Reino de los Cielos. Aunque varios de estos elementos serán tratados en los próximos estudios, veamos por un momento lo siguiente:

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  • 3.3 Hay que nacer de nuevo.
  • 3.5 Nacer de agua y del Espíritu para ver/participar del reino de los cielos.
  • 3.6 Nacer del Espíritu para ser un ser espiritual (más allá de nuestro cuerpo físico).
  • 3.15 Creer para tener vida Eterna.
  • 3.16 Creer para no perderse y para tener vida eterna.
  • 3.18 Creer para no ser condenado.

Conclusión

Por lo tanto y como un brevísimo resumen de lo enseñado aqui por Jesús, debemos nacer de nuevo a través de la fe en Cristo Jesús, llegando a Él con verdadero arrepentimiento por nuestros pecados y siendo, a partir de esto, objetos del obrar del Santo Espíritu.

(Es evidente al ver todo esto, que el pobre Nicodemo no tenía manera de entender plenamente de qué se le estaba hablando. Pero ninguno de nosotros debería atreverse juzgarlo, ya que nuestro humilde entendimiento de los textos bíblicos nos llega gracias a la revelación del Espíritu Santo que obra en nosotros. Es decir, no es mérito nuestro.)

Más allá de la mayor o menor precisión de las palabras aquí utilizadas, las cuales intentamos sean sencillas y entendibles, te invitamos a considerar lo siguiente:

Jesús le estaba hablando de algo que él no podía ni imaginarse, de una nueva vida espiritual, de una nueva posición para con Dios, del ingreso a un reino eterno y espiritual, de la adopción de Dios, es decir, de la posibilidad de ser sus hijos; y más allá de eso, de un juicio y de una condenación

¡Cuánto contenido por analizar todavía…! Pero antes de seguir: ¿Estás seguro/a de se ser su hija/o? De no ser así, tal vez podamos guiarte para que llegues a serlo. Te sugerimos leer una breve guía que te ayudará a dar los pasos necesarios como para entregarle tu vida y ser adoptado por Dios. Si no estás seguro o si lo prefieres comunícate con nosotros.

Volvamos ahora al texto:

No puede entrar en el reino de Dios

Evidentemente hay requisitos para poder entrar al reino de Dios, nadie tiene de por sí el derecho de ingresar a él. Los judíos creían que ellos, por ser descendientes de Abraham podían ingresar (claro está que pensaban en otro tipo de reino y no del que hablaba Jesús). Pero lo cierto es que aquí Jesús está siendo muy claro al expresar estas palabras.

¿Quién entonces puede entrar? Bueno, eso es lo que hemos intentado explicar en los párrafos anteriores, el que se arrepiente de sus pecados, pone su fe en Jesús y recibe el bautismo del Espíritu Santo

Recordemos aquí que el Reino del cual se está hablando es un Reino espiritual en el cual Jesús es el Rey y Señor de nuestras vidas. Es un Reino que se establece en el corazón de las personas. Su carácter es eterno y nos es concedido por medio de la gracia divina. Para nada tiene que ver con un reino terrenal, político o militar.

Juan 3.5-7 – Nacer de agua y del Espíritu para entrar en el reino de Dios

Vayamos ahora al siguiente versículo:

6

Lo que es nacido de la carne, carne es

En este punto Jesús nos comienza a hablar de dos tipos de realidades posibles para la vida de las personas, la realidad visible (o terrenal) y la espiritual. Lo hace contrastando la parte “visible” de la persona humana, la carne, con la vida espiritual que se puede lograr sólo mediante el nuevo nacimiento y gracias a Cristo Jesús.

Para comprender un poco mejor de qué se refiere Jesús cuando habla de la carne podemos  buscar qué usos tiene esta palabra en el texto bíblico. Lo primero que podemos decir es que la misma ( σὰρξ carne en Griego) se utiliza de por lo menos dos maneras distintas. Una referida al elemento que conforma el cuerpo humano y la otra a la naturaleza pecaminosa.

Notemos que aunque es cierto que Juan utilizó esta palabra para referirse a la naturaleza humana de Jesús en 1.14, también es utilizada por Pablo para referirse a la naturaleza carnal o pecaminosa de las personas, por ejemplo en Romanos 7.5 y en 7.18. Y por cierto que son dos significados bien distintos.

¿Pero qué deberíamos interpretar nosotros sobre el uso que Jesús le quiso dar? Probablemente podamos entender estas palabras como aquella naturaleza con la que nacemos y que nos empuja a pecar. Es en este sentido que puede entenderse que “el que ha nacido de carne, carne es”.

O lo que es lo mismo, la persona que es carnal satisface los deseos de la carne y vive con ese objetivo en mente. (Muchos de nosotros éramos edonistas en otro tiempo (¿Cierto?). El apóstol Pablo habla extensamente sobre la naturaleza carnal en el capítulo 6 de Romanos, haríamos bien en escudriñar la enseñanza de ese capítulo.

Pero… ¿Habrá algún cambio en nosotros cuando el Espíritu Santo hace de nosotros su morada? Jesús sin demasiadas explicaciones le dice a Nicodemo que:

Y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es

Cuando el Espíritu Santo entra en nuestras vidas, nos aplica “el resultado del sacrificio de Cristo en la cruz”, por lo que nos justifica, santifica y nos hace renacer a una nueva vida como hijos de Dios, hermanos de Jesús y coherederos junto con Él.

Es en ese momento que comenzamos a vivir una vida en el espíritu. Es decir, nuestro espíritu nace y comienza a vivir en comunión con el Espíritu Santo que convive con nosotros dentro nuestro. A partir de que este evento nosotros comenzamos a ser guiados y dirigidos por el Espíritu Santo. 

Es en ese sentido que somos nacidos del Espíritu y comenzamos una vida espiritual, por lo tanto Jesús dice de nosotros que somos espíritu. Nicodemo comenzaría a vivir ese tipo de vida en no mucho tiempo más, solo que en ese momento todavía no podía comprender de qué se le estaba hablando.

Esto es muy lógico ya que ninguno de nosotros podemos entender todo esto hasta que el Espíritu Santo ingresa a nuestra vida para llevarnos a toda verdad (Juan 16.13). Es cuando Él llega a nuestra vida que la revelación comienza a ocurrir y los misterios espirituales nos son revelados, lógicamente hasta cierto punto.

Es a través de esta vida en el espíritu que podemos gozar de una verdadera comunión con Dios. Pablo nos dice que en cuanto al espíritu, estamos sentados en los lugares celestiales con Cristo Jesús, leamos el texto:

5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

Efesios 2.5-6 – LBLA

Juan 3.5-7 – Nacer de agua y del Espíritu para entrar en el reino de Dios

Reflexión

Todo esto que estamos tratando es hermoso, el Espíritu en nuestras vidas, una nueva vida espiritual, una nueva posición en Cristo, etc. etc. Pero también hay una realidad en la que debemos pensar muy seriamente:

Ser hijos de Dios es algo maravilloso que nos llega juntamente con una responsabilidad, la cual es ser sacerdocio santo para con nuestro Dios (1 Pedro 2.9), recordemos aquí las siguientes dos cosas que todo cristiano verdadero debe buscar:

  • A- La santidad, sin la cual nadie verá a Dios (Hebreos 12.14; 1 Pedro 1.15-16)
  • B- El cumplimiento de los propósitos de aquel que nos ha llamado con un llamamiento santo (2 Timoteo 1.9, Juan 15.16).

No podemos ni debemos olvidar qué sucede en el corazón de aquel que nos lo ha dado todo. No utilicemos esta nueva vida, la gracia que Él nos regala y la gran ayuda del Espíritu Santo en nuestras vidas como un regalo sin importancia. Mostremos agradecimiento, madurez y responsabilidad, algo que nuestro Señor siempre espera de nosotros.

Tenemos hermosos regalos, claro que sí, pero vivamos como aquellos que comprenden el sacrificio realizado para que todo esto sea realidad en nuestra vida. Honremos a nuestro Señor, alegremos su corazón. Él lo merece. ¿No te parece cierto? ¿Será que solo nosotros pensamos que así es? ¿Qué piensas tú? Y aún más importante ¿Cómo vives cada día?

Sigamos el ejemplo de Pablo en Filipenses 3.14. ¡Vivamos como a Él le agrada!

Volviendo ahora a nuestro texto: Aún con Nicodemo mirando a Jesús con incertidumbre, Jesús vuelve a decirle:

7

No te asombres de que te haya dicho: «Os es necesario nacer de nuevo»

Hemos analizado el significado de nacer de nuevo en el estudio anterior, por tanto no volveremos a tratar aquí este tema. Puedes encontrar un link hacia aquel estudio más abajo.

En el siguiente estudio veremos qué más agrega Jesús a su argumento. Lamentablemente Nicodemo seguirá sin comprender por un tiempo más, pero de seguro podemos afirmar que, más tarde, él sí entendió. 

Ésto lo vemos en sus acciones de defender a Jesús en Juan 7.50-51 y al llevar lo necesario, y bastante más, a la hora de ir a enterrar a su Maestro una vez muerto en Juan 19.39-42. Nicodemo ciertamente es un gran ejemplo para nosotros (Te dejamos un mensaje sobre Nicodemo para tu congregación).

Dejaremos este estudio aquí por ahora pero continuaremos con el mismo en la próxima publicación. Esperamos que más allá de nuestra explicación del texto, Él le hable a tu corazón y te guíe en el entendimiento de Su palabra y de Su voluntad.

A continuación te dejamos los siguientes links para que sigas estudiando este maravilloso evangelio:

Links

Te dejamos algunos otros links que pudieran servirte:

Nota

Todas las Citas Bíblicas identificadas con LBLA fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

Juan 3.5-7 – Nacer de agua y del Espíritu para entrar en el reino de Dios

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11 respuestas a «Juan 3.5-7 – Nacer de agua y del Espíritu para entrar en el reino de Dios»

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esta muy bien solo que como tu dice hay muchas diferencias y polemica porq ue si es el agua entonces si se muriere la persona sin bautisarse se perdiera son muchas cosas que hay que analisar pero esta muy me gusto ten alguna diferencia pero hicicte un buwn trabajo

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Gracias por el estudio fue muy edificante, me ayudó para completar el estudio que compartiré con nuestra congregación, Dios les bendiga 🙏 gracias.

Qué buena noticia, se cumple nuestro objetivo de poder ser de utilidad para el pueblo de Dios. Nos alegra mucho!! Muchas bendiciones Lucila.

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Gracias , me da tranquilidad el saber una explicación certera , válida y verdadera sobre el nacer de nuevo sobre todo a la luz de la palabra ( biblia )

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El hombre que ha “nacido de lo alto”, vuelve a ser un hombre completo, tal como fueron Adán y Eva antes de pecar, es decir, con una vida Tripartita, similar a la de la Santísima Trinidad: Espíritu completo: -comunión, intuición y conciencia; alma tambien completa: mente, voluntad y sentidos y cuerpo, el cascaron que guarda al hombre interior. Yo sostengo, que este hombre también tiene dos naturalezas, similares a las de Jesucristo Naturaleza carnal o humana y naturaleza divina, pues como hijos de Dios, somos de su misma familia. Ustedes que dicen, x favor?.

Hola Pedro, muchas gracias por tu mensaje. Creemos que nuestra mejor respuesta se halla en el estudio de: Juan 3.3-4.

Eso es lo que nosotros entendemos, lo cual no dista mucho de lo expresado por ti. En cuanto al cuerpo debemos decir que si bien entendemos que hemos conservado la forma, el mismo se ha degradado hasta llegar a ser lo que ahora somos.

No creemos que hayamos vuelto a ser como Adán en toda su gloria antes del pecado, con su perfección, autoridad, inteligencia y sabiduría.

Además, él no batallaba contra una naturaleza carnal que lo llevaba al pecado cada día, sino que fue tentado y en su anhelo de cruzar los límites, de ser como Dios (según las palabras del tentador), y de seguir su propia voluntad sin miramientos, cedió a la tentación y cayó en pecado.

Desde ese momento hemos tenido que lidiar con esta naturaleza corrupta viviendo en nosotros, la cual no se quitará hasta recibir un cuerpo nuevo al ser arrebatados con Jesús. La nueva naturaleza no nos quita la antigua, sino que convive con ella (muy lamentablemente para todos nosotros).

Esperamos haber respondido lo consultado. Deseamos que el Señor siga guiando tu camino hacia Su voluntad y que sigas creciendo en el conocimiento de Su gracia. Dios te bendiga mucho!

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