Nuestra responsabilidad para obtener la salvación

En este estudio intentaremos explicar de manera breve y clara estas preguntas. Lo haremos apoyándonos en las escrituras. Te invitamos a leer con detenimiento estos puntos y a acercarte a Dios para obtener tu salvación.

¿Qué hace que podamos ser salvos? 

Uno de los versículos más conocidos de la Biblia es el que se encuentra en el capítulo 3 del evangelio de Juan. Es muy conocido porque nos muestra el amor y el plan de Dios para con todo el mundo. Dice así:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Juan 3:16 – LBLA

Entre otras cosas, este versículo nos habla sobre la universalidad del llamado de Dios, quien “amó a todo el mundo” de tal manera que nos dio “a toda la humanidad”, la oportunidad de tener fe y de obtener la vida eterna. 

En él también podemos ver que quien nos da esa posibilidad de salvación es Dios y que lo hace por amor. Por lo tanto, todo aquel que quiera creer en Dios y en la salvación provista por su Hijo, tiene la oportunidad de ser un/a hijo/a de Dios

Otra cuestión fundamental, que necesitamos entender, es que la salvación nos es regalada por Dios. En el Nuevo Testamento encontramos reiteradamente la palabra “Gracia”, la cual nos da la idea de un regalo inmerecido que Dios le hace a su creación. 

Por ende, cada vez que en la Biblia se habla de la salvación, también aparece este concepto de la gracia de Dios. Leamos por ejemplo el siguiente versículo:

Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios;

Efesios 2:8 – LBLA

Entonces, y como conclusión, lo que podemos decir es que quien posibilita la salvación es Dios mismo. Sin embargo, tener esta oportunidad de tomar la salvación, no nos habilita por sí misma a disfrutar de ella. Hay algo más que debe suceder y es aquí donde entra en juego nuestra decisión y nuestra voluntad.

Nuestra responsabilidad para obtener la salvación

¿Somos responsables para obtener nuestra salvación? 

Para intentar responder esta pregunta nos gustaría invitarte a leer varios versículos, trataremos estos en unos pocos puntos. En el primer versículo del primer punto veremos cuál es el mensaje de Jesús para todos nosotros:

Arrepentimiento

Desde entonces comenzó Jesús a predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca».

Mateo 4.17 – NVI

El arrepentimiento de nuestros pecados es fundamental para poder relacionarnos con Dios, y de eso depende en primer lugar nuestra salvación. Es claro que deberíamos explicar aquí qué es el pecado, pero te dejamos un link que te lo explicará muy sencillamente.

Igualmente por las dudas, por si no puedes leerlo, diremos muy brevemente que pecado es todo lo que ofende a Dios y nos aleja de Él. Sigamos ahora con el estudio y veamos qué debemos hacer para que Dios se acerque a nuestras vidas. La Biblia es muy enfática al respecto y nos dice:

 Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Límpiense las manos, pecadores! ¡Purifiquen sus corazones (…)

Santiago 4:8 – DHH

Por lo tanto, lo que aquí vemos es que debemos hacer algo para obtener la salvación y que no alcanza únicamente con que Dios la haya puesto a nuestra disposición. Veamos lo siguiente:

Decisión y acción

Tanto estos versículos, como muchos otros, nos recalcan que debemos tener la voluntad de acercarnos a Dios para poder tener una relación con Él. Esto demanda tanto una decisión como también una acción de nuestra parte

Dios ya ha hecho todo lo necesario para que tengamos la salvación, lo hizo a través de su Hijo Jesucristo, sin embargo, hay algo que solo nos corresponde a nosotros. Debemos acercarnos a Dios en humildad y arrepentimiento, reconociendo nuestros pecados delante de Él

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.

1 Juan 1:9 – NVI

Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna

Hebreos 4:16 – LBLA

Es importante aclarar aquí que Dios no nos obliga a aceptar su salvación, ya que Él respeta nuestro libre albedrío (nuestra libertad de elección). Por tanto, Él solo nos la ofrece, nos brinda el entendimiento necesario y espera nuestra respuesta.

Nuestra responsabilidad para obtener la salvación

Señorío de Cristo

En el que versículo que sigue veremos qué más debemos hacer para ser sus hijos. Además de poner en acción nuestra fe para poder creer, debemos confesar que Jesús es el Señor de nuestras vidas, y para esto, obviamente deberemos tomar una gran y muy seria decisión.

Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.

Romanos 10: 9-11 – NVI 

Esto significa que debemos cambiar el rumbo de nuestras vidas, tomando a Jesús como autoridad y guía para nuestras vidas.

Nuestra responsabilidad para obtener la salvación
Rompiendo cadenas – Nuestra responsabilidad para obtener la salvación

Esta imagen fue tomada de Thomas B. en Pixabay 

¿Tenemos la posibilidad de elegir si somos salvos o no?

Obviamente la respuesta a esta pregunta tiene mucho que ver con un regalo de Dios llamado libre albedrío. Esta pregunta también pudiera llevarnos a la siguiente: ¿Es esta oferta irrechazable? 

Dado que tenemos la posibilidad de elegir qué queremos hacer de nuestras vidas, entonces también tenemos la oportunidad de decidir qué queremos hacer con la salvación que Dios nos regala.

Por ende la respuesta a la pregunta es que tenemos libertad para decidir lo que nos venga en gana. lo que sí debemos tener en cuenta es que Dios solo nos presenta de manera clara que tenemos la posibilidad de ser salvos, dejándonos luego decidir a nosotros.

Pongamos en claro qué debemos decidir:

  • Seguir viviendo una vida sin Dios, sin propósito y sin esperanzas para el final de la misma, o
  • Tenerlo a Él como nuestro Padre, tener su guía, su apoyo y su bendición en esta vida y, una herencia incorruptible en la eternidad aguardando por nosotros ( Aquí pudiéramos leer un comentario bíblico que nos habla sobre la herencia que Dios pone a nuestra disposición, basado en 1 Pedro 1:4-5).

Nuestra responsabilidad para obtener la salvación


Permítenos por un momento realizar

Un pequeño paréntesis

Solo te haremos tres preguntas ¿Deseas ser hijo de Dios? ¿Qué has decidido hacer con la oportunidad que aguarda por ti? ¿Tienes ya una relación de hijo a Padre con Él?

Si decides acercarte a Él te invitamos a leer cuales son los tres pasos fundamentales para acercarse a Dios, o también la Guía práctica para ser un hijo de Dios. ¿No le conoces pero estás interesado en ello? entonces el siguiente link pudiera ayudarte: Quiero conocer a Dios. Si no estás seguro puedes escribirnos e intentaremos responder tus dudas.


Sigamos ahora solo un poco más.

¿De qué depende?

Tal vez ya no haga falta responder esta pregunta en este lugar, ya que ha sido contestada en todo el artículo aquí escrito. Sin embargo podemos aquí ampliar y reforzar los conceptos al decir que:

La salvación depende en primer lugar de Dios, pero también depende de nosotros. Dios la ha puesto a nuestra disposición, pero nosotros debemos hacer algo para obtenerla. En primer lugar debemos acercarnos a Dios en arrepentimiento y humildad, pero además con la convicción firme de comenzar con Él una nueva vida, para seguirle y servirle.

En este estudio hemos dejado de lado la función del Espíritu Santo en el proceso de iluminación y entendimiento. Pero muy brevemente decimos que el Espíritu Santo nos ayuda a entender la Palabra de Dios y la salvación que Él provee

Y además también el Espíritu Santo nos ayuda a relacionarnos con Dios el Padre. Por ende, cuando decides acercarte a Dios, entonces también entablas una muy estrecha relación con el Espíritu Santo, el cual te ayudará en todas las cosas relacionadas con la fe y con la vida que el Padre quiere que vivamos.

¿Has tomado ya una decisión? Dios te ayude a hacerlo, por nuestra parte ya estamos terminando este estudio. Esperamos haber sido claros y sencillos en la explicación de tantos conceptos, pero si no ha sido así, por favor escríbenos para que podamos enmendarnos.

Nuestra responsabilidad para obtener la salvación

Quisiéramos dejarte algunos versículos más que podrán ayudarte a entender un poquito mejor lo que hemos hablado:

Algunos versículos que pueden ser de ayuda

Sobre nuestra necesidad de arrepentirnos y confesar nuestros pecados 

El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.

Proverbios 28:13 – LBLA

Por eso, vuélvanse ustedes a Dios y conviértanse, para que él les borre sus pecados

Hechos 3:19 – DHH
Sobre tomar la decisión de cambiar nuestra forma de vida

—Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados —les contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo.

Hechos 2:38 – NVI

Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida.

Santiago 1:21 – NVI

 No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia.

Romanos 6:13 – NVI

Por último queremos poner a tu disposición algunos links que tal vez puedan ser de utilidad para ti.

Nuestra responsabilidad para obtener la salvación

Links a otras publicaciones de Gracia y Vida

Nota

Todas las Citas Bíblicas identificadas con LBLA fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

Las identificadas como NVI, fueron tomadas de:

Escritura de la Santa Biblia, NEW INTERNATIONAL VERSION®, NIV® Copyright © 1973, 1978, 1984, 2011 por Biblica, Inc.® Usado con permiso. Todos los derechos reservados en todo el mundo.

Las identificadas como DHH, fueron tomadas con permiso de:

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.

Nuestra responsabilidad para obtener la salvación

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Publicado por Gracia y Vida

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