Juan 1.47-51 – El cielo abierto, los ángeles y el Hijo del Hombre

Introducción

En este estudio veremos la charla de Jesús con Natanael y su promesa a la Iglesia. Hablaremos de la omnisciencia de Jesús, del reconocimiento de Natanael, del significado de los títulos que éste le aplica a Jesús; del cielo abierto y del significado de los ángeles subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre.

También veremos el contraste y el juego de palabras que Jesús hace entre Natanael y Jacob. Además del tratamiento de los textos y de los temas tratados en los mismos, iremos reflexionando y aplicando a nuestras vidas las enseñanzas que nos dejan.

Una aclaración pertinente, es que este estudio es la continuación del anterior en donde Felipe conoce a Jesús y va en busca de Natanael para contarle que han hallado al Mesías. (El mismo se ha dividido en dos para hacer una lectura menos extensa, te dejamos el link para que puedas acceder a ella si lo consideras pertinente).

Pero antes de comenzar con el estudio, te invito a leer una muy corta presentación del comentario de Gracia y Vida:

Unas palabras sobre este comentario

La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre el Evangelio de Juan, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto y con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, te invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor te llene de su sabiduría; sin lugar a dudas Él es la gran fuente de toda verdad y de todo entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los versículos que nos convocan, leamos:

El Texto

47 Jesús vio venir a Natanael y dijo de él: He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño. 48 Natanael le dijo: ¿Cómo es que me conoces? Jesús le respondió y le dijo: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. 49 Natanael le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. 50 Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije que te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que éstas verás. 51 Y le dijo: En verdad, en verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre.

Juan 1.47-51 – LBLA

Comentario

Juan 1.47-51 – El cielo abierto, los ángeles y el Hijo del Hombre

47

Jesús vio venir a Natanael y dijo de él

Jesús, ni bien vio a Natanael, comenzó a dar testimonio de él, no dejó que llegara, ni le permitió estudiar la situación o hacer cualquier otra cosa; Él ya sabía quién era el que venía, y también, cuáles eran sus pensamientos, anhelos y prejuicios. Pero aún así, aquél sería su próximo discípulo, por lo que Jesús tomó la iniciativa.

Este es un muy buen ejemplo para poder ver cómo se maneja Dios para con todos sus hijos. Él ya nos conoce, sabe lo que sentimos, lo que pensamos y lo que necesitamos y por lo tanto trata con nosotros, y obra a nuestro favor, con todo conocimiento, con absoluta sabiduría y con todo el poder de la deidad.

No resulta raro entonces, que frente a tal perspectiva, la relación con Él nos sea tan necesaria y que sus efectos y/o resultados conlleven tan gran bendición para nosotros. Esto debería llevarnos a un una vida de gratitud, de adoración y de entrega permanente para su servicio. ¿No lo crees?

He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño

Más allá de su conocimiento de Natanael y de la evidente realidad de la espiritualidad y búsqueda de Dios de este hombre, Jesús va a hacer un contraste entre éste y Jacob. Hará un juego de palabras entre el significado del nombre Jacob (engañador) y Natanael en quien no hay engaño. Veremos más sobre esto al llegar al versículo 51.

Quién era Natanael

Resulta un poco difícil comprender por qué este hombre, quien tiene un papel tan temprano en la historia de Juan, no sea hallado en los otros evangelios. Esto trajo confusión y una larga serie de hipótesis sobre su persona. Para no hacer muy larga la lectura solo te presentamos la explicación que nos parece la más razonable. Pero por favor ten en cuenta que es solo una hipótesis.

El evangelio de Juan no menciona en ningún lugar a Bartolomé, el cual sí aparece en las listas de discípulos (véanse Mateo 10.2-4 y Marcos 3.16-19). Por otro lado, Bartolomé no es realmente un nombre, sino un apellido que significa hijo de Tolmai (Bar Tolmai); por lo tanto es posible que aquel hombre mencionado por su apellido en otros evangelios fuera el Natanael que aparece en este evangelio.

Otro hecho a considerar es que en ambas listas Bartolomé y Felipe se nombran uno pegado al otro, algo que pudiera hablarnos de una relación cercana entre ambos. Este hecho toma cierta relevancia al considerar que los primeros dos discípulos (Andrés y Juan), cada uno fue a buscar a su hermano, pero sinembargo Felipe buscó a Natanael, por lo que tal vez pudieran ser familiares o muy buenos amigos; y por tanto, se los nombraría uno después del otro en las listas mencionadas.

48

Natanael le dijo: ¿Cómo es que me conoces?

Ya habíamos hablado sobre los atributos divinos de Jesús, quien obviamente los tenía por poseer una dualidad de naturalezas, las cuales convivían en Él, a saber, la divina y la humana. Esto es lo que le permitió conocer qué hacía Natanael aún cuando no estaba con él. (Se intentará explicar este tema unos párrafos más adelante).

Desde hace dos estudios (los dos anteriores) venimos tocando el tema de la omnisciencia de Jesús. En este caso volvemos a ver los rasgos característicos de la misma, pero no será la última vez que hablemos de ella. Juan, el apóstol, se ha propuesto mostrar a Jesús como Dios en este evangelio, por lo tanto veremos no sólo éste atributo, sino también otros más a lo largo del mismo.

Juan 1.47-51 – El cielo abierto, los ángeles y el Hijo del Hombre

Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi

Podemos ver en muchos comentarios bíblicos, que el hecho de estar bajo la higuera es una posible indicación de que Natanael estuviera meditando y orando. Las higueras eran árboles que proveían una sombra muy preciada, por lo que era costumbre que las personas de ese tiempo encontrasen en ellas un reparo del sol y un lugar para descansar y meditar.

A ciencia cierta, nosotros no sabemos qué haya estado haciendo Natanael, pero lo que sí sabemos es que el Señor sí lo sabía. Por otro lado, algunos intentan explicar cómo fue que Jesús vio a aquel hombre. Dicen que tal vez pudo pasar por el lugar por donde aquel estaba, pero nuevamente estaríamos frente suposiciones que no podríamos probar.

¿Por qué en todo caso no pensar en que, en su omnisciencia, Jesús pudo ver qué hacía el mencionado hombre? Y, en todo caso, ¿Qué nos lleva a intentar explicar todo detalle de cosas de las cuales no tenemos ni la menor idea? Siempre será mejor un no sé sincero que una larga explicación de algo que no conocemos. ¿Estás de acuerdo?

Por tanto, solo nos quedaremos con lo que sí se dice y no perderemos la cordura intentando conocer y/o explicar lo que es imposible de alcanzar con nuestro humilde conocimiento. Me gustaría en este punto recomendarte una muy buena regla de hermenéutica:

Regla hermenéutica

Investigar hasta donde sea posible, pero al llegar a algún punto oscuro en el que no tengamos más versículos u elementos que lo aclaren, no perder tanto tiempo. Más vale abocarse a lo que sí es claro, que invertir nuestro preciado tiempo en una investigación infructuosa que no nos lleve a ningún buen puerto. Y menos cuando los que nos ocupan son solamente detalles secundarios.

Esto último obviamente no implica que debemos dejar de buscar si es que tenemos herramientas disponibles o personas que nos ayuden en la interpretación, pero sí que en algún punto debemos encontrar los límites a nuestra investigación. Obsesionarse nunca será bueno para nosotros (en ningún caso de la vida).

Un texto que debería marcar nuestros corazones a la hora de investigar en la palabra de Dios es el siguiente:

Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley.

Deuteronomio 29.29 – LBLA

Reconocemos entonces que en nuestro texto hay detalles que no se conocen, pero lo importante no es lograr entender cada uno de ellos, sino comprender el espíritu de lo que está sucediendo, encontrar el mensaje que el texto intenta transmitir. En este caso, todo se reduce a que Jesús lo vio, no sabemos cómo, pero lo vio.

Todo esto que estamos hablando hay algo que debe quedarnos claro, en especial, a los maestros de la Biblia y a los pastores: No somos menos por no conocerlo todo. El Señor por cierto nos revelará lo que en verdad nos sea necesario, descansemos en ello y no busquemos dar la imagen de super conocedores o de grandes eminencias, no hace falta. Nunca hace falta.

Pero si realmente estuviéramos necesitando mostrar dicha imagen, entonces muy posiblemente deberíamos inspeccionar qué sucede con nuestra humildad, a la cual el Señor también nos llama (Véanse Proverbios 11.2; Romanos 12.11; Filipenses 2.3; Efesios 4.2; etc). Qué Él nos haga sabios para entender lo que en verdad importa.

Juan 1.47-51 – El cielo abierto, los ángeles y el Hijo del Hombre

Reflexión

En este texto hemos visto nuevamente un atributo divino en Cristo Jesús. Él podía ver a las personas aunque no estuviera a su lado. Podía conocerlas aunque ellas no lo conociesen a Él. Ésto nos hace notar que nada se escapa del conocimiento divino, un texto que veremos más adelante y que realza esta verdad es el siguiente:

24 Pero Jesús, por su parte, no se confiaba a ellos, porque conocía a todos, 25 y no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre, pues Él sabía lo que había en el hombre.

Juan 2.24-25 – LBLA

Obvio que este último texto nos habla de otras personas que nada tenían que ver con Natanael. Pero lo que nos muestran todos estos versículos es que Dios nos ve, ya sea que estemos a su lado o no; Él siempre nos ve, por lo cual sabe todo de nosotros.

Sabe cuando tenemos fe y cuando la perdemos, cuando estamos firmes y cuando flaqueamos, cuando le somos sinceros y cuando queremos convencerlo de algo que no es. Por tanto acerquémonos a Él de corazón sincero, tal como somos. Él nos ama igual, ¿Qué le podríamos ocultar? Obviamente nada.

Dios te conoce y ama como eres; quiere que crezcas, claro y que madures, sí por supuesto; pero aún así te acepta y te ama. Por tanto no te guardes nada con Él, charla sobre todos los temas, dile lo que te cuesta y lo que anhelas. Búscalo en cada momento; nada será mejor para tu vida que seguir sus consejos y vivir en su presencia.

Tu propia decisión

Puedes vivir de este modo en cuanto tú lo decidas, y no depende de nada ni de nadie más, solo es tu decisión. ¿Sabes lo que es bueno para tu vida? ¡Jesús lo es! Y también, la vida que te ofrece! Entrégate completamente a Él y vive una vida diferente. ¿Lo conoces ya? Escríbeme si es que no, e intentaré guiarte.

49

Natanael le respondió

En este momento todas sus dudas se disiparon, su fe fue tan grande que no solo lo reconoció como su maestro sino como el Hijo de Dios y también como el Rey de Israel. Veamos brevemente estos títulos que le reconoce a Jesucristo.

Rabí

Quiere decir maestro. Ya Andrés y Juan lo habían llamado del mismo modo en Juan 1.38, y otros muchos lo llamarán de esta manera en adelante. Ya veremos más sobre este término en futuros estudios.

Juan 1.47-51 – El cielo abierto, los ángeles y el Hijo del Hombre

El Hijo de Dios

Ya hemos visto este tema en un estudio anterior en dónde a Jesús se lo llamaba de ésta manera, el mismo se encuentra en: Juan 1.34 – Éste es el Hijo de Dios. Te invitamos a leer dicho estudio. (Colocamos el link y te enviamos a otro lugar solamente por que nos hemos propuesto el objetivo de no repetir conceptos y porque nos ayuda a presentar lecturas más cortas).

De igual manera, decimos que este término o título se refiere a la condición y posición de Jesús respecto del Padre, al cumplimiento de las profecías y consiguiente ministerio a desarrollar según las mismas, y a su posición frente al resto de la humanidad.

Tú eres el Rey de Israel

Al igual que el título anterior, este título se corresponde, o tiene relación, con el del Mesías anunciado. Hemos visto este tema en el estudio sobre Juan 1.40-42, donde los los primeros cuatro apóstoles (Andrés, Juan, Simón y Santiago) conocieron a Jesús. Un estudio complementario para entender más sobre la obra de Jesús, pudiera ser el que trata sobre el ministerio del cordero de Dios.

Y por si quisieras leer un poco más aquí hay otro enlace a un estudio basado en el evangelio de Mateo, que te ayudará a ver las profecías cumplidas por Él: “Jesucristo cumplió todas las profecías del Antiguo Testamento”.

Éste Rey de Israel tan esperado por el pueblo, según las profecías, sería un hijo de David, y traería una gran bendición a su nación, en Isaías podemos leer:

6 Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado,y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 7 El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará esto.

Isaías 9.6-7 – LBLA

Éste era entonces el Rey esperado. Lo que vemos en nuestro texto es que Natanael lo reconoce como dicho Rey, algo que podemos ver también en otros muchos textos, y que Juan vuelve a mencionar en 12.13. En este último texto ya no es solo Natanael, sino una gran multitud, la que lo reconoce como tal. Ya hablaremos más sobre éste tema en otros estudios.

50

Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije que te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que éstas verás.

Jesús aquí responde a la gran aseveración de Natanael, pero más que eso, le promete ver más que una muestra de su omnisciencia. A partir de ese momento verían, él y todos sus discípulos, cosas mucho mayores que nunca habrían podido imaginar. Desde la conversión de agua en vino (Juan 2.1-12) y hasta llegar a la ascensión de Jesús (Hechos 1.6-11).

51

Y le dijo: En verdad, en verdad os digo que

Aquí por primera vez nos encontramos con esta fórmula, Jesús la utilizaba como para afirmar que lo que venía, era una verdad que no tenía chance de ser desmentida. La doble afirmación tenía el significado de: «te aseguro que»,o «afirmo que lo siguiente es absolutamente cierto»; también pudiera querer decir: «cree que esto que te digo es verdaderamente cierto».

Juan 1.47-51 – El cielo abierto, los ángeles y el Hijo del Hombre

El contraste entre Jacob y Natanael

¿Por qué Jesús hace este contraste? Nuevamente no sabemos, pero pudiéramos pensar en lo siguiente:

Jacob fue el padre de Israel (la nación); aún a pesar de tomar la bendición de la progenitura por engaño y hacer su fortuna a partir del mismo método (aunque también vemos que contó con la bendición de Dios). Sin embargo Dios continuó con su plan incluso a través de él, para lo cual le cambió el nombre y le dio un propósito de vida.

En contraste con él, a través de sus discípulos Jesús establecería la iglesia, y lo haría a través de hombres íntegros como Natanael. (Notar que la promesa que sigue está en plural, es decir que no solo es para Natanael).

Ahora, para entender el juego de palabras, recordar que en el versículo 47 Jesús habló de un hombre en el cual no había engaño (en contraste con el nombre Jacob – engañador), y ahora hablará de un cielo abierto de donde verán a los ángeles subiendo y bajando, que es lo mismo que vio Jacob cuando escapaba de su hermano (ver Génesis 28.10-22).

Veamos ahora la promesa y sigamos pensando un poco más en ella:

Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre.

Antes que nada debemos decir que aunque no podemos tomar la promesa en forma literal, sí es cierto que los seguidores de Jesús vieron ángeles; por ejemplo en la piedra removida (Mateo 28.2-5; Lucas 24.5-7) o en el evento en que el Señor ascendió al cielo (Hechos 1.10-11); pero muy probablemente Jesús no hablaba del hecho concreto de ver ángeles.

Ahora si no hablaba específicamente del avistamiento de los mensajeros celestes, ¿De qué estaría hablando? Vayamos al texto del Antiguo Testamento, en él se nos dice que hablando de Jacob:

12 Y tuvo un sueño, y he aquí, había una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo superior alcanzaba hasta el cielo; y he aquí, los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. 13 Y he aquí, el Señor estaba sobre ella (…)

Génesis 28.12-13a – LBLA

Contraste entre la visión de Jacob y lo que anunciaba Jesús

En aquella visión, había una escalera y el Señor (Se entiende que Dios el Padre) estaba parado sobre ella. Pero en nuestro texto vemos que los ángeles suben y descienden sobre el Hijo del Hombre. Por lo que podemos interpretar en este texto, Jesús utilizó esta ilustración para referirse a la apertura de los cielos a través de sí mismo.

En éste caso Él era la escalera, la cual no solo permitiría ascender y descender a los ángeles, sino que nos daría la entrada al reino de los cielos. Éste sería el ministerio de Jesús, al cual estaba llamando a estos hombres. La puerta abierta de los cielos es lo que se estaba anunciando desde Juan el bautista y hasta el día de hoy.

Ellos verían el cielo abierto porque Jesús abriría su puerta para que la iglesia lleve a miles hasta la misma presencia del Padre celestial. Ese era el comienzo y Natanael sería parte junto con los demás discípulos. Ésto es lo que Juan el bautista había estado preparando, y ahora, el momento había llegado.

Jesús ya había comenzado su ministerio y los estaba reclutando para trabajar juntos en la tarea. Lo mismo hizo con nosotros, solo que hay quienes hacen oído sordo. Reciben las bendiciones pero rechazan las responsabilidades. La gran comisión es para todos. Los dones que Dios te dio son para que los utilices. El reino de los cielos todavía debe seguir creciendo y tú fuiste llamado a trabajar en esa tarea.

Juan 1.47-51 – El cielo abierto, los ángeles y el Hijo del Hombre

Reflexión

Las puertas abiertas y la invitación extendida. Ésta es la situación al día de hoy. Muchos tenemos la responsabilidad de predicar el evangelio y millones tienen la oportunidad de escucharlo (Aunque lamentablemente no todos, ya aún hay cientos de lenguas que ni siquiera tienen la Biblia traducida a su idioma; y muchos más todavía no han tenido oportunidad de escuchar el mensaje).

Al pensar en esto último y al conocer el progreso de otras muchas religiones orientales, muchos de nosotros sentimos que nuestro esfuerzo ha quedado pequeño y un gusto amargo entra en nuestra boca. El las palabras de Pablo aparecen y nos llaman a la reflexión: ¿Cómo oirán si no hay quien les predique? (Romanos 10.14).

Desde aquel momento en que Jesús expresó estas palabras a aquel pequeño grupo, las puertas de los cielos se han abierto; pero lamentablemente otra vez, como sucediera anteriormente con el pueblo judío, gran parte del pueblo de Dios vuelve a mirarse el ombligo.

Hoy es tiempo de darse cuenta, de cambiar nuestra mirada (Juan 4.35), de invertir en lo que no es perecedero, de almacenar el tesoro que sí tiene valor (Mateo 6.19-21), el que se guarda en los cielos y que es de origen espiritual (1 Timoteo 6.19). Dios es quien nos llama a darnos cuenta. No nos rehusemos a obedecer su llamado.

¿Qué hago yo Señor para cumplir con lo que esperas de mí? Guíame, condúceme, dame el valor y abre las puertas para cumplir con tu llamado. A tí sea la Gloria y toda mi vida. Amén.

Para finalizar este estudio

Damos por terminado este estudio pero no sin antes saludarte en el amor del Señor. Esperamos que el mismo haya sido de utilidad para ti. Si gustas puedes escribirnos para contarnos qué te ha parecido o si necesitas que expliquemos más algún tema, intentaremos hacerlo hasta donde nos sea posible.

Que Dios te bendiga mucho, te llene de sabiduría y te acompañe guíe en cada paso de tu vida.

Links

Te dejamos además algunos otros links que pudieran servirte:

Nota

Las Citas Bíblicas fueron tomadas con permiso de LBLA (La Biblia de las Américas–http://www.lbla.com

Juan 1.47-51 – El cielo abierto, los ángeles y el Hijo del Hombre

¡Haz click si te gusta! (Si no estás viendo los íconos para compartir o para indicar que te ha gustado la publicación es porque tu detector de publicidades los está filtrando. Si deseas compartir el contenido en tus redes solo debes pausar el filtro de publicidades y recargar la página. Luego de compartir ya lo puedes habilitar nuevamente.)
Comparte con quien lo desees

Únete a la conversación

2 comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *