Compasión y amor en acción

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Compasión y amor en acción – Devocional diario

Bienvenidos, hoy te invitamos a meditar en una gran enseñanza de parte de nuestro Señor Jesús. Él no solo se compadecía de la situación y condición de la gente necesitada, sino que hacía lo que podía para ayudarlos en todo lo que le era posible.

También te invitamos, antes de comenzar con el devocional, a que ores para que sea el Señor quien le hable a tu corazón, más allá de lo que nosotros te podamos presentar aquí; y luego de orar, a leer el texto bíblico:

Texto base del devocional

40 Y vino a Él un leproso rogándole, y arrodillándose le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. 41 Movido a compasión, extendiendo Jesús la mano, lo tocó, y le dijo: Quiero; sé limpio. 42 Y al instante la lepra lo dejó y quedó limpio.

Marcos 1.40-42 – LBLA

Pensemos juntos en

El hombre con Lerpa

Al analizar este texto, lo primero que podemos ver es que aquella persona, quien estaba enferma de lepra, hizo lo necesario como para presentarse delante de Jesús. Ésto nos habla de la desesperación y al mismo tiempo de la fe de tal persona, ya que:

Las personas con lepra estaban obligados a alejarse de las personas sanas (de lepra) y gritar: ¡Inmundo! para que los demás pudieran saberlo y tomar los cuidados pertinentes (es más llevaban unas campanillas que debían hacer sonar). Por ende acercarse a Jesús y a la multitud que lo seguía era algo prohibido y peligroso (podían ser apedreados).

Es muy interesante la manera en que se acerca, ya que se arriesga, se humilla y se pone a disposición de la voluntad del único que podía ayudarlo. Él no llega con exigencias ni con reproches, llega con humildad y se muestra exactamente como es (algo que no siempre es muy común). 

Nuestra sociedad

Por nuestra parte, cotidianamente vemos personas necesitadas, muchas de las cuales, en vez de pedir ayuda la exigen, y que se molestan cuando no obtienen lo que esperan, que actúan como si todos a su alrededor estuvieran obligados a ayudarlos, o como si el resto tuviera la culpa de su situación.

Y en cierta manera, no se equivocan tanto, dado que son parte de una sociedad que permite que ellos lleguen a esa situación en vez de protegerlos (aunque es claro que hay casos y casos). Pero todos somos parte de esa sociedad ¿No es cierto?

Ahora, ¿Seremos parte de aquellos que exigen en vez de pedir en humildad, de aquellos que ponen de sí mismos para ser ayudados? ¿O tal vez seremos como estos otros que se paran frente a quien puede ayudarlos y exigen como si tuvieran derecho? Frente al Señor, debemos buscar tener la actitud adecuada. ¿Cuál es tu actitud para con Él?

El ejemplo de Jesús

Yendo ahora al ejemplo de Jesús, cualquiera hubiera esperado que Él se aparte del leproso. Eso era lo que todos los no enfermos de lepra hacían, pero Jesús no necesitaba seguir las reglas sanitarias del momento. Por tanto, Él bien pudo mostrar su compasión de la manera más gráfica y visible posible.

Jesús lo tocó mostrando afecto y ternura, en un acto que nadie más hubiese podido esperar. Quién sabe hacía cuánto tiempo que nadie tocaba a esa persona. Esa era la primera muestra de afecto verdadero en un largo tiempo, algo que seguramente reconfortaba su corazón; pero no sólo recibió el afecto de Jesús, Él le dio mucho más.

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Más allá de hablar con él, algo que nadie hubiese hecho, Jesús lo sanó y con eso, le permitió obtener una nueva y digna vida: Volver a su familia, ser restaurado en la sociedad, volver a ganarse su sustento dignamente, dejar de ser observado con miedo y de mala manera, regresar a la sinagoga, en fin, volver a una vida normal.

Compasión y amor en acción
Compasión y amor en acción – Devocional diario

Apliquemos todo esto a nuestras vidas

¡Cuán grande ejemplo nos da Jesús! ¿Cierto? Y obviamente que aquella persona con lepra también nos dejó un muy buen ejemplo. Pero lo que probablemente más debamos considerar de este texto es la compasión y el amor de Jesús puestos en acción para ayudar a los que sufren. ¿De qué manera mostramos nosotros estas cualidades? 

Tal vez sea tiempo de ponernos en Sus manos para ser de utilidad para aquellos que nos necesitan. ¿No lo crees? Y por tanto: ¿Ayudas a otros? ¿Muestras el amor de Cristo? ¿Te compadeces por las necesidades de quienes te rodean? Todo esto es fruto del obrar de Cristo en tu vida. Si no haces ninguna de estas cosas, tal vez sea hora de considerar acercarte más a Él.

Que el Señor te guíe en Su voluntad para ayudar a quienes lo necesitan. Nunca olvides que cada cristiano tiene la misión de ayudar y bendecir a quienes lo rodean, llevando así el Reino de amor de Dios a la vida de aquellos que no le conocen. Esa es tu misión y es también la nuestra. ¿Estás de acuerdo? Te invitamos a orar:

Oración

Padre Santo te agradecemos por haberte manifestado a nuestras vidas con amor y con ternura. Hoy quisiéramos mostrar ese mismo amor hacia aquellos que no te conocen. Nos ponemos en tus manos y te pedimos tu ayuda y tu guía para que lo hagamos eficientemente cada día.

También te pedimos que nos ayudes a ser sabios y prudentes, que nos guardes de todo mal mientras hacemos esta tarea y que nos proveas de lo suficiente para poder ayudar a otros. Te entregamos nuestras vidas y queremos adorarte. Te pedimos todo esto en el nombre de nuestro Señor Jesús, amén.

Saludo y despedida

Si has hecho esta oración, si estás dispuesta/o a que Dios obre en tu vida, y a mostrar a otros que Dios los ama, no podemos más que alegrarnos. 

Seguramente serán muchos los que recibirán ayuda y amor de parte de Dios y de cada uno de sus hijos. Esperamos que Él te guíe en esto y que te ayude cada día.

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Por otro lado, si quieres comunicarte con nosotros, te estaremos esperando. ¡Que Dios te bendiga mucho!

Notas

La Cita Bíblica fue tomada con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

La imagen corresponde a un trabajo de Gracia y Vida sobre la imagen original de 41330  descargada de Pixabay

Compasión y amor en acción – Devocional diario

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2 respuestas a «Compasión y amor en acción»

Gracias por ese devocional, ha sido de gran bendición para mi, he recibido en mi corazón una profunda enseñanza y un gran aprendizaje.

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