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Qué hay en tu corazón

¡Muy bienvenidos a Gracia y Vida!

La presente es una breve reflexión bíblica basada en Marcos 7.15

Jesús enseña que lo que viene de afuera no contamina al hombre, sino lo de adentro, lo que sale del corazón.

Te invitamos a pensar en el significado de estas palabras y a analizar cómo está nuestra vida frente a esta enseñanza de nuestro Señor.

Leamos y reflexionemos juntos.

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Texto Base: Marcos 7.15

No hay nada fuera del hombre que al entrar en él pueda contaminarlo; sino que lo que sale de adentro del hombre es lo que contamina al hombre.

Contexto: Marcos 7.1-2; 14-23

Los fariseos, y algunos de los escribas que habían venido de Jerusalén, se reunieron alrededor de Él; y vieron que algunos de Sus discípulos comían el pan con manos inmundas, es decir, sin lavar.

14 Llamando de nuevo a la multitud, Jesús les decía: «Escuchen todos lo que les digo y entiendan: 15 no hay nada fuera del hombre que al entrar en él pueda contaminarlo; sino que lo que sale de adentro del hombre es lo que contamina al hombre. 16 Si alguno tiene oídos para oír, que oiga».

17 Cuando Jesús dejó a la multitud y entró en casa, Sus discípulos le preguntaron acerca de la parábola. 18 «¿También ustedes son tan faltos de entendimiento?», les dijo. «¿No comprenden que todo lo que de afuera entra al hombre no lo puede contaminar, 19 porque no entra en su corazón, sino en el estómago, y se elimina?». Jesús declaró así limpios todos los alimentos.

20 También decía: «Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. 21 Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, 22 avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez. 23 Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre».

NOTA: El contexto en verdad es todo el capítulo. Harías muy bien en leerlo completo. Nosotros no lo hemos transcrito para que la lectura no se haga tan larga.

Reflexión Bíblica – Meditación Cristiana – Devocional Diario

Muchas veces pensamos que el pecado es consumado como consecuencia de estímulos externos.

Echamos culpas a las situaciones, a las compañías y hasta inclusive al diablo; pero en verdad, la mayoría de nuestros pecados salen de dentro de nosotros mismos.

Es cierto que el diablo tienta. ¡Claro que sí! Que las pruebas son duras, que las circunstancias y compañías nos condicionan. ¡Sí, por supuesto! Pero la decisión siempre es nuestra.

Otros hasta echan culpas al mismo Dios, pensando en que Él es quien nos “mete en tentación” (Santiago 1.13), sin embargo, una y otra vez la Biblia nos dice que somos nosotros los que decidimos pecar o no.

En otros casos, la excusa es nuestra vieja naturaleza. Si has leído el libro de Romanos, seguramente has podido identificarte con el apóstol cuando dijo: “el mal que no quiero, eso hago” (Romanos 7.19).

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Pero aunque es cierto que vivamos en una batalla permanente con nuestra vieja naturaleza, la responsabilidad siempre está en nosotros.

Considera lo siguiente: ¿Tienes una nueva vida en Cristo Jesús? ¡Entonces también tienes la ayuda y el respaldo del Espíritu Santo!

Una y otra vez el texto bíblico nos dice: todas las cosas son nuevas, ustedes tienen una nueva naturaleza, sean santos como Dios es santo, dejando lo pasado sigan adelante, usen las armadura espiritual que se les ha proporcionado, etc., etc.

Por ende: Dios espera santidad y no excusas o promesas. ¡Eso es lo que Él espera de ti! ¿Él cambio es rápido e inmediato? Lamentablemente no, pero sí que es posible, aunque progresivo y costoso.

Tal vez sea tiempo de decidir cómo queremos vivir nuestra vida. ¿Agradaremos a Dios con ella? ¿Buscaremos la santidad que se nos ha pedido, o continuaremos de fracaso en fracaso frente al pecado?

¡Ponte a cuentas con Dios y pide Su fortaleza! Él siempre trabaja en nosotros cuando se lo permitimos.

Oración

Padre santo y bendito Dios, quiero ponerme hoy a cuentas contigo. Te suplico que por favor me perdones por mis pecados y que me ayudes a ser más fuerte frente a ellos cada día.

Por favor, ayúdame en mis luchas, fortaléceme en mis debilidades. Quiero crecer cada día hasta llegar a la estatura de la plenitud de Cristo, a un hombre perfecto, a una mujer perfecta delante de ti.

Me pongo hoy como cada día en tus manos. Obra en mi vida a través del precioso Espíritu Santo, háblame y lléname de tu sabiduría, quiero darle gloria a tu nombre en cada momento de mi existencia.

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Para ti sea toda mi vida, toda la gloria, el dominio y el imperio por toda la eternidad. ¡Bendito sea tu nombre! Pongo estos pedidos a tus pies, en el preciso nombre de mi Señor Jesucristo, amén.

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¿Qué hay en tu corazón?

Links

Puedes leer más sobre este tema en los siguientes comentarios bíblicos:

Santiago 1.13-15 – Nadie es tentado por Dios

1 Pedro 1.15-16 – Llamados a ser santos

También te invitamos a continuar leyendo más reflexiones cortas a través de los siguientes links:

Devocionales Diarios

Devocional diario: El ministerio de Jesús

Devocionales basados en el evangelio de Marcos

Notas

  • Las citas bíblicas fueron tomadas con permiso de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © 2005 by The Lockman Foundation.
  • La imagen de portada corresponde a un trabajo de Gracia y Vida sobre la foto original de Isabella Mariana en Pexels

¿Qué hay en tu corazón?

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