Juan 4.43-45 – Inicio del ministerio en Galilea

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Comentario Bíblico Devocional del Evangelio de Juan

¡Muy bienvenidos a Gracia y Vida!

Hoy continuaremos analizando, estudiando y aplicando la palabra de Dios a nuestras vidas, a través de este comentario de – Juan 4.43-45 – al cual le hemos puesto por título: Inicio del ministerio en Galilea

Esperamos que el mismo te ayude a estudiar, a comprender y a conocer más sobre el mensaje de la Biblia para tu vida, y sobre la persona de nuestro Señor Jesucristo. Ese es nuestro mayor anhelo.

Por tanto, si estás de acuerdo, y antes de iniciar tu lectura, te invitamos a orar, para que sea el Espíritu Santo quien te guíe y te hable mucho más de lo que podamos aportar nosotros con este comentario. 

A continuación te dejamos un índice para que navegues a voluntad por el mismo, pero si es posible, te recomendamos que lo leas de principio a fin para que logres entender plenamente cada parte, y cada versículo.

Texto Bíblico: Juan 4.43-45

43 Después de los dos días, Jesús salió de allí para Galilea. 44 Porque Jesús mismo dio testimonio de que a un profeta no se le honra en su propia tierra. 45 Así que cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron, pues habían visto todo lo que Él hizo en Jerusalén durante la fiesta; porque ellos también habían ido a la fiesta.

Introducción

En los comentarios anteriores hemos estudiado la historia de Jesús y la mujer samaritana. Este es el tema más importante de este capítulo, si es que miramos la cantidad de versículos abarcados por la historia. Pero no es el único tema. 

En los primeros versículos hemos visto a Jesús dejando su ministerio en Judea, con la intención de mudarse a Galilea. Fue en el trayecto desde un lugar y hasta el otro que tuvo su encuentro con la mujer samaritana, y con los habitantes de aquella ciudad. 

Ahora, después de haber pasado dos días con ellos, Jesús prosigue con su plan de ir hacia Galilea, que es en donde desarrollará la mayor parte de su ministerio (y desde donde comienzan las narraciones de los demás evangelios, llamados sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas). 

Con esto en mente, comencemos nuestro estudio de los versículos que nos convocan:

Comentario

43 

Después de los dos días, Jesús salió de allí para Galilea

Como ya dijimos (en el comentario de los versículos precedentes), Jesús no se negó al pedido de los samaritanos, sino que les concedió su petición. Se quedó con ellos y los siguió instruyendo para fortalecer la fe de ellos. 

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Estamos seguros que los que creyeron pudieron beber de la fuente de agua que brota para vida eterna (Juan 4.14). Esto es lo que Él estaba buscando (y busca aún hoy), dar de esa agua a todo aquel que la quisiera beber (¿ya lo has hecho tú?). 

Leamos por un momento los versículos anteriores:

Y de aquella ciudad, muchos de los samaritanos creyeron en Él por la palabra de la mujer que daba testimonio, diciendo: «Él me dijo todo lo que yo he hecho». 40  De modo que cuando los samaritanos vinieron, rogaban a Jesús que se quedara con ellos; y Él se quedó allí dos días. (Juan 4.39-40)

Después de esos dos días, y una vez terminada Su obra, Jesús retomó su objetivo de viajar a Galilea para establecer allí su “base de operaciones” (es decir, el centro de su ministerio), así como leemos, por ejemplo, en Marcos 2.1:

Cuando Jesús entró de nuevo en Capernaúm varios días después, se oyó que estaba en casa. Marcos 2.1 – Aquí vemos que la casa de Jesús estaba en Capernaúm (O también mencionado como Cafarnaúm en otras versiones) – ver también Mateo 9.1.

Si bien nuestro Señor deambulaba por toda Galilea, mientras predicaba el evangelio, una y otra vez volvía a Cafarnaúm. Veamos ahora un mapa del Israel bíblico:

Trayecto de Jesús de Judea a Galilea

En este mapa vemos el recorrido de Jesús y sus discípulos desde en pozo de Jacob en Samaria y hasta Caná de Galilea.

44

Porque Jesús mismo dio testimonio de que a un profeta no se le honra en su propia tierra.

La palabra “porque” es la traducción de “gar” una conjunción utilizada para expresar causa o explicación, entre otros usos. En el libro de Juan la podemos encontrar, entre otros lugares, en Juan 2.25, 3.2 y 3.16. En todas estas ocasiones se la traduce de la misma manera.

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Al parecer, si es que estamos interpretando correctamente, la razón por la cual Jesús debía ir a Galilea era porque: a un profeta no se le honra en su propia tierra. Pero, ¿qué querría decir Jesús con esta afirmación en aquel momento, estando aún en Samaria?

Esta es una pregunta que muchos se hicieron y que, francamente, hasta el día de hoy no ha sido respondida con total certeza. Todo lo que podemos hacer en este caso es especular tratando de encontrar, en el contexto de la historia, la mejor explicación posible.

Algo que podemos decir a priori, es que la determinación de Jesús por cumplir con Su ministerio no sería afectada por la veracidad del dicho. A pesar de que así fuera, de igual manera Él partiría para cumplir con su objetivo.

Ahora, a fin de analizar un poco más este tema, veamos por un momento lo siguiente:

Misma frase, otra ocasión y otro lugar

Si buscamos estas mismas palabras dichas por la boca de Jesús, nos encontraremos con que los demás escritores de los evangelios también las registran, solo que estando Él en otro lugar, precisamente en Nazareth, que es donde había crecido.

Leamos por un instante lo que sucedió en aquella otra oportunidad:

Jesús se marchó de allí y llegó a Su pueblo, y Sus discípulos lo siguieron. 2 Cuando llegó el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos que escuchaban se asombraban, diciendo: «¿Dónde obtuvo Éste tales cosas, y cuál es esta sabiduría que le ha sido dada, y estos milagros que hace con Sus manos? 3 ¿No es Éste el carpintero, el hijo de María, y hermano de Jacobo, José, Judas y Simón? ¿No están Sus hermanas aquí con nosotros?». Y se escandalizaban a causa de Él. 4 Y Jesús les dijo: «No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes y en su casa». (Marcos 6.1-4)

Volviendo a nuestro texto en Juan

Lo llamativo del caso, es que mientras los sinópticos nos muestran a Jesús diciendo esto en Nazareth, Juan nos cuenta que Jesús dijo estas mismas palabras pero, cronológicamente mucho antes, y estando aún en Samaria. 

Al intentar responder esta cuestión, algunos estudiosos bíblicos han llevado la discusión al campo de la geografía, y se han preguntando: ¿A qué se refería Jesús con “Su propia tierra”? 

¿Estaría Jesús pensando en Nazareth, en la cual se crió; o tal vez en Israel, en donde comenzó su ministerio y donde se encontraba la cúpula religiosa? ¿Pensaría acaso en Judea, desde donde venía; en Belén, dónde nació; o en la provincia de Galilea, que es hacia donde se estaba dirigiendo?

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Por otro lado podríamos preguntarnos si Jesús decía eso en vista de la oposición que había notado ya, estando todavía en Judea, o si lo dijo sabiendo lo que habría de suceder con Él. Son muchas preguntas ¿Cierto? Pero las mismas nos llevan a la siguiente observación:

Sin importar cuál fue Su razonamiento, o qué había en Su corazón en aquel momento, Él supo desde un principio lo que le sucedería, y aún así, demostró con hechos que Su amor fue más grande que la envidia o el odio de los religiosos de la época. Es decir que:

A pesar de todo Jesús siguió adelante. 

No había habido profeta en su propia tierra, y no lo habría. Jesús mismo padecería las consecuencias de la veracidad de ese dicho, pero aún así Él avanzó, no se frenó ni retrocedió, y lo hizo por ti y por cada uno de sus hijos. 

¿Habías considerado esto antes? Jesús sólo pensó en nosotros y en nuestra salvación, más allá de lo que pudiera sucederle a Él. Aunque no fuera honrado ni respetado, aunque sufriera oposición, aunque lo odiaran y buscasen su muerte, igualmente seguiría adelante con su misión. 

Por ende, ¿cómo no estar agradecidos con Él? ¿Cómo no dar gloria a Su Nombre?

Veamos el tema desde otra óptica

Viendo ahora el tema desde otra perspectiva, lo que había sucedido en aquella ciudad de Galilea marcaba un enorme contraste entre los habitantes de la misma y los judíos, a quienes Jesús iba a dirijir Su ministerio desde ahora.

Muchos samaritanos lo recibieron con los brazos abiertos y creyeron en Él, aceptándolo de inmediato como el Mesías de Dios, pero aquellos quienes se consideraban superiores a todos, por ser hijos de Abraham, es decir, los judíos, no lo harían tan fácilmente. 

Por tanto, también es posible que Él estuviera considerando el arduo trabajo que le esperaba, y que entonces pensara en toda su nación como un conjunto al cual no le sería tan fácil recibir Su palabra. Desde ese punto de vista, nuestro Señor tampoco sería honrado en su propia tierra, con su propio pueblo.

Hasta aquí te hemos dado posibles interpretaciones sobre el significado de aquella frase utilizada por Jesús. Cualquiera de estas posibilidades pudiera ser la correcta, pero en verdad no tenemos la mayor de las certezas.

Esperamos que Dios nos siga hablando y que el Santo Espíritu nos lleve a toda verdad, pero a pesar de no tener una sola respuesta por ahora, lo importante es observar que Jesús sabía qué habría de acontecer con Él, y que aún así no dio marcha atrás. 

¡Cuán gran ejemplo! ¿Cierto? Era muy valiente nuestro Señor, y tenía un propósito bien definido. ¿Será que también nosotros podremos tomar su ejemplo y actuar con esa misma valentía y determinación a la hora de llevar el mensaje a las almas perdidas? ¡Dios nos ayude a hacerlo de esta misma manera, con el mismo amor!

Juan 4.43-45 - Inicio del ministerio en Galilea
Juan 4.43-45 – Inicio del ministerio en Galilea

45

Así que cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron, pues habían visto todo lo que Él hizo en Jerusalén durante la fiesta; porque ellos también habían ido a la fiesta

Aquí vemos algo que no duró por mucho tiempo: la recepción cálida de una ciudad judía. Pronto solo parte del pueblo lo seguiría, más muchos otros, influenciados por la envidia de los representantes religiosos, dejarían de hacerlo. 

En este punto, la narración del apóstol nos deja con algunas dudas, ya que no sabemos si nos está hablando aquí sobre lo narrado por él mismo en el capítulo dos de este evangelio (algo que no nos parece posible), o si habla de otros hechos que no podemos determinar. Entonces: 

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¿Qué hechos habían visto aquellos galileos en Jerusalén?

Esto es algo que no podemos asegurar. 

Aprovechamos aquí para repetir algo que alguna vez ya escribimos: Juan no siempre redactó las anécdotas, enseñanzas y hechos de Jesús en orden cronológico. Esto lo dijimos con relación a la narración de la limpieza del Templo, en el capítulo 2 de este evangelio.

En aquella oportunidad decíamos que ese relato fue narrado por Juan al principio de su evangelio, en tanto que los sinópticos nos lo presentan hacia el final del ministerio de Jesús, casi en las vísperas de Su muerte.

Por lo tanto, posiblemente hayan habido otros acontecimientos, de los cuales no conozcamos (o podamos identificar), que habrán llamado la atención de aquellas personas. Nuevamente debemos decir aquí, que no nos alcanza el discernimiento para saber a qué se refería el apóstol.

Lo que sí sabemos es que Él estuvo allí en las fiestas y que de seguro estuvo predicando y realizando señales. Por eso mismo se entiende que luego le siguiera tanta gente a Judea para ser bautizados por sus discípulos (Juan 4.1-3). 

Por otro lado no estará por demás recordar las palabras del apóstol, casi al terminar su evangelio: 

Y hay también muchas otras cosas que Jesús hizo, que si se escribieran en detalle, pienso que ni aun el mundo mismo podría contener los libros que se escribirían. Juan 21.25

En relación con esto, consideremos que Juan tampoco nos dice nada sobre los acontecimientos del viaje desde Samaria y hasta Galilea, en el que de seguro pasaron un buen tiempo caminando, y hubieron varias conversaciones y enseñanzas.

Sepamos entonces que no se nos ha revelado cada detalle de la vida de Jesús, sino únicamente los que el Padre, en su soberana voluntad y previo conocimiento, ha determinado.

Conclusión 

Al ver estos pocos textos terminamos con algunas certezas, pero también con ciertas dudas. Y aunque sepamos que nunca llegaremos a saberlo todo, aún así, cuando esto sucede nos quedamos como “con un sabor amargo en la boca”, anhelando tener mayor discernimiento y más revelación. ¿Te sucede lo mismo?

Dado que esto mismo nos ha sucedido ya en varios pasajes, hemos aprendido a tomarlo con calma y a no desilusionarnos, ya que es sabido que Dios nos revela sólo lo que es necesario. Por tanto, debemos tener esto en cuenta y ver lo que sí tenemos en vez de sufrir por lo que nos falta. 

Entonces, ¿qué es lo que sí sabemos? Veamos:

Jesús estaba comenzando su ministerio allí en Galilea, y la gente lo recibía con los brazos abiertos; seguramente expectantes sobre lo que habría de hacer entre ellos. Este era solo el comienzo (la oposición aún no estaba planteada). Así es que muchos recibirían el mensaje del evangelio, y serían testigos de las señales de parte de Dios en primera persona.

A partir de este punto comenzarán los demás escritores de los evangelios (Mateo, Marcos y Lucas) a narrar los hechos y enseñanzas de Jesús. Juan por su parte sólo tomará algunos hechos narrados por ellos y los contará, ampliando algunos detalles, y dando otros por sabidos. Recordemos que este evangelio fue el último en ser escrito.

Ahora, con respecto a que los galileos habían estado en Jerusalén para el tiempo de la fiesta, recordemos que había tres fiestas principales, por las cuales los judíos hacían peregrinaciones hacia el Templo de Jerusalén, siendo la más importante la de la pascua. Muy posiblemente Juan se estaría refiriendo a la misma.

Aquí nos despedimos por ahora, esperamos haber sido de ayuda, aún a pesar de haber dejado algunas dudas planteadas. Esperamos que el Señor te siga hablando y se revele a tu vida a través del texto bíblico. Si gustas puedes dejarnos tus consultas y/o comentarios. Intentaremos ser de bendición en todo lo que nos sea posible.

A continuación te dejamos algunos links para que continúes con el estudio de este precioso Evangelio:

Nota

Todas las citas bíblicas fueron tomadas con permiso de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © 2005 by The Lockman Foundation.

Juan 4.43-45 – Inicio del ministerio en Galilea

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