1 Pedro 1:17 Conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación

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1 Pedro 1:17 Conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación

Comentario Bíblico Devocional


La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre la epístola de 1 Pedro, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto histórico y también con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, le invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor lo llene de su sabiduría, sin lugar a dudas será Él la gran fuente de toda comprensión y entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los textos que nos convocan, leamos:

El texto (1 Pedro 1:17)

 Y si invocáis como Padre a aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación;  (1 Pedro 1:17 – LBLA)

 

Introducción

En los versículos anteriores el apóstol Pedro les transmitió a sus destinatarios, el llamado de Dios a ser santos y a vivir una vida de santidad. Según este llamado, los cristianos debemos ser santos así como Dios es Santo (1:14-6).

En el versículo que analizaremos aquí, aquel llamado a vivir vidas santas, será la base para conducirnos con temor todo el tiempo de nuestra peregrinación. Comencemos este estudio analizando algo que Pedro da por sentado sobre sus lectores, él dice:

Si invocais por Padre

Esta introducción también podría leerse de esta manera: “Dado que ustedes invocan por Padre”. Pedro le envía está epístola a cristianos que saben que han sido adoptados por Dios como sus hijos; y gracias a esto, ellos tienen una relación de comunión con Él.

La intención de Pedro en este versículo es poner en conocimiento de sus destinatarios que Dios no sólo es su Padre, sino que también es el juez de todo lo creado. Ellos deberán entender que Dios juzga a todo ser sin importar su condición; e inclusive ellos, que son sus hijos, deben saber que Él observa sus vidas.

Será interesante notar en este punto, que Dios, no por haber llegado a ser nuestro Padre, deja de ser nuestro Juez en cuanto a nuestra forma de vida. Es así que Él cumple ambas funciones para con nosotros; será por tanto no sólo un Padre amoroso, sino también un Juez justo.

Un versículo que venimos nombrando desde hace ya dos estudios seguidos es el siguiente:

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Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Pero si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo (1 Juan 2:1)

En ocasiones anteriores pusimos la mirada en el hecho de que, aún sin querer hacerlo, seguramente lleguemos a pecar y; que si eso sucede, en Jesús tenemos un abogado para defendernos. Pero nuestro enfoque ahora es que si tenemos la necesidad de un abogado, es porque el Padre sigue siendo nuestro juez. Y por ende,

1 Pedro 1:17 Conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación
Dios es nuestro Padre
Nuestro Dios es también nuestro juez

Hay muchísimos versículos más que nos muestran que Dios es el juez de todas las cosas; pero lo importante aquí debería ser poner nuestra voluntad, y la entrega total de nuestras vidas a disposición del Santo Espíritu. Solo Él puede ayudarnos a vivir como Dios quiere y solo con su ayuda podremos realizar los cambios que Dios espera ver en nosotros.

La obra del Espíritu Santo en nosotros nos llevará entonces por un proceso de santificación, a través del cual, con el tiempo, dará los resultados esperados por Dios. Ésto es muy importante, ya que Dios nos pide que vivamos en santidad, pero no nos deja solos. Él nos da todas las herramientas posibles y la ayuda perfecta.

Entonces, la intención aquí no es generar miedo en nosotros, sino abrir nuestros ojos a la realidad de que un juez justo mira nuestras vidas. Pero no con intención de condenar sino de ayudarnos a vivir como es mejor, es decir, como más nos conviene. Dios nos llama a vivir en santidad y en amor, y es nuestra responsabilidad hacerlo.

Veamos ahora el alcance de Dios como juez. En su Palabra se lo describe como juez de toda la humanidad, y por tanto es:

Aquel que juzga sin acepción de personas

En este punto les propongo apoyarnos en algunas referencias bíblicas que nos ayudarán a ver el papel de Dios como juez de toda la tierra. Veamos distintas verdades a la que estos textos nos llevan:

  • La primera que podemos señalar es que el tema del juicio de Dios, y Su posición como juez de la Tierra no es algo que surge en el Nuevo Testamento. Ya en el Antiguo encontrábamos muchísimas referencias al respecto, veamos por ejemplo la siguiente:

Dios ocupa su lugar en su congregación; El juzga en medio de los jueces (Salmos 82:1 – LBLA)

A quienes juzgará Dios
  • Otro aspecto que podemos encontrar es que Dios juzgará a su pueblo. El autor de este salmo dice:

El convoca a los cielos desde lo alto, y a la tierra, para juzgar a su pueblo, (Salmos 50:4 – LBLA)

  • Y nos sólo juzgará a su pueblo, sino que además:

Juzgará entre las naciones,
y hará decisiones por muchos pueblos.
Forjarán sus espadas en rejas de arado,
y sus lanzas en podaderas.
No alzará espada nación contra nación,
ni se adiestrarán más para la guerra. (
Isaías 2:4 – LBLA)

Ver además: Miqueas 4:3;

  • Y que más allá de los pueblos y naciones, también juzgará a todas las personas:

Con fuego y con espada  juzgará el Señor a todo mortal. ¡Muchos morirán a manos del Señor! (Isaías 66:16 – NVI)

  • Vemos incluso que más allá de juzgar a los seres humanos, Dios también juzgará y condenará a los seres celestiales:

 Y el diablo, que los había engañado, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde también habían sido arrojados el monstruo y el falso profeta. Allí serán atormentados día y noche por todos los siglos. (Apocalipsis 20:10 – DHH)

Dos aspectos más
  • Además de todo lo anterior, vemos que no sólo tendrá la autoridad y el poder para hacerlo, sino que también lo hará con justicia:

El juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud. (Salmos 9:8 – RVR1960)

Ver también Salmos 96:13

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  • Tanto es así que muchos se alegrarán de ser juzgados por un juez justo:

Dirá entonces la gente:
    «Ciertamente los justos son recompensados;
    ciertamente hay un Dios que juzga en la tierra». (
Salmos 58:11 – NVI)

Qué nos dice esto a nosotros

Por tanto, debemos estar conscientes de que nada quedará al azar, que el plan de Dios se cumplirá y que su juicio llegará. Por tanto, andemos con precaución, con sabiduría y haciendo lo que en verdad conviene.

Tomemos en cuenta la advertencia de Pedro de conducirnos en temor todo el tiempo que nos reste de vida en este mundo. Agrademos a Dios y vivamos como Él nos pide. Esto es lo mejor que podemos hacer, y más sabiendo que el juicio se acerca.

No se sabe demasiado sobre cómo será exactamente todo, pero aún así a Dios le plació revelarnos algunos detalles de cómo será el juicio. No estará de más investigar en la Palabra para saber aunque sea un poco sobre cómo será aquel juicio, les propongo por tanto ver juntos la:

Descripción bíblica sobre el juicio de Dios

Gracias a algunas pocas revelaciones, sabemos que su juicio está preparado y que será algo muy serio, muy grande y terrible, leamos lo que nos dice Daniel:

Seguí mirando
hasta que se establecieron tronos,
y el Anciano de Días se sentó.
Su vestidura era blanca como la nieve,
y el cabello de su cabeza como lana pura,
su trono, llamas de fuego,
y sus ruedas, fuego abrasador.
10 Un río de fuego corría,
saliendo de delante de El.
Miles de millares le servían,
y miríadas de miríadas estaban en pie delante de El.
El tribunal se sentó,
y se abrieron los libros. (Daniel 7:9-10 – LBLA)

Por su parte Juan nos cuenta que:

11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. (Apocalipsis 20:11‭-‬15 – RVR1960 )

El día del Señor

Otra cosa que conocemos es que al momento de inicio del tiempo del juicio, la Biblia lo denomina “el día del Señor”. Leamos lo que dicen Isaías y Sofonías sobre lo que sucederá aquel día:

¡Miren! ¡Ya viene el día del Señor
    —día cruel, de furor y ardiente ira—;
convertirá en desolación la tierra
    y exterminará de ella a los pecadores!
10 Las estrellas y las constelaciones del cielo
    dejarán de irradiar su luz;
se oscurecerá el sol al salir
    y no brillará más la luna. (
Isaías 13:9-10 – NVI)

Espérenme, por tanto,
    hasta el día que me levante a buscar el botín
            —afirma el Señor—,
porque he decidido reunir a las naciones
    y juntar a los reinos
para derramar sobre ellos mi indignación,
    toda mi ardiente ira.
En el fuego de mi celo
    será toda la tierra consumida. (
Sofonías 3:8  – NVI)

1 Pedro 1:17 Conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación
Nuestro Padre es el juez del Mundo

Pedro nos dice que en aquel tiempo, Dios juzgará:

Según la obra de cada uno

Podríamos tal vez preguntarnos: ¿En base a qué juzgará Dios? A lo que les Biblia nos responde que lo hará en base a su conocimiento sobre nuestras vidas; contrastando nuestras obras con respecto a su propia santidad; pero también sobre la base del sacrificio de Cristo aplicado a sus hijos.

Y aunque su juicio se ha con absoluta justicia y equidad, habrá una diferencia muy marcada entre aquellos que fueron llevados por la sangre de Cristo y aquellos que no lo hayan sido. Unos heredarán la vida eterna  en la presencia de Dios, pero otros estarán destituidos eternamente de su presencia.

En aquel momento todos querrán haber vivido una entrega a Dios y haber tenido fe en Jesús. Todos buscarán la manera, pero el tiempo se habrá acabado. Por tanto el tiempo de arrepentirse y de entregar nuestras vidas a Dios es hoy.

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Por tanto permítame que le pregunte: ¿Está seguro de haberlo hecho? Tómese el tiempo que le fuera necesario para poder hacerlo, pero hágalo ya. Hoy es el tiempo oportuno.

¿Qué más sabemos sobre Dios en su papel de juez y sobre el juicio?

Además de lo que ya hemos visto, sabemos de Dios que:

  • Él lo ve todo

 Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. (Hebreos 4:13 – LBLA)

  • Y que no hay secretos que se le puedan esconder

en el día en que, según mi evangelio, Dios juzgará los secretos de los hombres mediante Cristo Jesús. (Romanos 2:16 – LBLA)

  • También sabemos que todos compareceremos ante su tribunal, inclusive sus hijos:

10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O también, tú, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios. 11 Porque está escrito:

Vivo yodice el Señorque ante mi se doblara toda rodilla,
y toda lengua alabara a Dios.

12 De modo que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí mismo.

(Romanos 14:10-12 – LBLA)

  • Y que hasta nuestras actitudes serán tenidas en cuenta:

Hermanos, no se quejen unos de otros, para que no sean juzgados; pues el Juez está ya a la puerta. (Santiago 5:9 – DHH)

Y además
  • Que Él ya está listo para juzgar:

pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. (1 Pedro 4:5 – RVR1960)

  • Sabemos además, que su juicio es para salvación, y no sólo para condenación:

Desde los cielos hiciste oír juicio;
La tierra tuvo temor y quedó suspensa

Cuando te levantaste, oh Dios, para juzgar,
Para salvar a todos los mansos de la tierra. Selah

(Salmos 76:8-9 – RVR1960)

  • Otro aspecto importante para nosotros es que Dios nos recompensará por nuestro servicio:

Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel día. Y no me la dará solamente a mí, sino también a todos los que con amor esperan su venida gloriosa. (2 Timoteo 4:8 – DHH)

  • Y algo que necesitamos entender de una buena vez todos los cristianos, es que solo Él es Juez y que por lo tanto que no tenemos derecho de juzgar nosotros a nuestros hermanos. Él ya se encargará de eso, en el caso de que realmente haga falta:

Solamente hay uno que ha dado la ley y al mismo tiempo es Juez, y es aquel que puede salvar o condenar; tú, en cambio, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo? (Santiago 4:12 – DHH)

Por tanto amigos y hermanos, estamos a tiempo para comenzar a hacer las cosas bien. Ya no esperemos más, nada hay que esperar para hacer la voluntad de Dios en nuestras vidas. No tomemos la paciencia de Dios como tardanza (2 Pedro 3.9). Él quiere que todos le conozcamos; y es por eso que todavía aguarda, pero es solo por un tiempo. Decidamos ya que vamos a hacer con Dios.

¿Qué cosas juzgará Dios de los cristianos?

Dios espera ver que cumplamos con su voluntad, que obedezcamos su llamado y que cumplamos con nuestro ministerio. En este último sentido, hallamos muchos textos que nos dan cuenta de que Él sopesará el valor de nuestras acciones y la utilización de nuestros talentos. En este respecto Pablo dice:

13 la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. 14 Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. 15 Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como por fuego. (1 Corintios 3:13-15 – LBLA)

Conclusiones preliminares

Para finalizar con el tema de Dios como nuestro juez, lo que debe quedarnos claro es que todo es importante para Él, ya sean nuestra forma de vida, nuestras metas y lo que hacemos. Dios no puede dejar de mirarnos, ya que no sólo somos su creación, más importante que eso, somos sus hijos y le importamos mucho.

A Él no le da lo mismo que vivamos de cualquier manera.Y por otro lado, Él hizo mucho por nosotros; y espera que le correspondamos, que vivamos como Él nos pide. ¿Podremos nosotros decir que lo estamos haciendo? ¿Realmente valoramos tanto lo que hizo por nosotros? De ser así, ¿Qué hacemos al respecto?

Además también, por favor, entendamos bien que todo su amor, no destituye su justicia, no la borra, ni la elimina. Sepamos que no podemos elegir con qué parte o atributo de Dios sentirnos más cómodos, y pedirle luego que se relacione con nosotros según la elección que hayamos hecho. Él es quien es, Santo, Justo y Amoroso.

1 Pedro 1:17 Conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación
Andemos en temor reverente

Es por todo esto que Pedro nos dice:

Conducíos en temor

Pero este “Temor” no es miedo, es una actitud de vida consciente de las realidades espirituales. Solo eso, ya que aunque nosotros sepamos que:

 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, (Hebreos 9:27 – RVR1960)

Tal juicio no nos asusta. La razón de esto es que sabemos que somos hijos de Dios; que Él nos tiene reservada una herencia en los cielos (1:4), que somos protegidos por el poder de Dios (1:5) para alcanzar la salvación. Pedro se encargó de decirnos todo eso en la primera parte de su epístola, para luego decirnos de Dios también es Juez.

El énfasis del mensaje de Pedro no está en el juicio; y aunque nosotros debemos saber sobre él, en donde sí debemos poner nuestra mirada es en lo que Dios nos promete por ser sus hijos, y en andar en este mundo de la manera que Dios nos pide. En santidad y en amor.

Debemos saber que estaremos aquí solo por un corto tiempo en comparación con la eternidad, y a ese período de tiempo, los autores bíblicos lo llaman, el tiempo de nuestra peregrinación. Así que mientras estemos en este mundo, andemos sabiamente y como entendidos:

Todo el tiempo de vuestra peregrinación

Estaremos aquí como peregrinos, como extranjeros y advenedizos (2:12). Y así seremos tratados, como sin derechos, como personas raras y extrañas que no se amoldan a este mundo. Pero esto no será extraño para nosotros, ya que al mismo Jesús lo trataron así, como ajeno, sin reconocer quien era.

Por tanto, hasta la manifestación de “aquel día” vivamos como hijos obedientes (1:14), sabiendo que estamos constantemente en la presencia de Dios (Salmos 139.7); que somos piedras vivas (2:5), santos sacerdotes (2:9), y moradas de Dios (2:5); sepamos que él espera que así vivamos.

Sepamos que esta tierra es nuestra morada, pero no nuestra patria ya que tenemos una patria celestial (Hebreos 11.16; Filipenses 3:20). Hacia ella vamos, solo que en el mientras tanto, andamos por esta vida agradando y sirviendo a Dios. ¿Qué le parece? ¿Lo hará junto conmigo? Me gustaría mucho que así sea.

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Dios le bendiga mucho.


1 Pedro 1:17 Conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación


Índice

1 Pedro 1:15-16 Llamados a ser santos

1 Pedro 1:18‭-‬19 Redimidos por la sangre de Cristo


Nota:

Todas las Citas Bíblicas identificadas con LBLA fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com

Las identificadas como NVI, fueron tomadas de:

Escritura de la Santa Biblia, NEW INTERNATIONAL VERSION®, NIV® Copyright © 1973, 1978, 1984, 2011 por Biblica, Inc.® Usado con permiso. Todos los derechos reservados en todo el mundo.

Las identificadas como RVR1960, fueron tomadas de:

la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Y las identificadas como DHH, fueron tomadas de:

Dios habla hoy ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.


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