Juan 1.24-28 – Por qué bautizas, si no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta

Comentario Bíblico Devocional sobre el Evangelio de Juan

Introducción

En los versículos previos (Juan 1.19-23) nos encontramos con una comisión investigadora de parte de los líderes religiosos, la cual venía para ver quién era Juan, qué hacía con el pueblo y por qué lo hacía. Los versículos que hoy veremos corresponden a la continuación de dicho encuentro.

En el comentario que corresponde a aquellos versículos, hemos explicado el contexto histórico, social y político del tiempo que atravesaba la nación judía, lo que nos dio las herramientas necesarias para comprender el por qué de las preguntas de los Fariseos.

Además también vimos las profecías que correspodían a la venida de algunos hombres que antecederían a la llegada del Cristo. Asimismo vimos que Juan negaba ser cada uno de ellos y su respuesta ante la insistencia de aquella comisión, él dijo: » Yo soy la voz del que clama en el desierto» (Juan 1.23).

En el texto que analizaremos hoy, veremos qué es lo que Juan el bautista le responde a dicha comisión sobre el por qué de su ministerio. Analizaremos la incertidumbre de aquellos sobre lo que Juan estaba haciendo, y un brevísimo resumen sobre el ministerio de Juan.

Más allá de estos temas y de algunos otros, observaremos cómo se considera Juan en relación con Jesús, charlaremos sobre el ejemplo que éste nos deja, e intentaremos hacer algunas aplicaciones para nuestras vidas. Pero antes, quisiéramos presentarte muy brevemente este comentario:

Unas palabras sobre el comentario de Gracia y Vida

La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre el Evangelio de Juan, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto y con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, te invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor te llene de su sabiduría; sin lugar a dudas Él es la gran fuente de toda verdad y de todo entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los versículos que nos convocan, leamos:

El Texto Bíblico

24 Los que habían sido enviados eran de los fariseos. 25 Y le preguntaron, y le dijeron: Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?26 Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo en agua, pero entre vosotros está Uno a quien no conocéis. 27 Él es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia. 28 Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

Juan 1.-24-28 – LBLA

Comentario sobre el texto bíblico

24

Los que habían sido enviados eran de los fariseos.

Los fariseos eran considerados una secta dentro del judaísmo, pero no en el sentido en que hoy día se le da a la palabra secta. Eran simplemente un grupo de personas, estudiosas de la Ley y los profetas, y celosos de las liturgias y de las reglas religiosas que ellos mismos habían creado.

No estudiaremos sus ideas y pensamientos hoy, pero nos baste por ahora con solamente decir que, eran personas consideradas por el pueblo como referentes religiosos; y ellos mismos estaban orgullosos del papel que desempeñaban. Sin embargo, Jesús muchas veces los confrontó y le pidió al pueblo que siguiera sus consejos pero no su ejemplo (ver por ejemplo Mateo 23.1-32).

Las personas que habían venido para verificar quién era Juan, eran representantes de esta secta, pero de seguro habían sido enviados por el Sanedrín, que era la cúpula religiosa y política Judía. Estas personas, atónitas por la negación de Juan sobre su persona, le preguntaron:

Juan 1.24-28 – Por qué bautizas, si no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta

25

Y le preguntaron, y le dijeron: Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?

Aquí otra vez vemos lo que ya analizamos en los versículos precedentes, una gran insistencia en saber quién decía ser Juan, ya que quienes los habían enviado, debían saber frente a quién estaban.

Como el bautismo era para arrepentimiento, y los judíos no se bautizaban sino solo los prosélitos (no judíos convertidos al judaísmo), entonces ellos se preguntaban: ¿Por qué bautizaba Juan?

Ésta era ya una gran pregunta, pero la acompañaba otra, la cual era tan importante como la primera: ¿Cómo lograba Juan convencer a las multitudes? Ya que las mismas estaban haciendo algo que no deberían hacer, a menos claro que estuvieran en la presencia del Mesías.

Para entender más el pensamiento de los líderes religiosos, te invito a que veamos lo siguiente:

La limpieza mesiánica

En Ezequiel 36.22-37 vemos que Dios había prometido una limpieza del pueblo, la cual era por ende, un acontecimiento mesiánico. Para no alargar más el estudio no transcribimos todo el texto, pero sí recomendamos leerlo completo para entender las expectativas de toda la nación al respecto.

En cuanto a la limpieza del pueblo, debemos destacar el versículo 25, el cual transcribimos a continuación, junto con los dos versículos siguientes:

25 ‘Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26 ‘Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 27 ‘Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas.

Ezequiel 36.22-37 – LBLA

Véase ademas Ezequiel 37:23 y contexto. Es en relación con estos textos que ellos asociaban la pureza ritual con el bautismo. Pero veamos un poquito más:

El por qué la incertidumbre de los fariseos

Ésto es lo que esperaban los judíos: que cuando hubiera una limpieza y un arrepentimiento en toda la nación, ese hecho sería un augurio de la venida del Mesías. Por lo tanto, no era ilógico que le preguntaran a Juan si él era el Salvador profetizado. El tema es que él los confundía dando respuestas negativas a todas sus preguntas, por lo cual quedaban muy perplejos.

De ahí entonces que comprendamos el tono de la pregunta. Ellos nunca hubieran esperado que tales profecías tuvieran un doble cumplimiento; es decir que el Mesías hubiera de venir dos veces, la primera para establecer un reino espiritual, y la segunda a establecer un reino físico (lo cual obviamente ellos habían entendido y estaban esperando).

Esta tan grave confusión, hacía que no pudieran comprender la importancia ni el alcance del ministerio de Juan, quien sí había venido con el espíritu de Elías (Mateo 17.12), y que sí estaba preparando el camino para el Mesías, pero era un cumplimiento profético muy distinto al que esperaban.

Ahora, más allá de lo que ellos pudieran o no comprender, el ministerio del profeta Juan era más que impresionante. Para poder entender nosotros cuál era su tarea, te invito a hacer un pequeño paréntesis y leer lo que nos cuenta Lucas en su evangelio, leamos:

Resumen del ministerio de Juan

Juan 1.24-28 – Por qué bautizas, si no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta

Cuándo y dónde llevó adelante su ministerio

3 En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de la región de Iturea y Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, 2 durante el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

3 Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados; como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías:

4 Voz del que clama en el desierto: “Preparad el camino del Señor, haced derechas sus sendas. 5 “Todo valle será rellenado, y todo monte y collado rebajado; lo torcido se hará recto, y las sendas ásperas se volverán caminos llanos; 6 y toda carne vera la salvacion de Dios.”

(Lucas 3.3-6 – LBLA)
El mensaje de Juan

7 Por eso, decía a las multitudes que acudían para que él las bautizara: ¡Camada de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira que vendrá? 8 Por tanto, dad frutos dignos de arrepentimiento; y no comencéis a deciros a vosotros mismos: “Tenemos a Abraham por padre”, porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras.

9 Y también el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.

10 Y las multitudes le preguntaban, diciendo: ¿Qué, pues, haremos?

11 Respondiendo él, les decía: El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.

12 Vinieron también unos recaudadores de impuestos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? 13 Entonces él les respondió: No exijáis más de lo que se os ha ordenado.

14 También algunos soldados le preguntaban, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y él les dijo: A nadie extorsionéis, ni a nadie acuséis falsamente, y contentaos con vuestro salario.

(Lucas 3.7-14 – LBLA)
Su testimonio sobre él mismo y sobre Jesús

15 Como el pueblo estaba a la expectativa, y todos se preguntaban en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo,

16 Juan respondió, diciendo a todos: Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más poderoso que yo; a quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias; Él os bautizará con el Espíritu Santo y fuego. 17 El bieldo está en su mano para limpiar completamente su era y recoger el trigo en su granero; pero quemará la paja en fuego inextinguible.

18 Y también con muchas otras exhortaciones Juan anunciaba las buenas nuevas al pueblo. 19 Pero Herodes el tetrarca, siendo reprendido por él por causa de Herodías, mujer de su hermano, y por todas las maldades que Herodes había hecho, 20 añadió además a todas ellas, ésta: que encerró a Juan en la cárcel.

(Lucas 3.15-18 – LBLA)

Juan 1.24-28 – Por qué bautizas, si no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta

Ahora, volviendo a nuestro texto, vemos que dado que los comisionados para esta investigación le pedían explicaciones sobre su ministerio, Juan terminó contestando dos cosas, la primera, que él sólo bautizaba en agua, diferenciando su bautismo con el que daría Jesús (Leer Juan 1.33); y la segunda, que el Mesías ya estaba entre ellos, leamos:

26

Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo en agua, pero entre vosotros está Uno a quien no conocéis.

Jesús todavía no había comenzado su ministerio público, por tanto el pueblo todavía no sabía quién era el Mesías anunciado. Pero Juan estaba anticipando que, a quien ellos esperaban, ya estaba allí entre ellos, y que el tiempo tan anhelado ya había llegado.

Es por eso que en versículo 23 los exhortaba a preparar el camino para el rey y, a estar listos para su venida. ¡Cuán importante mensaje y cuán vigente hasta hoy en día! ¿Cierto? ¿Qué mensaje damos nosotros a aquellos que nos rodean? Tengamos a Juan por nuestro ejemplo ene este sentido.

Juan decía de sí mismo que, hasta tanto Jesús comenzara con su tarea, él solo bautizaba en agua; lo decía como si fuera algo menor, como si no importara tanto. Pero aún siendo que, el ministerio más importante de todos estuviera por comenzar, el de Juan era imprescindible.

Como resultado del mismo los corazones eran ablandados y las multitudes se arrepentían. Fue así que, al llegar Jesús, muchos ya estaban listos para escuchar su mensaje y para seguirlo. Por otro lado, notar en este texto como Juan se humilla a sí mismo y apunta siempre hacia el Mesías (Algo que todos nosotros también deberíamos hacer).

Quiera Dios ayudarnos a tener tanta humildad como la de Juan; quien hizo una enorme tarea sin creer que él mismo fuera algo muy especial. Cuánto sentido de ubicación, no siempre se ve esto en nuestras iglesias. ¿Cierto?

Miremos hacia adentro y veamos nuestros propios corazones, meditemos en lo que Dios espera encontrar en nosotros: una entrega total, valentía, tenacidad y una gran humildad que nos acompañe en cada momento. ¿Qué tienes tú para darle? ¿De qué manera te verá Él? ¿Qué hacemos y cómo obramos ante el resto?

Veamos ahora qué más se desprende del estudio de este texto, y también del contexto de las escrituras:

Análisis contextual

Juan, el escritor de este evangelio, nos está revelando todos los detalles, en forma ordenada, sobre el inicio del ministerio de Jesús. Éste es el único evangelio que contiene estos detalles que estamos viendo. Vimos ya, en la introducción al mismo, que Juan complementa al resto de los evangelios, dándole a sus relatos una impronta más espiritual.

Es gracias a estos detalles, y al análisis en conjunto de los demás evangelios, que podemos armar la historia tal cual como sucedió, lo cual era uno de sus propósitos de Juan al escribir el mismo. Véanse más detalles en la Introducción al evangelio de Juan.

Entonces, al unir todos los datos disponibles, podemos concluir que para este momento, Juan ya había bautizado a Jesús. Notar además, que al siguiente día (Juan 1.29), el bautista relataría cómo le fue revelado quién era el “Cordero de Dios”. Y esto, según el texto, sucedió después de que Juan lo hubiera bautizado.

Por otro lado, sabemos que luego de su bautismo, Jesús fue llevado al desierto y que permaneció allí 40 días y cuarenta noches antes de ser tentado por el diablo (Mateo 4.1-11; Marcos 1.12-13; Lucas 4.1-20). Por lo tanto, el acontecimiento que estamos viendo en nuestro versículo presente (v26), debió haber sucedido, por lo menos, 40 días después del bautismo de Jesús.

Juan 1.24-28 – Por qué bautizas, si no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta

Conclusión

Por lo tanto, al siguiente día (v29), Juan vería a Jesús venir a él, ya habiendo sido bautizado y tentado, y estando a punto de comenzar con su ministerio; el cual iniciaría dos días más tarde de los hechos narrados en el v26, (momento en que los dos discípulos de Juan se transformarían en discípulos de Jesús (v37)).

Volviendo a nuestro texto, Juan da otra muestra de humildad en el versículo que viene, veamos:

27

El es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia.

Jesús estaba a punto de iniciar su ministerio. Es en ese sentido que el Mesías venía después de él, aunque en verdad, era antes que él; ver el comentario sobre el versículo 30.

En la cultura judía, un discípulo debía servir a su maestro pero no tenía por qué desatar sus sandalias; los esclavos sin embargo, sí estaban obligados a hacerlo. Aquí Juan dice de sí mismo, no solamente que no es digno de ser discípulo de Jesús, sino más que eso, que ni siquiera es digno de ser su esclavo.

¿No te resulta llamativo que una persona con un ministerio tan grande se rebaje tanto a sí mismo? Depende, si lo miramos desde nuestra vieja naturaleza, de seguro lo consideraríamos anormal, pero si pensamos en lo que Dios nos enseña en su palabra, entonces sabemos que Él espera que seamos verdaderamente humildes.

Otro tema a charlar entre nosotros es que, aunque Juan no se consideraba para nada importante, Dios tenía otra mirada al respecto. Si puedes, lee lo que Jesús dice sobre él en Mateo 11.7-15. Dios no deja sin honra a sus hijos, sino que los valora, ama y reconoce.

Es por considerarlo digno y capaz, es que le permitió llevar adelante su ministerio. Esto también sucede hoy día con nosotros, Él nos da dones y ministerios para que lo sirvamos, y aunque espera humildad, Él mismo pone en nosotros reconocimiento y honra de parte de otros (Si tenemos el objetivo correcto y hacemos lo que corresponde).

Pero lo que no debemos buscar es la gloria y el reconocimiento personal, ya que a Dios le desagrada tal tipo de actitud (Proverbios 3.34; Santiago 4.6). Para concluir con este tema, nos gustaría decirte que para los cristianos, servirle es un honor y una bendición de la cual todos podemos disfrutar.

Por tanto, si todavía no sabes cómo se siente, te invito a buscar la manera de servirle. Hacerlo traerá mucho crecimiento a tu vida espiritual, mucha madurez y también, la posibilidad de conocer mas a Dios y confiar plenamente a la hora de afrontar distintas situaciones que se puedan presentar en tu vida.

Considera seriamente la posibilidad de ser su siervo.

28

Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

Mucho se ha hablado de la localización de Betania, sin lugar a dudas estaría no muy lejos de Galilea, al otro lado del Jordán. Parecería ser que entonces existen por lo menos dos lugares llamados Betania (Ver Juan 12.1). Pero su ubicación exacta se desconoce.

Aclaración final sobre el estudio

Este estudio ha llegado a su fin, pero queremos presentarte una aclaración sobre el mismo: Tanto el presente como el estudio sobre Juan 1.19-23 conforman una unidad, pero dado que el estudio completo era bastante largo de leer, lo hemos dividido en dos estudios.

Esperamos que de este modo te sientas más cómodo con la lectura y que no te resulte demasiado largo. Justo debajo te dejamos el link hacia el estudio anterior, y también dos más que tal vez te sean de utilidad.

¡Que Dios te bendiga mucho!

Juan 1.24-28 – Por qué bautizas, si no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta

Links

Te dejo también algunos links que pudieran servirte:

Nota

Todas las Citas Bíblicas fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

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