1 Pedro 1 versículo 3  – Renacidos para una esperanza viva

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1 Pedro 1 versículo 3  – Renacidos para una esperanza viva

Estudio Bíblico Devocional

La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre la epístola de 1 Pedro, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto histórico y también con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, le invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor lo llene de su sabiduría, sin lugar a dudas será Él la gran fuente de toda comprensión y entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los textos que nos convocan, leamos:

El texto 1 Pedro 1:3

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos

1 Pedro 1:3 – LBLA
1 Pedro 1 versículo 3  - Renacidos para una esperanza viva
Renacidos a una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo

 

 

Intorducción

Después de hablar del plan que Dios tiene para sus hijos (Ver versículos anteriores), Pedro expresa aquí una doxología, es decir, una alabanza a Dios.

Bendito (Eulogetos) significa digno de ser bendecido, esta palabra siempre se utiliza para referirse a Dios; en contraste con otras que también se aplican a los hombres, como por ejemplo la utilizada en las bienaventuranzas.

Pedro, al pensar en este plan que Dios hubo concertado desde la eternidad, y que hoy es aplicado a cada uno de sus hijos, no puede más que alabar a Dios.

Y nosotros también debiéramos, ya que:

Aunque los sufrimientos presentes no mengüen o desaparezcan, si conocemos su plan, nuestra perspectiva de la vida cambia; y lo hace gracias a, la luz del conocimiento que el Espíritu de Dios nos revela, gracias a sus maravillosos regalos, y gracias a la herencia que nos tiene preparada.

Y ¿Quién nos da todo esto? Pedro lo llama “nuestro” Dios y padre del señor Jesucristo.

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Nuestro Dios y padre del Señor Jesucristo

Aquí Pedro nos dice que Dios es nuestro, ya que si decidimos seguirle, entonces también nosotros nos aferramos a Él y lo incorporamos como nuestro Dios. Pero no solo esto puede destacarse aquí. Se deja bien en claro cual es la Posición de Jesús respecto a Dios. Él es su Padre. Lo grande, lo bueno, lo hermoso es que no solo es Padre de Jesús, sino también el nuestro.

Permítanme aquí una licencia, unos cortos párrafos acerca de la paternidad que Dios asume para con nosotros al adoptarnos como hijos. Algo que  no solo vemos reflejado  en esta epístola (véase por ejemplo 1.17), sino también en otros muchos pasajes; por ejemplo: Isaías 64:8 y 1 Juan 4:7. Es una experiencia nueva y distinta a cualquier otra, ya que Dios es ahora nuestro Dios; y no solo eso, Él mismo quiere identificarse como nuestro Padre en cuanto nacemos a una nueva vida espiritual.

Dios entonces, ya no solo es nuestro Padre por habernos creado, sino que por habernos resucitado con Cristo (Colosenses 2:12; 3:1); por habernos hecho nacer de nuevo en el espíritu (Juan 3:5; 2 Corintios 5:17); y por adoptarnos como sus hijos (Gálatas 4:6; Romanos 8:15).

Él es nuestro Padre espiritual gracias a esta nueva vida que nos ofrece (Romanos 6:4-6; Colosenses 3:10); y en ese sentido es que somos, en referencia a los demás creyentes, hermanos en Cristo (1 Juan 4:11, 20); pero también hermanos de Cristo (Mateo 12:47-50; Hebreos 2:11). Es más, es gracias a esto último es que también somos co-herederos junto con Jesucristo (Romanos 8:17).

Cuán grandes cosas Dios nos tiene preparadas, cuán agradecidos debemos estar. Nosotros como Pedro deberíamos aquí glorificar el nombre de Dios con alguna doxología que salga de nuestros corazones. Así que si gusta, lo invito a hacerlo por un instante, antes de leer el siguiente párrafo.

Jesucristo

Es interesante notar que Pedro no llama a su maestro simplemente por su nombre. Él lo llama Señor Jesucristo.

Pedro tenía plena conciencia de su posición como, siervo de Dios Padre y como, enviado de Dios Hijo (recordemos entre otras cosas, la gran comisión mencionada en Mateo 28:19-20). Ese es el motivo por el cual le llama Señor, él se siente siervo de Jesucristo, y reconoce que su deber y gloria es servirle.

Pero hay más aquí que debemos notar.

Él lo llama Jesucristo, por tanto vemos que Pedro reconoce tanto la humanidad, como la divinidad de Jesucristo. No sólo su ministerio y naturaleza terrenal (Jesús); sino también su naturaleza divina (Cristo), y el resultado de su ministerio (el de Cristo).

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Les dejo aquí algunos de los muchos versículos que hablan sobre la humanidad de Jesús ( Juan 1:14; Gálatas 4:4; 1 Timoteo 2:51; Juan 4:2) ; y algunos otros sobre su divinidad (Juan 1:1-2, 14:7-11; Colosenses 1:15, 2:9).

Por lo tanto, nos queda claro que desde muy temprano en la iglesia de Dios, se tenía certeza sobre esta dualidad de esencias en Jesús; el Dios encarnado por amor, que había venido para salvar lo que se había perdido.

1 Pedro 1 versículo 3  - Renacidos para una esperanza viva
Grande es su misericordia

 

 

Su grande misericordia

A continuación, texto menciona la misericordia de Dios, algo que en todos los tiempos se ha debatido bastante, ya que muchos ven los problemas en la vida, la falta de igualdad social, las tragedias climáticas o de cualquier otro tipo, y otras muchas cosas, como evidencia de la no existencia de Dios; o tal vez, como su indiferencia ante los sucesos de la vida.

Pedro nos muestra una perspectiva diferente, él nos dice que Dios no sólo se preocupa; sino que tiene un plan, y que lo está llevando a cabo a favor nuestro. En el versículo 2, el autor nos enseña que las tres personas de la Trinidad están embarcadas en propósito de:

Darnos una nueva y mejor vida; es decir, la salvación de nuestras almas y el regalo precioso de su presencia. Y todo a pesar de nosotros, ya que, sabiendo quienes llegaríamos a ser, y conociendo nuestra maldad; aún así puso a nuestro alcance la posibilidad de perdón y la vida eterna.

Pedro nos muestra que la misericordia de Dios es real y que nos significa un regalo ya dispuesto para nosotros. Todos haríamos bien en asirnos de ella. Cuán bueno le sería, amigo lector, que también usted lo haga. ¿Ha tenido oportunidad de disfrutar de la misericordia de Dios?

Nos ha hecho renacer

Algo absolutamente maravilloso es encontramos con la verdad de que, si hemos aceptado a Jesús como nuestro Salvador y a Dios como el Señor de nuestras vidas, entonces, Él nos hizo renacer; lo cual significa nacer de nuevo.

Al buscar más sobre el tema en la Biblia, encontramos que Jesús mismo habló sobre esto en Juan 3:3-8; y podemos también leer otras referencias en 2 Corintios 5:17; Efesios 2:1, 4:24; Colosenses 2:13; Santiago 1:18 y 1 Pedro 1:23.

En este texto de Pedro, encontramos que Renacer para una Esperanza Viva, descansa tanto en el hecho de la muerte de Jesús a favor nuestro, como en el de su resurrección. Vivimos entonces, una nueva vida espiritual gracias a que su sangre fue derramada por nosotros. Por tanto, esta nueva vida es un verdadero regalo de Dios.

Por su gracia podemos ser nuevas personas, con un propósito, una vida y un destino distintos. Los que teníamos antes de conocerle indiscutiblemente eran otros… Entonces, permíteme preguntarte lo siguiente: ¿En verdad conoces a Dios? Si es el caso, de ser así, tienes una seguridad que está más allá de toda prueba. Es mi anhelo que así sea para ti.

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1 Pedro 1 versículo 3  - Renacidos para una esperanza viva
Renacidos a una esperanza viva

 

Esperanza viva

¿Cómo es, y en qué estado se halla nuestra esperanza?

Al ver lo que Dios preparó de antemano para nosotros, nuestra esperanza debería rebosar en nuestros corazones. Solo que las dificultades de la vida actúan como un lastre, y tienden a hundirnos.

El cristiano maduro podrá atravesar muchas situaciones difíciles sin mirar a los costados; y hasta caminar por un valle de sombras de muerte, sostenidos sólo por Su vara y Su cayado (Salmos 23:4). Pero para eso, debe juntar mucha experiencia al lado del Señor. Para llegar a ese nivel de madurez, tal vez debamos estar muchas veces en el piso, para luego volver a levantarnos.

Aferrarse a la fe, esperar en el Señor, no siempre nos resultará muy fácil. Por supuesto que habrán momentos oscuros, en los cuales deberemos volver a decidir por la fe. Pero la cuestión nunca será cuánta fuerza tengamos nosotros, sino cuán firmemente podemos tomarnos de la mano del Señor.

Muchas veces los tiempos de angustia nos resultarán una prueba para la fe. Pero si logramos tener una perspectiva más amplia, nuestra fe se verá fortalecida. Esto es lo que Pedro está intentando lograr en sus lectores. Él dice que nacimos a una esperanza viva, porque la misma opera en nuestros corazones, llevándonos a una vida de victoria espiritual.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4.13 – LBLA).

Nuestra esperanza es viva porque se nutre cuando adquirimos experiencia en la relación con Dios, cuando buscamos ayuda en Él, cuando nos movemos en Su propósito; y por otro lado, se desinfla, decae o se marchita, cuando nos movemos por nuestras propias fuerzas, cuando no oramos, cuando no nos congregamos, cuando no tenemos una comunión diaria con Dios.

Tal vez te sea útil leer esta meditación acerca de los silencios de Dios

La resurrección de Jesucristo

¿Por qué tenemos una esperanza viva? Pedro dice que es porque nos basamos en el hecho de la resurrección de Jesucristo de los muertos.

Hay innumerables versículos en la Biblia que nos dan testimonio de este hecho, algunos son:

No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos cómo os habló cuando estaba aún en Galilea, diciendo que el Hijo del Hombre debía ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y al tercer día resucitar.

Lucas 24:6-7 – LBLA

25 Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?

Juan 11:25-26– LBLA

Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;

1 Corintios 15:3-4 – LBLA

20 Y el Dios de paz, que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejas mediante la sangre del pacto eterno, 21 os haga aptos en toda obra buena para hacer su voluntad, obrando El en nosotros lo que es agradable delante de El mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Hebreos 13:20-21 – LBLA

En el siguiente versículo, el apóstol Pablo nos habla absolutamente convencido de que nosotros también disfrutaremos de la experiencia de la resurrección, él dice:

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con El a los que durmieron en Jesús.

1 Tesalonicenses 4:14 – LBLA

La resurrección de Jesús nos llena de esperanzas, ya que el aguijón de la muerte no ha podido con Él, y por ende tampoco podrá con nosotros. 

Ésta es nuestra fe y nuestra esperanza. El nos prometió una vida eterna en su presencia y nosotros le creemos y esperamos en Él.

A Él sea la Gloria, Amén.


1 Pedro 1 versículo 3  – Renacidos para una esperanza viva


Le invito a seguir leyendo, haciendo click en los siguientes enlaces.

Índice

1:1-2 El plan de Dios, la Salvación de la humanidad

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1:4-5 Nuestra Herencia de parte de Dios


Nota:

Todas las Citas Bíblicas fueron tomadas con permiso de LBLA – http://www.lbla.com


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6 respuestas a «1 Pedro 1 versículo 3  – Renacidos para una esperanza viva»

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buenas tardes mis amados hnos gracias por este estudio que me parece muy bueno y bien interesante deseo de verdad si hay una forma para seguir recibiendo este material ya que estudio la biblia y llevo adelante una iglesia mi nombre es alberto a castro b y soy de venezuela del estado nueva esparta muchisimas gracias dlb.

Hola Alberto, qué gusto poder comunicarnos. Es una pena que no tengamos otra manera de enviar nuestros estudios, pero la única manera de acceder a ellos, por ahora, es a través de la página. Por lo tanto te animamos a continuar entrando a la misma para poder leer los demás comentarios que hemos publicado. Dios te bendiga a ti, a tu familia y ministerio. Enorme saludo de nuestra parte.

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