2 Pedro 1.16 – Pedro defiende la autoridad de la doctrina apostólica

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2 Pedro 1.16 – Pedro defiende la autoridad de la doctrina apostólica

Comentario Bíblico Devocional


El texto

16.Porque cuando os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, no seguimos fábulas ingeniosamente inventadas, sino que fuimos testigos oculares de su majestad.

(2 Pedro.1.16 – LBLA)

Introducción

Pedro le viene hablando a la Iglesia de todo lo que Dios les había concedido para poder vivir la vida cristiana (v 3); les dijo además que son participantes de la naturaleza divina (v 4); y les pidió que se esfuercen en agregar todo tipo de virtudes a su carácter cristiano (vs 5-8).

Estando próximo a morir (Literal: “a punto de abandonar su tabernáculo”), quiere que cuando él se vaya, los receptores de esta epístola continúen firmes en la fe (vs 10-11), ésta es una de las dos razones que tuvo el apóstol para escribir la misma.

La otra es que los falsos profetas estaban avanzando sobre la fe de la iglesia, y el apóstol, al ver el peligro, les va a dar las herramientas necesarias para que puedan hacer frente a las falsas enseñanzas.

La manera de permanecer firmes en su fe va a estar muy ligada a la experiencia y madurez espiritual, pero también al conocimiento de la verdad del evangelio. Es por eso que Pedro le presta tanta atención a esto último (ver Vs 3, 5 y 6, 12 y ahora otra vez en el 16).

Ahora, en los versículos que estudiaremos aquí, Pedro les va a decir en dónde reside la autoridad de sus enseñanzas; y contrastará la autoridad de las mismas con los dichos de quienes se oponen a la verdad del evangelio.

Este tema se va a extender desde el v 16 y hasta el 21 al final del capítulo. Pero comencemos por ahora por ver, en el versículo 16, dos enseñanzas apostólicas fundamentales:


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Estudio del texto

Os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo

Ya desde el principio de su primera epístola Pedro les dió a conocer mucho más que solo estas dos enseñanzas, les habló del plan de Dios para con ellos (1Pedro 1.1-3), les contó lo que les esperaba en la manifestación de Jesucristo (1Pedro 1.4), y más tarde les reveló el poder y autoridad del Señor una vez ascendido (1Pedro 3.22).

Más allá de todas estas enseñanzas doctrinales, Pedro les mostró muchas cosas más, pero en el texto que analizamos, este apóstol no solo se va a referir a su propia enseñanza. Les invito a prestar a tención a la siguiente sutileza:

En el principio de su carta, y también en otros versículos posteriores, vemos que Pedro habla en primera persona, por ejemplo, en el versículo 12; pero aquí en el 16 pasa a hablar en plural. Por tanto, lo que podemos notar es que no sólo se referirá y defenderá la enseñanza la de todos los apóstoles, y no solo la suya.

Aunque aquí, por el momento, tocará dos temas que los falsos maestros negaban. Uno era la vigencia del poder de Jesús, y la otra, la veracidad de su venida. Prestemos, por un momento, atención a la importancia estos ataques a nuestra doctrina cristiana.

Si el Señor no tuviera poder: ¿Dónde quedaría la trinidad? Y si su regreso no fuera real: ¿De qué nos serviría nuestra fe? Y, ¿Qué estaríamos esperando? Si estas doctrinas no fueran correctas, las bases de nuestra fe se desmoronarían, y el cristianismo no tendría sentido de ser.

Ya sabemos ahora qué estaba en juego y por qué el apóstol les presta atención. Pero, me gustaría hacerte una pregunta que corresponden a nuestros días:

¿Los ataques a nuestra fe, dejaron de presentarse? ¿Es muy diferente lo que sucede hoy, a lo que pasaba en aquel tiempo? ¿Cuáles son los ataques actuales del enemigo? El diablo sabe muy bien qué hacer y dónde atacar. ¿Cierto?

Pedro, en aquel tiempo, no se quedó callado, defendió las doctrinas apostólicas. No las trató en profundidad. Ya lo habían hecho antes, no sólo él, sino todos los verdaderos maestros del cristianismo. Pero sí mencionó estas dos doctrinas atacadas, dando así a entender que eran verdaderas.

Vemos entonces un ejemplo a seguir en Pedro. Él vio el peligro e hizo lo que debió hacer. El apóstol defendió la doctrina de Cristo. ¿Estarás dispuesto a hacer lo mismo? Claro está que Pedro estaba preparado para hacerlo. Por eso te invito a que también te prepares en este sentido (lee 1 Pedro 3.15).

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Si bien nosotros no trataremos estas doctrinas en este comentario, tal vez sea bueno ver que están lo suficientemente respaldadas por toda la escritura bíblica. Por lo tanto, lo que haremos es colocar unos pocos textos que contienen estas verdades a las que Pedro se refiere, y luego de esto continuaremos con nuestro estudio de Pedro.

Algunos pasajes que confirman las doctrinas de

La gloria, posición, y poder (actual y futuro) de Jesús

13 Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado, 14 en quien tenemos redención: el perdón de los pecados. 15 El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para El. 17 Y Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas permanecen. 18 El es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia; y El es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que El tenga en todo la primacía. 19 Porque agradó al Padre que en Él habitara toda la plenitud.

(Colosenses 1. 13-17 – LBLA)

Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

(Apocalipsis 4:11– LBLA)

13 Y a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir:
Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos.
14 Y los cuatro seres vivientes decían: Amén. Y los ancianos se postraron y adoraron.

(Apocalipsis 5:13-14 – LBLA)
Su venida

Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y entonces todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.

(Mateo 24.30 – LBLA)

44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

(Mateo 24:44 – RVR1960)

42 »Por lo tanto, manténganse despiertos, porque no saben qué día vendrá su Señor.

 (Mateo 24:44 – NVI)

He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

(Apocalipsis 22.12 – RVR1960)

Habiendo visto algunos de los versículos que nos hablan sobre estas doctrinas; y entendiendo que son verídicas para nosotros; les propongo que continuemos con el estudio de 2 Pedro 1.16. veamos qué quiere decir el apóstol con:

2 Pedro 1.16 - Pedro defiende la autoridad de la doctrina apostólica
El evangelio es poder y verdad

2 Pedro 1.16 – Pedro defiende la autoridad de la doctrina apostólica

No seguimos fábulas ingeniosamente inventadas,

Los distintos maestros del error ya fueron mencionados anteriormente en este comentario. Pedro hace referencia a ellos al decir que, ni él ni los demás apóstoles, habían seguido el camino que aquellos malos maestros denunciaban.

Pedro utiliza un término griego que es conocido por nosotros, se trata de la palabra “mitos”, la cual es traducida como fábulas o leyendas. Aquellos maestros del error acusaban a los cristianos de inventar estas doctrinas y se mofaban de ellos (ver un ejemplo de esto en 2 Pedro 3.3-4), y por otro lado vemos cómo calificaba el apóstol sus enseñanzas en 2 Pedro 2.1 (herejías destructivas) y en 2 Pedro 2.3 (relatos inventados).

Pero Pedro dice NO, nosotros no hemos inventado estas cosas. Existe un marcado contraste entre la palabra revelada de Dios y las fábulas de personas poco creíbles (1 Timoteo 4.7). En las primeras bien podemos tener confianza, no así en las últimas. Unas son vida y son verdad; las otras perdición y muerte.

Entonces: ¿Cómo defiende el apóstol la veracidad de lo que está enseñando, y lo que los demás apóstoles enseñaron también? Pedro dice aquí que tanto él como Juan y Santiago fueron testigos oculares de lo que ocurrió en el monte de la transfiguración. Ellos vieron al Señor viniendo en su Gloria.

En un momento hablaremos más sobre esto, pero por ahora veamos lo siguiente: Estos engañadores no sólo estaban interesados en quienes no conocían la verdad de Dios, sino que entraban a las congregaciones con sus mentiras para alejar de la verdad a quienes no poseían un fundamento fuerte.

Esto es un peligro que hoy en día corren nuestras iglesias, entonces: ¿Qué tal tu fundamento? ¿Conoces bien la palabra de Dios? (Te invito a buscar los siguientes pasajes y a entender la importancia de la palabra para nuestras vidas:

Salmos 18.30, 119:105; Proverbios 30:5; Isaías 40:8; Romanos 15:4; 2 Timoteo 3.16-17; Santiago 1.22; 1 Pedro 2:2; Hebreos 4:12

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El apóstol nos dirá ahora que no inventaron nada; y más aún, que ellos mismos fueron testigos de un evento maravilloso, la transfiguración de Jesucristo. Él fue glorificado en presencia de ellos y hasta el mismo Padre se presentó para darle honor y gloria. Leamos:

Fuimos testigos oculares de su majestad

¿Cuándo fueron testigos oculares en la glorificación de Cristo? Más adelante leeremos que fue en el evento de la transfiguración. Allí solamente estas tres personas tuvieron la oportunidad de ver la gloria de Cristo. Y precisamente, una de ellas, fue el autor de esta epístola. Pedro se basa en esta experiencia compartida para decir:

¡Todo lo que escribimos es verdad! Nosotros lo hemos visto.

Unos días antes de aquel evento, Jesús había dicho que habrían quienes le verían venir en su reino antes de morir (Mateo 16:28; Marcos 9:1; Lucas 9:27). Fue precisamente, en el momento de la transfiguración, cuando Jesús volvió a tener, aunque en forma temporal, aquella gloria que había tenido desde antes de la fundación del mundo (Juan 17.5).

Digamos velozmente que los representantes del Antiguo Testamento y del Nuevo estuvieron presentes en aquel suceso. Dos del AT, siendo que uno de ellos representaba a la ley (Moisés) y el otro a los profetas (Elías); y además de ellos, también habían tres representantes de la Iglesia (Los tres discípulos del círculo íntimo de Jesús).

La interpretación de Pedro de dicho evento

Por otro lado, veamos la interpretación del apóstol del evento, él dice que lo que vio fue a Jesús con la misma gloria que tendrá en su venida. Como no está registrado en ningún lado, no sabemos si el mismo Jesús se tomó un momento para explicarles lo sucedido, o si fue el Espíritu Santo quien los ayudó a entender tal acontecimiento.

Lo que sí sabemos es que él entendió este evento de esta manera y que fue algo maravilloso y tremendo para los tres discípulos, tanto fue así que el apóstol Juan nos comentó:

Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

(Juan 1:14 – LBLA)

Otro testimonio del mismo apóstol

Quisiera ahora presentar otra circunstancia en donde, también el escritor de esta epístola, dio testimonio de lo que había visto en Jesús. Fue en los tiempos de los inicios de la iglesia, cuando los apóstoles todavía enseñaban en Jerusalén.

En determinado momento, él y otros fueron apresados y llevados ante el concilio judío por predicar sobre Jesucristo; y ante los mismos que atraparon, juzgaron y llevaron a la cruz a su maestro, él dijo lo siguiente:

El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros habíais matado colgándole en una cruz. A éste Dios exaltó a su diestra como Príncipe y Salvador, para dar arrepentimiento a Israel, y perdón de pecados. Y nosotros somos testigos de estas cosas; y también el Espíritu Santo, el cual Dios ha dado a los que le obedecen. (Hechos 5:30‭-‬32 – LBLA)

El apóstol Pedro fue testigo presencial del ministerio de Jesucristo, y es por haber estado presente, que puede hablar con tanta autoridad (ver también 1 Pedro 5.1). Pero por otro lado él no sólo sabía, conocía y entendía  las cosas por verlas, sino que el Espíritu Santo se las revelaba (Mateo 16.17).

¿No merecen, Pedro y los demás apóstoles, total confianza? Te invito a que leas ahora los siguientes versículos, desde el 19 y hasta el 21 de este mismo capítulo de 1 Pedro.

Para terminar con este estudio y antes de despedirnos, quisiera marcar

Tres cosas muy importantes para nosotros:

La primera es que la inspiración de la Biblia le da a la misma toda autoridad para quienes somos cristianos.

La segunda es que a pesar de no haber sido testigos oculares como sí lo fueron Pedro, Jacobo y Juan, nosotros también podemos dar testimonio de la verdad del evangelio, ya que contamos con tres cosas más que importantes, el Espíritu Santo, la palabra de Dios revelada, que es la Biblia, y nuestra experiencia de vida con el Señor.

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La tercera depende de la segunda, y es que, además de tener los elementos necesarios, también tenemos la responsabilidad y el llamado de extender el evangelio ( ver Mateo 28.19-20; 1 Pedro 2.9). No nos permitamos fracasar en este tan importante propósito de Dios para nosotros.

Pedro seguirá ahora hablando de la transfiguración. Próximamente habrá aquí un link al versículo 17 y su comentario.

¡Dios te bendiga!


2 Pedro 1.16 – Pedro defiende la autoridad de la doctrina apostólica


Nota:

Todas las Citas Bíblicas identificadas con LBLA fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

Las identificadas como NVI, fueron tomadas de:

Escritura de la Santa Biblia, NEW INTERNATIONAL VERSION®, NIV® Copyright © 1973, 1978, 1984, 2011 por Biblica, Inc.® Usado con permiso. Todos los derechos reservados en todo el mundo.

Las identificadas como RVR1960, fueron tomadas de:

la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

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