Un Dios en quien podemos confiar – Salmos 18-1-6


 

La confianza, ese extraño tesoro perdido

 

Cuán difícil es fiarse de alguien hoy día. Las personas, las instituciones, y sobre todo los gobiernos; parece que no quedara nadie en quien poder confiar.

Incluso parientes y amigos son propensos a fallarnos.

En este escenario tan oscuro: ¿Podremos encontrar alguna luz de esperanza?

Los párrafos siguientes narran parte de mi experiencia con alguien en quien yo sí puedo confiar:

Un poco de mi testimonio con Dios

 

Siendo muy pequeño mi madre me contaba historias de la Biblia y me hablaba de Dios.

Mi relación con Él fue tan natural como la de un padre con su hijo, y a lo largo de mi vida, Él se fue revelando a sí mismo y yo le fui conociendo, admirando y amando.

Primero fue un Dios que simplemente existía, el Dios de mi mamá. Más adelante ese mismo Dios sería mi propio Dios.

Se convirtió en mi Padre, ya que Él siempre me escuchaba, entendía, ayudaba y consolaba. Y cuán bueno fue  conocerle de tal modo, pero todavía me faltaba algo. Algo muy especial.

Ese Dios, el Dios de mi madre, no solo sería mi Dios, no solo sería mi Padre, había mucho más que eso. Mi vida debía tener algún sentido, y para ello, Él debía ser mi Señor.

Desde muy chico Él me ha mostrado muchas cosas, ayudado cada día, acompañado en cada etapa y demostrado cuán valioso es tenerlo en mi vida.

Y hoy, con alegría y con gran gozo, puedo confesar que Él lo es todo. Mi Señor, mi Rey, y mi Dios.

Y la verdad es, que no hay palabras suficientes para describir mi vida al lado de mi bendito Dios, es por eso que no puedo más que darle la gloria y agradecerle por cada cosa.

Es que, cómo no alabar a un Dios que estuvo siempre presente y que me ayudó tanto.

Lo único que puedo decir a esto es que:

para Él sea la gloria por los siglos, amén

Entonces según mi experiencia, puedo afirmar que, sin importar la situación, el momento o el lugar, Él puede y quiere estar a nuestro lado.

 

Un Dios en quien podemos confiar - Salmos 18-1-6
Yo confío en Dios – https://www.instagram.com/p/BfHEUTrAiyo/?hl=es-la&taken-by=graciayvida5135

Y esa no solo es mi experiencia, sino la de muchos que le han buscado y encontrado. Que lo han necesitado y lo han tenido, que le han clamado y fueron oídos.

En la Biblia encontramos múltiples ejemplos de personas que confiaron en Él y le buscaron.

Y en todas, el denominador común es que Dios se presentó, cuidó, y ayudó a quienes le buscaron, sin importar cuán grande fuere la dificultad que atravesaran.

Salmo 18:1-6 (LBLA)

 

David así lo experimentó y pudo decir luego: “En mi angustia invoqué a Dios y Él me oyó”. Veamos lo que expresa en este salmo:

 

1 ¡Cuánto te amo, Señor, fuerza mía!

El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador;
    es mi Dios, el peñasco en que me refugio.
Es mi escudo, el poder que me salva,
    ¡mi más alto escondite!
Invoco al Señor, que es digno de alabanza,
    y quedo a salvo de mis enemigos.

Los lazos de la muerte me envolvieron;
    los torrentes destructores me abrumaron.
Me enredaron los lazos del sepulcro,
    y me encontré ante las trampas de la muerte.
En mi angustia invoqué al Señor;
    clamé a mi Dios,
y él me escuchó desde su templo;
    ¡mi clamor llegó a sus oídos!

(Salmo 18:1-6 – NVI)

 

Nosotros podemos decir lo mismo.

 

Él nos oye y obra en nuestra vida. Y sin importar quienes sean nuestros enemigos, o  por qué situación debamos pasar:

cuando le abrimos nuestro corazón, Él se hace presente y viene a nuestro lado

En consecuencia ya no estamos solos.

Por ende, te invito a confiar y a buscarle cada día. Yo lo hice y lo hago; y como resultado, no me arrepiento.

Él es un Dios en quien podemos confiar

¿Lo harás tú?

¡Espero que sí!

Que Dios te bendiga mucho

 


Un Dios en quien podemos confiar – Salmos 18-1-6


 

Nota la cita bíblica fue tomada de la

Escritura de la Santa Biblia, NEW INTERNATIONAL VERSION®, NIV® Copyright © 1973, 1978, 1984, 2011 por Biblica, Inc.® Usado con permiso. Todos los derechos reservados en todo el mundo.

 


 

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Publicado por Gracia y Vida

Muchas gracias por habernos visitado¡Que Dios te bendiga mucho!

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