Juan 2.14-17 – Jesús echó a los mercaderes del Templo

Comentario Bíblico Devocional sobre el Evangelio de Juan

Introducción

En el estudio anterior hemos visto el recorrido realizado por Jesús después de convertir el agua en vino en Caná de Galilea, también dijimos que Juan, aunque en un momento ordenó sus relatos en forma cronológica, desde este momento ya no lo hará constantemente de esa manera.

A propósito de esto, la historia que analizaremos en este estudio se encuentra casi al final del ministerio de Jesús según lo relatan los demás evangelios llamados sinópticos, sin embargo, Juan la coloca casi al principio del mismo. Más abajo charlaremos un poco sobre esto y te brindaremos un link hacia un estudio sobre el tema.

Otro tema que tocaremos es el de las pascuas. Ya en el estudio pasado vimos por qué se celebraban y qué significaban, ahora en cambio veremos de qué manera se llevaban adelante en el tiempo de Jesús, en qué fecha se realizaban y cuáles eran los animales necesarios para el sacrificio.

Más allá de esto último, el tema principal será qué hizo Jesús en el Templo, cómo y por qué lo hizo, y dejaremos para el próximo estudio las repercusiones de estos actos, la charla que le siguió y las enseñanzas que se desprenden del texto en general. Pero antes de comenzar con el análisis de este texto, nos gustaría presentarte brevemente nuestro comentario:

Unas palabras sobre el comentario de Gracia y Vida

La presente es solo una porción del Comentario Bíblico sobre el Evangelio de Juan, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto y con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, te invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor te llene de su sabiduría; sin lugar a dudas Él es la gran fuente de toda verdad y de todo entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los versículos que nos convocan, leamos:

El texto

14 y encontró en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero allí sentados. 15 Y haciendo un azote de cuerdas, echó a todos fuera del templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó las mesas; 16 y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí; no hagáis de la casa de mi Padre una casa de comercio. 17 Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: EL CELO POR TU CASA ME CONSUMIRÁ.

Juan 2.14-17 – LBLA

Juan 2.14-17 – Jesús echó a los mercaderes del Templo

Análisis del texto

14 

Y encontró en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero allí sentados

En el estudio anterior hemos visto que Jesús se había dirigido a Jerusalén dado que ya estaba cerca la fiesta de la pascua – Juan 2.13. En el mismo hemos hecho una pequeña reseña sobre el significado de la pascua y también dijimos que Jesús asistió a tres celebraciones de estas fiestas durante su ministerio público.

Para entender todavía un poco más sobre el significado de los sacrificios y sobre cómo se realizaban, te recomendamos leer Levítico 16 y también puedes observar el cuadro comparativo que se encuentra en el siguiente link: Cuadro comparativo entre los sacrificios del antiguo testamento y el sacrificio realizado por Jesús.

Veamos ahora un poco sobre el contexto en el cual se celebraba las pascuas en aquellos tiempos:

Contexto de la celebración de las pascuas en tiempos de Jesús

Recordando lo dicho en el estudio sobre los versículos precedentes, los judíos venían a Jerusalén cada año para celebrar las fiestas de las pascuas. Quienes residían a menos de 25 Km debían hacerlo todos los años, pero los que vivían a mayor distancia no estaban obligados a participar siempre, sino que debían hacerlo aunque sea una vez en la vida.

Para los tiempos de Jesús, Jerusalén se llenaba de gente para aquella celebración. Las personas que llegaban debían hacer por lo menos las siguientes dos cosas, traer o comprar un animal ritualmente perfecto para realizar un sacrificio por los pecados, y pagar un impuesto en el Templo.

Cómo quienes venían no siempre manejaban la moneda del Templo, entonces los cambistas se disponían «adecuadamente» en el atrio de los gentiles, para que los viajeros provenientes de lugares lejanos, pudieran pagar el impuesto con la moneda aceptada en el mismo.

De igual manera, aquellos que vendían los animales «óptimos», también se colocaban en aquel lugar para poder ofrecer para la venta aquellos animales que de seguro serían aceptados para el sacrificio. Recordemos que los mismos eran examinados antes de ser utilizados con este fin por los sacerdotes.

Queda bien claro que todos los que comerciaban en el Templo obtenían ganancias por la transacción; y por otro lado, era bien sabido que existía una buena cuota de subjetividad de parte de aquellos que examinaban a los animales no comprados en el Templo. Por ambas cosas se entiende el motivo del enfado de Jesús, aunque no era lo único que le molestaba.

Tal era la situación, que a quienes venían a presentar la ofrenda para el sacrificio les convenía más traer el dinero para comprar el animal, que venir cargando con él todo el viaje, corriendo así con el riesgo casi seguro, de no ser aceptado por los sacerdotes. Obviamente Jesús tuvo buenas razones para llamar a aquel lugar “cueva de ladrones” (véase Mateo 21.13; Marcos 12.17; Lucas 19.46).

Juan 2.14-17 – Jesús echó a los mercaderes del Templo

Fecha de las pascuas

Para saber en qué momento del año judío se festejaban estas fiestas, debemos leer Éxodo 12.2, 13.4 y/o Deuteronomio 16.1. Estos nos cuentan que Dios mismo le pidió a su pueblo que tomen como el primer mes del año al mes en el cual recordarían la primer pascua en Egipto. Estas fiestas también son llamadas “las fiestas de pesaj”, que significa “pasar por alto”.

En un primer momento a este mes se lo llamó Abib, que quiere decir espiga, aunque después del cautiverio babilónico a ese mismo mes se lo llamó Nisán, que quiere decir “primer mes”. En relación con nuestro calendario, por ejemplo en el 2019, se festejaron dichas fiestas desde el 19 y hasta el 26 de Abril (las mismas duran una semana)

Animales sacrificados en el Templo

Bueyes, ovejas y palomas eran animales aceptados para el sacrificio en el Templo. El Antiguo Testamento los nombra constantemente en referencia a los sacrificios, pero también porque algunos eran animales que se utilizaban para trabajar y hasta para comer.

A continuación mencionaremos solo unas pocas de las muchísimas referencias sobre los mismos, siempre en relación con los sacrificios:

  • Bueyes o novillos: Éxodo 20.24, 29.1; Números 7.3; Levítico 4.3; 9.4; 2 Samuel 24.22; 1 Reyes 8.63. 
  • Ovejas, también llamadas carneros o corderos: Éxodo 29.1, 20.24; Levítico 1.10, 4.32, 9.4; 1 Reyes 8.63. 
  • Palomas, también llamadas tórtolas o pichones: Levítico 1.17, 5.7, 12.8; Lucas 2.24.

Veamos ahora qué sucedió al ingresar Jesús al Templo en aquella oportunidad:

15

Y haciendo un azote de cuerdas, echó a todos fuera del templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó las mesas 

Para lograr comprender mejor lo sucedido debemos considerar varios temas, el siguiente será el

Juan 2.14-17 – Jesús echó a los mercaderes del Templo

Contexto histórico de esta historia

Como ya hemos dicho, los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) nos cuentan esta misma historia pero la ubican luego de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, poco tiempo antes de ser crucificado. 

Es decir, que según ellos, este evento sucedió luego de aquella ocasión en la que Jesús ingresó montado sobre un burro (señal de soberanía mesiánica – Zacarías 9.9) y con el pueblo aclamándole y diciendo:

9…¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor; 10 Bendito el reino de nuestro padre David que viene; ¡Hosanna en las alturas!

Marcos 10.9-10 – LBLA

Esta diferencia entre los evangelios sinópticos y el de Juan ha traído algunos inconvenientes para la ubicación cronológica de dicho evento. La pregunta a responder es: ¿Por qué Juan la ubica en este lugar, y en todo caso, cuándo fue que sucedieron estos hechos en la vida de Jesús?

Como te imaginas, han habido distintas posturas y explicaciones diversas al respecto, pero nosotros hemos entendido que el texto del evangelio de Juan no nos presenta todos los eventos de forma cronológica sino que hay ciertos eventos que están ubicados con otros arreglos.

Por eso es que preferimos la ubicación de los demás evangelios a la del presente. Pero también dejamos en claro que solo es una interpretación de los hechos y que no podemos ni debemos creer que tenemos mayor autoridad que otros en este tema. De todas maneras, Te dejamos un link para que puedas leer más sobre el tema.

Análisis de las diferencias entre evangelios – La purificación del Templo

Ahora sí, habiendo visto este detalle sobre el texto, podemos ir al  análisis del contenido del mismo en su contexto. Para ello nos convendrá leer también Mateo 21.12-17; Marcos 11.15-19 y Lucas 19.45-48 y sus respectivos contextos. Veamos entonces qué hizo Jesús:

Juan 2.14-17 – Jesús echó a los mercaderes del Templo

El acto de Jesús

Este acto ha sido denominado: “La purificación del Templo”.

Los judíos esperaban que el Mesías realizara un acto de purificación del pueblo. Hemos tocado este punto en el estudio sobre Juan 1.24-28 en donde los judíos le preguntaban a Juan por qué bautizaba si no era el Cristo. En ese estudio hicimos referencia a Ezequiel 36.22-37, en donde se profetiza sobre tal limpieza. Véase también Malaquías 3:1-4.

Jesús en este acto no purificó al pueblo pero sí manifestó ira para con quienes comerciaban en el Templo. El motivo de esto es evidente en el contexto: la religión, en vez de acercar a las personas a Dios las alejaba. Los sacerdotes y demás religiosos habían manchado los propósitos, las reglas y todo acto realizado en el Templo.

Las personas eran llevadas a cumplir con la “letra de la Ley” pero nada hacían sus líderes religiosos por ayudarlas a comprender el “espíritu” (los propósitos y significados espirituales) de la misma. Eso era lo que había alejado a las personas de Dios, de tal manera que estaban ciegos a los principios espirituales y por ello no lograban entender las enseñanzas de Jesús.

Veamos ahora dos detalles, que agregaron los demás escritores de los evangelios, sobre el hecho específico de la limpieza:

Mateo nos dice que Jesús, además de las mesas, también volcó las sillas de los cambistas (21.12), evidentemente tenían puestos bien constituidos, tal vez como los que vemos en las ferias de ventas callejeras. Marcos también agrega que: “no permitía que nadie transportara objeto alguno a través del templo” (11.16).

Cómo es que lo hizo

Mirada racional

Evidentemente Jesús era bien conocido por el pueblo en aquel momento específico, y por otro lado, siempre habían muchas personas que lo seguían y otros tantos que esperaban oírle. Eso también explica el hecho de que ni los vendedores, ni los cambistas y ni siquiera los soldados del Templo mostraran resistencia ante su accionar para con ellos.

A todo esto se le suma la expectativa siempre creciente, de todo el pueblo, de que en algún momento Jesús llevara a cabo algún acto sobrenatural que les demuestre que indiscutiblemente Él era el Mesías. (Entiéndase en este punto que todos los milagros como por ejemplo el de la multiplicación de panes y peces, las sanidades, y la expulsión de demonios no les alcanzaba, siempre estaban necesitando algo más…).

Reflexión

Esto último puede llevarnos a pensar también en nosotros. ¿Nos es suficiente lo que leemos y lo que ya hemos experimentado con Él o siempre estamos necesitando algo más para poder terminar de confiar? La fe madura es la de aquel que entiende lo que Jesús ya ha hecho y que por ende se mantiene siempre firme a pesar de lo que la persona pueda estar viviendo.

En determinado momento debemos dar por entendido quién es Él y dejar de estar siempre pidiendo más y más milagros en nuestras vidas para entonces poder creer en su soberanía. Si Él ya ha obrado entonces sabemos que está a nuestro lado, y sabemos que obra en el momento oportuno.

Por ende, tengamos fe, esperemos en Él y confiemos en el socorro oportuno, sin dejar de orar en todo tiempo.

Juan 2.14-17 – Jesús echó a los mercaderes del Templo


Volviendo ahora al tema que estábamos tratando, esta falta de resistencia por parte de quienes estaban en el Templo, indica por un lado, que la autoridad de Jesús para realizar este acto era indiscutible, y por el otro, que la conciencia de quienes comerciaban en el Templo no estaba verdaderamente limpia, es decir, que ellos sabían que lo que hacían no era correcto.

Por otro lado, muy posiblemente estos acontecimientos nunca se habían sucedido antes y seguramente también los tomó por sorpresa.

Mirada sobrenatural

Podríamos suponer que la sumatoria de todo lo que acabamos de mencionar le dio libertad al Señor de obrar como lo hizo. Sinembargo si quisieras entender esta falta de resistencia de aquellos hombres por el lado del poder divino de Jesús, tu mirada no sería para nada objetable, sino que por el contrario.

Sabemos que Él tenía toda autoridad y poder para hacer cualquier cosa que se propusiera.

Y de hecho vemos en muchos textos cómo se escapó en distintas oportunidades de quienes querían prenderle (véase por ejemplo Juan 7.44, 10.31-39, etc.). Esto sin duda fue para cumplir con los tiempos y formas prefijados por el Padre para su muerte. Pero lo que hacía que una multitud no lo pudiera apresar, era de seguro su poder.

El acto

Es así entonces que tomó cuerdas, hizo una especie de látigo (ver traducción de NVI) y echó a todos los que ofendían a Dios con esas ganancias mal habidas, es decir,  a aquellos que se aprovechaban de la fe y obediencia de los creyentes. Esto debería llevarnos a reflexionar en cómo obtenemos nosotros nuestras ganancias. Por ende:

¿Honra a Dios tu manera de ganar tu sustento? Y, ¿Está Él orgulloso de tu honestidad? Dios te guíe para hacer todo de tal manera que, quienes te vean, sientan deseos de acercarse más a Él en vez de alejarse. Ten siempre en cuenta que tu testimonio es más que importante para que otros puedan acceder a conocerle.

Juan 2.14-17 – Jesús echó a los mercaderes del Templo

Veamos ahora qué dijo mientras volcaba todo y hacía un gran desastre entre aquella gente:

16 

Y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí; no hagáis de la casa de mi Padre una casa de comercio

Ésta fue una orden dada por el Señor. Evidentemente le hirvió la sangre al ver todo aquello. Esto nos lleva a pensar en muchas cosas. Pero en vez de abarcar muchos temas, para no escribir un estudio demasiado largo, solo nos centraremos en unos pocos.

¿Cuántas personas y cuántos sistemas religiosos buscan ganancias deshonestas engañando a las personas que quieren encontrar a Dios? Eso ya pasaba en los tiempos de Jesús y de Pablo (1 Timoteo 6.3-5) y lamentablemente sigue pasando hoy en día.

En verdad no quisiéramos estar en los zapatos de aquellos que engañan a las personas en este modo. En textos como Ezequiel 22.13 y Habacuc 2.9 vemos lo que Dios piensa sobre tales personas (ver dichos textos en su contexto). Ciertamente habrá un gran castigo para los tales.

Pero más allá de lo que a aquellos les suceda, sepamos que Dios quiere otra cosa para nosotros, veamos por ejemplo 1 Timoteo 3.3 y 3.8, Tito 1.7 y 1.11 y por último 1 Pedro 1.2. Entendamos que aunque dichas referencias están centradas en pastores y diáconos, también aplican para todos aquellos que amamos a Dios y queremos servirle.

Por otro lado, esperamos querido lector que sepas buscar tu propia Iglesia con ayuda de la sabiduría de Dios a través de la oración. Y si eres cristiano ya de años, esperamos que tu amor hacia el dinero haya ido menguando a través de aquellos años, recuerda que no es posible servir a dos señores (Mateo 6.24), en algún momento deberás decidir.

Veamos ahora dos textos del Antiguo Testamento que han sido reproducidos por Jesús en aquel acontecimiento, el primero está en

Isaías 56:5-11

5 Les daré en mi casa y en mis muros un lugar,

y un nombre mejor que el de hijos e hijas;

les daré nombre eterno que nunca será borrado.

6 Y a los extranjeros que se alleguen al Señor

para servirle, y para amar el nombre del Señor,

para ser sus siervos, a todos los que guardan el día de reposo sin profanarlo,

y se mantienen firmes en mi pacto,

7 yo los traeré a mi santo monte,

y los alegraré en mi casa de oración.

Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar;

porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.

8 Declara el Señor Dios que reúne a los dispersos de Israel:

Todavía les juntaré otros a los ya reunidos.

9 Bestias todas del campo,

venid a comer,

bestias todas del bosque.

10 Sus centinelas son ciegos,

ninguno sabe nada.

Todos son perros mudos que no pueden ladrar,

soñadores acostados, amigos de dormir;

11 y los perros son voraces, no se sacian.

Y ellos son pastores que no saben entender;

todos se han apartado por su camino,

cada cual, hasta el último, busca su propia ganancia.

Isaías 56:5-11 – LBLA

Juan 2.14-17 – Jesús echó a los mercaderes del Templo

Y el segundo está en

Jeremías 7:11

¿Se ha convertido esta casa, que es llamada por mi nombre, en cueva de ladrones delante de vuestros ojos? He aquí, yo mismo lo he visto —declara el Señor.

Jeremías 7:11 – LBLA

Evidentemente la búsqueda de ganancia a través de la religión no es nueva y Dios no es ciego a esa realidad. Pero también vemos que Él ya sabía de antemano qué es lo que habría de pasar y que tiene un plan bien concertado, el cual está llevando a cabo.

Jesús es la respuesta divina a todos los problemas de los hombres, pero somos nosotros los que debemos buscarle y elegir correctamente. ¿Qué es lo que tu eliges? Esperamos que sea seguirle y servirle. Eso llenará de bendición tu vida y la vida de quienes te rodean.

Veamos ahora qué pasaba por la mente de los discípulos en aquel momento en que Jesús efectuaba aquel acto:

17 

Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: EL CELO POR TU CASA ME CONSUMIRÁ

Esta aclaración es la de una persona que estaba presente en aquel momento. Juan fue un testigo presencial de aquel acontecimiento. Los detalles y anécdotas que nos regala son únicos y absolutamente reveladores.

Entre paréntesis decimos que estas aclaraciones son las que le dan sentido a leer cada texto posible en relación con algún evento particular, ya que mediante la sumatoria de todos lograremos entender mucho mejor lo que sucedió en cada evento. Por tanto siempre será aconsejable buscar si existen otros relatos en los evangelios sobre algún evento del que estemos leyendo.

En este caso Juan nos muestra el pensamiento de los más fieles seguidores de Jesús, sus apóstoles, quienes estuvieron con Él aunque no siempre entendieron todas las cosas que estaban pasando. Evidentemente en este caso ellos conocían aquel texto de los Salmos que aplicaron a Jesús en ese momento.

Juan 2.14-17 – Jesús echó a los mercaderes del Templo

El texto se encuentra en el libro de los Salmos y dice lo siguiente:

7 (8) Por ti he soportado ofensas;

mi cara se ha cubierto de vergüenza;

8 (9) ¡soy como un extraño y desconocido

para mis propios hermanos!

9 (10) Me consume el celo por tu casa;

en mí han recaído las ofensas

de los que te insultan.

10 (11) Cuando lloro y ayuno, se burlan de mí;

11 (12) si me visto de luto, soy el hazmerreír de todos.

Salmos 69.7-11 – DHH

Más allá de la aplicación del Salmo 69.9 a Jesús, podemos ver cómo muchas partes de su contexto también se aplican a lo que Jesús pudiera estar sintiendo en aquellos momentos. Cuán desalentador sería para Él que su pueblo no lograra comprenderlo, que despreciaran sus enseñanzas y que no lograran ablandar sus corazones (Véase Mateo 23.37).

Reflexiones

En este punto deberíamos cada uno de nosotros mirar nuestro corazón y pensar si hay en él un lugar apropiado para que habite Cristo. Ver si tenemos lugar para guardar sus enseñanzas, si nuestro corazón tiene la disposición para amoldarse a su corazón. ¿Verdaderamente le amas? Si es así, no defraudes a tu Señor.

Por otro lado, ¡Cuánto amor tenía el Jesús por la verdadera fe! ¿Será que también nosotros tendremos ese mismo amor por las cosas de los Cielos? ¿Nos consumirá el fuego por su causa, por las almas, por quienes nos rodean, por hacer su voluntad? Quiera Dios ayudarnos para que así sea.

Además de todo esto sepamos que si no tenemos una verdadera entrega a Dios, si no estamos dispuestos a seguir sus palabra, no estaremos muy lejos de aquellos que engañaban a la gente y utilizaban la religión como medio de ganancia. Ellos fueron condenados, no corramos nosotros esa misma suerte.

Por último, entendamos que un corazón duro para con Dios nos lleva a tener las mismas actitudes que aquellos falsos maestros de la ley, quienes después de ver lo que Jesús hacía y lo que enseñaba, no tuvieron mejor idea que matarlo para poder seguir tranquilos con sus vidas de pecado (Ver Marcos 11.18). ¿Hacia adonde apunta tu fe? ¿Cuán blando es nuestro corazón?


Aquí terminamos con esta parte del estudio. Lamentablemente no hemos logrado abreviar más el mismo, pero esperamos que aún así no haya resultado tan pesado para tu lectura. Dios te llene de sabiduría y bendiga tu corazón. Nos encontramos en el próximo estudio.

Juan 2.14-17 – Jesús echó a los mercaderes del Templo

Links

Te dejamos además algunos otros links que pudieran servirte:

Nota:

Todas las Citas Bíblicas identificadas con LBLA fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

Y las identificadas como DHH, fueron tomadas de:

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.

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