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Las señales de Dios y nuestras decisiones

Siendo hijos de Dios, ¿cómo tomamos nuestras decisiones en la vida?

Cada uno de nosotros estamos en algún punto entre los siguientes dos extremos: el primero, el de aquellos que deciden todas las cosas por su propia cuenta y el segundo, el de quienes no pueden dar ni un paso si no se perciben dentro de la voluntad del Señor.

Te invitamos a considerar este tema a la luz de la palabra de Dios.

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Las señales de Dios y nuestras decisiones

A la hora de desenvolvernos en la vida, los hijos de Dios tomamos posturas diferentes; cada uno de nosotros estamos en algún punto entre los siguientes dos extremos: el primero, el de aquellos que deciden todas las cosas por su propia cuenta y el segundo, el de quienes no pueden dar ni un paso si no se perciben dentro de la voluntad del Señor.

Muchos de nosotros anhelamos poder hallar siempre alguna revelación especial de Dios, la cual nos indique el mejor camino a seguir, o incluso que nos muestre qué cosa debemos hacer en determinada situación. Quisiéramos tener algún tipo de discernimiento especial o mejor, una revelación sobrenatural.

Te invito a ver ahora un ejemplo bíblico sobre una confirmación de Dios a uno de sus hijos. La ocasión es en el bautismo de Jesús, en un momento donde Juan el Bautista necesitaba tener la certeza sobre quién sería el Mesías enviado por Dios, leamos:

El ejemplo de Juan el Bautista

En Juan 1.32-34 leemos:

32 Juan dio también testimonio, diciendo: He visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y se posó sobre Él. 33 Y yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: “Aquel sobre quien veas al Espíritu descender y posarse sobre Él, éste es el que bautiza en el Espíritu Santo. 34 Y yo le he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

(Juan 1.32-34 – LBLA)

En este pasaje vemos que Juan necesitó una señal clara de parte de Dios y Él se la concedió según su necesidad. Esto es algo verdaderamente maravilloso, sin embargo tal vez podamos preguntarnos:

¿Se manifiesta Dios tan claramente a nosotros? ¿Es normal que Dios nos brinde sus señales en diferentes momentos de la vida? ¿Debería sucedernos seguido? ¿Debo esperar a tener una señal para dar el siguiente paso en mi vida? Y por último, lo que percibo, ¿Es realmente una señal de Dios?

Son demasiadas preguntas, Pero te invito a analizarlas juntos. Te propongo que comencemos pensando juntos en:

Las señales de Dios

En la Biblia encontramos muchísimos ejemplos de personas que han tenido revelaciones de parte de Dios. Pero más allá de aquellos ejemplos escritos, muchos de sus hijos hemos experimentado en algún momento muy particular, las manifestaciones y la guía de nuestro Padre Celestial.

¿Has podido vivenciar alguna de estas experiencias? Te invito a compartirlas en el espacio de los comentarios.

Ahora bien, que sucedan de tanto en tanto, no implica que sean eventos cotidianos ni sucesos pedidos “on demand”, es decir, a voluntad de quien lo desee. Lamentablemente debemos afirmar que más allá de nuestros deseos y anhelos, Dios ejerce su poder sobrenatural cuándo quiere y en el momento en que Él entiende que es mejor para nosotros.

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No podremos ni convencerlo ni menos forzarlo a que nos muestre algo que le pidamos, o a que nos responda, si no es su voluntad hacerlo. Esto es cierto para cualquier caso y para toda persona sin importar cuán urgentes o apremiados nos percibamos. Entonces, Él siempre tendrá potestad sobre dichos eventos y los hará según su voluntad y/o plan para nosotros.

Con esto bien asimilado, también podemos decir que la misma regla se aplica para los milagros. Nosotros no sabemos cuándo los hará, pero aún así, el hecho de que Dios sea soberano, no nos impide orar solicitando que obre en nuestras situaciones, y pidiéndole que realice algún milagro o que nos revele qué debemos hacer o cuál sea su voluntad en determinado asunto.

De lo que sí podemos estar seguros, es que Dios quiere que confiemos en Él (Jeremías 17.7-8), que le busquemos cada día (Salmos 119.2; Mateo 7.7) y que le hablemos de lo que necesitamos (Filipenses 4.6-7; Colosenses 4.2), pero eso sí, quiere que lo hagamos con verdadera fe (Santiago 1.6). En la Biblia Él se presenta como nuestro Padre (Mateo 6.6; 1 Juan 3.1), quien sabe lo que necesitamos  (Mateo 6.8) y quien es lo suficientemente bueno como para concedernos lo que le pidamos (Lucas 11.9-13).

Ahora, ¿Qué sucede si le pedimos a Dios que nos hable y no lo hace en forma sobrenatural? ¿Podrá hablarnos de otra manera? ¿Es normal que escoja otra forma? Veamos lo siguiente:

¿Cómo nos habla Dios cuando no lo hace a través de maravillas?

Dios nos habla y nos muestra su voluntad o su parecer de muchas maneras. La Biblia nos será la fuente central de revelación. Ahora, si bien Él nos hablará normalmente por ese medio, también es posible que las situaciones o circunstancias nos hablen por sí mismas (deberemos interpretarlas con sabiduría); o también es posible que algún hermano tenga el discernimiento necesario y nos brinde un consejo adecuado (el pastor o los líderes de la Iglesia serán las personas indicadas para ir a consultar).

Volviendo ahora a nuestra relación con Dios y a la revelación que esperamos de su parte (más allá de los demás recursos que Él mismo pone a nuestra disposición):

¿Qué deberíamos hacer cuando no percibimos una respuesta divina?

Aún cuando a veces haya silencio de su parte, y por cierto que nos llegarán dichos momentos, no debemos sentirnos solos, o pensar que Él no se preocupa. Dios jamás nos abandonará o nos dejará solos a nuestra suerte. La oración, la lectura de la Biblia, congregarnos en una iglesia local y buscar consejería de algún/a hermano/a maduro/a en la fe. Serán nuestros objetivos a seguir.  

En ese caso nuestra fe, la búsqueda de Dios y nuestra perseverancia en la oración y en la esperanza puesta en Él, serán cruciales para lograr desenvolvernos en el día a día. Nunca debemos olvidar que la comunión constante con Él será el mejor remedio para nuestra incertidumbre, para nuestros temores y para nuestra ansiedad.

Lo que debemos buscar es la sabiduría que viene de Dios (Santiago 1.5), y algo que es más que evidente, nunca debemos tomar decisiones apuradas, sin tomar un tiempo para la oración y la reflexión. Dios estará acompañando nuestras decisiones y al fin, aunque no haya habido una revelación especial, sentirnos su paz en lo que decidamos.

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Ésto último, la paz en nuestras decisiones, nos será una muy buena guía cuándo estemos en completa comunión con Dios. Esa será una buena señal de confirmación cuando la revelación personal (sobrenatural) no nos llegue. Debemos comenzar a buscar más de este tipo de confirmaciones, las cuales sí serán mucho más frecuentes que los milagros o revelaciones extranaturales.

Me despido por ahora, que Dios te bendiga mucho!!

Links

Te invitamos a leer también el estudio sobre los silencios de Dios, por qué llegan y qué hacer cuando nos toquen vivirlos

Y si gustas: El espíritu Santo es quien nos ayuda para relacionarnos con Dios el Padre

Nota:

La Cita Bíblica fue tomada con permiso de LBLA –http://www.lbla.com

Las señales de Dios y nuestras decisiones

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2 respuestas a «Las señales de Dios y nuestras decisiones»

Tuve una señal en mi cumpleaños. Yo deseo casarme y en días anteriores pedí a YHWH que en mi cumpleaños me presentara con quien me casaría. Y recibí un mensaje de texto del hermano de un pretendiente que está en la cárcel por motivos migratorios.

Hacía un mes que no hablaba con él. Mandó decirme que me ama y recuerda siempre; fue el primer mensaje del día. No me lo esperaba, dejamos de comunicaros cuando me advirtió lo deportarian y aprisionarían.

Ahora estoy sorprendida porque en días recientes he estado buscando los medios para conocer personas y cumplir mi sueño de matrimonio, pero esto me ha obligado a tomar una pausa y voy a leer la Biblia para encontrar otra señal. Decidir qué hacer en este caso no es fácil.

Las señales de YHWH existen, y tengo que dan continuidad de la mejor manera.

Gracias por su artículo.

Hola Fe, gracias por escribirnos. Las Señales de Dios muchas veces se confunden con “simples casualidades”, que tomamos por señales, pero que no son tales.

En cuanto a la persona con quienes nos casaremos, tal vez no sea tan cierto que “existe alguien específico preparado por Dios”, una única persona que Él tiene para darte. Tal vez seamos nosotros los que debamos escoger, habiendo orado y teniendo sabiduría de Dios (Santiago 1.5 – Léelo por favor).

El paso de encontrar una persona que nos acompañe en la vida es una de las mayores decisiones que habremos de tomar. Esa persona, si es un verdadero creyente, colaborará activamente en nuestro crecimiento espiritual; y si no lo es, hará de ancla, la cual deberás arrastrar para llegar al lugar en donde el Señor te llame a estar.

Por eso: Escoge con sabiduría y sin apuros. Pero también, no esperes toda tu vida que llegue “mágicamente” a tu Iglesia. Si no hay reuniones de jóvenes solteros, en conjunto con otras congregaciones, intenta visitar Iglesias y conocer. No te apures, pero no te quedes esperando. En este caso, la enseñanza de pablo sobre otro tema, bien pudiera aplicarse al caso: Analiza todo y “retén” lo bueno.

Esperamos que esta respuesta te sea de ayuda. El tema en el que nos metimos es polémico, lo sabemos, pero eso es lo que entendemos y por eso te lo hemos aconsejado. Dios te bendiga mucho”

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