Los Cristianos y el Enojo

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Los Cristianos y el Enojo – Devocional Diario – Marcos 3.5

Hola, muy bienvenida/o al sitio Gracia y Vida. Hoy te presentamos un devocional acerca del enojo entre cristianos. Esperamos sea de bendición para tu vida.

Si es posible, antes de comenzar con el mismo te pedimos que dediques unos instantes para orar. ¿Podría ser? Muchas gracias.

Una vez que ya hemos orado, ahora sí comencemos por leer nuestro

Texto base del devocional de hoy

Y mirando con enojo a los que lo rodeaban, y entristecido por la dureza de sus corazones, le dijo al hombre: «Extiende tu mano». Y él la extendió, y su mano quedó sana.

Marcos 3.5 – NBLA

Pensemos juntos

El contexto de la historia bíblica

Jesús entró nuevamente a una sinagoga, y en su interior, un hombre con parálisis en una de sus manos esperaba un milagro; pero no era el único que observaba a Jesús. Los fariseos también esperaban algo de Él, un “error o una equivocación” de Su parte, para poder tener algún motivo con qué acusarlo.

A pesar de saber todo esto, Jesús no dejó de ayudar al hombre; y es más, hizo algo todavía más asombroso, le pidió que se ponga en medio y allí mismo hizo un milagro a la vista de todos. Esto último fue muy asombroso porque les dio a los fariseos lo que tanto esperaban, una posibilidad para poder acusarlo…

Pero aunque nos resulte claro que los fariseos obtuvieron lo que querían, también es cierto que aquel hombre de la historia recibió el milagro que tanto necesitaba. Jesús nunca se detuvo por el qué dirán, pero además, hoy podemos ver (gracias a este texto) que Él tampoco se detuvo a pesar de Su propio enojo.

Sí, Jesús siguió obrando el bien a pesar de que la situación a su alrededor le era adversa, a pesar de la malicia de los supuestos representantes de Dios (los fariseos) y a pesar de su propio enojo. ¿Será que también nosotros podemos obrar de este modo en circunstancias similares? ¿Será que Dios puede darnos la capacidad para hacer el bien aún en un medio de hostilidad?

Pensemos en nosotros mismos

¿Cuántas veces pasamos por esa “bendita” emoción llamada enojo? ¿Cierto? Muchas veces con razón y otras tantas, bueno, nos las arreglamos como para justificar su presencia en nosotros, ¿Te sucede? Lo llamativo es que Jesús nos muestra que aún a pesar del enojo es posible hacer las cosas bien.

Ahora, pensando por ejemplo en nuestro servicio en la Iglesia: ¿Cuántas veces hemos dejado las cosas por la mitad (tarea o ministerio) por causa de un desacuerdo o de un enojo? ¿Te ha sucedido? 

Dios pidiéndote que cumplas con cierto llamado y por fin, al meter tu mano en el arado, tu compañero de siembra quiere comenzar por un lado y tú por el lado opuesto del campo. O tal vez: Él o ella quiere utilizar un método, y tú estás absolutamente seguro de que el Espíritu Santo se te presentó en persona para revelarte otro. ¡Qué situaciones complicadas! ¿Cierto?

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Sin embargo, y lamentablemente estas cosas suceden; y no sólo dentro de los ministerios en las Iglesias, sino también dentro de las familias. Claro que los ejemplos variarán en cada contexto, pero la posibilidad de toparnos con el enojo siempre estará presente. El tema es qué hacemos cuando estamos enojados, y cuáles son nuestras reacciones y actitudes.

Es digno de notar que la Biblia nos dice que Jesús fue tentado en todo pero sin pecado (Hebreos 4.15), y a su vez, en este texto nos encontramos con que Él se terminó enojando con los fariseos. Esto nos muestra claramente que el enojo por sí mismo no es pecado

Es más, hay muchísimos textos en los que se nos dice que Dios se enojó y además, y de seguro, todos recordamos el texto que nos muestra a Jesús volcando la mesa de los cambistas (Mateo 21.12-17). ¿Cierto?

Los Cristianos y el Enojo
Los Cristianos y el Enojo – Devocional Diario

Nuestro enojo

Como pudimos observar en el texto, Jesús nos da un gran ejemplo a seguir, y eso nos lleva a pensar en que, a pesar del enojo, podemos seguir obrando el bien, y que el mismo no debería interferir ni en nuestros ministerios, ni en el resto de los ámbitos en los cuales nos movamos; ya sea en nuestros hogares, nuestros empleos, lugar de estudios, etc., etc.

Pero, ¿Cómo logramos eso? ¿Deberíamos ser como Jesús para lograrlo? A nuestro criterio y según la enseñanza bíblica, si bien es prácticamente imposible ser como Jesús, esa debe ser la meta de nuestras vidas, y por lo tanto, seguir sus ejemplos es algo que debemos intentar en todo tiempo.

La comunión con Él, nuestra entrega completa, la búsqueda de Su camino y de Su voluntad; y más, la comunión con los hermanos, el estudio de la palabra; todos esos y otros componentes más de nuestra vida espiritual, como por ejemplo el servicio a Él, son elementos fundamentales que nos permitirán ir creciendo a Su imagen, de tal manera que podamos imitar Sus ejemplos con cada vez mayor eficacia.

Ahora, ¿Será que tendremos la voluntad para buscar y poner en práctica todas estas herramientas de la fe? Esperemos que así sea, y por otro lado recordemos que el fruto del espíritu (Gálatas 5.22-23) debe seguir desarrollándose en nuestras vidas a fin de crecer a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4.13). 

Entonces, poner buenas excusas es algo que todos podemos hacer, pero sin embargo la enseñanza aquí es algo muy distinto a lo que muchos hacemos a diario. ¿Nos ganará el enojo? ¿Aprenderemos por fin a dar testimonio en medio de circunstancias difíciles? Todo eso depende de nuestra decisión y de cuánto dependamos y nos entreguemos al Señor.

¿Estás de acuerdo?

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Te invitamos a orar:

Oración

Padre Santo quisiéramos poder seguir el ejemplo de Jesús y aunque en verdad debemos reconocer que nos cuesta mucho, quisiéramos que el enojo no se interponga en nuestra vida a la hora de hacer el bien y de dar el testimonio adecuado. 

Señor necesitamos pedir tu ayuda en ese sentido y esperamos que sigas obrando en nosotros para que podamos seguir creciendo más y más cada día, y para que podamos servirte de la manera adecuada y darle gloria a tu Nombre en todo momento.

Te alabamos Padre y nos ponemos en tus manos. Nos entregamos a ti y te pedimos todo esto en el nombre de Cristo Jesús, amén.

Saludo y despedida

Te agradecemos por llegar hasta este punto en tu lectura y esperamos que la misma haya sido de bendición para tu vida. Al mismo tiempo nos ponemos a tu disposición por si quieres comunicarte con nosotros y te dejamos algunos otros devocionales por si fueran de utilidad para ti:

¡Dios te bendiga mucho!

Notas

La Cita Bíblica fue tomada con permiso de Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © 2005 by The Lockman Foundation

A su vez la imagen corresponde a un trabajo de Gracia y Vida sobre la imagen original de Gerd Altmann, la cual fue descargada de Pixabay.

Los Cristianos y el Enojo – Devocional Diario

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