Las consecuencias de vivir en el pecado (1 de 2)

¿Has oído hablar de las consecuencias del pecado? ¿Sabes qué piensa Dios sobre el mismo? En este estudio intentaremos encontrar verdades bíblicas que le den respuesta a estas preguntas y mediante ellas veremos las tres consecuencias fundamentales del pecado. Te invito entonces a que leas este estudio y a que revises tu situación con Dios.

Aclaraciones preliminares

  1. Con estas tres consecuencias no se pretende agotar el tema, se entiende que hay muchas otras que tal vez sean importantes, pero como no podemos tratar todas en un solo estudio, elegimos solo estas tres. De todas maneras mencionaremos algunas otras más antes de finalizar el mismo.
  2. Para estudiar este tema es necesario tener en claro el concepto del pecado. Si no estás seguro de qué significa pecar, te invito a leer: https://graciayvida.com/el-pecado/  
  3. Este estudio se ha dividido en dos para que no resulte tan largo para el lector. Al finalizar el mismo se incluirá un link a la segunda parte.

Comencemos ahora con nuestro estudio.

La primer consecuencia que veremos puede resultarnos llamativa. Normalmente todos pensamos que somos libres de tomar nuestras propias desiciones, que nadie más puede influirnos en lo que hacemos; y que todo lo que decidimos parte de nuestras mentes y/o corazones.

Permíteme mostrarte esta verdad que por lo general permanece oculta a nuestras vistas, la Biblia nos habla de un estado en el cual nos encontramos mientras no seamos hijos de Dios. Ser hijos de Dios nos permite liberarnos de muchas cosas, como por ejemplo de la:

Esclavitud del pecado

Este es un tema que la Biblia se encarga de aclarar en muchas partes. Habrán muchos textos que podamos citar al respecto; pero el primero que me gustaría compartir contigo es uno en el cual Jesucristo enseñó que los pecadores son esclavos de su condición, leamos sus palabras:

—Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado —respondió Jesús—


Juan 8:34 – NVI

Aquí Jesús nos muestra que no somos tan libres como creemos, que las decisiones que tomamos están condicionadas no sólo por nuestra voluntad y raciocinio; sino también por nuestra tendencia a pecar, la cual se vuelve un factor condicionante en el momento de determinar nuestras acciones.

En el siguiente texto quien nos habla es el apóstol Pablo. En su epístola (carta) a quienes vivían en Roma Pablo les aclara, a quienes no habían entendido el mensaje de Dios, que

si viven para el pecado, entonces, serán esclavos del mismo. Leamos:

¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a alguien para obedecerlo, son esclavos de aquel a quien obedecen? Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia.


Romanos 6:16 – NVI

En este punto el apóstol nos enseña la siguiente verdad:

Si nos deleitamos en el pecado y vivimos para satisfacer nuestros propios deseos pecaminosos, entonces seremos esclavos de los mismos.

En otra de sus cartas el mismo apóstol reconoce lo siguiente:

Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y odiándonos unos a otros.  


Tito 3.3 – LBLA

Pero en el momento de escribir tal epístola podía considerarse libre de aquella esclavitud.

¿Qué hace que podamos ser libres del Pecado? Solo Cristo en nuestras vidas.

Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud. Gálatas 5.1 – LBLA


Gálatas 5.1 – LBLA

Mencionaré aquí algunos otros textos que nos hablan de la esclavitud del pecado. Si necesitas investigar más al respecto, estoy seguro que te serán de ayuda.

Proverbios 5.22; 2 Pedro 2.19; Hebreos 2.14-15 Romanos 6.15-23, 8.12-17 y Juan 8.36, el cual es la consecuencia del obrar de Dios en nuestras vidas en referencia al pecado.

Las consecuencias de vivir en el pecado (1 de 2)
Jesús puede liberarte del poder del pecado

Veamos ahora otra consecuencia del pecado en nuestras vidas. Esta tiene que ver con  nuestra relación con Dios, veamos

Enemistad para con Dios

Cuando pecamos Dios no puede permanecer cerca nuestro. Vivir en el pecado determina el rompimiento de toda posibilidad de amistad con Él. Este es otro tema que tiene lugar a lo largo de toda la Biblia. Otra vez con este tema mencionaremos algunos pocos versículos y dejaremos otros, para que si estás interesado, los puedas buscar en la Biblia.

En el texto que te propongo que veamos ahora, nos hablará uno de los principales líderes de la Iglesia primitiva. Una aclaración a priori podría ser la siguiente: Cuando nos encontremos con la frase “amistad con el mundo” debemos entender “aceptación de un modo de vida que nada tiene que ver con Dios o con sus planes para con nosotros”. Leamos:

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.


Santiago 4:4 – LBLA
Para entender el texto

Otra aclaración pudiera ser la siguiente: No debe interpretarse, en la primera parte del texto, que el pastor Santiago nos habla de adulterio sexual. De lo que habla este versículo es de personas que han sido creadas para tener una relación de comunión y de amor con Dios, pero que la han abandonado para comenzar a vivir según sus propias pasiones.

Estas personas han rechazado a Dios cometiendo adulterio espiritual. Estos son los que han hecho amistad con el mundo, y por ende, han perdido la posibilidad de una buena relación con Él. El pecado sexual es algo que puede estar incluido en el texto, pero no es el único. El amor al pecado nos puede llevar a vivir en guerra, en delincuencia, con envidia, con maldad, con enojo, con avaricia, y así pudiéramos seguir nombrando diferentes pecados.

Por eso decimos que no solo nos centremos en la sexualidad, Vivir en pecado adultera nuestra alma y corazón, apaga el espíritu y nos aleja de Dios y de todo lo bueno de la vida que Él planificó para nosotros. Es por eso que podemos decir sin temor a equivocarnos que:

Tanto aborrece Dios un estilo de vida pecaminoso, que ve a quienes así viven, como sus enemigos.

Esta última afirmación es muy fuerte, tanto, que partiendo de ella, es difícil de entender que Dios tenga amor para con nosotros. Es en este punto en donde el amor de Dios se hace tan grande que se vuelve incomprensible para nosotros. Más adelante, en este estudio, te dejaré varios versículos que expresan este amor aplicado a nosotros a pesar de nuestra condición.

Pero por ahora, por si quieres seguir ahondando en el tema, te dejo:

Más versículos que hablan sobre la enemistad con Dios y sus consecuencias

Números 32.14; Salmos 1.1-6, 9.16, 34.16, 104.35; Proverbios 13.21; Isaías 1.28, 13.9; 1 Corintios 6.9-10; Romanos 3.23-24, 8.8; efesios 5.18; Filipenses 3.18;

Una conclusión preliminar

Según los textos vistos hasta aquí, las primeras dos consecuencias del pecado serán: Ser esclavos del pecado y tener una enemistad con Dios.

Esto es así porque Dios no puede ser amigo de aquellos que nada tienen que ver con Él y que han rechazado el modo de vida para el cual nos ha creado. Como sé que esta afirmación tal vez sea muy difícil de entender, quisiera intentar explicarlo a través de:

Un ejemplo de la vida cotidiana

Qué tal si nosotros estuviéramos en la siguiente situación:

Tenemos en nuestro curso de estudios, o en nuestro trabajo, una persona que piensa distinto, se maneja de otra manera en la vida y que tiene valores que son totalmente opuestos a los nuestros.

Tal vez podamos estudiar o trabajar con tal persona, pero muy difícilmente podamos considerarlo nuestro amigo, especialmente si, con su conducta y/o moral, afecta directamente a nuestra persona, nuestra meta de estudio, o la meta laboral para la cual trabajamos.

¿Qué pensarías de un compañero de estudios que no se esfuerza a la par tuya con los trabajos prácticos que tienen en común? ¿O, con un compañero de trabajo que se pasa todo el día sin aportar, en lo más mínimo, para la tarea para la cual ambos fueron contratados?

¿Y qué si aún después de charlar con él, te demuestra falta de respeto, y no valora ni la meta del equipo ni tu esfuerzo? ¿Te sentirías cómodo a su lado? ¿Podrías considerarlo tu amigo? ¿Y si, además de todo lo ya descrito, te agraviara? ¿Qué pensarías de esa persona?

Algo similar sucede entre las personas y Dios

Al volver al tema de la relación entre nosotros y Dios, debemos tener en cuenta lo siguiente: El ser humano lo dejó de lado, y no le importó la razón para la cual Él lo había creado, decidió vivir como se le dio la gana e hizo oídos sordos a sus llamados.

Ésto es básicamente vivir en pecado, hacer amistad con el mundo y no con Él ni con la vida que nos propone. Dios no puede ser amigo que quienes viven de esta manera. Para peor, muchos dicen que no existe. Se burlan de Él, lo desafían y hasta inventan malas palabras nombrandolo.

Es por eso que para el final de los tiempos, o sea, más allá de esta vida, habrán dos destinos posibles. Para quienes se obstinen en vivir en sus vidas de pecado, uno de los dos destinos es el Infierno. Lo cual constituye la tercer consecuencia del pecado, el otro destino posible es una vida eterna en la presencia de Dios. Veamos un poco más sobre este tema a través del siguiente link:

Las consecuencias de vivir en el pecado (2 de 2)


Las consecuencias de vivir en el pecado (1 de 2)


Nota:

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Las identificadas como NVI, fueron tomadas de:

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la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Las identificadas como DHH, fueron tomadas con permiso de:

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.


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Publicado por Gracia y Vida

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