El mejor momento para orar – Devocional diario

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El mejor momento para orar – Devocional diario

Todos sabemos que necesitamos orar, que es algo importante y que no podemos dejar de hacerlo; esto claro, si es que nos queremos comunicar con Dios. Pero, saber cómo y cuándo orar muchas veces se vuelve un problema para nosotros. ¿Te ha sucedido? Veamos un ejemplo rápido:

Decimos: Voy a tomar un tiempo cuando vuelva del trabajo, y luego, ya estando en casa, decimos: lo hago un rato antes de dormir. Al acostarnos nos quedamos dormidos y por lo tanto, y mientras luchamos con el sueño, nos prometemos lo siguiente: me despierto un rato antes y lo hago. Y al otro día… Otra vez lo mismo… A todos nos ha sucedido, ¿Cierto?

En este devocional te invitamos a ver un muy buen ejemplo de parte de Jesús, y a pensar juntos en la mejor manera de resolver este problema. 

Pero antes que nada, leamos el siguiente texto:

Texto base del devocional

Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba.

Marcos 1:35 – LBLA

Pensemos juntos

¿Existe algún secreto como para comenzar bien el día? Sí claro, y también muchas recetas, como por ejemplo: dormir bien, desayunar apropiadamente, tener una actitud positiva, planificar bien los pasos a seguir y tener en claro las metas a obtener. Toda ellas nos pueden ayudar y mucho, pero no constituyen nuestra principal razón de éxito o fracaso. 

Cuando un cristiano quiere comenzar bien su día, no hay mejor manera de hacerlo que de la mano de, y con la bendición de su Padre Celestial. Jesús lo sabía y por eso permitió que sus discípulos pudieran observar su ejemplo, a fin de que puedan seguirlo. 

Veamos algunas de las enseñanzas de este texto:

Muy de mañana y cuando todavía estaba oscuro

Antes que nada más pudiera ser hecho (por la falta de luz diurna), Jesús ya comenzaba su día con la ración correspondiente de comunión con su Padre. Esto era más que necesario porque toda su vida estaba orientada a servirle. ¿Tendrás tú el mismo objetivo que Él? Ahora ya sabes de dónde sacaba su guía y fortaleza.

Salió, y se fue a un lugar solitario

No se quedó donde alguien más los pudiera distraer. Jesús quería estar a solas con su Padre. Esto es vital a la hora de derramar nuestro corazón delante de Dios. Claro que también podemos hacerlo frente a otros, y sin que nadie se de cuenta, pero esto sólo sucede algunas contadas veces o en situaciones muy especiales. ¿Te ha pasado?

Por lo general, cuando hay gente a nuestro alrededor no podremos concentrarnos, y la idea de la oración es estar solo de a dos o, mejor dicho de a tres, tú, tu Padre y el Espíritu Santo (quien intercede por tí con gemidos que no pueden expresarse con palabras (ver Romanos 8.26 – NVI).

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Pensando en nosotros mismos

Ahora, más allá del horario del día que separes para tu momento de comunión con Dios (se entiende que hay muchos a quienes madrugar les resulta imposible por distintas razones), lo importante es que tengas cada día ese momento especial. No pueden haber excusas si en verdad le amamos, si en verdad nos consideramos sus siervos.

Dios lo espera y nosotros lo necesitamos, así que, si separas tiempo para comer, para ir a trabajar, para dormir o para ducharte, seguramente también podrás poner en tu agenda un tiempo especial para la oración (¿En serio pondrás excusas?). Incluso hasta puedes combinar los tiempos (el de la ducha, el del viaje a tu colegio, el de cocinar o limpiar tu hogar, etc., etc.).

Solo que entenderás que no es lo mismo dedicar un tiempo exclusivo para Dios que compartir un tiempo con Él y con algo más. Eso sería como presentarte delante de tu Jefe para hablarle de tu sueldo/salario, mientras otras personas al mismo tiempo le plantean otras tantas cosas. Su atención no estaría en lo que es tan importante para ti, ¿Cierto?

El mejor momento para orar - Devocional diario
El mejor momento para orar – Devocional diario
Una actitud muy común

Lo raro es que todos nosotros entendemos todo esto pero aún así, muchas veces lo seguimos haciendo. Es como si ese tiempo no fuera vital para nuestras vidas, para nuestra fortaleza espiritual o para hallar la sabiduría que sólo nos llega de Él. 

Ahora, sí que sabemos que es importante, pero nos dejamos estar, sin prestar atención a lo que en verdad importa, es como con el ejercicio físico o como el acostumbrarnos a una dieta saludable. ¿Te sucede también que esto último te cuesta?

¿Por qué entonces dejaremos lo que tan bien nos hace para un “más tarde” que al final nunca llega…? ¿No será tiempo plantarnos en la decisión firme de hacer lo que debemos hacer, de hacer lo que más nos combiene?

Ahora, volviendo a la oración: ¿No te resulta extraño que sólo nos volvamos “fanáticos” de la misma cuando estamos en alguna situación que nos desborda?. Éste es el mejor consejo para nunca llegar a esa situación: 

¡Nunca dejes de hablar con Él, jamás descanses de buscarlo! Eso te mantendrá firme para que ninguna situación te tome por sorpresa y te dará la comunión que tanta falta nos hace. ¿Estás de acuerdo?

Si es así, tal vez sea tiempo de tomar una buena decisión para tu vida.

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Oremos juntos:

Oración

Muchas gracias Padre Celestial por estar con nosotros cada día y por darnos ejemplos que poder seguir, gracias por el ejemplo de Jesús y por tener tu palabra a nuestra disposición; gracias también porque Tú estás disponible siempre para nosotros, ¡muchas gracias Padre!

Señor queremos ponernos delante de ti con nuestras debilidades y fallas, pidiéndote perdón por nuestros pecados y suplicándote que nos ayudes a seguir creciendo y que nos fortalezcas en la fe.

Padre, nos cuesta orar, me cuesta orar y por eso te pido que me ayudes a ser sabia/o y que me bendigas para encontrar ese tiempo tan especial en donde poder charlar contigo. Solo tú conoces mi vida, tú sabes todas las cosas, guíame Padre y ayúdame, por favor.

Señor me pongo en tus manos y me entrego a ti, esperando que sigas obrando en mi vida y que me ayudes en este aspecto de mi relación contigo, ayúdame también a concentrarme mientras te hablo, ayúdame a tener un momento perfecto de oración cada día. 

Te necesito, te necesito mucho, háblame también a través de Tu palabra y ayúdame a ser luz para quienes me ven cada día. Para ti sea la gloria y toda mi vida, en el nombre de Jesús, Amén.

Saludos y despedida

Esperamos que este devocional haya sido de bendición para ti.

Encuentra más en:

Si quieres comunicarte con nosotros, queremos que sepas que te estaremos esperando y que nos gustaría mucho saber sobre ti. 

¡Que Dios te bendiga mucho!

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Notas

La Cita Biblica identificada como LBLA fue tomada con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

La identificada como NVI fue tomada de fueron tomadas de:

Escritura de la Santa Biblia, NEW INTERNATIONAL VERSION®, NIV® Copyright © 1973, 1978, 1984, 2011 por Biblica, Inc.® Usado con permiso. Todos los derechos reservados en todo el mundo.

La imagen corresponde a un trabajo de Gracia y Vida sobre la imagen original de Free-Photos descargada de Pixabay

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