Juan 1.32 – El Espíritu descendía del cielo como paloma

Comentario Bíblico Devocional del Evangelio del apóstol Juan

Introducción

En el estudio de este texto hablaremos sobre la señal del Espíritu Santo descendiendo sobre Jesús. Veremos qué implicó para Juan y qué anticipaba en relación a los hijos de Dios.

Además, mientras avancemos con el estudio encontraremos varias enseñanzas que aplicar a nuestras vidas. Pero antes de comenzar con el análisis del texto, nos gustaría comentarte brevemente:

Unas palabras sobre el comentario de Gracia y Vida

La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre el Evangelio de Juan, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto y con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, te invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor te llene de su sabiduría; sin lugar a dudas Él es la gran fuente de toda verdad y de todo entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los versículos que nos convocan, leamos:

El texto

Juan dio también testimonio, diciendo: He visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y se posó sobre Él.

Juan 1.32 – LBLA

Comentario del texto bíblico

Juan 1.32 – El Espíritu descendía del cielo como paloma

Juan dio también testimonio, diciendo

El texto que nos convoca es la continuación del relato del apóstol Juan sobre el ministro y el mensaje de Juan el Bautista. La palabra “también” nos indica que estás no son las primeras palabras del bautista respecto de Jesús. Por ende, para entender mejor el texto, no estaría por demás leer el contexto. Recomendamos pues leer: Juan 1.19-36

Vi al Espíritu

Al leer que Juan vio al Espíritu obviamente todos entendemos que hubo una manifestación visible del Espíritu, lo cual es una visión sobrenatural de algo que de otra manera sería imposible de ver. Este es un caso de Teofanía, es decir, una manifestación visible de Dios. Podemos ver muchas otras especialmente en el Antiguo Testamento.

Mencionemos solo algunos ejemplos de Teofanías: Los tres hombres que visitaron a Abraham (ver Génesis 18.2 y contexto), la zarza de Moisés (ver Éxodo 3.2 y contexto), el ángel que visitó a Manoa, el padre de Sansón (ver Jueces 13.3 y contexto), la luz que dejó ciego a Saulo de Tarso (ver Hechos 9.3 y contexto), etc., etc. (Podríamos hallar muchos más).

En apóstol sólo nos cuenta que Juan vio a la paloma, pero en los otros evangelios se nos dice que además de la manifestación del Espíritu, también se oyó la voz del Padre, ver Mateo 3.13-17; Marcos 1.9-11 y Lucas 3.21-22. Todo esto nos lleva a darnos cuenta de la presencia de la Trinidad en dicho acontecimiento (El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo).

Que descendía del cielo como paloma

Más allá de la elección de la manera de presentarse ante Juan, y ante el resto de quienes se encontraban en el Jordán para bautizarse, lo importante en estos textos es observar el apoyo y el respaldo de dos de las personas de la Trinidad a Jesucristo. Es importante notar que las tres personas de la deidad tienen un solo propósito: La salvación de su creación.

Cristo es quien habría de morir, pero los tres tenían una parte activa en la planificación y ejecución de la obra salvadora. El apóstol Pedro menciona este mismo hecho como al pasar en su primera epístola, pero gracias a él podemos comprender un poco más sobre qué papel le corresponde a cada uno. (Gracia y Vida tiene un comentario sobre 1 Pedro en donde podemos ver: El papel de cada Persona de la Trinidad en la salvación – 1 Pedro 1.1-2. Si gustas, te invitamos a leerlo).

¿Por qué una paloma?

En su comentario sobre este versículo, el erudito William Barclay escribe:

“En Palestina, la paloma era un ave sagrada. No se cazaba ni comía. Filón se sorprendió del número de palomas que había en Ascalón, porque no se permitía cogerlas ni matarlas, y eran domésticas. En Génesis 1:2 leemos que el Espíritu creador de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Los rabinos solían explicarlo diciendo que el Espíritu se movía y revoloteaba como una paloma sobre el antiguo caos, alentando en el orden y belleza. La figura de la paloma era una de las que los judíos usaban y amaban más”.

William Barclay, Comentario al Nuevo Testamento, Tomo 5, Evangelio según San Juan, primera parte.

¿Pero por qué el Santo Espíritu eligió esta figura? Algunos comentaristas nos hablan de la gracia y de la mansedumbre de dichos animales. Posiblemente, junto con ellos podremos afirmar que estas características corresponden en un grado muy alto al Espíritu Santo. Pero aún así la razón para esta elección no nos ha sido revelada.

Es así que nuevamente nos encontramos en la situación de confesar que no tenemos las herramientas suficientes como para asegurar una respuesta definitiva.

Lamentablemente nuestras deducciones o interpretaciones no siempre logran alcanzar la verdad absoluta o definitiva; así que tal vez, ya en el cielo, alguno de nosotros se anime a preguntar. (Aunque también es muy probable que la pregunta no tenga mucho sentido en aquel momento).

Juan 1.32 – El Espíritu descendía del cielo como paloma

Se posó sobre Él

Dios, a través de su profeta Isaías, había profetizado sobre el Mesías, quien habría de tener una relación más que especial con el Espíritu de Dios, veamos qué dice:

Y reposará sobre El el Espíritu del Señor,
espíritu de sabiduría y de inteligencia,
de consejo y de poder,
espíritu de conocimiento y de temor del Señor.

Isaías 11.2

Evidentemente el Señor fue acompañado por el Espíritu en todo su ministerio, siendo ayudado y sostenido por Él. Por ende se entiende que, más allá del cumplimiento de una profecía, la razón para este acontecimiento era que el Señor Jesucristo necesitaba tener el apoyo del Santo Espíritu.

Entre paréntesis decimos que tal necesidad en nuestro Maestro, y la dependencia que Él tenía del Espíritu Santo, representa para nosotros un ejemplo de cómo vivir nuestras vidas y cómo desarrollar nuestros ministerios. Nunca debemos perder tal dependencia dado que nuestra guía, sostén y fortaleza nos vienen solo de Él. ¿Estás de acuerdo? Entonces, ¿Cómo describirías tu relación con Él? Dios nos ilumine y ayude también en esta área.

Volviendo ahora al texto, veamos ahora dos cosas más: Por un lado, el hecho de posarse sobre Él en forma visible era una indicación segura para Juan, quien al parecer necesitaba una confirmación; y por el otro, esta manifestación visible también indicaba el principio de un nuevo tipo de relación con Él. Veamos entonces, en primer lugar:

La indicación para Juan

La misma era doble, la paloma descendiendo del cielo y posándose sobre Jesús, y además la voz que decía:

“Este es mi Hijo amado en quien me he complacido”

Mateo 3.17 – LBLA

Ambos eran claros indicadores para Juan el Bautista sobre la identidad de Jesús. Al parecer, él necesitaba de tales señales; esto se puede observar tanto en el versículo 31 como en el 33. (Pero aún así nos resulta llamativo no solo que él dijera que no conocía a Jesús, sino también que el bautista repita esta frase dos veces. Pero dado que hemos abordado este tema en el estudio anterior, no lo volveremos a tocar aquí. Te dejamos el link al finalizar este estudio).

De igual manera y más allá de que Juan los pudiera ver y oír, había una multitud con él en el Jordán. Todos ellos pudieron observar estas señales. Estás eran muy especiales, en un momento especial, para una persona especial. El Hijo de Dios estaba recibiendo todo el apoyo y el respaldo de Dios el Padre y del Espíritu Santo.

Aplicación, las señales de Dios y nuestra decisiones

A la hora de darnos cuenta de cuál es la voluntad de Dios para poder serguirla, o para tomar tal o cuál dirección en nuestras vidas, Sus señales siempre nos serán bienvenidas. Pero lamentablemente ellas no siempre se presentan. Cuando lo hacen nos sentimos espléndidos, agradecidos y llenos de fe y esperanzas. Pero… ¿Qué hacer cuándo no nos llegan?

Para cualquier decisión que debamos tomar, lo más importante que debemos hacer es orar mucho, buscar la sabiduría que viene de Dios e intentar encontrar la paz en lo que hacemos. Cuando encontramos la paz de Dios, y sentimos tranquilidad en nuestra relación con Dios en nuestras decisiones, entonces, muy posiblemente estaremos haciendo lo que esté dentro de su voluntad.

Pero si aún buscando la guía de Dios con esmero, todavía nos sentimos confundidos e indecisos, tal vez sea bueno buscar algún buen consejero en la Iglesia con quien poder conversar. No olvidemos que Dios pone sabiduría en sus hijos y siempre hallaremos palabra de Dios en aquellas personas que son maduras en la fe, eso sí, debemos escoger a tal persona sabiamente. (El pastor o tu líder te sabrán direccionar apropiadamente).

Si te interesa leer más al respecto, Gracia y Vida ha publicado dos estudios mucho más completos sobre este tema, el cual te invitamos a leer haciendo clic en los enlaces: ¿Qué hacer cuándo no tenemos señales claras de parte de Dios? y, ¿Cómo lidiar con los silencios de Dios?

Retomando ahora el análisis sobre el descenso del Espíritu en forma de paloma, decíamos que la primera indicación de aquel hecho darle confirmación a Juan el bautista, y la segunda indicación es la que veremos a continuación:

La manifestación del Espíritu descendiendo sobre Jesús propiciaba una nueva manera de relación entre el Espíritu Santo y los seres humanos, veamos qué anticipaba:

Juan 1.32 – El Espíritu descendía del cielo como paloma

Relación del Espíritu Santo con sus hijos

Con la llegada del Espíritu Santo a cada uno de sus hijos comenzó una nueva dispensación. Un nuevo tiempo en el que Dios se relaciona con los hombres de una manera muy distinta a la del Antiguo Testamento.

En aquel tiempo el Espíritu venía sobre las personas por un tiempo determinado hasta cumplir con algún cierto propósito. Pero en la nueva dispensación aquel tipo de relación iría a cambiar sustancialmente.

Ya en este momento previo a Pentecostés vemos la antesala de lo que habría de pasar: El Santo Espíritu descendiendo y posándose sobre cada hijo de Dios, ya no solo por algún tiempo como lo había hecho en la anterior dispensación, sino que habitando en y permaneciendo con ellos para siempre.

Todo comenzó con Jesús, algo que Lucas nos cuenta diciéndonos que:

1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu en el desierto 2 por cuarenta días, siendo tentado por el diablo…

Lucas 4.1-2a – LBLA
Esto nos indica cláramente que en Jesús, el Espíritu no solo se posó, sino que lo llenó y permaneció en Él.

Pasaría solo un corto tiempo hasta que dicho «cambio» se sucediera para cada uno de los hijos de Dios, así que, desde ese momento, todo comenzó a tomar forma: La Iglesia pronto tomaría su lugar y el reino se establecería en los corazones de los hijos de Dios.

El puntapié inicial ya había sido dado en la persona de Jesús. Y es el apóstol Juan quien nos lo está mostrando:

El camino se había preparado (por Juan), el Mesías ya había llegado en la persona de Jesús, el Espíritu ya estaba revelando cómo sería su relación para con la Iglesia y Dios el Padre había dado su aprobación.

Solo tres años faltarían, luego de los cuales, la declaración de victoria sería clavada en una cruz; y los hijos de Dios, redimidos por la sangre del cordero, lo servirían amorosamente de mientras que esperarían su regreso triunfal hasta que Jesucristo los viniera a buscar.

Todo eso es lo que estaba comenzando en aquel tiempo. Cuán maravilloso todo lo que Dios tenía preparado, parece increíble ¿Verdad? Pero es real. Real en cada uno de sus hijos, verdadero para todos aquellos que creemos y experimentamos cada día el poder de Dios y la presencia del Espíritu en nuestras vidas.

¡Cuán bienaventurados somos! ¿No lo crees?

Permítenos preguntarte lo siguiente: ¿Cuán estrecha es tu relación con el Espíritu Santo? En la oración, la lectura de la Biblia, el servicio y la participación activa en el seno de la Iglesia, encontraremos las herramientas apropiadas para hacer que esa relación crezca y se fortalezca cada día.

Por tanto, no tengas en menos a ninguna de ellas. Búscale cada día y disfruta de su compañía, de su guía, consuelo, fortaleza y amor. Él está siempre disponible para ti. Tal relación solo depende de tu decisión. (Solo que no te olvides de quién estamos hablando, un ser divino y todopoderoso, quien tiene el control de todo lo creado).

Aquí acabamos con el estudio de este maravilloso texto. Te invitamos a continuar leyendo estos comentarios y esperamos que te resulten de bendición. ¡Dios te bendiga mucho!

Links

Te dejamos también algunos links que pudieran servirte:

Nota

Las Citas Bíblicas fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

Juan 1.32 – El Espíritu descendía del cielo como paloma

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