1 Pedro 1-1-2 – La salvación, el plan de Dios para nuestras vidas

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1 Pedro 1-1-2 – La salvación, el plan de Dios para nuestras vidas  

Estudio bíblico devocional


La presente es una porción del Comentario Bíblico sobre la epístola de 1 Pedro, publicado por Gracia y Vida. El mismo pretende ayudar a los lectores en la interpretación y en la aplicación de las escrituras a sus vidas; teniendo además como objetivo que la lectura sea fluida y de fácil interpretación.

Con dicho objetivo en mente, y a fin de entender los distintos versículos de la manera más apropiada, nos ayudaremos con un análisis del contexto histórico y también con las herramientas hermenéuticas necesarias para llegar a una correcta interpretación; pero todo esto sin entrar en largas discusiones, ni en detalles demasiado técnicos.

Sin más, y primero que cualquier otra cosa, le invitamos a leer atentamente el texto y orar para que el Señor lo llene de su sabiduría, sin lugar a dudas será Él la gran fuente de toda comprensión y entendimiento. Hecho ésto, ahora sí comencemos con el estudio de los textos que nos convocan, leamos:

El texto: 1 Pedro 1-1-2

Pedro, apóstol de Jesucristo:

A los expatriados, de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas.

1 Pedro 1-1-2 – LBLA

 

Introducción

Ya hemos hablado sobre el contexto histórico en el cual vivían los destinatarios de esta epístola, así que muy fácilmente entenderemos que una de las razones fundamentales por la cual esta carta es enviada, es la necesidad de consuelo por parte de sus destinatarios.

Tan difícil era vivir en aquellos momentos de tanta persecución, angustia e incertidumbre, que Pedro se aboca a intentar abrir sus ojos a una realidad distinta a la que ellos estaban viviendo, una realidad eterna, la cual fue planificada desde antes de la creación del mundo y fue puesta al alcance de sus manos.

La posibilidad de disfrutar de una verdadera relación con Dios en este tiempo, tanto como la de obtener una esperanza viva y real sobre una eternidad en la presencia del creador, era algo que ellos no solo debían conocer, sino que debían vivir a la luz de ambas verdades.

El principal objetivo de Pedro fue entonces, que sus destinatarios pudieran poner sus ojos en aquellas posibles realidades y sopesar su experiencia diaria y toda su existencia a la luz de ellas. Escribo “posibles realidades”, ya que Cristo las hizo posibles para ellos, y también para nosotros.

Por lo tanto Pedro busca consolar a sus lectores, mostrándoles el plan divino, un plan que estaba siendo cumplido y desarrollado en quienes eran sus hijos, a pesar de sus luchas y tribulaciones. Más adelante en la misma epístola, el apóstol también los exhortará a vivir en santidad y según el llamado de Dios.

Pero sepamos que el de Pedro, al igual que el de toda la Biblia es un mensaje esperanzador y vigente para todos nosotros.

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Un mensaje vigente

Estimado lector, aunque nuestras circunstancias y sufrimientos sean diferentes a la de estos creyentes del pasado, la realidad que Pedro muestra en esta carta, es cierta también para nosotros.

Por tanto le animo a buscar, a través del estudio del mensaje de Pedro, el consuelo necesario y el propósito para su vida. Sepa que usted, si es hijo de Dios, tiene una posición espiritual y la posibilidad de relación con un Dios quien siempre se muestra disponible ante nuestra búsqueda.

Tenga también por cierto, que vivir con plena conciencia de las verdades espirituales, que se aplican a nuestras vidas, y de los propósitos divinos para sus hijos, puede cambiar nuestra visión de la realidad y por lo tanto, puede darnos un verdadero sentido, el coraje necesario y un propósito adecuado para afrontar con valor lo que nos toque vivir.

1 Pedro 1-1-2 - La salvación, el plan de Dios para nuestras vidas
Elegidos para ser sus hijos

 

Análisis del texto

 

1

El apóstol comienza su carta presentándose. Aunque muchos le llamaban por su nombre judío, Cefas (Confróntese con 1 Corintios 1.12), él prefiere identificarse con su nombre griego asignado por Jesús, Pedro (Lucas 6:14), el cual, al igual que su nombre de pila también significa roca.

Pedro se presenta además como un apóstol de Jesucristo, es decir un enviado por Él, quien lleva la autoridad de aquel que lo envíaEn este es caso lo que eso significa es que les escribe esta epístola con la autoridad de Jesús. Así que por lo tanto, él espera que sus lectores le presten mucha atención a sus palabras.

Seguidamente identifica las ciudades a las cuales les escribe su carta. Entendemos que en ellas habían hermanos conformando distintas Iglesias, hermanos que estaban siendo perseguidos, y que debían vivir en sus propias casas y ciudades como si fueran extranjeros.

Sabemos que ellos eran perseguidos, que debían ocultarse para adorar a Dios; que transgredían la ley al no adorar al César y que llevaban vidas muy difíciles. La mayoría de estas personas eran de origen gentil. Muchos de ellos debieron mudarse de sus ciudades, pero no era la regla general para estos hermanos.

A estas personas, Pedro les dice que fueron elegidos de antemano por Dios para vivir dentro de una relación especial con Él. Este mensaje también es para nosotros, es así que tanto ellos como nosotros debemos comprender que Dios obro según según su:

 

2

Presciencia

Y que ese plan no lo elaboró ayer, ni la semana pasada, fue un plan perfectamente orquestado desde antes de la fundación del mundo.

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En ese plan no sólo estaban ellos, también lo estamos nosotros.

Por tanto entendemos que Él ya nos conocía gracias a su presciencia, y que, a pesar de saber cuáles serían nuestros errores o cuán pecadores llegaríamos a ser, aún así puso a nuestro alcance la posibilidad de una relación plena con Él.

La presciencia de Dios es ese previo conocimiento que solo Él tiene sobre todas las cosas.

Algo realmente bueno que Pedro nos muestra en este texto es que aún sabiéndolo todo sobre nosotros:

Fuimos Elegidos

Por lo tanto nadie pudiera decir con verdad que Dios no es capaz de perdonar sus pecados, ya que nadie es tan pecador que Dios no lo pueda perdonar.

Una verdad muy profunda aquí es que a pesar de quienes hemos llegado a ser, todos estamos incluidos dentro de su plan. Solo que debemos que ser capaces de aceptarlo como condición para comenzar a vivir en él.

 
La Trinidad

El versículo 2 es muy especial, ya que entre otras virtudes, nos habla sobre la salvación haciendo referencia a la Trinidad.

A través de este texto Pedro muestra que cada persona de la misma tiene una parte importante en esta obra.

En los párrafos que siguen podremos leer un muy pequeño resumen del papel que desempeña cada miembro de la misma en la salvación. Dejaremos de lado, por cierto, muchos otros aspectos respecto de  las tres personas que componen la deidad.

El principal énfasis se hará en la obra del Espíritu y en la de Jesús; dando por sentado que todos obran en conformidad y unidos por un mismo propósito, el cual es: Nuestra Salvación.

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1 Pedro 1-1-2 - La salvación, el plan de Dios
Agradecidos por nuestra salvación

 

El papel de cada persona de la Trinidad en el plan de salvación

 

El Padre

Pedro dice que Dios Padre es quien hace el plan. Él elige al hombre y dispone todas las cosas como para que éste tenga la posibilidad de aceptar su propósito. Si le es posible, por favor lea el texto de Efesios 1:3-14.

 

En la santificación del Espíritu

Es quien realiza todo el proceso de santificación en nuestras vidas. Nos muestra que estamos en, y nos convence de, pecado (Juan 16:8, 13). Es también quien realiza el proceso de justificación en el momento de la conversión (1Corintios 6:11).

En el inicio de nuestra nueva vida espiritual (Gálatas 5:25), Él nos bautiza (1 Corintios 12:13) y nos sella (Efesios 1:13); y comienza desde ese momento a vivir con nosotros (Romanos 5:5; 2 Corintios 3:16; Efesios 2:22; 2 Timoteo 1:14).

Luego, se pone a trabajar en nuestro espíritu, en el nuevo hombre en nosotros (Efesios 3:18-21); ayudándonos a crecer (2 Corintios 3:18), e intercediendo por nosotros (Romanos 8:26). Además de todo esto, nos da inclusive la convicción de ser hijos de Dios (1 Juan 4:13).

También nos guía (Romanos 8:14), fortalece (Efesios 3:16-17) y revela la verdad de Dios para que podamos vivir en ella (Efesios 1:17; Filipenses 1.19).

Y la verdad es que, todo esto, es decir muy poco. Le animo a seguir investigando sobre el obrar del Espíritu Santo en la vida de los cristianos, le garantizo que encontrará muchas más cosas de las expresadas aquí tan brevemente.

 

Jesucristo

En tanto que Jesús, no solo que aceptó venir a vivir entre nosotros (1 Juan 1.14). Mucho más que esto, Él estuvo dispuesto a morir en nuestro lugar (Marcos 10.45; 1 Corintios 13.3-4; Romanos 5.6), para así poder limpiar con su sangre nuestras vidas de pecado (Efesios 1.7; Hebreos 9.12-14), darnos la salvación (Mateo 1.21; Juan 3.17) y la vida eterna (Hechos 4.12; 1 Juan 4.9, 5.13; 1 Timoteo 1.16)

Es por eso que Pedro habla de ser rociados por la sangre de Jesucristo, ella debió ser derramada para nuestra limpieza delante de Dios.

A demás de todo esto, Él hace muchas cosas más por nosotros hoy día, vive en nosotros (Juan 14.23; Gálatas 2.20; Efesios 3.17), se presenta en medio nuestro cuando nos reunimos en su nombre (Mateo 18.20); es la cabeza de la Iglesia (Efesios 4.15, 5.23); media entre Dios y nosotros (1 Timoteo 2.5; 1 Juan 2.1). Y todavía más, al final de nuestras vidas, nos dará la vida eterna (Juan 10.28-30).

Como con la persona del Espíritu Santo y como también con la del Padre, aquí solo hicimos un pequeñísimo resumen. De seguir investigando, encontraremos multitud de tesoros espirituales; los cuales, si los incorporamos a nuestra vida, si tomamos conciencia de ellos; nos serán de fortaleza y de guía para desarrollar nuestras vidas con fe y esperanzas.

1 Pedro 1-1-2 - La salvación, el plan de Dios
Dios vive en ti

 

El propósito de Dios para nuestras vidas

Después de decir que Dios elaboró un plan en la eternidad; que nos eligió para vivir en él y que el Espíritu Santo opera en nuestra santificación; Pedro nos dice cuál es el propósito de esa elección.

Él dice que fuimos elegidos para obedecer y ser rociados por la sangre de Cristo.

La primera pregunta que pudiéramos hacernos es: ¿Obedecer qué?

Pero, si me permiten, comenzaré en su lugar tratando el tema de:

Ser rociados por la sangre de Cristo

Para lograr entender el significado de la frase, deberemos bucear un poco por el Antiguo Testamento. En él encontraremos tres posibles referencias significativas sobre el tema del rociamiento de sangre; las cuales luego intentaremos aplicar a este texto. Entendemos que eso mismo es lo que Pedro tenía en mente al escribir este versículo.

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Primer posible significado

La primera referencia que encontramos en la Biblia al respecto, será la que se dio en el pacto sinaítico. Cuando Moisés baja del monte de Sinaí y le presenta al pueblo el pacto de Dios, el pueblo acepta el mismo. Es entonces cuando Moisés hace un altar, realiza un sacrificio y luego rocía la mitad de la sangre sobre el altar y la otra mitad sobre el pueblo.

En este caso, el rociamiento de sangre se realizó en el momento de sellar aquel pacto, e implicó que una vez que el pueblo se puso de acuerdo en obedecer dicho pacto con Dios; fue entonces, y recién en aquel momento, cuando se roció al pueblo hebreo con la sangre del sacrificio (Éxodo 24:1-8). A partir de entonces fueron el pueblo de Dios.

En este primer significado, el rociamiento implica compromiso. Desde nuestro punto de vista, una vez que nos comprometemos a vivir una nueva vida a la luz de la Palabra de Dios, obedeciendo sus preceptos, es cuando el rociamiento ocurriría en nuestras vidas, ya que es en ese momento cuando se produce la conversión y nacemos a una nueva vida.

 
Segundo posible significado

Un segundo uso del rociamiento de sangre, se puede observar en un ritual sacerdotal; el cual se desarrollaba en pueblo de Israel.

El mismo era practicado en el momento en que se ordenaba un sacerdote al servicio de Dios (Éxodo 29:20-21). Y consistía en realizar un sacrificio con cuya sangre se rociaba al sacerdote; quien se consagraba de por vida al servicio de Dios.

Nosotros somos llamados a una nueva vida de servicio para Dios; somos consagrados como real sacerdocio; llamados para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2.9).

Es posible que Pedro no pensara en solo una de las referencias que estamos viendo, tal vez pensara en todas ellas; ya que todas encajan y se aplican a nuestras vidas. Veamos ahora la tercera posibilidad.

 
Tercer posible significado

Cuando un leproso se sanaba, iba a ver al sacerdote; y si éste comprobaba que verdaderamente se había curado, entonces hacía un sacrificio y luego lo rociaba con la sangre del ave sacrificada (Levítico 14:1-7).

Esto lo hacía para purificar ritualmente a la persona sanada; y para re insertarlo a la sociedad, de la cual había sido expulsado en el momento de contraer dicha enfermedad.

Cuando el Espíritu entra en nuestra vida la justificación se aplica sobre nosotros, ya que somos bautizados en Él, y en ese bautismo somos lavados y quedamos limpios delante de Dios; gracias a la sangre del cordero inmolado, Jesucristo.

Sea cual fuere el sentido que tuviera Pedro en su mente, todos estos significados se cumplen en nuestra conversión, en aquel nuevo nacimiento del cual hablaba Jesús en sus días de ministerio en la Tierra (Juan 3:5-6); y del cual habla ahora Pedro.

¡Cómo no alabar su nombre!

1 Pedro 1-1-2 - La salvación, el plan de Dios
Elegidos para obedecer

 

Para Obedecer

La salvación llega a nuestras vidas como un regalo especial de Dios. Cuando nos la ofrece, Él no pide nada a cambio ya que, no hay forma de que la podamos pagar. Sin embargo, hay algunos requisitos que Dios espera de nosotros, por ejemplo:

Aceptar a Dios como nuestro Señor y vivir para servirle, arrepentirnos de nuestros pecados, cambiar el rumbo de nuestras vidas y obedecer su voluntad.

Y esto lo hacemos, no como una devolución, sino como una muestra de amor; como entrega de quienes estando agradecidos por todo lo recibido, entramos en razón sobre qué es mejor para nuestras vidas y nos entregamos en amor para vivir dentro de sus propósitos.

Cuando logramos ver el plan y la obra de Dios, entonces entendemos que es al Él a quien le debemos todo lo que somos, y todo lo que tenemos. Es más, a Él le debemos nuestra esperanza de un futuro de gloria. Siendo todo esto cierto, es muy entendible que vivamos agradecidos y le obedezcamos de buen grado. ¿Estará de acuerdo conmigo?

Para terminar

Entendemos que Pedro nos dice en este texto, que Dios espera que el cristiano se comprometa a servir a Dios, que se consagre a Él como lo hacían los sacerdotes, que sea responsable a la hora de vivir dentro de un nuevo pacto con Dios, y a andar en una vida de santidad, dejándonos ayudar por el Espíritu Santo.

Pedro sabe que esto es posible para los hijos de Dios, sabe que tenemos Su bendición al hacerlo, de modo que, luego de contarnos el plan de salvación, nos desea dos cosas que nos serán muy necesarias. Él nos dice:

Gracia y paz os sean multiplicadas

La primera es un regalo de Dios que nos llega junto con la salvación, la segunda un estado de felicidad mental que también proviene de Él. La segunda es consecuencia de la primera.

Cuando tenemos el amor de Dios, el perdón de nuestros pecados, y la convicción de estar en su presencia, no podemos más que estar felices. Aún a pesar de todo lo que nos pase, la felicidad en Dios es más una condición que un sentimiento.

Digo esto porque es imposible que en algún momento la tristeza o la angustia no nos alcance, pero en Dios está la fortaleza, esperanza y la salida a cualquier problemática que nos aqueje. Él siempre está al control. Eso puede y quiere darnos certeza en todo momento.

Es así que espero, y le deseo que pueda experimentar la gracia y la paz de Dios. Que pueda buscarlo y afirmarse en Él, y que de Dios mismo reciba usted consuelo y la ayuda eficaz para cualquier situación de su vida.

Que Él le bendiga mucho.


1 Pedro 1-1-2 – La salvación, el plan de Dios para nuestras vidas


Le invito a seguir leyendo el comentario de este apasionante libro de 1ª Pedro a través de los siguientes links:

Índice

Introducción a la epístola de 1 Pedro

1:3 Renacidos a una Esperanza Viva


Nota:

La Cita Bíblica fue tomada con permiso de LBLA – http://www.lbla.com


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6 respuestas a «1 Pedro 1-1-2 – La salvación, el plan de Dios para nuestras vidas»

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