Juan 2.1-10 Jesús convierte el agua en vino

Introducción

Hasta aquí Juan nos ha mostrado los inicios del ministerio de Jesús en Judea, algo que los demás evangelios no nos han proporcionado. A partir de este momento Juan nos ha de contar una serie de eventos, algunos que sí figuran en los demás (llamados sinópticos) y otros que solo nos son contados en el evangelio de Juan.

El de las bodas en Caná de Galilea es el primer relato del ministerio de Jesús, por lo menos en sentidos: el primero es que Jesús ya es acompañado públicamente por varios de sus discípulos, probablemente serían seis hasta el momento (Andrés, Juan, Pedro, Santiago, Felipe y Natanael). Y el segundo tiene que ver con que ésta es la primer ocasión en la que Él empleará el poder de su deidad para realizar el primer milagro o señal del que tengamos conocimiento. 

Jesús realiza la mayor parte de su ministerio en Galilea, lejos de la cúpula religiosa judía (pero aún así, hace tres viajes a Jerusalén donde al fin será crucificado). En el punto de la historia en el que nos encontramos en nuestro relato, Jesús se acerca por primera vez como Mesías a la tierra donde creció y vivió la mayor parte de su vida, Galilea. (Pero a pesar de eso vemos que le dice a su madre que aún no había llegado la hora de anunciarlo abiertamente. Esto lo veremos más abajo).

Pero antes de comenzar con el análisis del texto que nos convoca, quisiéramos presentarte este comentario en unas pocas palabras:

Unas palabras sobre el comentario de Gracia y Vida

La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre el Evangelio de Juan, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto y con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, te invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor te llene de su sabiduría; sin lugar a dudas Él es la gran fuente de toda verdad y de todo entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los versículos que nos convocan, leamos:

Juan 2.1-10 Jesús convierte el agua en vino

El texto

1 Al tercer día se celebró una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús; 2 y también Jesús fue invitado, con sus discípulos, a la boda.

3 Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. 4 Y Jesús le dijo: Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí en esto? Todavía no ha llegado mi hora. 5 Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que Él os diga.

6 Y había allí seis tinajas de piedra, puestas para ser usadas en el rito de la purificación de los judíos; en cada una cabían dos o tres cántaros. 7 Jesús les dijo: Llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta el borde. 8 Entonces les dijo: Sacad ahora un poco y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.

9 Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, y como no sabía de dónde era (pero los que servían, que habían sacado el agua, lo sabían), el maestresala llamó al novio, 10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el vino bueno, y cuando ya han tomado bastante, entonces el inferior; pero tú has guardado hasta ahora el vino bueno.

Juan 2.1-10 – LBLA

Análisis del texto

1

Al tercer día se celebró una boda en Caná de Galilea

Dónde se encontraba aquella ciudad es algo que se ha discutido mucho. Tanto es así que hasta el momento no hay evidencias concluyentes ni acuerdo en cuanto a la ubicación exacta. Esto es así porque al parecer hubieron varias Caná. Algunos estudiosos ubican a Caná de Galilea en un lugar y otros en otro, y cada uno sin duda esgrime una muy buena argumentación, pero no todos pueden estar en lo cierto.

La mención del “tercer día” tampoco nos da una referencia de tiempo del todo exacta, algunos la toman como tres días después de que el sexto discípulo se incorporara al grupo de Jesús; y otros, como que llegaron a la casa, en donde se realizaba la boda, al tercer día desde el inicio de la celebración. Recordemos aquí que las mismas solían durar por lo menos siete días.

Hay quienes prefieren la ubicación más cercana, e interpretan que les llevó tres días de viaje llegar desde “Betania al otro lado del Jordán”, hasta el lugar de destino. Si ellos están en lo cierto, Caná no debería estar a más de 12 o 13 Kilómetros de Nazareth (en donde vivía Jesús con su madre). Siguiendo esta interpretación, se podría identificar a la ciudad, o bien como Khirbet Kanah (a 13 Km.), o incluso como Kefar Kenna (a 6 Km.).

Hay otros que suponen que Caná se corresponde con una ciudad llamada Kanah, a trece kilómetros al sureste de la antigua Tiro. Pero hay demasiados argumentos en su contra. (Por ende no la colocaremos en el mapa).

Al mismo tiempo hay quienes discuten si la “Betania al otro lado del Jordán” se encontraba cerca del Mar Muerto o más bien cerca del Mar de Galilea. También para todas las ubicaciones hay argumentos a favor y en contra. Nosotros por nuestra parte colocaremos un mapa con las que creemos más correctas.

Nota

Si bien entendemos que todas estas discusiones pudieran ser superfluas para muchos, hemos decido hacer este pequeño paréntesis en el que te mostramos que todavía hay mucho por descubrir en cuanto a la arqueología bíblica; debemos trabajar todavía bastante como para conocer más sobre esta materia. Pero a pesar de todo esto, lo que pretendemos es llevar más certezas que incertidumbres a tu estudio, por lo cual te dejamos el siguiente,

Juan 2.1-10 Jesús convierte el agua en vino

Mapa con las posibles ubicaciones de Caná y Betania

Juan 2.1-10 Jesús convierte el agua en vino
Hubicación de Caná de Galilea. Ciudad donde Jesús convirtión el agua en Vino

Ahora bien, más allá de la incertidumbre en cuanto a la ubicación geográfica de algunos sitios bíblicos, lo que debemos entender es la verdad bíblica contenida en el texto. Muchas veces nos sucede que queremos saber más de lo que el texto dice, y es correcto que investiguemos, pero lo que no puede suceder es que la incertidumbre sobre algún detalle le reste autoridad en nuestros corazones al texto bíblico.

Hubiera sido fácil para Gracia y Vida obviar el tema y pasarlo por alto, pero hemos preferido mostrar incluso diferentes posturas y que veas algunas pocas razones para las mismas, para que estés al tanto de que todavía no hemos llegado a conocer todas las cosas y para que esto te anime a seguir estudiando e investigando. Solo que por favor escucha este consejo: 

Estudiar mucho es bueno pero no debes permitir que los detalles te aparten de comprender y de vivir el mensaje más profundo y básico contenido en la Biblia:  amor, misericordia, perdón, ayuda mutua, santidad, etc., etc. Todos estos, y muchos otros valores más, son más importantes que cualquier detalle que logres identificar. 

Y por otro lado, conocerlos no te hace ni mejor ni peor que tus hermanos que tal vez no han estudiado tanto. Recuerda siempre que el mayor es aquel que sirve a sus hermanos (Lucas 22.24-27) y también quien es ejemplo de humildad (Mateo 18.1-6), pero nunca es mayor quien más conocimiento tiene; antes que eso, tal persona es quien más responsabilidad posee y quien tiene el deber de enseñar con amor y suma humildad.

Juan 2.1-10 Jesús convierte el agua en vino

Volvamos ahora al texto que estamos estudiando:

Y estaba allí la madre de Jesús

Es muy llamativo que Juan nunca mencione, en todo su evangelio, a “la madre de Jesús” por su nombre. Es así que en este lugar solo la llama por su parentesco en lugar de por su nombre. Al parecer María estuvo allí toda la boda y también se deduce, gracias a ciertos detalles, que tanto María como Jesús eran parientes de los novios. 

Además también podemos encontrar otro detalle interesante en este punto. Notemos que José no es mencionado ni por Juan, ni tampoco por los otros evangelistas, en los relatos del ministerio de Jesús. Muy posiblemente esta ausencia se deba a que el padre terrenal de Jesús ya hubiera fallecido bastante tiempo antes de aquel momento. La tradición está de acuerdo con esta hipótesis y agrega además que José era mucho mayor que María.

2

Y también Jesús fue invitado, con sus discípulos, a la boda

No sabemos cómo es que Jesús fue invitado a la boda juntamente con sus discípulos, pero al parecer, es muy posible que Él mismo fuera pariente de la familia como ya dijimos, y que al llegar con ellos, también los recibieran. 

Un indicio de que fueran de la familia es la preocupación de María por la falta de vino y por la orden que dio a quienes servían, algo que normalmente hacia quien tenía la función de Leitte (encargada/o del servicio), la cual siempre ocupaba un familiar directo de los contrayentes. También observamos que los que servían la obedecieron, lo que ayuda a sustentar esta teoría.

Se entiende también que ellos estuvieron hasta el final de dicha boda, que es cuando se supone se acabaría el vino. La carencia del mismo sería considerado como una falta de respeto hacia los invitados, ya que la hospitalidad en aquellas tierras tiene una importancia superlativa. Entender esto nos ayuda a ver la urgencia con que María le pide ayuda a su hijo.

Obviamente ambos entendieron de qué tipo de ayuda se estaba hablando y por eso también la respuesta de Jesús. Posiblemente María, al verlo rodeado de discípulos interpretara que su ministerio ya había comenzado, y que los milagros pudieran ya ser manifestados. Pero veamos todo paso a paso. Por ahora observemos la siguiente

Reflexión

Un tema que se desprende de esta historia es que Jesús fue una persona que se mostró dispuesto a participar de fiestas; se entiende, claro está, que las mismas eran sanas y de buena moral. Incluso a través de los cuatro evangelios se lo ve atento con la gente, social, dispuesto a reunirse en banquetes (Mateo 11.19) y a encontrarse con todo tipo de gente. Eso sí, siempre con un mismo propósito: Llevar el Reino de los Cielos a los corazones de las personas.

Ésta observación, lejos de darnos la autorización para entrar en cualquier tipo de antro con el propósito de “evangelizar”, nos ayuda a ver en dónde sí es recomendable ir y en donde no. Los lugares en donde la gente se reúne para tomar cualquier tipo de bebida o de sustancia, o para divertirse sin ninguna regla moral, no serán recomendables para los hijos de Dios, no importa cuán buenas intenciones tengamos o cuan firmes creamos estar.

Por ende, si eres adolescente o joven, y tu vida social depende de tu asistencia a lugares en donde tu persona es tentada a tomar decisiones amorales. Tal vez debas reconsiderar quienes son tus amistades y a qué cosas estás dispuesta/o a exponerte para pertenecer a algún grupo. 

Todos hemos pasado por situaciones parecidas alguna vez, pero siempre hay alternativas a dichas situaciones, los grupos de jóvenes/adolescentes en las iglesias son buenas alternativas, en donde la diversión no falta y las buenas amistades siempre están (o deberían estar) disponibles. 

Nunca  olvides orar para que Dios te guíe, llene de fortaleza y sabiduría para saber qué es mejor para tu vida.

Juan 2.1-10 Jesús convierte el agua en vino

3

Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.

María trae el problema a Jesús. Su preocupación y el tono de urgencia con el cual hace el pedido, nos dan a entender que se necesitaba una solución en aquel mismo momento. Aunque Él todavía no había dado señales de su ministerio, ni menos de su identidad, ella deja toda la situación en Sus manos.

Nosotros podríamos hacer una reflexión y una revisión introspectiva viendo aquí la actitud de María. Vemos como ella vino, trajo su problema, lo dejo en las manos de su Hijo y se fue a hacer alguna otra cosa. ¿Cuántos de nosotros podemos dejar así nuestras cargas en Sus manos y dejar de preocuparnos por ellas?

Pensemos en lo siguiente, ella no sabía qué respuesta habría de darle su Hijo, pero eso no representó ningún inconveniente para ella. Solo sabía que surgió un inconveniente que no podía resolver, por lo que fue hasta donde estaba Jesús, se lo comunicó, lo dejó en sus manos y confió. 

¿Podremos nosotros hacer lo mismo? ¿Cuánta confianza tenemos en Él? La incertidumbre de confiar en otro, nuestra propia ansiedad y nuestra necesidad de resolver las cosas a nuestra forma y por nuestra cuenta, muchas veces atentan contra una fe simple y práctica. Aprendamos aquí de María.

Volvamos ahora ahora al texto y veamos la respuesta de Jesús:

Y Jesús le dijo: Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí en esto? Todavía no ha llegado mi hora.

Pocas veces encontraremos algún diálogo entre María y su Hijo Jesús en la Biblia, pero esta es una excepción. Podríamos parafrasear la respuesta de Jesús de la siguiente manera, «Señora, esto no es algo que tengamos que resolver nosotros, yo no debo dar indicios de mi deidad todavía«.

La traducción de las palabras de Jesús para con su madre no nos suenan demasiado amables a simple vista, pero para ser justos debemos decir que en el original la frase no es tan fuerte como nos suena en castellano. Él no la estaba regañando, ni tampoco se estaba negando, pero aún así le recordó que su tiempo de ser conocido como Mesías no había llegado.

Por otro lado, ésta fue la primer ocasión en la cual sus discípulos irían a presenciar algo sobrenatural realizado por su maestro, quien a su vez, más adelante les enseñaría a amar al prójimo como a sí mismo. El punto aquí es que Jesús de ninguna manera deshonraría a su propia madre y menos frente a sus discípulos. Ésto sería absolutamente incompatible con su enseñanza.

A su vez y más allá de todo esto, observemos también qué hizo María, quien no le respondió directamente, sino que ordenó a los criados que obedecieran a Jesús. Eso es algo que nadie haría de no estar segura/o de que su petición será respondida. Por lo tanto, ella no se sintió ofendida por la respuesta de su Hijo ni mucho menos. La palabra “señora” traducida por “mujer” por Reina-Valera indica respeto y honra.

Juan 2.1-10 Jesús convierte el agua en vino

Veamos qué hace ella:

Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que Él os diga.

Si estamos en lo cierto en suponer que María tenía alguna responsabilidad en la preparación de la boda, bien podríamos decir que en este punto le cede toda autoridad a su Hijo, y pide a los que servían una obediencia completa: “Haced todo lo que Él os diga«. 

Observemos aquí que Jesús mismo es un ejemplo para todos los que somos hijos ya que, aún siendo quien era, Él no dejó que su madre se quedara preocupada, sino que proveyó la respuesta que ella esperaba. En esa fiesta el vino no faltó. ¿Cumplimos nosotros con nuestros deberes de hijos?

Veamos ahora la descripción de Juan sobre la magnitud del milagro:

6

Y había allí seis tinajas de piedra, puestas para ser usadas en el rito de la purificación de los judíos; en cada una cabían dos o tres cántaros

Los judíos seguían muchas reglas intentando cumplir con la santidad a la que Dios los llamaba. Obviamente nosotros sabemos que no había forma de cumplir ni con la ley, ni con lo que los profetas les habían pedido, porque para ello necesitaban un verdadero cambio, una vida en el espíritu y la ayuda del Espíritu Santo. Pero aún así, ellos se esmeraban en cumplir con reglas y ritos.

Las tinajas contenían agua para la purificación ritual. Juan nos cuenta detalles que solo un testigo presencial hubiese podido contar, en este caso nos dice de qué estaban hechas y qué volumen podían contener, unos cien litros cada una. El agua de las mismas se utilizaba para lavar los pies de quienes entraban a la casa y para lavar las manos de los comensales, los cuales se las lavaban antes de las comidas y entre plato y plato (Marcos 7.3).

Lógicamente entendemos que Jesús proveyó mucho más de lo que se hubiese podido consumir. Seiscientos litros del mejor vino que hubieran podido tomar. ¡Con razón el encargado de la fiesta se admiró tanto al probarlo! Lo que sí aclaramos en este punto es que si bien Jesús proveyó tal cantidad, de ninguna manera era para que tomaran de más, ésto iría en contra del mandato bíblico (ver Proverbios 31.4-5; Eclesiastés 10.17; 1 Timoteo 3.8).

Veamos ahora la orden que Jesús les dio a los encargados de servir la bebida:

7

Jesús les dijo: Llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta el borde

En este caso resaltamos la obediencia de los sirvientes, quienes no preguntaron sino que se limitaron a obedecer. Algo que tú y yo también debemos hacer con cualquier orden dada por nuestro Señor. Detengámonos en el detalle de que Jesús no era todavía conocido por sus milagros y por lo tanto ellos no tenían idea de por qué se les estaba pidiendo tal cosa ni menos en qué terminaría tal labor.

Cuán buen ejemplo para nosotros, que muchas veces escuchamos y entendemos lo que la palabra nos dice, pero aún así en algunos momentos nos permitimos en dudar y hasta a cuestionar su autoridad para nuestra vidas. Estos hombres solo obedecieron. ¿No deberíamos también nosotros hacer lo mismo?

Juan 2.1-10 Jesús convierte el agua en vino

8

Entonces les dijo: Sacad ahora un poco y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron

Seguramente los que servían estarían un poco nerviosos por la orden, pero aún así siguieron adelante sin preguntar. Sin duda obedecieron a María y también a Jesús, llevando la bebida al encargado de las bebidas, algo así como el encargado o maestro de ceremonias, una tarea que muchas veces efectuaba el padrino de la boda.

9

Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, y como no sabía de dónde era (pero los que servían, que habían sacado el agua, lo sabían), el maestresala llamó al novio

Cuánta admiración y qué gran asombro tendrían los que servían, pero no fueron los únicos deslumbrados, el encargado de la fiesta se maravilló al probar la calidad del vino y de inmediato llamó al novio para felicitarlo. Veamos lo que le dijo:

10 

Y le dijo: Todo hombre sirve primero el vino bueno, y cuando ya han tomado bastante, entonces el inferior; pero tú has guardado hasta ahora el vino bueno

Era normal que en las ceremonias que duraban por tantos días, la calidad del vino no fuera la misma en toda la fiesta. A los que se invitaba desde el primer día se les daba la mejor parte, y más tarde al llegar los demás invitados, amigos y conocidos, al transcurrir la semana, se les servía lo que se pudiera según las posibilidades económicas de la familia.

Obviamente no era común lo hecho por esta familia, aunque tampoco ellos tendrían idea de qué se estaba sirviendo. Cuando Cristo está en nuestras vidas los resultados son siempre maravillosos. Más allá de los milagros visibles, la obra de Dios en nuestras vidas es más que necesaria. Solo que debemos permitirle obrar.

Éste fue el principio de sus señales como dice el versículo 11. (En el estudio que sigue trataremos más sobre este milagro y analizaremos el objetivo de los mismos). Pero en principio y por ahora diremos que Jesús comenzó desde este momento a realizar señales que llevarían a las personas a la fe. Podamos ver aquí su preocupación integral por las personas ya que a Él no solo le preocupa nuestra salvación sino toda nuestra vida.

A partir de esta señal de Jesús, sus discípulos comenzarían a ver maravillas que los dejarían sumamente sorprendidos. Estas señales se sucedieron a lo largo de todo su ministerio, pero no se acabarían en su ascensión. Hoy mismo muchas señales de Dios se siguen presentando a nuestras vidas. 

Esto último no debe sorprendernos, pero tampoco podemos ni debemos manejarnos exclusivamente por ellas; la palabra de Dios en la Biblia es lo que hoy dirige a los hijos de Dios. Exigir de Dios milagros y señales no responde a la condición de siervos (ni de hijos) en la que nos encontramos, aunque claro está que orar por ellas no será para nada errado.

Este estudio está ya finalizando, esperamos que nuestro Dios te guíe y fortalezca en cada paso de fe que debas dar, y que al estudiar su palabra Él te guíe y llene de su sabiduría. Dios te bendiga grandemente. Nos encontramos en el próximo estudio, pero si tuvieras consultas, consejos, o devoluciones que nos quieras compartir, los esperamos.

Juan 2.1-10 Jesús convierte el agua en vino

Links

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Nota

La Cita Bíblica fue tomada con permiso de LBLA –http://www.lbla.com

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