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Comentario bíblico del Evangelio de Juan

Juan 5.21 – El Hijo da vida a quienes quiere

Comentario Bíblico Devocional del Evangelio de Juan

¡Muy bienvenidos a Gracia y Vida!

En este versículo, Juan 5.21, veremos una de las afirmaciones más importantes de la fe cristiana: Jesucristo tiene poder sobre la muerte y sobre la vida. Y más allá de eso, El Hijo da vida a quienes quiere, una revelación que ha generado polémicas y mucho debate.

Te invitamos a estudiar este versículo y a encontrar sus enseñanzas junto a nosotros.

La presente es solo una parte de nuestro Comentario Bíblico Devocional del Evangelio de Juan, en este caso, Juan 5.21 – El Hijo da vida a quienes quiere.

En publicaciones anteriores ya hemos visto el contexto de este versículo, la historia del paralítico de Betsaida, y también, lo que sucediera entre los líderes religiosos judíos y Jesús, como consecuencia de ese poderoso milagro.

Te invitamos a continuar leyendo la publicación, pero antes, si te es posible, te animamos a orar y a buscar la ayuda del Espíritu Santo, para que sea Él quien te hablé más allá de lo que leas en este estudio de la Biblia.


Texto Bíblico: Juan 5.21

Porque así como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que Él quiere.


Introducción al versículo 21

El mensaje de Jesús a los religiosos de aquel entonces era claro, pero también difícil de asimilar para ellos. Los judíos esperaban a un Mesías quien, según su interpretación, sería un líder político-militar a la par de David. Ya muchos se habían identificado con el mismo y habían iniciado diferentes revueltas sociales armadas. Sin embargo, Jesús era muy distinto.

Según su propia concepción de cómo sería el Mesías, ellos esperaban a alguien muy especial. Sería deseable para ellos que pudiera tener una sabiduría equiparable con la de Salomón, o incluso de ser posible, hasta ser grande en poder como Elías y Eliseo; pero lo que nunca se imaginaron es que llegaría alguien que se compararía a sí mismo con Dios y que lo llamaría “Su propio Padre”, haciéndose igual a Dios (V18).

Esto era algo muy duro de oír para ellos. Era duro porque no esperaban un mensaje semejante. Es por esto que Jesús, quien conocía lo que había en sus corazones (Juan 2.24-25), primeramente, les presentaba señales (prodigios y milagros) y luego les daba un mensaje, que aunque distinto de lo que esperaban, era claro de entender.

Esto es lo que vemos en el contexto de este versículo 21, y también a lo largo del ministerio de Jesús. Veamos por un momento lo sucedido en el contexto inmediato anterior:

Breve resumen del contexto previo de este versículo

  • Milagro de la sanidad del paralítico de Betesda.
  • Encuentros y diálogos entre Jesús y el hombre sanado; y entre este último y las autoridades; y también, entre Jesús y los líderes religiosos judíos.
  • Diferentes enseñanzas y revelaciones de Jesús:
    • La relación especial y distinta de Jesús para con el Padre.
    • El trabajo realizado por el Padre y su relación con el efectuado por Jesucristo.
    • La dependencia de la obra de Cristo a la voluntad del Padre.

Nota: Todo esto ya fue analizado y estudiado en publicaciones anteriores.


Resumen de Juan 5:21

Juan 5:21 enseña que Jesucristo tiene el mismo poder que el Padre para dar vida, tanto en sentido físico como espiritual. El versículo revela su autoridad divina y su unidad con Dios, mostrando que la vida eterna es concedida por medio del Hijo conforme a su voluntad.


Análisis, estudio bíblico y comentario de Juan 5:21

Juan nos permite ver, a lo largo de todo su relato, que Jesús se identificaba a sí mismo como el mismísimo Hijo de Dios. Esto es lo que Él (Jesús) les dijo claramente a los líderes religiosos de su época, quienes entendían plenamente que Él se hacía igual a Dios por medio de sus afirmaciones (V18). 

Ante la oposición de los mismos, y frente a su clara falta de entendimiento, nuestro Señor les manifestó grandes verdades acerca de Su persona y Su tarea, diciéndoles que obraba según la voluntad del Padre, viendo Su trabajo, y trabajando de la misma manera que Él y en Su misma obra (V19). 

Lógicamente, esto era algo que ellos ni veían ni comprendían, sin embargo, al igual que el Padre, Jesús no dependía, ni estaba limitado por las leyes ni por las reglas humanas, y por esa razón no las seguía. Él hacía el bien en cualquier momento, y más allá de lo que cualquiera pudiera pensar. 

Esto es lo que tuvimos oportunidad de ver en los versículos anteriores, al final de los cuales (V20) Jesús les dijera a estos mismos religiosos judíos, que ellos tendrían oportunidad de ver obras mayores, de las que ya habían visto hasta aquel momento, las cuales los dejarían asombrados (recordemos el contexto, la sanidad del paralítico de Betsaida).

Esas obras constituyen el tema principal del presente y también de los próximos versículos de este capítulo. A través de ellas Jesús continuará revelando, no solamente quién es, sino incluso hasta dónde llega Su poder y autoridad. En el caso del versículo que hoy trataremos, el 21, sobre la vida y sobre la muerte.

Nuestro texto dice:

Porque así como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que Él quiere.

Te proponemos analizar este versículo por partes, y al mismo tiempo, ir aprendiendo juntos y aplicando cada enseñanza a nuestras vidas. Comencemos por reconocer en el texto la 

Dependencia de Jesús para con Su Padre 

Hacia el final del versículo 20 vimos que Jesús se presta a manifestar cuáles son las obras que terminarían por deslumbrar a los judíos. Estas obras, lógicamente, y según el contexto, estarían en perfecta armonía con, y se encontrarían dentro de la voluntad del Padre. 

Ya hemos notado la perfecta unión entre Jesús y Su Padre en los textos anteriores:

  • Hasta ahora Mi Padre trabaja, y Yo también trabajo (V17)
  • El Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre (V19)
  • El Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que Él mismo hace (V20)

Y al comenzar ahora con este versículo, podemos ver nuevamente esta estrecha relación entre ambos y la dependencia de Jesús para con Su Padre. Lo cual de seguro debería llamarnos la atención, ya que si bien Él pudiera haber tenía absoluta autonomía, en verdad no la ejerció, prefiriendo sujetarse al Padre.

Esto de seguro nos ayuda a pensar en nuestra propia manera de manejarnos en la vida. Pensemos juntos: Si Jesús se sujetaba a su Padre en cada acto y en cada palabra de su vida, ¿cuánto más deberíamos nosotros? ¿Te das cuenta de esta verdad? Y entonces, ¿cómo la vives?

Esto contrasta con lo que muchas veces vemos, incluso dentro de nuestras iglesias. Hermanos viviendo sus propias vidas como si no tuvieran un llamado, como si los dones no existieran y como si no hubiera un propósito espiritual a cumplir en nuestras vidas.

¿No nos llamó Jesús a sujetarnos y a obedecer? ¿No nos llamó a servir? «Ya no los llamaré siervos sino amigos», dijo Jesús, pero también dijo que quien le ama le obedece. Esto es lo que Él espera de cada uno de nosotros. Pero si no fuera así, ¿por qué entonces lo llamamos Señor? ¿Qué sentido tiene?

Igualdad en poder y autoridad

Ya habíamos visto que Jesús se había igualado al Padre con su declaración: «Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo» (V17). Esta aseveración, como ya dijimos, fue perfectamente comprendida por los judíos (V18).

En este caso, a través de la expresiónasí como el Padre”, la cual es utilizada para decir: de igual manera o, así mismo como lo hace el Padre, Jesús les dice que Él hará lo mismo que Su Padre, reforzando la idea ya expresada. Es decir, resaltando nuevamente su deidad frente a ellos.

Más allá de remarcar la relación entre ambos, en este texto Jesús se equipara a Dios el Padre en su capacidad de levantar a los muertos y darles vida

En otras palabras, Jesús se está igualando a Dios, ya no solamente al llamarlo Su propio Padre (V17), sino al decir que tenía la misma autoridad, decisión y poder por sobre la vida y por sobre la muerte.

A qué tipo/clase de vida y muerte se refiere el texto

Lo que queda por comprender ahora, es a qué se refería Jesús al hablar de levantar de los muertos y dar vida. Veamos algunas hipótesis redactadas en forma de pregunta:

  • ¿Hablaba de las personas que Él resucitaría mientras estuvo en la Tierra, como por ejemplo el caso de la niña de Marcos 5.35-43, o de Lázaro en Juan 11.38-44? (Ver también Lc 7.11-17)
  • ¿De los resucitados después de Su muerte física (Mateo 27.52 y 53)?
  • ¿De los que resucitarían en Su Nombre, a través de los apóstoles, como por ejemplo el caso de Tabita en Hechos 9.36-43?
  • ¿Hablaba acaso de quienes lo harían en su segunda venida (1 Tesalonicenses 4.16)?
  • ¿De aquellos que resucitarán para el Juicio (Apocalipsis 20.12-13)?
  • ¿O de los que pasaban de muerte espiritual a vida eterna por poner su fe en Él (Lucas 23.43)?

Lo cierto es que en nuestro texto, Jesús claramente expresa que tiene poder por sobre la vida y por sobre la muerte, pero no especifica sobre qué tipo de vida/muerte está hablando, y por lo tanto, cualquiera de estas hipótesis pudieran ser aplicables a sus palabras. 

Y además, por éstos últimos y por otros muchos textos, sabemos que bien pudiera referirse tanto a la muerte y a la vida en un sentido físico, como también en un sentido espiritual.

Sin embargo, por el contexto posterior podemos comprender que en este caso específico está hablando sobre la muerte espiritual y sobre la vida eterna. Leamos por un momento algunos de los versículos que le siguen al que analizamos en esta oportunidad:

Juan 5.24-27

24 »En verdad les digo: el que oye Mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida. 25 En verdad les digo que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oigan vivirán. 

26 Porque como el Padre tiene vida en Él mismo, así también le dio al Hijo el tener vida en Él mismo; 27 y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque Él es el Hijo del Hombre.

Si bien estudiaremos estos versículos en publicaciones posteriores, es claro que en ellos nuestro Señor habla sobre la vida eterna, o vida espiritual, de aquellos que abrazan la fe. Por tanto, lo lógico es entender que Jesús está hablando específicamente sobre este tema en este caso.

Por nuestra parte no abordaremos aquí una explicación completa sobre este muy importante tema, ya que lo hemos estado tratando de diversas maneras en comentarios previos, y lo seguiremos haciendo en los siguientes.

Para ser más específicos, tratamos el tema del nuevo nacimiento cuando estudiamos el encuentro entre Jesús y Nicodemo, en el capítulo 3 de este evangelio y, sobre el agua que brota para vida eterna cuando hablamos de Jesús y la mujer samaritana, en el capítulo 4.

Si gustas, te invitamos a leer sobre ellos siguiendo los links:

Esto nos muestra claramente que Jesús no habló sólo una vez sobre este tema, sino que lo hizo en muchas ocasiones, y a diferentes personas. Su objetivo era que todos ellos pudieran recibir este tan maravilloso regalo. 

Por nuestra parte, de cada una de sus palabras podemos aprender un poco más sobre este tan importante tema. Uno de los textos más claros y conocidos al respecto (en el cual también podemos ver en qué posición se coloca Jesús frente a Dios el Padre) es el siguiente:

Juan 10.28-30

28 Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano. 29 Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. 30 Yo y el Padre somos uno».

Naturalmente, este es otro texto que analizaremos más adelante en nuestro comentario, sin embargo, en él podemos ver nuevamente la relación entre Jesús y la vida eterna. Otra vez en este versículo vemos la autoridad de Jesús sobre la misma, y además, el alcance de su poder, no sólo para otorgarla, sino para conservar con Él a cada uno de sus hijos.

Otros textos bíblicos que también hablan sobre este tema, y que nos ayudarán a entender mejor el que estamos viendo, son:

  • En este mismo evangelio de Juan:  3.16; 3.36; 4.14; 5.24; 5.39-40; 6.27; 6.40; 11.25-26; 12.25; 14.6; 17.3
  • En los demás evangelios: Mateo 7.13-14; Marcos 10.29-30
  • Y en el resto del Nuevo Testamento: Romanos 5.21; Romanos 6.22-23; 2 Corintios 5.1; Gálatas 6.8; Hebreos 5.9; Hebreos 9.12; 1 Timoteo 1.16; 1 Timoteo 6.12; 1 Juan 2.17; 1 Juan 5.11-13; 1 Juan 5.20; Judas 1.20-21

Sin lugar a dudas, se entiende que hay muchos otros textos que tratan este tema, y que por lo tanto, esta no es una lista exhaustiva. Sin embargo, son varios los que te dejamos para que puedas leerlos; y en la suma, son más que suficientes como para tener una buena idea sobre este tema. De igual manera, y para ahondar solo un poco más, decimos lo siguiente:

Juan 5.21 - El Hijo da vida a quienes quiere

Breve resumen sobre la Vida Eterna presentada por el Nuevo Testamento

Dios amó tanto a la humanidad (Juan 3.16) que elaboró un plan para que podamos relacionarnos con Él eternamente (2 Timoteo 1.9; Efesios 1.4-5, 1.9-11; 3.10-11), un plan en el que Jesús jugó un papel fundamental, pagar nuestra deuda con Dios (Mateo 20.28).

Gracias a la obra de Jesús en la cruz, Dios puso a nuestro alcance este inconmensurable regalo de la vida eterna (Romanos 6.23), con la única condición de creer en Él (Juan 5.24) y en Jesucristo (Juan 3.36; 6.40; 1 Timoteo 16).

Tanto la salvación como la vida eterna dependen del plan de Dios (Juan 6.40) y de la obra de Jesucristo a favor nuestro (Romanos 5.7-8; Hebreos 9.28), estas nos llegan como regalo, por gracia de Dios, y no por obras (Romanos 3.20; 5.21, Efesios 2.8-9).

Por tanto, el que ha creído, es decir, “El que tiene al Hijo tiene la vida” (1 Juan 5.12). Esta vida es eterna (Juan 11.25-26; Romanos 6.23) al igual que nuestra salvación (Hebreos 5.9). Y para los hijos de Dios, la una depende de la otra.

El Espíritu Santo viviendo en nosotros (1 Corintios 6.19) constituye una inmejorable garantía de que tenemos la presencia de Dios en nuestras vidas, la salvación y por ende, la vida eterna (Juan 6.27, 2 Corintios 1.22).

A partir del momento en que recibimos este maravilloso regalo, nosotros tenemos una responsabilidad y una tarea, “sembrar para agradar al Espíritu” (Gálatas 6.8, ver también Romanos 2.7; 6.22 y muy importante, 1 Pedro 1.14-17).

Es decir, vivir en comunión con el Espíritu Santo, buscando la santidad, sirviendo al Señor y poniendo nuestra vista en las cuestiones eternas, mas no en las terrenales y pasajeras.

Nuestra vida eterna está escondida en Cristo (Colosenses 3.3) y en esta Tierra somos simplemente peregrinos (1 Pedro 2.11; 1.17) aguardando Su regreso, en el que nos vendrá a buscar para vivir eternamente con Él (Juan 14.2-3 – ver también 1 Corintios 15.51-52).

Lógicamente, hay mucho más de qué hablar sobre este gran tema. Hemos dejado de lado la cuestión del pecado, del juicio de Dios, el arrebatamiento, el castigo eterno, y muchísimas otras, teniendo como meta que la explicación sea más bien breve y concisa y no un tratado teológico. Pero si tienes dudas al respecto con gusto intentaremos responderlas.

Más sobre Juan 5.21

Te proponemos ahora ver resumidamente otros temas abarcados por este texto:

El Padre levanta a los muertos y les da vida

¿A qué se refiere Jesús con esta afirmación? ¿Sobre qué está hablando?

A través de las escrituras podemos ver el gran poder de Dios el Padre sobre la vida y sobre la muerte:

Vean ahora que Yo, Yo soy el Señor,

Y fuera de Mí no hay dios.

Yo hago morir y hago vivir.

Yo hiero y Yo sano,

Y no hay quien pueda librar de Mi mano. Deuteronomio 32.39

El Señor da muerte y da vida;

Hace bajar al Seol y hace subir. 1 Samuel 2.6

Y más allá de esas afirmaciones, también vemos que Él levantó de los muertos a distintas personas en el Antiguo Testamento. Lo hizo por medio de los profetas y hay varias referencias bíblicas al respecto; algunas de ellas son 1 Reyes 17.22 y 2 Reyes 4:35.

Además de ellas, muchos versículos profetizan acerca de la resurrección de los muertos; algunos hablan específicamente sobre Jesús (Salmos 16.10; 49.15; 71.20), y otros tantos de los hijos de Dios, y de la humanidad en forma general (Isaías 26.19; Daniel 12.2).

Es por esto que los judíos estaban muy familiarizados con este concepto, aunque no todos creyeran en ella (ver el texto de Marcos 12.18-24 – Saduceos). Jesús se basó en este conocimiento de ellos para luego revelarles su verdad sobre sí mismo.

Por su parte, ellos seguramente aceptaron la primera porción de su declaración, pero la segunda les resultó como una especie de insulto, ya que no les era posible comprender cómo “un hombre común”, según su propia perspectiva, podría decir semejante cosa.

¿Por qué entonces lo seguía haciendo?

A pesar de que la mayoría no entendiera, Jesús hacía esas revelaciones esperando que, aunque sea algunos de ellos, pudieran creer en sus palabras. Su meta era que muchos de ellos logren ingresar al Reino de los Cielos por fe. 

Esa fue misión y su tarea. Jesús se valía de los milagros (como el de la sanidad del paralítico de Betzaida), para llamar a las personas a prestar atención a su mensaje y para que pudieran darse cuenta frente a quién estaban, una vez logrado este objetivo, les enseñaba acerca del reino de los cielos.

Pensando por un momento en sus hijos hoy, así como Jesús tenía la meta de mostrar el camino de la salvación para su pueblo, también nosotros tenemos el mismo llamado y ministerio. Debemos llevar Su mensaje a todas las personas (lee por favor 1 Pedro 2.9). 

¿Estarás haciendo lo que Él espera de ti?

El Hijo también da vida a los que Él quiere

Este es un texto que bien pudiera ser objeto de debate, ya que aquí Jesús afirma que le da vida a quien Él quiere. Esto implica que Él decide a quienes darles vida, y por tanto, que sería posible que Jesús dijera: «a este sí quiero darle vida, y a este otro no». Pero, ¿será eso lo que Él quiso decir?

Antes de que nuestro comentario se vuelva un tratado teológico, permítenos decirte que no pretendemos que sea así. Las discusiones sobre temas como la predestinación y el análisis de posturas teológicas como las del calvinismo o el arminianismo no serán abordadas aquí.

Aún así, y a pesar de esto, intentaremos explicar de manera muy simple qué entendemos nosotros, buscando que cada lector de este comentario pueda entender muy fácilmente el mensaje del texto. Por las dudas también aclaramos que pudieran haber algunas otras posturas y explicaciones al respecto. Pero esperamos que Dios te guíe a la correcta.

Te proponemos leer ahora, y antes de comenzar con nuestra explicación, algunos pocos textos que nos ayudarán a tomar la perspectiva correcta sobre este tema:

Versículos relacionados

En verdad les digo: el que oye Mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida. Juan 5.24

Porque como el Padre tiene vida en Él mismo, así también le dio al Hijo el tener vida en Él mismo. Juan 5.26

Yo no puedo hacer nada por iniciativa Mía; como oigo, juzgo, y Mi juicio es justo porque no busco Mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Juan 5.30

Por cuanto le diste autoridad [al Hijo] sobre todo ser humano, para que Él dé vida eterna a todos los que le has dado. Juan 17.2 (Oración de Jesús al Padre)

Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde Yo estoy, para que vean Mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Juan 17.24

Lógicamente encontraremos muchísimos versículos más que apoyen la explicación que daremos, pero estos han sido suficientes como para presentar el tema. Volvamos para analizar nuestro texto (Juan 5.21) pero con la ayuda de estos otros:

Nuestra explicación

Jesús sometió su voluntad a la del Padre al venir a esta tierra para cumplir con la misión de salvarnos, pero eso no quita que Él estuviera de acuerdo con el plan a seguir

Jesús no solo obedecía al Padre sino que era su voluntad venir a rescatar a la humanidad perdida. Por ende, Él vino a darles vida a todos los que aceptaran y creyeran su mensaje (Juan 3.16; 5.24).

Más allá de eso, Jesús como segunda persona de la divinidad, tenía poder y autoridad para salvar y dar vida a quienes quisiera; algo en lo que además miembros de la Trinidad estaban de acuerdo. 

El mismo Padre le había cedido esa tarea y responsabilidad, como así también la de juzgar a quienes no aceptaron su mensaje (V22, lo veremos en la siguiente publicación).

Por otro lado, los que venían a Él para ser salvados les eran concedidos por el Padre, lo que significa que los que habían de ser salvos, lo serían no solo por Su voluntad sino también por la voluntad del Padre. 

Todo esto nos revela que todo lo que hacía, lo que pensaba y lo que sentía Jesús estaba en plena comunión y concordancia con la voluntad del Padre.


Principales enseñanzas de Juan 5:21

  • La salvación depende de la obra de Cristo y de la respuesta de fe del ser humano.
  • Jesús posee el mismo poder que el Padre para dar vida, mostrando su naturaleza divina.
  • Existe una perfecta unidad entre el Padre y el Hijo en la obra de dar vida.
  • Cristo tiene autoridad sobre la vida y la muerte, tanto en sentido físico como espiritual.
  • La vida eterna es un regalo que Jesús concede con autoridad divina.
  • La voluntad del Hijo está en completa armonía con la voluntad del Padre.

Análisis gramatical del texto bíblico en el idioma original y su traducción

Versículo 21

ὥσπερporque así como
γὰρpues
el
πατὴρPadre
ἐγείρειlevanta
τοὺςa los
νεκροὺςmuertos
καὶy
ζωοποιεῖda vida
οὕτωςasí también
καὶtambién
el
υἱὸςHijo
οὓςa quienes
θέλειquiere
ζωοποιεῖda vida

Observaciones gramaticales clave (Juan 5:21)

Juan 5:21
ὥσπερ γὰρ ὁ πατὴρ ἐγείρει τοὺς νεκροὺς καὶ ζωοποιεῖ, οὕτως καὶ ὁ υἱὸς οὓς θέλει ζωοποιεῖ.

«Porque así como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que quiere»

La expresión ὥσπερ γὰρ (“porque así como”) introduce una comparación explicativa, conectando esta afirmación con lo anterior y preparando un paralelismo teológico.

El sustantivo ὁ πατὴρ (“el Padre”) señala a Dios como fuente original de vida, destacando su autoridad divina.

El verbo ἐγείρει (“levanta”) está en presente, indicando una acción característica o continua del Padre, no limitada a un evento puntual.

La expresión τοὺς νεκροὺς (“a los muertos”) puede entenderse tanto en sentido físico como espiritual, ampliando el alcance de la afirmación.

La conjunción καὶ (“y”) une dos acciones divinas complementarias: levantar y dar vida.

El verbo ζωοποιεῖ (“da vida”) también está en presente, reforzando la idea de una obra continua y propia de Dios.

La expresión οὕτως καὶ (“así también”) establece el paralelismo directo entre la obra del Padre y la del Hijo, indicando igualdad en función.

El sustantivo ὁ υἱὸς (“el Hijo”) introduce a Jesús como participante activo en la misma obra divina.

La expresión οὓς θέλει (“a quienes quiere”) destaca la voluntad soberana del Hijo, indicando que la acción de dar vida no es automática ni universal en este contexto, sino intencional.

El verbo final ζωοποιεῖ (“da vida”) repite el mismo término usado para el Padre, reforzando la equivalencia funcional y la unidad de acción entre ambos.

Nota exegética

El versículo presenta un paralelismo deliberado entre el Padre y el Hijo: así como el Padre levanta a los muertos y da vida, de la misma manera el Hijo ejerce esa misma prerrogativa. No se trata solo de una semejanza funcional, sino de una afirmación profunda de unidad en la obra divina.

El uso repetido del verbo “dar vida” (ζωοποιεῖ) aplicado tanto al Padre como al Hijo refuerza esta igualdad, mostrando que Jesús no actúa como un mero intermediario, sino como participante activo en el poder vivificante que pertenece a Dios.

Al mismo tiempo, la expresión “a quienes quiere” introduce un énfasis claro en la voluntad soberana del Hijo. La concesión de vida no depende de factores humanos, sino de la decisión libre y deliberada de Cristo.

De este modo, el versículo no solo afirma la autoridad divina del Hijo, sino también su soberanía en la impartición de vida, colocándolo en el mismo nivel de acción y autoridad que el Padre.

Palabras clave de Juan 5:21 y su significado

Palabra griegaTransliteraciónStrongSignificado y explicación
ἐγείρειegeireiG1453“Levanta”. Verbo en presente que indica una acción continua o característica. Se utiliza para describir el poder del Padre de resucitar a los muertos, tanto en sentido físico como espiritual.
νεκρούςnekrousG3498“Muertos”. Se refiere a aquellos que están sin vida. En el contexto puede abarcar tanto la muerte física como la condición espiritual de separación de Dios.
ζωοποιεῖzōopoieiG2227“Da vida”, “vivifica”. Verbo en presente que describe la acción de impartir vida. Es un atributo divino aplicado tanto al Padre como al Hijo, subrayando su poder para otorgar vida verdadera.
ὁ υἱόςho huiosG5207“El Hijo”. Título cristológico que identifica a Jesús en relación única con el Padre, indicando no solo filiación, sino también igualdad en naturaleza y autoridad.
θέλειtheleiG2309“Quiere”, “desea”. Verbo en presente que expresa voluntad activa y deliberada. En el contexto resalta la soberanía del Hijo en la decisión de dar vida.
ὥσπερ… οὕτωςhōsper… houtōsG5618 / G3779“Así como… así también”. Construcción comparativa que establece un paralelismo directo entre la obra del Padre y la del Hijo, enfatizando la igualdad en acción y autoridad.

Conclusión sobre Juan 5.21 – El Hijo da vida a quienes quiere

Juan 5:21 nos revela que Jesucristo tiene autoridad divina para dar vida, así como el Padre la tiene. Esta afirmación no solo muestra su poder sobre la vida y la muerte, sino también su perfecta unidad con Dios.

El Hijo no actúa de manera independiente, sino en plena comunión con la voluntad del Padre, participando activamente en la obra de salvación y en la concesión de la vida eterna.

De este modo, el versículo nos enseña que la vida verdadera proviene de Dios y es otorgada por medio de Jesucristo a quienes creen en Él, conforme a su voluntad soberana.


Nota teológica sobre Juan 5.21

Al abordar este versículo hemos encontrado una joya espiritual exquisita. El Hijo de Dios nos da a conocer su poder y autoridad sobre la vida y sobre la muerte, pero además, nos revela la incidencia de su voluntad con respecto a nuestra vida espiritual.

Sobre esto último, si bien pudiéramos encontrar varias interpretaciones, en este caso hemos elegido dar nuestro criterio para que la lectura no se hiciera mucho más larga y complicada. Para resumir nuestra postura decimos lo siguiente:

1 Timoteo 2.3 y 4 dice que “Dios nuestro Salvador, quiere que todos los hombres sean salvos”; y esto mismo es lo que quiere nuestro Señor Jesús, pero aún a pesar de tener este deseo, el libre albedrío de la humanidad sigue siendo respetado. 

Por tanto, aunque Él tenga el poder de salvar o condenar, de dar vida o de dar muerte eterna, le deja esta última decisión a cada individuo. El Padre ya allanó el camino a través de la obra de su Hijo, pero ahora la decisión es nuestra (Hechos 2.21; 16.31).

Entendemos que esta es la explicación más pertinente para este versículo. Esperamos que Dios te guíe para poder comprenderlo de la mejor manera, y que ya sea que estés o no de acuerdo con lo aquí expuesto, el Espíritu Santo nos lleve a todos a toda verdad.

Al seguir avanzando, en el estudio de este capítulo, veremos mucho más sobre este precioso tema de la vida eterna y sobre cómo acceder a ella, eso es algo que seguiremos haciendo en las publicaciones siguientes. 

Pero… A propósito, ¿tienes ya la vida eterna que Dios quisiera regalarte? ¿Estás segura/o? Si no lo estás, te invitamos a seguir el siguiente link.


Ayudas para maestros y predicadores

Bosquejo sugerido para enseñanza o predicación

1. La obra vivificante del Padre (Juan 5:21)
“Así como el Padre levanta a los muertos y les da vida”

Jesús parte de una verdad conocida por los judíos: el poder de Dios sobre la vida y la muerte.
El Padre es presentado como la fuente de vida, con autoridad absoluta sobre ella.
Esto establece la base para la afirmación que vendrá a continuación.

2. La igualdad del Hijo con el Padre (Juan 5:21)
“Asimismo el Hijo”

Jesús no se presenta como inferior ni separado del Padre.
El paralelismo indica que el Hijo participa de la misma obra divina.
Esto revela una profunda verdad cristológica: su igualdad en naturaleza y acción.

3. El poder del Hijo para dar vida (Juan 5:21)
“Da vida”

El mismo verbo se aplica tanto al Padre como al Hijo.
Jesús afirma tener poder para impartir vida, algo que pertenece exclusivamente a Dios.
Esto muestra que su autoridad no es delegada en sentido limitado, sino plenamente divina.

4. La soberanía del Hijo en la salvación (Juan 5:21)
“A los que Él quiere”

El texto introduce la voluntad del Hijo como elemento clave.
La vida no se concede de manera automática, sino conforme a su decisión.
Esto resalta la autoridad soberana de Cristo en la obra de dar vida.

5. La unidad entre la voluntad del Padre y del Hijo (Juan 5:21)
“Así como… asimismo”

Aunque el Hijo actúa con voluntad propia, no lo hace en independencia.
Todo el contexto muestra una perfecta armonía entre el Padre y el Hijo.
Esto enseña que la obra de salvación es el resultado de una unidad divina perfecta.

6. La vida que ofrece Cristo (Juan 5:21)
“Da vida”

En el contexto del evangelio de Juan, esta vida apunta especialmente a la vida eterna.
No se trata solo de existencia física, sino de vida espiritual en relación con Dios.
Jesús se presenta como el dador de esa vida verdadera.

7. La autoridad de Cristo sobre la vida y la muerte (Juan 5:21)

El versículo revela que Jesús tiene dominio sobre las realidades más absolutas del ser humano.
No solo enseña acerca de la vida, sino que tiene poder para otorgarla.
Esto lo coloca en una posición única dentro de toda la revelación bíblica.

8. El llamado implícito a la fe (Juan 5:21)

Si Cristo tiene poder para dar vida, entonces la respuesta adecuada es creer en Él.
El versículo no es solo doctrinal, sino también práctico.
Invita al lector a reconocer quién es Jesús y a confiar en su poder salvador.

Claves para enseñar este pasaje

Jesús comparte la misma autoridad que el Padre.
El poder de dar vida pertenece a Dios y es ejercido por Cristo.
La salvación depende de la voluntad soberana de Dios.
Existe una perfecta unidad entre el Padre y el Hijo.
La vida que Jesús ofrece es eterna y espiritual.
Cristo tiene autoridad sobre la vida y la muerte.
El pasaje revela claramente la deidad de Jesús.
La respuesta correcta al texto es la fe en Cristo.

Posibles títulos de sermones o enseñanzas

El Hijo que da vida
Autoridad sobre la vida y la muerte
Así como el Padre, así también el Hijo
La voluntad soberana de Cristo
El poder vivificante de Jesús
Vida eterna en el Hijo
Cristo, Señor de la vida
La unidad del Padre y el Hijo
El que da vida a quienes quiere
Jesús y el poder de la resurrección


Preguntas frecuentes sobre Juan 5:21 – El Hijo da vida a quienes quiere

¿Qué significa Juan 5:21?

Juan 5:21 enseña que, así como el Padre da vida y levanta a los muertos, el Hijo también tiene la autoridad de dar vida a quienes quiere. El versículo destaca la unidad de acción entre el Padre y el Hijo y muestra la autoridad divina de Jesús.

¿Qué quiere decir “el Hijo da vida a quienes quiere”?

Esta frase señala la voluntad soberana de Jesucristo al impartir vida. No presenta su acción como algo mecánico, sino como una decisión libre y autoritativa del Hijo.

¿A qué tipo de vida se refiere Juan 5:21?

El versículo puede referirse tanto a la vida física como a la espiritual, pero en el contexto apunta especialmente a la vida que procede de Dios y que el Hijo comunica con autoridad divina.

¿Juan 5:21 enseña que Jesús tiene poder igual al del Padre?

Sí. El paralelismo entre el Padre y el Hijo muestra que Jesús participa de una obra propia de Dios: levantar a los muertos y dar vida, actuando con prerrogativas divinas.

¿Qué relación hay entre Juan 5:21 y la resurrección?

El versículo afirma que el Padre levanta a los muertos y que el Hijo también tiene esa capacidad, por lo que se relaciona directamente con el poder de Cristo sobre la muerte.

¿Por qué Juan 5:21 es importante doctrinalmente?

Porque presenta a Jesús como participante activo en la obra de dar vida, algo que pertenece a Dios. Esto refuerza su identidad divina y su autoridad sobre la vida y la muerte.


Nos despedimos ahora esperando que Dios bendiga tu vida espiritual. Si gustas, puedes escribirnos en el cuadro de comentarios, nos hace bien saber que estás ahí, que nuestro esfuerzo le ha servido a alguien. Si puedes, por favor, ora por el ministerio, muchas gracias.

¡Si el Señor así lo quiere, nos encontramos en la siguiente publicación!

Nota

  • Todas las citas bíblicas fueron tomadas con permiso de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA) © 2005 by The Lockman Foundation.

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