Juan 5.24 – Vida Eterna – Condenación y Muerte

Comentario Bíblico Devocional del Evangelio de Juan

¡Muy bienvenidos a Gracia y Vida!

En Juan 5.24 encontramos un poderoso mensaje de Jesús. Él nos habla sobre condenación, muerte y vida eterna. Pero…, ¿qué significan estos términos, a quién y cómo se aplican, y cuál es el mensaje de Jesucristo para nosotros?

Te invitamos a estudiar este versículo y a encontrar juntos las respuestas bíblicas a estas preguntas.

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La presente es solo una parte de nuestro Comentario Bíblico Devocional sobre el Evangelio de Juan. En este caso estudiaremos un único versículo, el de Juan 5.24, el cual contiene algunas de las verdades más importantes de todo el Nuevo Testamento.

A este estudio le hemos puesto por título: Juan 5.24 – Vida Eterna – Condenación y Muerte, queriendo expresar que hay dos destinos muy distintos para la humanidad. Cristo los pone de manifiesto en su respuesta/discurso delante de los representantes de la Ley de Su tiempo aquí en la tierra, pero lógicamente, no es lo único que les dijo.

Estas palabras están dentro de un contexto más amplio, el cual hemos venido estudiando en las publicaciones previas, y continuaremos en las siguientes. Te invitamos a leer todo el capítulo para ver las grandes verdades reveladas en el mismo, y además, si gustas, te invitamos a estudiar cada versículo. Estamos convencidos de que hallarás grandes tesoros para tu vida.

En la introducción resumimos muy brevemente lo visto hasta ahora, pero por lo pronto te dejamos con el índice de esta publicación, poniendo a tu consideración la posibilidad de orar previamente para que Dios se revele a tu mente y corazón. ¡El Espíritu Santo puede ayudarte más que nadie a comprender Su palabra! ¡Dios bendiga tu lectura!

Texto Bíblico: Juan 5.24

En verdad les digo: el que oye Mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.

Introducción

Este es un capítulo cargado de grandes enseñanzas y revelaciones por parte de Jesús, el mismo comienza con un maravilloso milagro, el de la sanidad del paralítico de Betesda, prosigue con la implacable búsqueda de los fariseos para encontrar a Jesús, quien, según ellos, había quebrantado la Ley del Sábado, y continúa con el encuentro y el diálogo que se genera entre ellos, hasta finalizar el mismo.

En nuestra lectura podemos observar cuál era la situación espiritual de los líderes religiosos de aquella época, quienes no pudieron ver el cumplimiento de las profecías en Jesucristo, pero también, y más importante, las respuestas, enseñanzas y afirmaciones de nuestro Señor, las cuales nos ayudan a comprender quién es Él, cuál fue Su tarea en aquel momento, y qué hará en el futuro. 

En nuestro comentario, hasta este punto, hemos visto y estudiado diferentes temas contenidos en los versículos previos, algunos de los más trascendentes son los siguientes:

  • La deidad de Jesucristo. Afirmación basada en Su identificación con el Padre (Juan 5.17-18).
  • Su libertad de acción por sobre el día sábado y la continuidad de las labores de Dios Padre, quien no descansó de todas Sus labores después de la creación (Juan 5.17)
  • El propósito común y el trabajo en conjunto entre Jesús y el Padre (Juan 5.19-20)
  • La autoridad y el poder de Jesús con respecto a la muerte y a la vida (Juan 5.21)
  • La designación de Jesús como el juez de toda la humanidad (Juan 5.22)
  • Y Su posición en relación con el Padre, y por sobre toda la humanidad: ambos deben ser honrados por igual (Juan 5.23).

Estos son los temas principales que hemos visto hasta este punto, puedes estudiarlos con mayor detenimiento en cada una de las publicaciones previas, a las que puedes acceder haciendo clic en el enlace colocado en cada versículo.

Lo que hoy nos toca estudiar, analizar y comprender es qué nos dice Jesús por medio de Juan 5.24. Dividiremos este versículo en pequeñas porciones para ir estudiando parte por parte, comencemos:

Comentario

¿Qué significa de cierto, de cierto?

Ya en otros versículos hemos encontrado las frase: “de cierto, de cierto“, o como la traduce la versión que estamos utilizando (NLBA): “en verdad les digo“. 

Al estudiarla dijimos que la misma constituye una llamada de atención que realza la importancia de la afirmación que le sigue. Es como si Jesús dijera: “Presten atención a lo que les estoy por decir, les aseguro que es una verdad muy importante que deben saber y considerar”.

Lógicamente, entendemos que esas verdades, de las que ahora vamos a hablar, también son importantes para nosotros y no tan solo para las personas a quienes se las decía. Veamos cuál es el mensaje tras esta “llamada de atención” y tomemos también nosotros un momento para considerar qué nos quiere decir el Señor:

El que oye Mi palabra y cree al que me envió

Desde el instante en que Jesús dijo que “Su Padre hasta aquel momento trabajaba, y que Él también lo hacía” (V 5.17), todos sus oyentes entendieron que Jesús reclamaba la deidad para sí, algo que ninguna otra persona en su sano juicio podría afirmar o creer de sí mismo. Porque: ¿Quién podría afirmar que era Dios? ¡Solamente Jesucristo podía!

Esta afirmación claramente chocó contra los pensamientos y sentimientos de los sacerdotes, quienes se sintieron gravemente ofendidos, y de inmediato llegaron a la conclusión de que Jesús blasfemaba en contra de Dios. Tan agraviados se sintieron, que se afirmó en sus corazones el anhelo de dar muerte a Jesucristo, así como lo dice el V18.

Por lo tanto, luego de aquella afirmación del V17, era verdaderamente difícil que aquellos pudieran escuchar y considerar como valioso (o válido) el mensaje de Jesús. Esto,  lógicamente, constituía una gran piedra de tropiezo para todos ellos. Por eso las palabras de Jesús, quien sabía lo que había en sus corazones (Mateo 9.4; Juan 2.24-25), fueron:

“El que oye Mi palabra”

Con esta frase Jesús da a entender que era más que importante para ellos tomar en cuenta y aceptar Su palabra, y no tan solo oírla. No sólo era necesario escuchar, sino oír verdaderamente, se debía prestar atención al mensaje y también, más que importante, se lo debía tomar en serio, considerar y tomar para sí.

Hagamos ahora un pequeño paréntesis, consideremos por un instante el método de Jesús, utilizado tanto en este como en otros muchos casos: 

Primeramente realizó un gran milagro un día sábado, llamando así la atención de todos. Luego, después de demostrar Su poder sobre la enfermedad, al venir los maestros de la ley y autoridades (junto a un buen número de personas), declaró verdades que Él sabía que serían duras de oír.

¿Por qué antes de enseñar grandes verdades, primero hacía milagros y demostraciones de poder? 

Lo hacía porque más allá de su propósito de ayudar a los necesitados, debía llamar la atención de la multitud para que luego, viendo los prodigios realizados, les fuera más sencillo creer en las verdades que les revelaba.

Si quienes veían los milagros podían comprender que los mismos provenían de Dios, entonces las palabras, el mensaje de quien realizó el milagro, también procedían de la misma fuente, Dios el Padre.

Esto era más que importante para Él. Para lograr su objetivo, los oyentes no sólo debían oír, sino que también debían creer en Sus palabras. Debían considerar como cierto el mensaje que tenía para darles, esta era la finalidad de la frase

De no poder hacerlo, de no poder asimilar y creer, no lograrían ingresar al Reino de los Cielos, por eso tanto énfasis en el pedido de prestar atención desde el inicio de la misma: “de cierto, de cierto os digo: el que oye mi palabra (…)”.

Juan 5.24 - Vida Eterna - Condenación y Muerte
Imagen de Juan 5.24 – Vida Eterna – Condenación y Muerte

Para pensar

A pesar de tanto énfasis de parte de Jesús, el resultado no fue demasiado esperanzador. Lamentablemente, y a pesar de su propia necesidad, muchos cerraron sus oídos y corazones al mensaje de Jesús, a partir de la afirmación concerniente a Su deidad. 

Esto innegablemente los llevaría a profundizar su ceguera espiritual.

Cuán duro es darse cuenta de que la Luz del Mundo (Juan 1.9) estaba presente y anhelaba iluminar el entendimiento de cada uno de ellos, pero aún así, Su luz no llegó a sus corazones. 

Al considerar el pedido de Jesús podemos observar que el mismo era más que claro: “Escuchen y tengan por válida mi palabra”. O dicho de otra manera: Abran sus corazones a mi mensaje. 

Tanto en aquel momento como también ahora, el Reino de los cielos tiene abiertas sus puertas y se ha acercado a cada uno de nosotros (Marcos 1.15). Todo aquel que cree puede entrar en Él (contrastar con Juan 3.16). 

Es muy importante que podamos considerar esta verdad y tomar una decisión al respecto. Y aunque a priori, tal vez hayan cuestiones que podamos no entender, el Espíritu Santo se encargará de ayudarnos a comprender Su palabra, y de llevarnos a toda verdad (Juan 16.13).

Por ende: ¿Qué decisión has tomado tú? ¿Creerás en el mensaje de Jesús y le seguirás fielmente; o lo rechazarás como hicieron muchos desde aquel momento? Anhelamos que Dios te guíe y ayude a tomar la mejor opción.

Volvamos ahora al texto bíblico, el cual dice de la siguiente manera:

Y cree al que me envió

Jesús ya les había pedido que presten atención y que consideren como válidas sus palabras, lo que agrega con esta frase es otra condición para obtener la vida eterna y escapar de la condenación, esta es: “Creer al que lo envió”. Pero… ¿Qué quería decir con eso exactamente?

Los judíos no necesitaban que nadie los convenciera de Creer en Dios, ellos ya creían en Él. Por lo tanto, Jesús no les estaba pidiendo algo que ellos ya hacían, sino que aquí el mensaje era otro muy distinto.

Quien lo había enviado, quien le había otorgado el ministerio de la reconciliación, era Su propio Padre (volver a leer 5.19-23). Por tanto, Jesús los instaba a entender que Su mensaje le había sido otorgado por Dios Padre, y que no sólo provenía de Él (de Jesús).

Por ende, “creer al que lo envió” también implicaba creer en Su enviado, lo cual reafirmaba la necesidad de tomar como válido Su mensaje. Dicho de otro modo, si creían en el Padre, también debían creer en el mensaje que Cristo les traía. Ese era el kit de la cuestión.

Por otro lado, te invitamos a considerar que el mensaje dado por Jesús en aquel momento sigue estando vigente y nos atañe a todos nosotros. Todos deberíamos comprender que no se puede creer en el Padre sin creer también en el Hijo.

Veamos más en profundidad qué sucede con la persona que cree. Jesús dice que dicha persona:

Tiene vida eterna y no viene a condenación sino que ha pasado de muerte a vida.

Por lo ya visto, y tomando esta segunda parte del texto:

Si creemos en el mensaje de Jesús y tenemos fe tanto en Jesucristo como en el Padre, entonces tenemos acceso a la vida eterna y somos librados del destino de la condenación (Juan 3.16; 3.18; 3.36;11.25-26; Hch 16.31 y Ro 1.16), por lo tanto, espiritualmente hablando, pasamos de muerte a vida

Esto es lo que entendemos al leer este texto. Pero, ¿qué significa todo esto para nosotros? Te proponemos una explicación sencilla de cada uno de estos términos: Vida Eterna, Muerte Eterna y Condenación.

¿Qué significa la Vida y la Muerte según la Biblia?

Dios es un ser espiritual y aunque la Biblia habla mucho sobre la vida terrenal (natural, carnal o física), lo más importante para Dios es la esfera espiritual, y por lo tanto, la vida espiritual de las personas.

Todos los seres humanos estamos conformados por un cuerpo, un alma y un espíritu. Sin embargo, normalmente solo tenemos conciencia solo de nuestro cuerpo y de nuestra alma, siendo esta última el centro de nuestros pensamientos, sentimientos, intelecto y voluntad.

Es como si estuviéramos muertos a la realidad espiritual, y de hecho, así es como Dios nos ve. Por ende, cuando vivimos sin conciencia de la vida espiritual, la Biblia es categórica en afirmar que estamos muertos, espiritualmente hablando. Entonces:

La Biblia relaciona la vida con la posibilidad de que una persona esté en presencia de Dios, y por el contrario, habla de muerte cuando la misma experimenta una existencia separada de Él.

Dicho de otra manera, una persona muerta, espiritualmente hablando, es una persona que no tiene relación con Dios, y por el contrario, una que está viva es una persona que vive en comunión con Él (ver por ejemplo: Efesios 2.1; Romanos 6.23; Colosenses 2.13; 1 Timoteo 5.6).

¿Qué es la vida eterna y qué es la muerte eterna?

Cuando la Biblia habla de eternidad, normalmente se refiere tanto a cuestiones de la esfera física como a las de la espiritual. Sin embargo, vida eterna, muerte eterna, castigo eterno, todo lo eterno no tiene que ver con lo físico tal y cual lo conocemos ahora.

Todos los seres humanos somos criaturas finitas, temporales en cuanto a lo físico, pero eternos en cuanto al alma y al espíritu. Así es como nos creó Dios según lo que nos enseña la Biblia, en la cual encontramos muchas referencias sobre este concepto.

A pesar de esta realidad, cuando no tenemos relación con Dios, esta vida eterna es algo de lo cual no tenemos conciencia, y que francamente, a la mayoría de las personas de la cultura occidental no les importa demasiado.

Vida eterna y muerte eterna siguen las mismas consideraciones que la vida y la muerte espiritual, de las que hemos hablado más arriba. Muy resumidamente y explicado de manera muy sencilla:

Quien tiene vida eterna es quien vive eternamente con Dios, y en contraste, quien es condenado a la muerte eterna vivirá para toda la eternidad fuera de Su presencia. Esto es lo que debe entenderse en este texto, es a esto a lo que se refiere Jesús.

Aproximación al concepto Bíblico de condenación

Para hablar sobre este tema hay muchos otros conceptos que deberíamos tener claros en forma previa. Entre otros, los más importantes son:

Te hemos dejado links a otras publicaciones en las cuales también se explican de manera muy sencilla todos estos temas.

Resumiendo mucho, la humanidad se apartó voluntariamente de Dios, rechazando el tipo de vida que Él esperaba que tenga. Vivir de esta manera es vivir en pecado. Uniendo este concepto con lo visto anteriormente, vivir de esta manera es estar muertos espiritualmente desde la perspectiva de Dios.

Las consecuencias del pecado giran en torno a la separación de la humanidad con Dios, la cual no logra vivir una vida feliz, teniendo que lidiar con el egoísmo y la degeneración de los individuos de la sociedad, la cual ha corrompido los valores más puros de Dios, para vivir con sus propias reglas y principios.

La humanidad, estando en este estado, vive apartada de Dios y su destino es una eterna separación de Él. Esa es la consecuencia más terrible desde el punto de vista bíblico. Por otro lado, la salvación presentada por el Evangelio, trae esperanzas a quien desee relacionarse con Dios, a pesar de la lejanía que implica vivir en pecado.

El evangelio de Jesucristo nos brinda la oportunidad de llegar a tener comunión con Dios, alcanzando la vida eterna en Su presencia y escapando así de la condenación y de la muerte eterna

Después esta explicación tan sencilla, veamos ahora sí ver qué implica la condenación:

¿Qué es la condenación?

Dios es el creador del universo, Él creó a la humanidad y tuvo desde el principio un propósito para crearla. Él esperaba que la misma se manejara dentro de Sus parámetros morales, y que tuviera una unión constante con Él. Los seres humanos decidieron otra cosa, todo lo contrario, es decir, manejarse con sus propias reglas y alejarse de Dios.

Llegará el momento en que Dios le pedirá a Su creación que rinda cuentas de sus actos. Esto se hará en un juicio (como lo expresa la traducción NVI de este mismo texto). En ese momento su sentencia será ejecutada. Los que no han querido vivir en la voluntad de Dios, es decir, quienes han decidido alejarse de Él, tendrán un destino asegurado: La muerte eterna

El resultado de una vida lejos de Dios da como resultado la condenación. La humanidad sin Cristo experimentará una eterna separación de Aquel a quien nunca quiso aceptar ni obedecer.

Conclusión

Para terminar con el estudio de este versículo sólo diremos que el mensaje de Jesús es el mismo para nosotros que para aquella gente en el pasado. Él habló sobre la muerte eterna y la condenación, sí, pero también sobre la vida eterna que Él puede concedernos.

De nuestra parte sólo hay dos posibles opciones, creemos o no, aceptamos por fe Su mensaje o lo rechazamos. Las palabras dichas a Marta son igualmente apropiadas para este contexto:

25 Jesús le contestó: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque muera, vivirá, 26 y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?». Juan 11.25.26

Sí hay muerte física para los creyentes en Cristo, pero también una resurrección y una vida eterna a Su lado. ¿Ya la tienes? Si no es así, ¿qué esperas para obtenerla? Por el contrario, si ya la tienes: ¿La estás comunicando a aquellos que te rodean? ¿Estás haciendo lo que Dios espera de ti? Él te guíe por el camino de Su voluntad?

Una última reflexión para nosotros

Jesús bien sabía lo que había en los corazones de sus oyentes. Conocía el rechazo de muchos de ellos, pero aún así hizo lo que debía hacer. Les habló, les enseñó, les dio muchas oportunidades. Había amor en su corazón, incluso para quienes no podían ni oír sus palabras; y también había un propósito firme.

¡Su tarea debía ser realizada!

Por esto mismo Él no se acobardó, ni abandonó su ministerio, siguió adelante con su misión, lo cual nos muestra un maravilloso ejemplo para cada uno de nosotros. Si Dios nos da un ministerio, debemos llevarlo a cabo más allá de las trabas, problemas o situaciones desfavorables que se nos presenten.

Tal vez podamos tomarnos unos segundos para analizar nuestra situación y considerar si estamos siguiendo su ejemplo, si estamos cumpliendo con lo que Dios espera de nosotros. ¿Será que realmente lo estamos haciendo? Hablemos con Dios al respecto. Toma un tiempo para hacerlo, Él te mostrará Su voluntad para tu vida.

Para finalizar

Hasta aquí hemos llegado con nuestro estudio de hoy. Esperamos que haya sido de provecho para ti. 

Estamos conscientes de que las explicaciones han sido básicas, así lo hemos querido hacer para que muchos más puedan comprender el texto y los conceptos abarcados por el mismo. Seguramente en otras publicaciones ahondaremos mucho más en estos conceptos.

Puedes consultarnos cualquier duda al respecto a través de la caja de comentarios. Nos despedimos por ahora esperando que el Señor haya hablado a tu mente y corazón.

¡Dios te bendiga mucho!

Nota

  • Todas las citas bíblicas fueron tomadas con permiso de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © 2005 by The Lockman Foundation.

Juan 5.24 – Vida Eterna – Condenación y Muerte

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