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Persistiendo en la Fe

¡Muy bienvenidos a Gracia y Vida!

La presente es una breve reflexión basada principalmente en Marcos 7.29.

En este estudio bíblico veremos que una fe persistente puesta en el Señor trae frutos de bendición.

Te invitamos a leer estas breves líneas y a preguntarnos: ¿Tendremos nosotros una fe tan grande?

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Texto base: Marcos 7.29

Jesús le dijo: «Por esta respuesta, vete; ya el demonio ha salido de tu hija»

Contexto: Marcos 7.24-30

24 Levantándose de allí, Jesús se fue a la región de Tiro, y entrando en una casa, no quería que nadie lo supiera, pero no pudo pasar inadvertido; 25 sino que enseguida, al oír hablar de Él, una mujer cuya hijita tenía un espíritu inmundo, fue y se postró a Sus pies. 26 La mujer era gentil, sirofenicia de nacimiento; y le rogaba que echara al demonio fuera de su hija.

27 Y Jesús le decía: «Deja que primero los hijos se sacien, pues no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos». 28 «Es cierto, Señor», le dijo ella; «pero aun los perrillos debajo de la mesa comen las migajas de los hijos». 29 Jesús le dijo: «Por esta respuesta, vete; ya el demonio ha salido de tu hija». 30 Cuando ella volvió a su casa, halló que la niña estaba acostada en la cama, y que el demonio había salido.

Reflexión Bíblica – Meditación Cristiana – Devocional Diario

Este texto es la conclusión de una maravillosa historia, que nos habla de una mujer que supo afrontar su situación, buscar en el lugar correcto, lidiar contra el rechazo y luchar hasta lograr lo que necesitaba.

Gran ejemplo para cada cristiano, porque nos demuestra que muchas veces la respuesta a nuestras aflicciones no se encuentra rápido ni fácilmente, pero que sin embargo, todos aquellos que son capaces de buscar tenaz e incesantemente, logran hallar la solución, o por lo menos (como si fuera poco), la fortaleza y la sabiduría de Dios.

Es gratificante encontrar las siguiente palabras en un relato paralelo de de este pasaje:

Entonces Jesús le dijo: «Oh mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas». Y su hija quedó sana desde aquel momento (Mateo 15.28 – LBLA).

¿Qué había hecho dicha mujer para recibir lo que anhelaba y necesitaba? Sólo, y nada menos que, buscar perseverantemente la respuesta en Jesús. 

Y aún cuando la solución que buscaba no llegaba, cuando todo parecía imposible mientras lidiaba con el aparente rechazo de Jesús, su determinación y su fe, puestas en el lugar adecuado, tocaron el corazón de nuestro Señor.

¡Grande es tu fe! Fueron Sus palabras.

Cómo no reconocer semejante fe y cómo no conceder lo que tanto necesitaba. Jesús estuvo más que de acuerdo en actuar a la distancia y aún, sin decir una sola palabra.

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Su sola voluntad bastó, la sola fe de aquella mujer alcanzó y el milagro, por ende, se llevó a cavo.

¿No es un final maravilloso? ¡Así es nuestro Señor!

¡Claro que no fue fácil! ¡Y por supuesto que ella tuvo que hacer uso de todos los recursos que tenía disponible! Pero esa mamá logró para su hija lo que hubiera sido imposible de otra manera.

Ella, al igual que cada uno de nosotros, supo por experiencia que en Jesús están todas nuestras respuestas.

Mirando ahora nuestra propia fe, ¿será que aún necesita ser solidificada, hacerse más grande y todavía más fuerte?

¡Cuán difícil es aprender a confiar cuando la respuesta, a todas luces, parece ser adversa! ¿Cierto? ¡Pero aún así no podemos dejar de confiar!

¿Qué haremos entonces para cumplir con ese objetivo? ¿Lograremos en algún momento hacer que Él se sorprenda, que exclame con admiración: ¡Grande es tu fe!?

¡¡Oh Dios Santo, qué así sea!!

Dios bendiga nuestra vida espiritual y haga crecer, en cada uno de nosotros, una fe que permanezca firme sin importar la situación. Que Él acreciente nuestra fe y nos lleve a vivir vidas de victoria espiritual tal como la que vivió la mujer de nuestra historia. ¿Amén?

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Oración

Padre santo quiero agradecerte por estar siempre presente, por amarme tanto y por ayudarme cada vez que te lo pido.

Quiero entregar hoy mi vida en tus manos. Tú sabes sobre mi dolor y necesidades, por favor, obra en mi vida.

También necesito que me ayudes con mi fe, quiero confiar aún más, quiero estar firme y ser fuerte ante la adversidad.

Para ti sea la gloria, tú sabes todas las cosas y te adoro. Mi vida está escondida en ti Señor. ¡Por favor: No tardes en visitarme! Bendíceme Padre mío.

Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús, amén.

Persistiendo en la Fe
Persistiendo en la Fe

Links

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Devocionales Diarios

Devocional diario: El ministerio de Jesús

Devocionales basados en el evangelio de Marcos

Notas

  • Las citas bíblicas fueron tomadas con permiso de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © 2005 by The Lockman Foundation, a excepción de las explícitamente señaladas.
  • La imagen de portada es un trabajo de Gracia y Vida sobre la foto original de Ketut Subiyanto.

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