Juan 4.31-34 – Mi comida es hacer la voluntad del que me envió

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Comentario Bíblico Devocional del Evangelio de Juan

Muy bienvenidos al comentario del Evangelio de Juan publicado por Gracia y Vida. 

En esta publicación continuaremos con nuestro estudio de la historia de Jesús y la mujer samaritana; y en el texto de hoy podremos ver los siguientes temas:

El contexto de estos versículos, la incertidumbre de los discípulos sobre la respuesta de Jesús, y el significado de una frase maravillosa, que quizá podamos incorporar a nuestras vidas: “Mi comida es hacer la voluntad del que me envió”.

Hoy haremos un análisis, estudio y aplicación de los textos de Juan 4.31-34. Y para esto te presentamos un análisis del texto y de todos los datos necesarios para comprender el mismo en su contexto.

Antes de comenzar con tu lectura te invitamos a orar. Esperamos que El Espíritu Santo se manifieste a través de tu estudio de la palabra de Dios, y que esta lectura sea de bendición para tu vida. 

El texto bíblico: Juan 4.31-34

31 Mientras tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come. 32 Pero Él les dijo: Yo tengo para comer una comida que vosotros no sabéis. 33 Los discípulos entonces se decían entre sí: ¿Le habrá traído alguien de comer? 34 Jesús les dijo: Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo su obra. 

Introducción

Qué vimos hasta ahora

Desde los primeros versículos de este capítulo hemos estado viendo distintas cuestiones que hacen al encuentro entre Jesús y esta mujer samaritana. 

Hemos visto la necesidad de Jesús de pasar por Samaria; hablamos sobre las costumbres culturales de la época; hicimos un poco de historia para poder interpretar mejor por qué la mujer samaritana se asombró tanto de que Jesús le hablara, y vimos otros muchos detalles de la historia, los cuales nos han ayudado a entenderla mejor.

Por otro lado, también hemos visto grandes afirmaciones de Jesús, las cuales tienen un profundo significado para todos nosotros, algunas son: “Yo Soy el Don de Dios y el Agua Viva”. Yo daré “el Agua que Brota para Vida Eterna”. “La hora viene y ahora es cuando los verdaderos adoradores adorarán en espíritu y en verdad”. Y, “Yo Soy el Mesías”.

Es así como de a poco estamos avanzando en el estudio de esta historia y pronto llegaremos a su fin. Pero no sin antes detenernos en cuanta enseñanza valiosa encontremos para nuestra edificación espiritual.

Contexto inmediato de nuestro texto

Los discípulos habían dejado a Jesús descansando en el pozo de Jacob mientras iban a comprar alimentos en la ciudad. Jesús estaba cansado del camino, luego de su viaje desde Judea, así que se quedó allí solo mientras ellos fueron a comprar.

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Al regresar con las previsiones, ellos vieron a Jesús hablando con una mujer del lugar, algo que los asombró mucho, aunque ninguno se atrevió a preguntar qué, o por qué lo hacía (Juan 4.27). En ese mismo momento, la conversación entre ambos había ya concluido, de manera que la mujer se estaba volviendo a su ciudad.

Fue interesante observar que lo que ella había venido a buscar ya no era tan importante al concluir momentáneamente su conversación con Jesús. Ella dejó no solo el agua sino también el cántaro, en su apuro por ir a la ciudad y contar a todo el mundo sobre su gran hallazgo. 

¿Lo dejaría a propósito, para que Jesús bebiera? En verdad no lo sabemos, pero de lo que sí estamos seguros es que ella tenía previsto regresar, y no sola. ¡Cuán importante trabajo había realizado nuestro Señor! En este momento tan temprano de la historia de Su ministerio, una gran evangelista había surgido, y no del pueblo de Israel…

Volviendo a sus discípulos, en medio de su gran sorpresa, ellos le ofrecieron a Jesús lo que habían venido a traer, la comida que habían comprado; pero su sorpresa crecería aún más cuando Jesús la rechazó… Mirándose unos a otros se preguntaron: ¿Por qué lo hace? ¿Qué sucede con Él? ¿Quién más le dio de comer?

Intentemos analizar juntos estos textos y ver que alimento espiritual podemos hallar nosotros. ¿Estás de acuerdo? ¡Vamos entonces!

Comentario

31 

Mientras tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come. 

Ya hemos visto el contexto en la introducción. Era evidente que todos necesitaban comer. Y por lo tanto, para ellos era inexplicable que Jesús no lo hiciera, máxime después de un viaje tan largo a pie desde Judea. 

De ahí que no solo le pidieran, sino que le rogaran (o insistieran, como dicen las versiones NBLA, NVI y RVA-2015, entre otras) que comiese algún bocado. Además, eso era más que lógico,debían recargar energías para poder proseguir su camino a Galilea, que es lo que el mismo Jesús les había anticipado.

Para pensar

Como vemos, los planes de Jesús no eran tan lineales como ellos suponían. Y por cierto que los planes de Dios no siempre son tan directos como los nuestros. Muchas veces habrán paradas inesperadas en el camino, las cuales nos retrasarán mucho más de lo que suponíamos y nos desviarán de nuestros propios planes. 

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Cuando esto nos sucede, por cierto que no entendemos, que quedamos como desorientados, sorprendidos y admirados (algo así como lo que pasaban los discípulos en aquel momento). La incertidumbre es aún mayor cuando estamos confiados de que lo que hacemos responde a la voluntad de Dios. 

Ahora, que esto nos suceda, no significa que por algún motivo entendimos mal a Dios, o que estamos haciendo algo mal, sino que estamos en presencia de algún desvío premeditado de Su parte. ¿Debemos desalentarnos en esos momentos? ¡Por supuesto que no! (Pero escribirlo, o decírselo a otro es fácil, lo difícil es vivirlo en carne propia).

Lo que es seguro en esos casos, es que cuando algo así nos sucede es porque algo más está a punto de suceder, algo que no habríamos podido pensar por nosotros mismos. Una parada momentánea, la cual en breve nos llevará a un mayor crecimiento espiritual. ¿Te ha sucedido ya algo así? Posiblemente te suceda unas cuantas veces.

Siendo así, cuando hayan paradas no previstas en tu vida, cuando no entiendas lo que te está sucediendo, no pierdas la paciencia, no reniegues contra Dios. Pregúntate qué propósitos tiene, y permanece firme y alerta. Posiblemente algo esté a punto de sorprenderte. Quizás al final, sus planes sean mejores que los tuyos. ¿Lo crees?

Juan 4.31-34 – Mi comida es hacer la voluntad del que me envió

32 

Pero Él les dijo: Yo tengo para comer una comida que vosotros no sabéis. 

Por lo que vemos a lo largo de los evangelios, los discípulos siempre fueron de sorpresa en sorpresa. Cada día ellos tenían frente a sus ojos situaciones que no podían entender, explicar o anticipar. Vivir con Jesús fue una experiencia más que desafiante para ellos (así como también pudiera ser nuestra vida, si nos entregamos fielmente a Dios).

Sin entender se preguntaban: ¿Una comida que no sabían…? ¿Qué sería? Obviamente Jesús hablaba de una comida espiritual, pero para nosotros es obvio suponer esto conociendo ya la historia. Sin embargo, para ellos era algo ininteligible. Por eso mismo, siguiendo el relato de Juan, vemos que se preguntaban unos a otros:

33 

Los discípulos entonces se decían entre sí: ¿Le habrá traído alguien de comer? 

Así como la mujer anteriormente suponía que Jesús hablaba de agua física, también los discípulos pensaban en alimento físico o natural. Pero obviamente Jesús hablaba de otra cosa en ambas circunstancias. Veamos unos segundos la afirmación de Jesús a la mujer:

«Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva». Juan 4.10

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Es evidente que el lenguaje simbólico de Jesús no era muy bien comprendido por las personas con quienes hablaba. Gracias a Dios que Él normalmente no tenía mucho problema con interpretar y explicar el espíritu de sus palabras a los demás. 

Esto lo hemos visto ya en el capítulo anterior, frente a Nicodemo, con el tema del nuevo nacimiento, lo vemos ahora, y lo seguiremos viendo en este y en los demás evangelios. 

Jesús no le explicaba todo a todo el mundo, pero a sus discípulos, y a quienes luego lo serían (como por ejemplo Nicodemo y esta mujer) siempre los ayudó a entender de qué hablaba ( a manera de otro ejemplo, véase la parábola de la semilla – Mateo 13.1-8; 18-23).

Por lo que vemos claramente, nadie le había traído de comer, sino que simplemente lo que sucedía era lo siguiente:

34 

Jesús les dijo: Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo su obra. 

Aquí el énfasis no está en si tenía o no hambre, o en si necesitaba o no comer. Por supuesto que tenía hambre y también es cierto que necesitaba comer, pero la concentración de Jesús en el evento que estaba ocurriendo, era algo que no le permitía probar bocado. Ya habría tiempo para eso.

Justo en ese momento la mujer estaba yendo a contar su testimonio a todos en la ciudad. En breve aquellas personas estarían decidiendo dejar todo cuanto estaban haciendo para ir a Su encuentro. Notemos que Juan nos relata lo que sucedía en ambos lugares al mismo tiempo.

Mi comida es hacer la voluntad de Dios, dijo Jesús. No había nada más importante en ese momento. Para eso había venido a esta tierra, para que muchos pusieran en Él su fe, para morir en nuestro lugar y rescatarnos, y para llevarnos a los brazos del Padre.

Pero lo primero era hacer discípulos, enseñar el evangelio, y preparar a los que quedarían después de su muerte para continuar con la obra. Posiblemente con sólo los discípulos no bastaría, así que muchos otros estaban siendo llamados. 

Es obvio que lo que más le importaba en aquel, y en todo momento, era llevar a cabo la obra de Dios. Este sin duda es otro aspecto para imitar de Su persona, ¿estás de acuerdo?

¿Qué tal si pensamos juntos en las enseñanzas de este texto?

Reflexiones

Nuestra dependencia de Dios

Lo primero que notamos en estos versículos es la incertidumbre de los discípulos. ¿Los culparemos por ello? ¡Por supuesto que no! No sabían exactamente cuáles eran los planes de su maestro. 

Así tampoco nosotros sabemos cada detalle de los planes de Dios. Y eso nos enseña a depender todo el tiempo de la comunión con Él y de la búsqueda de Su voluntad. ¿Qué tan cerca estás de Él cada día? ¿Cuán dependiente eres de tu Señor?

Ellos aprenderían a dejarse sorprender cada día, y a no depender de sus propios planes. Qué bien haríamos si nos entrenamos en esta disciplina. Una vida de fe es más que fascinante, pero requiere de total dependencia para que la sorpresa nunca acabe. 

¿Te animas? Ciertamente no es fácil, pero sí muy edificante.

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La prioridad correcta

Jesús priorizó en cada momento la voluntad de Dios (Juan 5.30; 6.38). Toda Su vida aquí en la tierra se movió al son de la melodía del Padre. Él hizo todo cuanto el Padre le mostró y, enseñó todo lo que el Padre le pidió (Juan 7.16).

Jesús fue el mejor modelo de obediencia que conozcamos. Por eso su gran autoridad. A mayor obediencia mayor autoridad, algo que también se cumple en nuestras vidas. Evidentemente los resultados de Su ministerio dependieron de esta obediencia al Padre.

Ahora, si bien es seguro que nosotros no podemos llenar un molde tan amplio, también lo es que cuanto más obedientes somos, más cerca estamos de hacer la voluntad de Dios. Tener esto como meta es entender qué tiene prioridad, y que no. 

¿Sabremos nosotros acomodar las prioridades en nuestras vidas? ¿Tendremos la suficiente sabiduría para entender qué es más importante? 

Nunca olvidemos las palabras del Pastor Santiago (en Santiago 1.5): “Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”.

Así como Jesús supo priorizar, y enseñó a juntar tesoros en el cielo (Mateo 6.19-21), también nosotros aprendamos de Su ejemplo. Por ende, ¿en dónde estaremos edificando? ¿Qué será lo más importante en nuestras vidas?

Que podamos poner todo en el lugar adecuado, nuestras metas, prioridades y corazón; y que en cada cosa que hagamos busquemos siempre dar toda la gloria a Dios. ¿Estás de acuerdo? ¿También tú tienes este anhelo? Dios nos ayude a lograrlo, ¿Cierto?

Tal vez este sea un buen momento para conversar con tu Padre. Si es así para ti, toma ahora unos momentos como para hacerlo.

Aquí terminamos con el comentario de estos versículos. Esperamos que tu lectura haya sido de bendición para tu vida. Quedamos a tu disposición para responder a tus consultas o por si pudiéramos ser de ayuda de algún modo. Escríbenos en la caja de comentarios.

A continuación te dejamos algunos links para que continúes con el estudio de este precioso Evangelio:

Nota

Todas las citas bíblicas fueron tomadas con permiso de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © 2005 by The Lockman Foundation.

Comentario Bíblico de Juan 4.31-34 – Mi comida es hacer la voluntad del que me envió

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7 respuestas a «Juan 4.31-34 – Mi comida es hacer la voluntad del que me envió»

Gloria sea a el señor, gracias por qué esto me enseña a dar prioridad y a juntar tesoros en el cielo,así como jesus supo priorizar gracias Dios les bendiga

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Gracias por está ayuda que me ha servido para una breve reflexión en mi iglesia,Dios les siga usando, bendiciones hnos.

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Dios les bendiga hermanos su comentario es de gran bendición me abrió el entendimiento muy bien explicado gracias bendiciones los amó

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